El Bosque Encantado
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17 lugares insólitos de Madrid que no todo el mundo conoce

Rincones únicos y extraordinarios de la Comunidad que os dejarán con la boca abierta

Marta BacIsabel Gil
Colaborador: María Sanz
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Entre las calles castizas de Lavapiés, los bares hípsters de Malasaña y los cafés con encanto del barrio de las Letras se esconden espacios únicos y originales, lugares increíbles, pequeñas joyas arquitectónicas que parecen sacadas de otras ciudades, épocas y estilos. Desde un jardín tropical hasta una iglesia ortodoxa, pasando por edificios abandonados, esta es una ruta por los sitios más extraordinarios para vivir un Madrid insólito.

RECOMENDADO: Los 44 lugares más bonitos de Madrid. 

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Los lugares más insólitos de la capital

Tampoco hay que viajar hasta Nueva York para contemplar la estatua de la Libertad de cerca. Porque muy próximo a Atocha, en el Panteón de España, Madrid tiene la suya propia. Aunque puede que no te hayas fijado porque el tamaño es bastante menor y porque no está a la vista, sino en el interior del patio, coronando el monumento a la Libertad. Se trata de un monumento levantado en 1853 para recordar a tres grandes ilustres liberales españoles: Agustín Argüelles, José María Calatrava y Juan Álvarez Mendizábal. Y el encargado de llevar a cabo el proyecto fue Federico Aparici. Lo anecdótico es que no solo hay una estatua en Madrid, sino dos: la otra está en el frontón del Congreso de los Diputados. Y esa, al igual que la del panteón, también porta la diadema de rayos. Dicen que Bartholdi (el autor de la estatua de la Libertad de Nueva York) se inspiró en esta de Madrid para su reproducción. Y puede que la leyenda sea verdad: la madrileña es de 1848, mientras que la que da la bienvenida en la isla de Ellis es de 1876. 

¿Dónde? Panteón de los hombres ilustres (Julián Gayarre, 3)

  • Qué hacer
  • Argüelles

Entre el Parque del Oeste y la Plaza de España, hay un punto de Madrid, el Parque del Cuartel de la Montaña, en el que es posible viajar en el espacio y también en el tiempo. O bueno, siendo realistas, diremos que es posible tener la sensación de estarlo haciendo, de estar visitando el lejano Egipto de hace unos 2.200 años cuando uno descubre el Templo de Debod. Porque sí, en este Madrid insólito hay un auténtico templo egipcio dedicado a los dioses Amón e Isis, que si ya resulta hipnótico por fuera, te lo parecerá muchísimo más por dentro cuando recorras su interior, donde se ha intentado ser lo más fiel posible a la realidad.

¿Dónde? Calle de Ferraz, 1 (Metro: Plaza de España)

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En un paseo por un Madrid insólito no puede faltar la Iglesia de San Antonio de los Alemanes. Su fachada sencilla y sobria, realizada en ladrillo, poco hace presagiar que su interior pueda acoger la que es conocida popularmente como la 'Capilla Sixtina de Madrid'. Completamente pintada al fresco, la forma parte del conjunto hospitalario fundado por Felipe III a principios del siglo XVII para atender a enfermos y peregrinos portugueses de paso por Madrid. De ahí que el nombre original del templo fuera San Antonio de los Portugueses, denominación que se abandonaría en 1640 cuando la corona española perdió Portugal y que se sustituiría por la actual tras pasar a destinarse a la comunidad alemana. Elaborados por pintores como Juan Carreño de Miranda, Francisco de Ricci o Luca Giordano, los frescos de la iglesia narran distintos pasajes de la vida y milagros de San Antonio de Padua, santo a la que se dedicó en sus orígenes.

¿Dónde? Corredera Baja de San Pablo, 16 (Metro: Callao)

Una iglesia al estilo bizantino

En mayo de 2013 abría sus puertas en el barrio de Canillas un lugar bastante increíble: la Iglesia de Santa María de Magdalena (en 2019, pasaría a ser catedral), el segundo templo ortodoxo de la capital tras la Catedral Ortodoxa griega de los Santos Andrés y Demetrio, puesta en marcha cuatro décadas antes. Realizado en estilo bizantino, el edificio atrae la atención de quienes pasean por la Gran Vía de Hortaleza con sus cinco domos o cúpulas doradas, que representan a Cristo y los cuatro evangelistas, y su llamativa estética blanca. La pieza estrella de su interior, mucho más sobrio, es la pintura de Santa María Magdalena, de la que toma el nombre la parroquia.

¿Dónde?: Gran Vía de Hortaleza, 48 (Metro: Pinar del Rey)

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Durante gran parte del siglo XX un muro separó una ciudad, un país y el mundo entero. Berlín vivió durante años dividida por un bloque de hormigón y cemento de más de 150 kilómetros y 3,5 metros de altura que, hasta su caída el 9 de noviembre de 1989, avergonzó a la humanidad. La capital alemana y Madrid están hermanadas y esa unión hizo que tres bloques del muro fueran trasladados a la urbe española para que sus habitantes pudieran recordar este episodio negro de la historia. Incluso estos fragmentos cuentan con sus pinturas originales, aunque estuvieron a punto de ser borradas por un funcionario despistado. Casi cinco hectáreas de verde en el parque de Berlín que acogen, entre otros elementos, una estatua de Beethoven y otra del oso berlinés.

