Escapada al Vallès Occidental: entre la Edad Media y el Modernismo

Viaje al excepcional patrimonio arquitectónico de Sant Cugat y Terrassa

La escapada que ahora iniciamos recorre algunos de los elementos arquitectónicos más conocidos y destacados del Vallés Occidental. Nos centraremos en dos grandes ciudades: Sant Cugat del Vallés, con su magnífico monasterio, y Terrassa, una de las dos capitales de la comarca, donde disfrutaremos de la extraordinaria Seu d'Ègara y los no menos notables edificios modernistas que hay en muchos rincones de la población. Sin duda, una escapada que hará las delicias de todos aquellos amantes de las piedras, del arte y de la historia.

Tarde día 1: un monasterio del siglo IX

Tarde día 1: un monasterio del siglo IX

Nada más poner los pies en el Vallès nos dirigimos a una de las construcciones que nos hablan de la importancia histórica de esta comarca. En Sant Cugat –elegante ciudad y en la que podréis llegar fácilmente desde Barcelona sin gastar gasolina, tomando asiento en los Ferrocarriles de la Generalitat– está el que fue el monasterio más considerable en la época medieval de todo el condado de Barcelona. El gigantesco rosetón gótico que preside la fachada nos da buena muestra de su relevancia, así como los muros y las torres que, levantadas en el siglo XIV, todavía se mantienen en pie. La abadía, benedictina, tiene sus orígenes en el siglo IX, y hoy se conserva en muy buen estado la iglesia y, sobre todo, el claustro, la joya de la corona, románico y con unos capiteles que merecen que nos fijemos detenidamente en ellos. El mismo claustro acoge la sede central del Museo de Sant Cugat, alrededor del cual está la sala capitular y las antiguas dependencias monásticas. En el Museo, que abrió puertas en 2003, hay una instalación sobre el monumento, sobre los monasterios románicos y los monjes medievales, así como exposiciones temporales de arte y temas locales.

Mañana día 2: ciudad de chimeneas

Mañana día 2: ciudad de chimeneas

Terrassa, cocapital del Vallés Occidental, fue uno de los grandes motores industriales de Cataluña. Muchas de las fábricas que se construyeron se hicieron en la época esplendorosa del Modernismo, así que aquellos edificios tomaron las formas y estructuras propias de uno de los movimientos artísticos más celebrados de nuestro país. De esto ya hace más de un siglo, pero por suerte muchas de las fábricas todavía las podemos ver hoy, si bien mayoritariamente con usos diferentes a los originales. Y también, claro, casas modernistas que aquí y allá salpican las calles de Terrassa y que, en muchos casos, eran la residencia de los patrones de las fábricas.

Para no perderse detalle –y si hoy es el segundo o el cuarto sábado de mes— lo mejor es hacer la ruta guiada Un paseo por el Modernismo industrial que, con salida desde la Masía Freixa, transcurre por la Casa Alegre de Sagrera, el Mercado de la Independencia, y el Vapor Aymerich, Amat i Jover, sede del muy interesante Museo de la Ciencia y la Técnica de Cataluña (mNACTEC). Un auténtico viaje en el tiempo, con las chimeneas, símbolo de la energía de vapor, asomándose constantemente en nuestro trayecto. Una caminata apta para grandes y pequeños de la familia.

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Tarde día 2: la Masia Freixa, un punto y aparte

Tarde día 2: la Masia Freixa, un punto y aparte

No dejemos todavía Terrassa ni el Modernismo. Y es que si hay una construcción que llama especialmente la atención en la ciudad, y que muchos consideran la más emblemática, esta es la Masía Freixa. Sorprende por la blancura de sus paredes y columnas y por sus arcos parabólicos. Un ejemplo –uno más– de que la arquitectura modernista es fácil de reconocer por sus constantes, pero que al mismo tiempo cada edificio puede ser singular. Lluís Muncunill, el más prolífico arquitecto modernista en la ciudad, firmó su ejecución, a partir del encargo que le hizo Josep Freixa, que quiso transformar su fábrica en residencia familiar. Hoy el edificio es municipal y encontramos allí oficinas, y podemos conocer los rincones y secretos a partir de las visitas guiadas que se llevan a cabo cada día de la semana excepto los lunes. ¡Así que ya lo sabéis!

