Time Out en tu buzón de entrada

Buscar
Cafè Bar Alegria
© Maria Dias Cafè Bar Alegria

Abellan y Colombo recuperan el Cafè Bar Alegria

Escrito por
Ricard Martín
Publicidad

Si el otro día tocó dar la triste noticia de la pérdida del bar Cosmos, hoy toca una pequeña alegría. Nunca mejor dicho: porqué el próximo mes de marzo reabrirá el Bar Alegria, joya modernista y popular abierta en 1899 en el chaflán de Gran Vía con Borrell, y una de las atalayas favoritas de los vecinos del Eixample y Sant Antoni para el ritual del vermut.

Este bar y carismática terraza –que cerró a finales del año pasado– subirá la persiana de nuevo el próximo marzo, gracias a que la sociedad formada por Carles Abellan, su hijo Tomàs y Max Colombo (Xemei, Bar Brutal, Can Pizza y Frankie Gallo .. .) lo reabrirán. Esto era un bar de 'tapas vulgaris' de toda la vida, y Abellan descarta aplicar el repertorio del Tapas 24: «Esto era un bar normal y será un bar normal. Y aplicaremos el mismo concepto de bar: de diez a doce de la mañana cocina ininterrumpida, y de lunes a viernes plato del día. Los jueves arroz, claro».

¿Y qué se comerá? Pues lo que había, que eran tapas y bocadillos (aunque cabe decir que a pesar del carisma del lugar, la comida flojeaba, uno se sentaba más que nada por la espléndida atmósfera de volutas de madera, pata de hierro y mármol). «Producto, bocadillos, algo de latas y sobre todo tapas, ensaladilla rusa y similares, cocina tranquila», vaticina Abellan. Y más bien básica, porqué «habrá una plancha en la barra y poco más», aunque teniendo en cuenta el cuidado con que Abellan y Colombo tratan el producto, serán más que buenas.

El chef precisa que las reformas serán mínimas: «Estamos limpiando, más que reformando. No tocaremos nada del bar, sólo limpiaremos y acondicionaremos un poco el office. Pero no vamos a modificar nada más. Chapa y pintura, nada más», insiste. También deja claro que el precio seguirá siendo de bar: «Será un ticket de barrio: por un billete de veinte euros saldrás cenado».

No es la única novedad en el mundo Abellan: también anuncia el cierre del restaurante Bravo del Hotel W. Un vacío que llenará con el traslado de La Barra en Semana Santa, flamante y peculiar estrella Michelin que cambia de dirección pero seguirá en la Barceloneta: «Esto nos permitirá trabajar más y mejor, y todo el mundo estará más cómodo y más bien atendido», dice.

La Barra
La Barra
© Maria Dias

Una estrella Michelin necesita hacer más mesas para sobrevivir: la peculiaridad de «La Barra es que ahora hay una única mesa de cuatro personas, y el resto de mesas se tienen que apañar como puntas de mesas de cuatro personas». La nueva Barra pasará de tener 40 plazas sentadas en fila india a 60 distribuidas en mesas. Y la propiedad del hotel, «encantada, claro, les traigo una Michelin y además pago yo la fiesta».

Últimas noticias

    Publicidad