1. Museo Thyssen-Bornemisza
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Museo Nacional Thyssen-Bornemisza

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Time Out dice

Cuando el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza abrió sus puertas en 1992, Madrid añadió el tercer vértice a su 'Triángulo del Arte'. Hoy conforma, junto con el Museo del Prado y el Reina Sofía, uno de esos lugares de visita obligada, especialmente, si se es un amante del arte y se quiere explorar la pintura occidental desde el siglo XIII en adelante.

Historia

La colección privada del fallecido barón Hans-Heinrich Thyssen-Bornemisza es considerada como una de las más importantes del mundo. Consta de 775 pinturas que fueron otorgadas a Madrid inicialmente en calidad de préstamo, y que el Estado español adquirió en 1993.

La colección fue iniciada por el padre del barón en la década de 1920, pero se dispersó entre sus herederos después de su muerte en 1947. El barón volvió a comprar las pinturas de sus familiares y luego extendió la colección con la adquisición de obras de maestros clásicos y obras más contemporáneas durante los años sesenta. En su casa de Lugano, Suiza, el barón sólo tenía espacio para exponer alrededor de 300 obras, lo que lo llevó a buscar un espacio más grande para la colección.

La decisión del barón de vender se debió, sin duda, tanto a la influencia de su esposa, Carmen 'Tita' Cervera, como a la oferta de albergar la colección en el entonces vacío Palacio de Villahermosa, un edificio de principios del siglo XIX magníficamente reconvertido por el arquitecto Rafael Moneo en el museo actual. Gracias a esa renovación (que creó un espacio con paredes de terracota, suelos de mármol rosa y claraboyas) es posible ver las obras con una iluminación casi perfecta. 

La colección

Si sigues la colección del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza en orden cronológico, aprenderás toda una lección de historia del arte occidental. En la segunda planta, encontrarás obras del siglo XIII, principalmente de los primitivos italianos, como el Cristo y la Samaritana de Duccio Di Buoninsegna. Termina el recorrido en la planta baja, donde podrás ver la mítica Mujer en el baño, de Roy Lichtenstein. En el camino, te habrás encontrado con ejemplos de todas las grandes escuelas.

Los detractores del Thyssen consideran que la colección es un cajón de sastre, reunido sin un sentido de discriminación ni de calidad. Sin embargo, una de sus grandes atracciones es que, si bien su alcance es extraordinariamente amplio, se trata de una colección muy personal que refleja un gusto muy singular: cómo no disfrutar de la maravillosa habitación dedicada a primeros retratos, con obras de Antonello da Messina y Hans Memling; o de la sección sobre principios de la pintura norteamericana, con un retrato de Gilbert Stuart del supuesto cocinero de George Washington y otras obras de artistas estadounidenses que raramente se ven en Europa, entre ellos Thomas Cole, Frederick Remington y Winslow Homer.

Siguiendo el recorrido, la primera planta se inicia con varias salas dedicadas al siglo XVII, con autores holandeses (posiblemente sea la sección menos interesante de la colección Thyssen), seguidos por la sección más variada del museo, con piezas como la sombría Mañana de Pascua, de Caspar David Friedrich; un retrato de Asensio Juliá, hecho por su amigo Goya y una gran selección de los impresionistas (Monet, Manet, Renoir, Cézanne, las bailarinas de Degas, dos hermosos y poco conocidos Van Gogh).

Como decíamos, la colección en general es fuerte en el arte alemán de todo tipo, con varias salas dedicadas a los expresionistas y las poderosas obras de Emil Nolde, Ernst Ludwig Kirchner, Otto Dix, Max Beckmann y los artistas del grupo del jinete azul Franz Marc y Kandinsky.

También están presentes, en la planta baja, algunos maestros modernos más conocidos, como Braque, Mondrian, Klee, Max Ernst y Picasso (con su Hombre con clarinete, de 1911), entre otros. Las últimas salas se centran en artistas estadounidenses, representados con los fabulosos Calle de Nueva York con luna, de Georgia O'Keeffe, Habitación de hotel de Edward Hopper y Express, de Robert Rauschenberg. Gran interior, Paddington de Lucian Freud; uno de los primeros David Hockney, In Memoriam of Cecchino Bracci, y El griego de Esmirna, de Ronald Kitaj también están en exhibición.

Consulta también sus exposiciones temporales

La colección Carmen Thyssen-Bornemisza

La encontrarás situada en la planta baja del museo, con acceso desde su hall central, y expuesta con un orden cronológico que permite a quien la visita hacer un recorrido desde los holandeses del siglo XVII hasta el arte del XX. Esta colección privada es una de las más importantes del mundo y entre las obras que pueden verse hay creaciones de artistas como Van Gogh, Gauguin, Kandinsky, Picasso, Monet o Georgia O'Keeffe.

