¿Por qué está bien para niños? Porque ir en metro nunca ha sido tan divertido. Los distintos espacios permiten a los más pequeños explorar trenes antiguos, descubrir cómo funcionaba el metro hace décadas y recorrer lugares tan sorprendentes como una estación fantasma. Todo se convierte en una aventura.
No te pierdas: la visita a la estación fantasma de Chamberí y la exposición de trenes clásicos en Chamartín, dos paradas imprescindibles para que los niños alucinen con la historia del Metro de Madrid.


























