¿Dónde? Parque de Berlín (entre las calles de Príncipe de Vergara y Ramón y Cajal)

Un buen libro, un café y los cientos de tortugas que habitan esta pequeña selva urbana pueden convertirse en los mejores compañeros en la espera del próximo tren o la llegada de un ser querido. Unas 7.000 plantas de 400 especies diferentes conforman este peculiar jardín con un microclima propio bajo la estructura metálica y acristalada de la estación.

¿Dónde?: Estación de Atocha.

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A finales del siglo XIX, hubo una fiebre por la pelota vasca en Madrid, o juego de la pelota como se conocía por entonces. Se encargó al arquitecto Joaquín Rucoba la construcción de un frontón donde poder desarrollar esta actividad deportiva. El frontón Beti-Jai se inauguró en abril de 1894, en pleno barrio de Chamberí, y es el único que existe con estas características en la ciudad. Con capacidad para 4.000 espectadores, dejó de usarse como frontón en 1919, pasando a ser desde una comisaría de policía hasta un taller de coches o una cárcel, hasta que en 2019 se llevó a cabo un completo trabajo de rehabilitación y restauración. Fue declarado monumento nacional en 1991 y Bien de Interés Cultural en 2011. 

¿Dónde? Calle de Marqués de Riscal, 7 (Metro: Rubén Darío)

El 'hanami' es la tradición japonesa de observar la belleza de las flores en la época de floración de los cerezos, cuando los nipones acuden a los parques cercanos a disfrutar de este fenómeno de la naturaleza. En Madrid, tenemos algo similar en La Quinta de los Molinos. Este bonito parque, situado en el barrio de El Salvador del distrito de San Blas, es un desconocido para muchos madrileños. Sus 21,5 hectáreas albergan una gran cantidad de especies, como olivos, pinos y eucaliptos, además de varias fuentes y un lago. Pero las verdaderas protagonistas son las flores blancas y rosadas de los almendros, que desprenden además un olor embriagador. Desde 1997 está considerado como Parque Histórico y los fines de semana se llena de familias con niños que juegan a la pelota, parejas de todas las edades y grupos de amigos que no paran de hacer fotos a los coloridos árboles con sus móviles.

¿Dónde? Calle de Alcalá, 527 (Metro: Suanzes)

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La vidriera del modernismo
La vidriera del modernismo

Este edificio ha cogido mala fama en los últimos años por ser la sede de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE). No por ello ha dejado de ser uno de esos lugares increíbles en Madrid. Su fachada es inconfundible y es el ejemplo mejor conservado y más importante del movimiento modernista en la ciudad. Sin embargo, uno de los secretos mejor guardados del Palacio de Longoria es su impresionante cúpula, obra de la Casa Maumejean, una empresa familiar fundada en 1860 por Jules Pierre Maumejean dedicada a la realización de vidrieras. Un maravilloso espectáculo para la vista gracias a sus cristales de colores iluminados por el sol.

¿Dónde? Calle de Fernando VI, 4 (Metro: Alonso Martínez)

Si las ciudades más famosas del mundo, como Londres o Nueva York, tienen su propio barrio chino, Madrid no iba a ser menos. La población china de la ciudad escogió Usera como epicentro para sus comercios, restaurantes, bancos y todo tipo de servicios adaptados a sus costumbres y, por supuesto, su idioma. Pasear hoy en día por sus calles es encontrarse con carteles escritos con caracteres chinos en cada fachada y los supermercados asiáticos son los más habituales. También es la mejor zona para disfrutar de su gastronomía. Y, cómo no, es el escenario elegido para celebrar cada año el Año Nuevo Chino. 

¿Dónde? Usera (Metro: Usera)

Lugares sorprendentes en la región

  • Qué hacer
  • Fuera de Madrid

Si te quedaste enganchado con 'Eduardo Manostijeras', la peli de Tim Burton protagonizada por Johnny Depp, no te puedes perder este parque, "un jardín botánico único en Europa", según anuncian sus promotores. El Bosque Encantado hará las delicias de los niños y los no tan niños, con sus más de 300 esculturas de setos que recrean dragones, princesas, bonsais y laberintos. No podía faltar en este espacio un arroyo y una de las pocas cascadas naturales de la sierra Oeste. Todo muy mágico, sorprendente y hasta onírico. Por cierto, también hay merendero con sillas, mesas y microondas y te puedes llevar comida y al perro (a diferencia de otros parques temáticos). 

