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Maria Rodríguez Soto: "La ultraderecha va subiendo entre los más jóvenes, porque seguramente no se les ha explicado bien qué es el fascismo"

Si el año pasado lo petó con 'Casa en flames' y con un premio en Estados Unidos por 'Mamífera', ahora consolida un momento magnífico con el estreno de 'Frontera' y proyectos de teatro ilusionantes

Àlex Montoya
Escrito por
Àlex Montoya
Editor de cine
Maria Rodríguez Soto
Foto: Eugènia Güell | Maria Rodríguez Soto
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La de Maria Rodríguez Soto ha sido una trayectoria profesional de hormiguita, con algunos picos encaminados a una explosión que llegó hace ahora un año, cuando el fenómeno Casa en flames y el premio en el South By Southwest de Austin con Mamífera la pusieron bajo unos focos que, hasta aquel momento, apenas la habían iluminado gracias a su trabajo en el teatro. El cine la abrazó el año 2019, convirtiendo su embarazo en la narrativa de la magnífica Els dies que vindran con David Verdaguer, padre de su hija Lupe, y a las órdenes de un Carlos Marques-Marcet que construyó una ficción alrededor de una maternidad inminente, aquella película le dio el Gaudí a Mejor Protagonista, pero también provocó una histórica injusticia (si esta fuera una sección deportiva futbolera la llamaríamos un robo a mano armada) cuando las nominaciones a los Goya la ignoraron.

Ella siguió su camino, y el año pasado le llegó el momento: "2024 fue un momento de recoger frutos. Estrené Casa en flames y Mamífera, que para mí eran muy importantes, y entonces fue un año de hacer muchas entrevistas, de estar mucho en el ojo del huracán. Con las nominaciones a los Goya, a los Gaudí y a los Feroz, y también para recibir más llamadas con proyectos y castings, y de estar más presente a nivel nacional español", recuerda.

Ahora prepara dos proyectos teatrales que le hacen mucha ilusión, acaba de rodar para Movistar+ la serie Matar a un oso, nueva producción de los hermanos Sánchez-Cabezudo (después de la reconocidísima Nos vemos en otra vida) y vuelve al cine con Frontera: dirigida por Judith Colell y con un reparto que incluye a Miki Esparbé, Bruna Cusí, Jordi Sánchez y Asier Etxeandia, la película nos sitúa en el año 1943, en un pueblecito del Pallars convertido en lugar de paso de centenares y miles de judíos que huyen del horror nazi instalado en la Francia ocupada. El personaje de Maria es el de la esposa del vigilante de la aduana: el matrimonio vive con la angustia de ser republicanos y perdedores de la Guerra Civil camuflados entre los vencedores franquistas. Y ella será fundamental para que él decida ayudar a sobrevivir a los refugiados que intentan escapar de una muerte segura.

Frontera funciona como drama bélico de estructura clásica al estilo Casablanca, pero también como memoria, o aviso, de que la historia es cíclica y que las víctimas del horror somos todos. Los derrotados de la guerra, los judíos del Holocausto, los subsaharianos que llegan a Europa en patera, los ucranianos bombardeados por Putin y los palestinos masacrados por Israel. 

Frontera
Foto: @AndreaResminiFrontera

El título ya es toda una declaración de intenciones.

Absolutamente. Creo que es una historia de nuestro país que no está muy explicada. Somos una sociedad que ha suspendido la asignatura de Memoria Histórica: tendemos a repetir los mismos errores y ahora mismo vemos cómo la ultraderecha va subiendo entre los sectores más jóvenes, porque seguramente no se les ha explicado bien qué es el fascismo. Y entonces creo que esta película es una manera de ilustrarlo y de abrir mentes.

Una película que habla y mezcla dos fascismos, el franquista y el de los nazis, y creo que, salvando todas las distancias, tiene algo de películas estilo Casablanca.

Sí, es una película clásica, estoy absolutamente de acuerdo, y creo que el guion también funciona por eso. Es una historia de estructura clásica, que yo no conocía. Y a medida que empecé a investigar y a rascar un poco, vimos que había mucha gente que había ayudado a estas personas a cruzar la frontera, y que se habían ingeniado mil maneras para hacerlo: disfrazarlas, esconderlas, para que las fuerzas del estado no se enteraran. Te das cuenta de cómo a veces olvidamos la fuerza que tenemos y la capacidad de ayudar a otra gente.

