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Reseña
El camino de Arnaud Richou hasta La Panacée es cualquier cosa menos previsible. Durante diez años ejerció como consultor en Barcelona, hasta que un día decidió frenar en seco y mirar más allá. El viaje empezó en Perú y continuó en Nueva York, donde, casi sin darse cuenta, comenzó a experimentar con masas madre. Lo que al principio era simple curiosidad pronto se transformó en una pasión absorbente, de esas que ya no te sueltan.
Francia fue la siguiente estación: formación rigurosa, madrugadas interminables en obradores parisinos y muchas horas de oficio para pulir técnica y criterio. En 2023 regresó a la ciudad condal y dio con el lugar perfecto: una antigua floristería en Sant Antoni que reconvirtó en su obrador. Así nació La Panacée, un proyecto construido desde la paciencia, el respeto al producto y la obsesión por el buen pan. Y no, el nombre no es casual: 'panacée' significa 'panacea' en francés, y sus panes tienen algo de remedio universal.
Aquí no hay prisas ni discursos grandilocuentes: solo harina, tiempo y conversación. Esa cercanía es parte del encanto y uno de los motivos por los que cada vez más vecinos hacen de este horno su parada diaria.
Todo se elabora con fermentaciones largas y harinas ecológicas de trigo, espelta pequeña, centeno y arroz, este último ideal para personas intolerantes al gluten. En clave local, destaca el pan Sant Antoni, hecho con masa madre de espelta pequeña y harina blanca. Mención especial merece su espectacular versión de pan alemán, esponjoso y cargado de semillas de lino, girasol, calabaza y avena.
Aquí, además, el desperdicio no existe: lo que no se vende al final del día se dona a la ONG del barrio Veí a Veí. Y el vínculo con el entorno va más allá: cada vez son más los bares y restaurantes —como Petanca Bistrót— que sirven pan de La Panacée.
Los brioches, con o sin pepitas de chocolate, generan tanta devoción como los panes. También elaboran cookies de varios tipos y carquiñolis. De forma puntual aparecen novedades como tartaletas de albaricoque y almendra o 'financiers', pequeños y delicados pastelitos franceses hechos con almendra molida, claras de huevo, mantequilla clarificada y un toque de harina. El calendario manda, y cuando toca, también hay 'panellets', 'coques' de Sant Joan y otros clásicos festivos.
Además, venden huevos de La Dotzena, una cooperativa catalana de pequeños productores cuyas gallinas viven al aire libre y picotean a su ritmo, como tiene que ser.
Sepúlveda, 131 (Sant Antoni)
Metro Urgell (L1) y Sant Antoni (L2)
De lunes a viernes, de 11 a 20.30 h.
Sábado, de 10 a 15 h.
Teléfono: 695 868 476
Instagram: @forn_la_panacee
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