Que hoy en día se pueda disfrutar de estas obras se debe al acuerdo alcanzado entre Carmen y Borja Thyssen-Bornemisza con el Ministerio de Cultura y Deporte. De este ese desprende que una gran selección de las piezas que conforman su colección familiar permanecerá durante 15 años en el museo, con derecho posterior a compra, a cambio del pago de 6,5 millones de euros al año.

Entradas

El precio de la entrada general a este museo es de 14 euros. Los mayores de 65 años, los pensionistas y los estudiantes podrán acogerse a la entrada reducida de 10 euros. Adquirir los tickets es tan sencillo como hacerlo a través de su página web, siguiendo las instrucciones de compra que se nos vayan indicando; acudiendo presencialmente a la taquilla (de martes a domingo; los lunes la compra será telefónica u online) o por teléfono, llamando al número 91 791 13 70 (de lunes a viernes, entre las 9 y las 20 h).

¿Qué día es gratis el Museo Thyssen?

Acceder al Museo Nacional Thyssen-Bornemisza de manera gratuita es posible todos los lunes; los sábados, entre las 21 y las 23 h; el 18 de mayo, por la celebración del Día Internacional de los Museos; y el 12 de octubre, por el Día de la Hispanidad.

Además, pueden acudir gratis al museo los niños y jóvenes menores de 18 años, las familias numerosas, los titulares del Abono de Transporte Joven de Madrid o del Carné Joven; estudiantes, docentes en activo, desempleados, personas con una discapacidad igual o superior al 33%, amigos del museo, profesionales de los medios de comunicación, guías oficiales, miembros del Consejo Internacional de Museos y profesionales de Museos Estatales, del Museo Nacional del Prado y del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.

También es posible que te interese saber que si compras el abono del Paseo del Arte (32 euros), puedes acceder a este museo, al Prado y al Reina Sofía. 

¿Qué obras famosas hay en el Thyssen?

El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza tiene verdaderas obras de arte. Entre los maestros clásicos, destacan Duccio, Van Eyck y Petrus Christus. La pintura más famosa del museo, sin embargo, es el retrato de Giovanna Tornabuoni, del gran maestro florentino Domenico Ghirlandaio (1488). Otra de sus joyas es el Joven caballero en un paisaje, de Vittore Carpaccio (1510). Y de entre los maestros de la escuela flamenca, el sublime Díptico de la Anunciación de van Eyck, que más parece un relieve escultórico tridimensional que una pintura, es otro imperdible.

Esta institución es particularmente fuerte en el Renacimiento alemán, con muchas obras de Cranach el Viejo, así como con una notable serie de retratos de diferentes artistas, donde destaca Jesús entre los doctores de Alberto Durero, que retrata a un afeminado Cristo rodeado de médicos de aspecto un tanto diabólico.

A partir del siglo XVI, hay pinturas barrocas magníficas, como el San Jerónimo de Tiziano, la inquietante El concierto de Mattia Preti, y la magnífica Santa Catalina de Alejandría de Caravaggio. También hay obras representativas de El Greco, Rubens, Guercino, Tintoretto, Jusepe Ribera, y la escultura de mármol San Sebastián de Bernini.

Horario

El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza abre los lunes de 12 a 16 h y de martes a domingo, entre las 10 y las 19 h.

¿Cuánto tiempo necesitas para ver el Thyssen?

El tiempo que cada uno invierta en ver este museo dependerá de lo que desee detenerse en cada sala y ante cada obra. De media, desde la propia institución indican, que suele tardarse en torno a las dos horas y media.

Dónde está

A este museo lo encontrarás en el número 8 del Paseo del Prado.

Cómo llegar

Para llegar hasta este espacio puedes hacerlo conduciendo a tu vehículo propio. Una vez por la zona, te recomendamos que recurras a algún parking, ya que te será complicado encontrar dónde aparcar en la calle. Si tienes en mente optar por el transporte público, entonces te diremos que puedes tomar la línea 2 de metro, hasta Banco de España; o la 1, hasta Antón Martín. También puedes tomar las líneas 1, 2, 5, 9, 10, 14, 15, 20, 27, 34, 37, 41, 51, 52, 53, 74, 146 y 150 de autobús de la EMT.

Por último, tienes la opción de coger los trenes de Cercanías. Los de las líneas C1, C2, C3, C4a, C4b, C5, C7 y C10 paran en la estación de Atocha; y los de la C1, C2, C7 y C10 lo hacen además en la de Recoletos. Desde ambas tendrás que dar un paseo de entre 10 y 15 minutos para llegar hasta el museo.

Teléfono

El teléfono al que debes llamar si quieres contactar con el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza es el 91 791 13 70.