¿Dónde? Camino de Marañones, 217 (San Martín de Valdeiglesias)

  • Viaje
  • Madrid

A la sierra del Rincón no le haría falta nada más que la belleza que nos ofrece para cautivarnos, pero es que, además, sus pueblos son coquetos y encantadores y uno de ellos, Puebla de la Sierra, se guarda un as en la manga para hacer que caigamos rendidos. Hablamos del Valle de los Sueños, un museo al aire libre con decenas de esculturas de arte contemporáneo colocadas en un sendero en torno al pueblo. Impulsado por el escultor y vecino de este municipio, Federico Eguía, un par de horas es tiempo más que suficiente para ver todas las figuras. Sí, también encontrarás la más famosa, la conocida Silla Gigante de Meira. Y habíamos dicho que se guardaba un as en la manga, pero quizá sean dos. Su otro punto de interés es el Museo de Dibujo, Obra Gráfica y Obra Contemporánea Japonesa, el primero de España en el que pudo contemplarse pintura nipona, y en el que también hay obras de Antonio López, Antoni Tàpies, Miquel Barceló y Picasso.

¿Dónde? Puebla de la Sierra

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  • Qué hacer
  • Rutas y paseos
  • Fuera de Madrid

¿Y si te decimos que no hace faltar recorrer los 3.463 kilómetros que separan Madrid de Helsinki para contemplar un auténtico bosque finlandés? Está en Rascafría, junto a un lago, dentro de un paraje de cuento bautizado como 'el bosque finlandés', y su parecido con los que hay en los países nórdicos es más que razonable: son árboles autóctonos de Finlandia. El bosque se creó en los años 80 para celebrar el hermanamiento entre Rascafría y Helsinki con ejemplares traídos de allí. Y así nació El Potario (nombre oficial de este bosque finlandés) en el que, para más autenticidad, se instaló una cabaña con sauna. Una pena que no se pueda acceder a su interior para darse un baño de vapor y entrar en calor durante los fríos días del invierno de este Madrid insólito. 

¿Dónde?
Entre el puente del Perdón y Rascafría

Nuestra propia Torre de Belém

A medio camino entre un lago de las Highland de Escocia y la famosa Torre de Belém de Lisboa, se encuentra el embalse de Santillana o de Manzanares el Real, localidad donde está situado. Este gran lago artificial ocupa más de 1.000 hectáreas y se construyó en 1907. La idea era que la presa no desentonara con el entorno, así que se utilizó mampostería de granito. Y en el nexo de unión entre las dos zonas de la presa se alza esta torre de 35 metros de altura y forma octogonal, que quedó anegada y situada en medio del agua tras la construcción de la nueva presa en 1979 (cinco metros más alta que la anterior), convirtiéndolo en uno de esos lugares imprescindibles para descubrir un Madrid insólito.

¿Dónde?: Manzanares el Real

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  • Qué hacer
  • Aranjuez

Los Jardines de Aranjuez son un clásico entre los lugares más bellos de Madrid. Bosques, jardines, parques, fuentes y estatuas forman parte de este bello conjunto declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 2001. Este espacio verde está situado junto al río Tajo y al Palacio Real de Aranjuez, conocido también como el pequeño Versalles por sus similitudes con el complejo francés, y está dividido en el Jardín del Parterre, el de la Isla, el del Príncipe y el de Isabel II. Kioscos chinescos, templetes y estanques se distribuyen por cada hectárea de este recinto en el que merece la pena perderse durante horas.

¿Dónde?  Aranjuez

Monasterio Santa María la Real de Valdeiglesias

Parece increíble que este grandioso lugar, a apenas 60 kilómetros de la capital, haya quedado casi en el olvido. El monasterio fue levantado a mediados del siglo XII y con sus casi 1.000 años de historia pasa por ser el más antiguo de Madrid. Dejado a su suerte, hay proyectos de rehabilitación, pero sin la convicción ni inversión necesarias para recuperar una auténtica joya de la arquitectura madrileña, con una mezcla única de estilos románico, gótico, renacentista, barroco y mozárabe. Y eso pese a ser declarado Bien de Interés Cultural en 1983. Es posible disfrutarlo gracias a las visitas guiadas que organiza la Fundación creada para su protección y conservación.

¿Dónde? Pelayos de la Presa

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  • Viaje
  • Madrid

Navalcarnero es uno de los pueblos más singulares de Madrid. De hecho, es una de las Villas Históricas de la Comunidad, un título que solo ostentan once pueblos bonitos y curiosos de todos los que salpican la región. Seduce con lo que se ve a simple vista y acaba de conquistar con lo que no se ve: una red de cuevas y túneles que se extiende bajo sus calles formando un auténtico laberinto subterráneo. Se excavaron a mano durante siglos, aprovechando el terreno arenoso, para conservar alimentos y, sobre todo, el vino en las mejores condiciones de temperatura y humedad. Para hacernos una idea de sus dimensiones, ya en 1753 había documentadas 139 cuevas y algunas llegaron a comunicarse entre sí, permitiendo atravesar la localidad de punta a punta. Hoy, una de estas galerías puede visitarse en el Centro de Interpretación de Navalcarnero.

¿Dónde? Calle de San José, 4 (Navalcarnero)

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