El mensaje es claro: el pueblo salva al pueblo.

Sí, una frase tan bonita como tópica, si quieres. Pero es que a veces los tópicos son ciertos. El pueblo salva al pueblo. Lo hemos visto con la DANA de Valencia, lo hemos visto con la flotilla que viajaba a Gaza, lo vemos ahora y lo hemos visto toda la vida. Hay un punto en que el estado y sus fuerzas están como ligadas, o quieren estarlo, y no preguntan, y no saben, y no luchan. El privilegio es lo que tiene, no te deja salir de él.

La película parece tener una intención de ser espejo. Los judíos que huyen de los nazis no dejan de ser como tantos refugiados que hoy intentan escapar de las guerras y el hambre.

Yo creo que la intención de la película va por ahí, y enlaza con la idea de que la Historia es cíclica: salimos de un sitio y volvemos a caer, no aprendemos, siempre tropezamos con la misma piedra, no somos capaces de superar ciertas cosas. Al final de la película se sobreimpresiona una frase que dice que la humanidad vuelve a ser víctima y lo único que cambia es la frontera en cuestión.

Un aspecto interesante de Frontera es el peso de los personajes femeninos. El tuyo y el que interpreta Bruna Cusí, fundamentalmente. Son mujeres que cogen el toro por los cuernos...

Absolutamente, porque creo que es una mirada contemporánea, y creo que es una mirada que hasta el momento no se había hecho. Y eso tengo que decir que es mérito absoluto de Judith Colell. Como, por ejemplo, en una escena en la que conversan tres hombres con poder alrededor de una mesa, ella pone la cámara delante de la mujer que escucha, mientras ellos están fuera de foco. Entonces, en esto hay claramente una intencionalidad de dirección. Judith ha potenciado y acentuado en el guion el papel de las mujeres. Y es una osadía bastante nueva en los dramas y los universos de la posguerra. Que haya mujeres directoras y guionistas favorecen estos nuevos puntos de vista... ¡Se ve que era verdad! [ríe] 

Frontera
Foto: FilmaxFrontera

En Frontera eres la esposa del personaje de Miki Esparbé, con quien acababas de representar la obra L'illa deserta y con quien te has reencontrado después, en la serie Matar a un oso.

Sí, hemos hecho triplete porque lo hemos tocado todo: teatro, cine, y acabamos de rodar una serie. Miki es un encanto de persona y de compañero. Es un actor espléndido, y de los que mejor escucha encima de un escenario o en el set de rodaje. Cada vez que me toca trabajar con él es una fortuna, la verdad, porque es como estar en casa.

Cuando disfrutabas del enorme éxito de Casa en flames y del premio en el South By Southwest por Mamífera te preguntaba por el momento profesional. Lo ponías en valor pero me respondías que te lo volviera a preguntar un año más tarde. Ya estamos...

¡Es verdad! [ríe]. Fue muy fuerte todo aquello. Un momento de recoger frutos, con la sensación de haber trabajado mucho más en lo que se refiere a la promoción y la prensa, en hacerme ver, que no en haber trabajado en el ámbito artístico, que sí que lo hice, pero no tanto. Entonces, ahora tengo que decir que estoy muy contenta, participando en proyectos increíbles. Entonces, a aquella respuesta, pregúntamelo de aquí a un año, ¡pues he triunfado! [ríe]. O sea, he triunfado. El mejor premio es este.

Existía el peligro de ser la actriz de moda. Y las modas pasan...

¿Te acuerdas? También lo decía, sí. No lo sé, porque claro... creo que quizás todavía estoy de moda. Entonces, te lo diré cuando no esté de moda (ríe). Esto que digo es como de supersoberbia, ¿no? ¡Pero es que no depende de mí! Quiero decir, le ha pasado a muchísima gente, y cuando entiendes que el éxito no depende de ti y que nada de lo que hagas, de si lo haces mejor o peor... Es que la industria, a veces, solo piensa en ti porque vas saliendo por todas partes. Entonces, creo que tienes que ir con mucho cuidado para no quemarte. Porque somos humanos, y si no paramos de trabajar quizás acabaremos haciendo siempre lo mismo. Antes, cuando no tenía tanto trabajo, siempre decía que se tiene que dejar espacio a todo el mundo. Y lo sigo manteniendo. Entonces, ahora también necesito parar un poco, y tomar aire, porque necesito renovarme.

