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Ante la imposibilidad de decir adiós al local, se hará una fiesta de despedida el jueves 7 de mayo en el Bar Dixie 724

El Bar Coyote, uno de los espacios míticos de la noche en el Poblenou, ha bajado la persiana definitivamente. Una orden judicial obliga a instalar decenas de puntales en el local a causa de las obras que se realizan en el edificio donde se encuentra situación que hace inviable la vida en este templo de la juerga.
Según ha explicado Eduardo García, propietario del bar Coyote, en un vídeo en Instagram, el juez ha autorizado el apuntalamiento del local para garantizar la seguridad de las obras que se están haciendo en el hotel situado en el mismo edificio. "La sentencia ordenaba al hotel trabajar en horario diurno para no impedir mi actividad, pero a la vez les permite apuntalar", lamenta García, quien añade que se trata de una resolución "muy ambigua" porque, aunque no trabajen de noche, si los puntales se quedan fijos en el bar, no se puede trabajar correctamente.
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Aunque al propietario del Coyote le duele que, por la inmediatez con la que se ha requerido instalar los puntales, no haya podido despedirse de la clientela, reafirma que han hecho todo lo posible por resistir: "Lo hemos luchado. Los que me conocéis sabéis que lo he intentado todo para aguantar".
García explica que, a pesar de ser consciente de que el local ya se encontraba en una situación precaria y que “tenía fecha de caducidad”, recuerda con orgullo los siete años que ha pasado allí desde que trasladó el proyecto del Coyote a la antigua Burros Cantina.
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Ante la imposibilidad de decir adiós al local de la calle de Pere IV, 67, se hará una fiesta de despedida el jueves 7 de mayo en el Bar Dixie 724 (calle de Pallars, 115), donde se trasladarán también las sesiones del Coyote de los jueves a partir de ahora.
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