Día 3: los primeros cristianos de Egara

Día 3: los primeros cristianos de Egara

El último día de escapada también lo pasaremos en Terrassa. Y es que si el Modernismo es importante en la ciudad, también edificios más antiguos merecen ser conocidos.

Especialmente un conjunto que tiene todos los números para convertirse más pronto que tarde en Patrimonio de la Humanidad. Nos referimos a la Seu d'Ègara, una auténtica joya. Después de años de trabajos de restauración, las tres iglesias que forman el conjunto (Sant Pere, Santa Maria y Sant Miquel) presentan un maravilloso aspecto y ofrecen al público toda una lección de historia arquitectónica, ya que hay elementos del románico, en su mayoría, pero también de la época visigoda –de los pocos vestigios que quedan en nuestro país de esta etapa–, así como del Renacimiento, del Barroco, e incluso de finales del Imperio Romano, sin olvidar dos destacables retablos góticos. Como siempre, os recomendamos hacer la visita usando el servicio de guía, para conocer lo más interesante de la apasionante historia y arte del lugar.

Para acabar de pasar el día, y ya que nos encontramos tocando al Parque de Vallparadís, os proponemos relajaros paseando por este parque, y, si todavía no tenéis bastante en cuanto a patrimonio, haced una visita al Castillo Cartuja de Vallparadís, originario del siglo XII, y otro de los edificios que nos muestran que, muchos siglos antes de ser una ciudad que acogiera tantos miles de vecinos, Terrassa ya era un lugar preciado para vivir por parte de gente muy diversa.

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Capritx

Terrasense. Estrellado desde 2010. Pequeño –cinco mesas. Discreto, incluso, en la ubicación. (Por ahora...) "De la naturalidad de las cosas, emerge nuestra sencillez", dice Artur Martínez. Su capricho es genético: en 1952, los abuelos abrieron una fonda, que los padres orientaron hacia la comida para llevar. Desde que el nieto se instaló, hace una década, el antiguo bar anexo ha convertido en el restaurante egarense de moda. ¿Qué vende? Raíz y simplicidad: rescata productos vallesanos codo a codo con los productores.

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El Cingle

Cocina con la firma de Montse Estruch, basada en la tradición de nuestro país pero con amplias miradas, y con una clara apuesta para que sentarse en la mesa se ​​convierta en un mar de sensaciones. De esta manera, en el corazón de Vacarisses y con la montaña de Montserrat al fondo presidiéndolo todo, podréis disfrutar de unos sabores y unas presentaciones exquisitas, en un ambiente cuidado al detalle, ya sea tomando mesa en la sala, en la terraza o en el patio.

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Heura

El restaurante Heura, situado en Sant Cugat del Vallès, en la província de Barcelona, ofrece cocina de mercado, con carta según temporada que nos destapa las mejores combinaciones que se pueden realizar con los productos mediterráneos. El local es perfecto para aquellos que busquen evadirse un poco de la rutina diaria y centrar sus 5 sentidos en la degustación de sus magníficas creaciones. Su salón con capacidad para 80 personas se caracteriza por un ambiente agradable, acojedor y sereno en que los clientes recibirán un trato cercano y personal. En su extensa carta podremos escoger entre ensaladas, risottos, carnes, pescados o las deliciosas garotas gratinas. El restaurante Heura es ideal para todo aquel que quiera disfrutar de una buena comida acompañado de sus amigos, familia, o su pareja, así como también para pequeñas cenas de empresas o celebraciones familiares.

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Fuera de Barcelona

El Celler

La tercera generación de la familia Bernils que lleva el restaurante El Celler cuenta que hacen "de la humildad, virtud; vivimos del trabajo con la dosis de pasión necesaria para estar al día con las nuevas técnicas, que, junto con nuestras raíces, hacen de nuestra cocina un escaparate de sensaciones y recuerdos". Pensamos que no les falta razón. El Celler es sin duda una muy buena elección para comer bien, una masía con ambiente familiar y con unos platos excelentes, con una carta corta pero de una alta calidad.