Habías hecho mucho teatro hasta que, con Els dies que vindran, se te abrieron las puertas del cine. Creo que sigues considerándote por encima de todo actriz de teatro...

¡Sí, me considero mujer de teatro! [ríe]

Els dies que vindran
Els dies que vindran


Pero no sé si sientes que, ahora sí, lo audiovisual ya forma parte de tu vida profesional.

Creo que sí. El año pasado sí que lo decía con la boca pequeña, pero ahora, realmente, a raíz de Casa en flames y de las nominaciones a los Goya, a los Gaudí y a los Feroz, creo que hay algo que... no sé si es que yo me lo creo más, o que también se da el hecho de recibir más llamadas, y de estar más presente a escala española, y que me lleguen más castings... sí que me lo empiezo a creer más. Puedo decir que sí, que el audiovisual ya forma parte de mi vida, y que cada vez me siento más cómoda.

¿Dirías que has encontrado tu espacio?

Me encantaría decir que lo he encontrado, porque siento que estoy en un momento profesional espléndido. No puedo definirlo de otra manera. Me siento libre en el escenario, me siento libre en el set, me siento respetada, me encanta mi trabajo, me encanta conocer gente, me encanta trabajar en equipo... Entonces, ojalá lo haya encontrado y ojalá se quede, sobre todo. Que la situación se mantenga en el tiempo. Y esto es lo que no sé, porque yo ahora empiezo a entrar en una edad complicada para las mujeres y para la interpretación, sobre todo en el audiovisual, y veremos qué me depara el futuro.

Ahora empiezo a entrar en una edad complicada para las mujeres y para la interpretación, sobre todo en el mundo audiovisual, y veremos qué me depara el futuro

La edad...

¡Los 40! [ríe]

¿Los vives como críticos?

Es una cifra que pone un poco nerviosa, pero ya no hablo solo en el ámbito profesional, lo hago más bien en el personal. A mí los 40 me ponen nerviosa porque más o menos es claramente la mitad de la vida, con suerte estás en la mitad. Y porque, de una manera inconsciente, ya no te crees eterna, ¿no? Esto también está muy bien, porque entonces eliges mucho mejor las cosas. A veces la inconsciencia hace que hagas muchas cosas sin pensar. Los 40 hacen que te replantees las cosas desde otro lugar, y supongo que esto es lo que hace más... [Hace una onomatopeya simulando un escalofrío].

Estar cerca de los 40 quiere decir que lo petaste relativamente tarde. ¿Hace que te quites toda la tontería de encima?

Yo creo que sí, porque sabes que la vida no va de eso. Hay cosas que no dependen de ti, y cuando lo entiendes, tú sigues haciendo todo lo posible para que las cosas sucedan, pero te relajas, no te castigas y tienes claro que a la industria no la podrás comprender. Que habrá circunstancias que decidirán por ti y que, por lo tanto, no te tienes que enfadar. Y sobre todo puedes estar tranquila contigo misma y con la gente que te rodea.

Tú eres hija de maestros de escuela, un trabajo que sí tiene un público difícil y en el que no se permiten las tonterías...

Mi madre siempre me dice que hay mucho vínculo entre mi profesión y la suya. Y que nadie sabe los papeles que ella ha llegado a interpretar cada día en una clase con 25 niños de entre 6 y 10 años. Esto sí que es una locura. Y también es un trabajo que te tiene que gustar muchísimo, que te tiene que venir de dentro, porque, si no, es complicado de manejar. Es muy cansado, ser maestra. Siempre pienso que los maestros deberían cobrar más, son las personas que nos educan a todos, es la gente que crea la base de esta sociedad, y eso es una responsabilidad muy grande. Pero también es verdad que, en la estructura piramidal de este mundo, todo está al revés. Entonces, la importancia del trabajo de actores está en que realmente podemos sacudir y hacer entender muchas cosas, porque damos puntos de vista, porque creamos debate, porque creamos divertimento y ocio, porque hacemos muchas cosas muy bien hechas. Pero no nos olvidemos que no salvamos vidas.

Siempre pienso que los maestros deberían cobrar más, es la gente que crea la base de esta sociedad

Partiendo de que tener padres maestros te coloca en tu sitio, cuando ha habido reconocimientos y premios, cuando una es la actriz del momento, ¿de qué manera te ha tocado el ego?

