Botifarra

10 bares y restaurantes que sirven butifarra (y la clavan)

De la brasa al bocadillo: templos barceloneses de la butifarra

Mireia Font
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“Reina magnífica es la butifarra catalana. En su versión más cruda y esencial se rellena con el magro del marrano (…) Magro aderezado únicamente con sal y pimienta. Nada más, nada menos. Esta es la fórmula original de la butifarra cruda. Simple, bella y carnal”. Este párrafo aparece en Cuina Catalana, el libro del cocinero Borja Sierra (Granja Elena) y del gastrónomo Òscar Gómez, y no podemos estar más de acuerdo.

Butifarras ricas, ricas, ricas 

El embutido catalán por excelencia no siempre ha recibido el respeto que merece. Por suerte, todavía quedan bares y restaurantes que la reivindican como lo que es: un producto gastronómico de primera categoría, tanto en formato bocadillo como servida en el plato. Aquí encontraréis una muestra jugosa y variada: desde las versiones más ortodoxas, a la brasa y con alubias, hasta interpretaciones más libres, como las elaboradas con buey madurado.

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¡Buti, buti, buti!

  • Bares de tapas
  • Vila de Gràcia
  • precio 1 de 4
  • Crítica de Time Out

A veces uno busca escapar del ruido cotidiano y resguardarse en un lugar tranquilo. Basta una mesa de madera junto a una ventana, un café y el periódico para dejar echar la mañana o la tarde a gusto. Casa Pagès, en la calle Llibertat con Fraternitat —qué mejor cruce—, es uno de esos lugares donde refugiarse del bullicio. Desayunos de tenedor (12,90 euros), tapas, bocadillos, hamburguesas y menú de mediodía (14,90 euros).

¿Qué pedir? El bocadillo Platón, de butifarra con alcachofas o pimientos según la temporada. Y atención: también ofrecen una tapita de butifarra con seques (alubias).

Dónde: Llibertat, 19 (Gràcia)

  • Cocina creativa
  • Barcelona
  • precio 3 de 4
  • Crítica de Time Out

Quien conozca Bar Brutal podría esperar algo parecido en Bar Super, inaugurado en primavera de 2025, pero aquí el protagonismo empieza en la cocina. El amplio local luminoso junto al Mercat de Santa Caterina gira alrededor de una larga barra roja. El proyecto de los hermanos Colombo confía los fogones a Jordi Colpani, con pasado en Xemei y Brutal. Carta breve y cambiante, muy pegada al mercado: mariscos del día, navajas a la plancha, cecina de caballo y una ensalada de tomates memorable.

Qué pedir: siempre hay una versión de butifarra que cambia según la temporada; puede ser, por ejemplo, una de calçots con romesco fermentado y encurtido de mostaza.

Dónde: Plaça de Santa Caterina, 3 (Born) 

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  • Sants - Montjuïc
  • Crítica de Time Out

Montferry se ha hecho un nombre gracias a sus potentes bocadillos de desayuno, tan abundantes que casi se podrían considerar platos completos. Entre las propuestas destacan combinaciones como butifarra con berenjena, capipota con chimichurri o atún con queso y tomate seco, perfectas para arrancar la mañana con energía. También sirven tapas como bravas, tortillas, albóndigas o croquetas, en un ambiente de bodega clásica con un toque actual y precios asequibles.

Qué pedir: el bocadillo de butifarra no siempre está en carta, pero aparece de vez en cuando como bocadillo del día, por ejemplo con cebolla confitada y salsa Rosita. Conviene estar atentos a sus redes, donde lo anuncian a diario.

Dónde: Passatge de Serra i Arola, 13 (Sants)

  • A la brasa
  • Sants
  • Crítica de Time Out

Jordi Marzo, cocinero con pasado en Roca Moo y Petit Comité, completa su pequeño universo Tr@mendu con un tercer local dedicado al fuego. Tras el vermuteo de Tr@mendu Bar y la cocina catalana actualizada de Tr@mendu Encenem els Fogons, llega Tr@mendu El Caliu de la Brasa, donde manda la leña. El espacio mezcla baldosas clásicas, madera y manteles de cuadros alrededor de una cocina abierta. La carta es corta y directa: escalivada, bacalao, pies de cerdo, chuletas de cordero, pollo a la brasa o entrecot, etc. Aquí todo gira alrededor de las brasas.

Qué pedir: la clásica butifarra a la brasa con alubias.  