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Can Feu

Can Feu es –era– el barrio donde en 1970 abrió un bar para los obreros del textil, pero, desde entonces, es, también y sobre todo, una de las marcas sobresalientes de la gastronomía sabadellense. Los Villagrasa –tercera generación, ya– practican "cocina catalana moderna y de mercado", cerrando la puerta a engaños y artificios, y sin disfrazar el producto. La especialidad, el pescado salvaje y el marisco; mucho, de vivero propio. Menú tradicional y carta moderna. Como el Capritx, pertenece al colectivo Cuina Vallès.

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Hotel Don Cándido

Inaugurado en 1992, el hotel terrassense por antonomasia ya se divisa desde la C-58, por la situación estratégica de la que disfruta: en la parte baja de la Rambla, entre la autopista y la estación de los FGC. Su original planta circular permite que las 110 elegantes habitaciones insonorizadas disfruten de luz natural. Interesantes, el restaurante Mun, de estilo minimalista, donde Santi Ortiz hace "cocina evocativa", y el balneario OQUO, un espacio de relajación, estética y salud. Ideal para desconectar y dejarse llevar.

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Hotel Campus Vila Universitària

Si deseáis respirar ambiente universitario durante vuestra escapada al Vallès, y al mismo tiempo estar rodeados de naturaleza y bien comunicados, os recomendamos alojaros en el Hotel Campus de la Ciutat Universitària de la UAB. Un establecimiento con mucho espacio, que dispone de 109 habitaciones muy luminosas, de diseño sencillo pero con todo lo necesario. Podréis disfrutar durante vuestra estancia de los servicios de la Universidad, del complejo deportivo con piscina y del centro comercial.

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Catalonia Sabadell

El hotel llamado como la ciudad es el centro, como quien dice-a pocos metros-, pero sin estar muy bien: el barrio de Hostafrancs, de hecho. Por si desea comprar o pasear, o ambas cosas, se erige frente al parque Cataluña y del eje Macià, la avenida de los rascacielos y de los grandes almacenes en los que pensáis. En siete plantas, 110 habitaciones dobles, premium o suite; estas, de 44 metros y cama king size. Spa con tratamientos relajantes, restaurante y salones para eventos de empresa o familia.

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Museu del Gas

Flamante. Perdón. Pero es que es muy joven: abría en 2012, en plena crisis económica, y en una plaza que ya se llamaba del Gas –oficialmente, desde 1979. La sede de la Fundación Gas Natural Fenosa ocupa una antigua central eléctrica con motores de gas, La Energía. Difunde la historia corporativa y gasística en una exposición permanente, conserva el archivo histórico de la compañía y acoge muestras temporales y actividades para todos. El primer año captó 22.000 visitantes. Subid al mirador.

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mNACTEC

El vapor modernista Aymerich, Amat i Jover acoge, desde hace un par de décadas, el Museu de la Ciència i de la Tècnica de Catalunya. Nacional, sí, y fuera de la centrípeta capital. En una decena de montajes fijos y otras temporales, refleja cómo los avances científicos nos han cambiado la vida, y vela por nuestro patrimonio industrial. Y cuidado: aquí no acaba el mNACTEC, que continúa en 25 museos territoriales. La Generalitat prevé que integrarlo dentro del nuevo Museu Nacional d’Història.

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Teatre-Auditori Sant Cugat

Con una programación intensa, diversa y de primer nivel, el escenario de Sant Cugat alcanza las dos décadas de trayectoria como equipamiento de referencia ineludible e indiscutible de la primera corona metropolitana. Obra de dos Ramones –los arquitectos Artigues y Sanabria–, sobresale la sala polivalente, con capacidad para unos 800 espectadores. Unas 50.000 personas disfrutan cada año de teatro, música, ópera, danza, espectáculos familiares, magia o zarzuela. O cine, charlas, talleres...

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Museu del Monestir (Museu de Sant Cugat)

El continente no es reciente: una abadía benedictina comenzada a construir en el siglo IX. El contenido, sí: ​​el Museo del Monasterio es la sede central y emblemática del Museo de Sant Cugat, nacido en 2003 –la otra es el Museu del Tapís Contemporani, la casa Aymat. A parte del claustro y la iglesia, alberga una instalación sobre el monumento, los monasterios románicos y los monjes medievales; muestras temporales de arte y temas locales, y aulas. Organiza visitas guiadas o teatralizadas.

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