Yo creo que he tenido suerte, porque... creo que siempre he tenido el ego bastante bien colocado. Quiero decir, yo soy una persona que me quiero, pero también soy una persona que en ningún momento me he creído que soy mejor o peor por hacer el trabajo que hago, ni por trabajar más que otras compañeras o compañeros. También lo vinculo con tener claro que el éxito no depende de ti. Hay una parte de suerte, hay una parte de talento, y también hay una parte de currárselo. Y quizás he combinado las tres cosas. Pero que te nominen a un premio, o que te lo den, es una alegría. No es un sello de nada, ni de trabajo, ni de ser la mejor, ni de nada: es una alegría que se tiene que celebrar. Y entonces, si las cosas las entiendes desde aquí, que tu trabajo es este y que tienes la suerte de poder dedicarte a aquello que más te mueve en este mundo, ¡pues ya está! ¡Que el ego sirva para celebrar, para nada más!

Antes hablábamos del año pasado, y del presente. Miremos a futuro: ¿qué te gustaría hacer que no has hecho? Hablando de Frontera, ¿qué frontera te gustaría cruzar?

Mi ideal de vida sería poder hacer una obra de teatro al año, y una serie o una película. Y el resto del tiempo, dedicarme a mí, a mi hija, a mis amigos y a mi familia. Esto sería lo ideal. Ahora, te digo esto, pero después también soy una workaholic. Y cuando no trabajo, a veces me cuesta. Es una asignatura pendiente que tengo conmigo misma: llenar estos espacios de vacío con cosas que me reconfortan.

Soy una workaholic. Y cuando no trabajo, a veces me cuesta

Tienes dos proyectos teatrales por delante que te hacen ilusión, ¿verdad?

Sí, estoy muy contenta porque vuelvo a los escenarios, y eso me hace sentir en casa y ya tengo un poco de ansia. Lo echo de menos. En febrero estrenamos La reina lloba (La reina loba), obra de Pau Carrió que versiona cuatro obras de Shakespeare, y que habla sobre Margarita de Anjou, que fue reina consorte de Inglaterra cuando estaba casada con Enrique VI durante la Guerra de las Dos Rosas. Y entonces, bueno, es una cosa muy épica, muy Juego de tronos, que me apetece mucho hacer. Y después también hay una cosa que me hace mucha ilusión, porque para mí es un reto muy fuerte. Haré un monólogo en la sala Texas: Permagel (Permafrost), de Eva Baltasar, versionado y dirigido por Victòria Szpunberg. Justo ahora estamos haciendo un work in progress de toda la dramaturgia que han creado Victòria y Albert Pijuan, y estoy muy motivada porque creo que puede ser muy bonito, en una sala muy pequeña, intentando conectar con la gente desde un monólogo. Tengo un poco de miedo, porque estar sola con una sala es una cosa que no he hecho nunca. Y estar sola en un camerino me da mucha pereza, porque a mí me gusta la marcha. Pero seguro que será increíble [ríe].

Estás a punto de acabar el rodaje de Matar a un oso, serie de Movistar que tiene muy buena pinta...

Me lo he pasado increíble, muy bien. Hemos estado once semanas rodando con los hermanos Sánchez-Cabezudo y con Borja Soler. Tienen una manera de dirigir que es maravillosa y es la que funciona: crear familia. Y explicamos una historia muy interesante, poniendo sobre la mesa muchos puntos de vista diferentes, que es lo que enriquece un relato.

Matar a un oso
Foto: Movistar +Matar a un oso


Frontera es una de las películas ambiciosas del cine catalán de esta temporada. ¿Cómo se percibe el momento de nuestro cine desde dentro?

Tengo la sensación de que el cine catalán está en un momento de ebullición, y eso es maravilloso, ojalá siga aquí. Creo que es muy importante que sigamos contando historias en nuestro idioma, que defendamos la versión original y que seamos consecuentes con esto. Hay muchas historias que contar, y que el idioma sea una barrera solo es una cosa que nos imponemos nosotros mismos. Hay mucha base, y mucha industria, y muy buenos profesionales, lenguajes que todavía están por explorar y muchas cosas dentro, todavía.

Echa un ojo a la lista de las mejores pelis catalanas de todos los tiempos (¡hasta el momento!)

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