1. Ruega por nosotras


¿De qué va? Barcelona, mitad de los años setenta. A ojos de sus padres, Ana es una adolescente rebelde. Después de una fuga nocturna y de una mala borrachera, deciden enviarla al Patronato de Protección a la Mujer. Las monjas que dirigen el centro se ocupan de que las internas vayan por el buen camino, y emplean las medidas, casi siempre salvajes, que haga falta. Entre las paredes de aquel reformatorio, Ana encontrará la complicidad de Sole, que se convertirá en una pequeña luz de esperanza en medio de la desesperación.
¿Por qué la tienes que ver? Por la lección de Memoria Histórica que propone, señalando una institución de la cual sabemos menos de lo que deberíamos: creado por el franquismo, el funesto Patronato de Protección a la Mujer tenía repartidos varios centros por toda España, y velaba por la moralidad de los comportamientos de chicas jóvenes de todas partes, encerradas a la fuerza y maltratadas en nombre de Dios y de los valores de la dictadura. Aquellos espacios eran centros de tortura, verdaderas casas del terror que, paradójicamente, siguieron en funcionamiento hasta bien entrada la democracia, en el año 1985.
Daniel Monzón (director de Celda 211) oyó hablar del Patronato y decidió poner el foco con este drama que quiere hacer justicia con tantas mujeres que experimentaron la mano dura de la Iglesia católica, apostólica y romana, y del ideario franquista, siempre bien agarrados de la mano. Y que también trata de poner luz a tanta oscuridad, construyendo una luminosa relación de amistad entre dos internas. Y esta es otra buena razón para ver Ruega por nosotras: el magnífico trabajo interpretativo de las jóvenes Zoe Bonafonte (El 47) y Manuela Calle (que debuta en el cine después de tener un papel relevante en la serie Marbella).
¿Cuándo se estrena? El 6 de noviembre.
Dir.: Daniel Monzón (España, 2026). 136 min.



