Detalles

Dirección
Palacio de Villahermosa
Paseo del Prado, 8
Madrid
28014
Transporte
Banco de España (M:L2), Antón Martín (M:L1) | Autobús: líneas 1, 2, 5, 9, 10, 14, 15, 20, 27, 34, 37, 41, 51, 52, 53, 74, 146 y 150 | Atocha (Cercanías:C1, C2, C3, C4a, C4b, C5, C7 y C10) y Recoletos (Cercanías:C1, C2, C7 y C10) | Vehículo propio
Precio
Entrada general: 13 € | Mayores de 65 años, pensionistas y estudiantes: 9 €
Horas de apertura
Lu. de 12 a 16 h; de ma. a do. de 10 a 19 h

Qué ocurre

Hammershøi. El ojo que escucha

5 de 5 estrellas
Hace apenas unos días Vilhelm Hammershøi era un artista casi desconocido en nuestro país. Sus pinturas se habían expuesto pocas veces en España, a pesar de que a finales del siglo XIX gozó de fama y reconocimiento. Esta exposición en el Museo Thyssen es un necesario guiño al creador danés, fallecido en 1916 a los 51 años. 
 La muestra está organizada en seis secciones que recorren las primeras influencias y obras del artista, los temas más recurrentes en su producción y las piezas que marcaron el final de su trayectoria. Es destacable y disfrutable que la exposición incluya a artistas influyentes y coetáneos de Hammershøi, como es el caso de Whistler, o claros referentes históricos, como el holandés Pieter de Hooch (siglo XVII).
 Una de las grandes protagonistas de la muestra es Ida Ilsted, hermana de un compañero de estudios de Vilhelm y esposa del artista desde 1891. Ella protagoniza gran parte de esas inquietantes y silenciosas estancias que Hammershøi captura en sus obras. Su discreta pero decisiva presencia proporciona información sobre la vida cotidiana, el día a día de una mujer de finales del siglo XIX vista por su propio marido, quien traza casi un retrato psicológico de ella.
 El apartado dedicado a los paisajes impacta, después de pasar por el recogimiento de los interiores que caracterizan a Vilhelm. Si bien la calidad artística de estas obras es elevada, no se puede decir que conecten con el público de la misma forma que las anteriores.
La última sección...

Irma Álvarez-Laviada. Dentro y fuera del marco

El Thyssen-Bornemisza acoge una nueva exposición del programa Kora, centrado en la perspectiva de género. La muestra pone el foco en la obra reciente de Irma Álvarez-Laviada, con más de treinta piezas creadas en la última década que dialogan directamente con pinturas de la colección permanente del museo. Con materiales industriales y una estética que se mueve entre dentro y fuera del marco pictórico, Álvarez-Laviada revisa la tradición del arte moderno desde una mirada crítica. Sus obras exploran la abstracción geométrica para cuestionar los códigos asociados a lo masculino y lo femenino, jugando con la repetición, la diferencia y la ruptura de jerarquías. 

Rauschenberg: Express. Dentro y fuera del taller

El Thyssen celebra el centenario de Robert Rauschenberg con 'Rauschenberg: Express. Dentro y fuera del taller', una exposición que gira en torno a 'Express' (1963), una de las obras clave del artista estadounidense, y propone una lectura renovada de su universo creativo desde la iconografía hasta su inconfundible espíritu experimental. La exposición explora cómo Rauschenberg rompió las barreras entre disciplinas y colaboró con la danza, la performance o la ciencia, consolidando una forma de entender el arte abierta y radicalmente contemporánea. Una cita imprescindible para entender por qué su obra marcó un antes y un después tras su consagración en la Bienal de Venecia y por qué sigue influyendo en el arte actual.

Pedagogías de guerra. Roman Khimei & Yarema Malashchuk

Los artistas ucranianos Roman Khimei y Yarema Malashchuk que analiza cómo la invasión rusa ha transformado el espacio público y la vida cotidiana en su país. A partir de imágenes de cámaras de videovigilancia en Kiev, la muestra revela cómo la guerra quiebra los ritmos diarios y pone en tensión las estructuras democráticas, entre la fragilidad de la paz y la persistencia de la memoria. Cineastas y artistas visuales desde 2016, Khimei y Malashchuk trabajan entre el documental y la ficción para abordar la historia reciente del país. La exposición reúne tres videoinstalaciones: 'Open World', 'You Shouldn’t Have to See This' y 'Pedagogies of War: War at Distance'. Todas ellas entrelazan experiencia personal y memoria colectiva en un relato visual tan incómodo como necesario.

Guercino et ses héroïnes bibliques

El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza dedica una exposición a Giovanni Francesco Barbieri, más conocido como Il Guercino, uno de los grandes nombres del barroco italiano. La muestra parte de la obra del museo Jesús y la samaritana en el pozo para explorar cómo el pintor representó a la mujer en los relatos bíblicos, siempre desde una mirada intensa y profundamente humana. Con préstamos del Museo Nacional del Prado, la Dulwich Picture Gallery y el Musée des Beaux-Arts de Strasbourg, el recorrido reúne seis lienzos donde figuras como Susana, la mujer adúltera o Dalila cobran protagonismo absoluto. Mujeres que encarnan culpa, deseo, arrepentimiento y redención en escenas cargadas de gesto, tensión y narrativa. Una oportunidad para redescubrir el barroco desde una perspectiva centrada en ellas.
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