Dónde: Parcerisa, 11 (Sants-Montjuïc)

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  • Bares de tapas
  • Sarrià - Sant Gervasi
  • Crítica de Time Out

Uno de los bares más de moda de Barcelona mezcla estética retro, barra protagonista y cocina vista. Funciona desde el desayuno de tenedor hasta la cena, con bocadillos cuidados, plato del día y platillos clásicos reinterpretados. Su famosa tortilla jugosa es la estrella, aunque los macarrones y el capipota también tienen muchos fans. Los tardeos y pop-ups animan el ambiente, joven y muy concurrido, donde no faltan influencers, caras conocidas y algún futbolista del Barça, bajo un equipo que ya ha abierto un segundo local en Diagonal, 343. 

Qué pedir: el bocadillo de butifarra DosErres marcada a la plancha y queso fundido.

Dónde: Travessera de Gràcia, 86 (Sarrià-Sant Gervasi)

  • Sant Antoni
  • precio 1 de 4
  • Crítica de Time Out

Can Vilaró trabaja a su ritmo, casi en silencio, pero deja huella. Frente al mercado de Sant Antoni, su puerta invita a un comedor que huele a guiso casero: albóndigas con sepia, manitas de cerdo, sardinas escabechadas o escudella invernal. No hay menú del día, pero sí platos cuidados, sabrosos y económicos. Cada receta se hace desde cero: desde las crestas de atún hasta su famoso capipota. Una parada imprescindible para los amantes de las casas de comida de toda la vida y de los desayunos de tenedor. 

Qué pedir: la butifarra negra y blanca con alubias. 

Dónde: Comte Borrell, 61 (Sant Antoni)

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  • Bar de bocadillos
  • El Gòtic
  • precio 1 de 4
  • Crítica de Time Out

Fundado en 1951 por Pedro Conesa, fue el primer fránkfurt que abrió en Barcelona, lo que lo ha convertido con el tiempo en un clásico de los bocadillos en la ciudad. Aquí no hay misterio: reinan los bocadillos calientes y contundentes, con la plancha como protagonista. La carta reúne cerca de cincuenta opciones, muchas de ellas sin gluten y también vegetarianas. Las colas forman parte de su día a día. El hijo del fundador ya se ha jubilado, pero el equipo de trabajadores ha tomado el relevo para que todo continúe igual.

Qué pedir: el bocadillo de butifarra con ajos tiernos, champiñones, cebolla caramelizada y salsa, o el de butifarra negra con cebolla caramelizada.

Dónde: Llibreteria, 1 (Gòtic)

  • Sants
  • precio 2 de 4
  • Crítica de Time Out

Abrió en 1939 como bodega de vinos a granel para los trabajadores de las fábricas del barrio. Veinte años después, se convirtió en una bodega y casa de comidas. En la barra y en la sala están Albert y Vicenç para despachar desayunos de tenedor de campeonato, tapas clásicas y un menú del mediodía casero de catorce primeros y veinte segundos para escoger. Muy recomendables los platos con setas. Tener que hacer cola para el almuerzo es bastante habitual.

Qué pedir: la butifarra 'esparracada' con garbanzos o el revuelto de trompetas de la muerte con butifarra negra.

Dónde: Vallespir, 41 (Sants) 

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  • Mediterránea
  • El Raval
  • precio 1 de 4
  • Crítica de Time Out

Un bocadillo, un crepe o una ensalada: en principio, nada extraordinario. Pero quienes han pasado por el Guixot saben que aquí la historia cambia. Su carta reúne una quincena de bocadillos abundantes, variados y con combinaciones muy bien pensadas. Los crepes y las ensaladas mantienen el mismo nivel, y también preparan hamburguesas. El ambiente es distendido, con mucha clientela joven y un trato cercano. El Raval no sería igual sin este local, abierto desde 1986.

Qué pedir: el bocadillo Noctambulus (butifarra, setas, cebolla crujiente y pimiento verde) o el Rogenc (butifarra, queso de cabra, cebolla crujiente, mossolina de tomate y berenjena).

Dónde: Riereta, 8 (Raval)

  • Catalana
  • Sant Antoni
  • precio 3 de 4
  • Crítica de Time Out

Candela Rama no inventa la rueda, pero la hace girar como nadie. Tapas, brasa, arroces, horno de leña y fuego lento, todo con un toque de alta cocina. Ramón Panés y su equipo incluso fabrican sus propias butifarras. Los clásicos se reinventan: ensaladilla rusa cítrica con huevo frito de puntilla y pan negro, bombas rellenas de butifarra negra… Arroces de bandera y producto de primera en un local informal, sin que la cartera sufra en exceso. Pertenece al grupo restaurador 9 Reinas.

Qué pedir: su butifarra casera de buey madurado. Sí, no es de cerdo, lo sabemos, pero es una delicia.

Dónde: Parlament, 41 (Sant Antoni)

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