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En esta vida hay que ser humilde y tener sentido del humor. Y estas dos cualidades no le faltan a Kim Diaz, empresario de la restauración de Barcelona y propietario de los icónicos Bar Mut y Muticlub. El otro día, comiendo con él en su nuevo restaurante, el no menos fantástico restaurante Paloma Fondita Mexicana, hablábamos de música y me soltó a bocajarro: "Me gusta mucho programar música en directo, pero soy un poco burro, a veces. Piensa que antes de que Rosalía fuera famosa, actuó en el Bar Mutis y consideré que su estilo no era adecuado para nuestro local".
Díaz tiene anécdotas para parar un tren –es un tipo que en Nueva York orinó al lado de Dick Cheney llevando una falda escocesa–, pero había que tirar de ese hilo, jugoso y relevante. La cosa fue así: en 2019, Björk y Rosalía se presentaron a comer en el Bar Mut. "Las pusieron en la mesa grande, y bajé a saludar –vivo al lado del Mut– porque me hacía mucha ilusión que dos artistas de este calibre comieran aquí".
Cuando el empresario se acercó, se encontró con este panorama: "Björk vestida de japonesa, divina, impertérrita, mirando al infinito, ni me vio. Pero en un momento en que no estaban concentradas en la conversación, me acerqué y les dije: 'Disculpad que os moleste, pero me gustaría darte la bienvenida, Rosalía. Me parece que eres una artista increíble'", recuerda que dijo.
Una contestación de Rosalía del todo inesperada
Además de estar "espeso y nervioso", Díaz recibió una contestación inesperada por parte de la cantante catalana. Ella lo miró a los ojos y le soltó: "Hombre, Kim, ¿es que no te acuerdas de mí?". El empresario, sudando la gota gorda, revolvía infructuosamente sus archivos mentales hasta que Rosalía le dio unas pistas.
Me dijiste: 'gracias por venir, pero no das el perfil que necesitamos'
"Kim, yo en 2014 actué en el Mutis, en el club de aquí arriba, y recuerdo que me sorprendió y me gustó mucho. Pero más sorprendida me quedé cuando terminé, y viniste a pagarme el bolo. Entonces me dijiste: 'Gracias por haber venido, pero no das el perfil que necesitamos en el Bar Mutis. No te podré llamar más, porque el estilo de la casa es otro'", fueron las palabras de Rosalía a Díaz.
En este momento de la jugada, Díaz se quedó "como la Encarna del gag de las empanadillas de Martes y 13" y le empezó a temblar el ojo derecho. Rosalía rompió ese silencio incómodo con palabras amables: "¡Ostras! Tranquilo, hombre, no pasa nada, no fue la primera vez que me decían en algún sitio que no daba el perfil".
Hecho un manojo de nervios, Díaz pidió disculpas aduciendo que la culpa fue de su mal gusto, pero "ella fue la que me relajó y consoló: antes de irse y salir por la puerta, me dijo que le encantaría hacerse un selfie conmigo" (que Díaz amablemente nos ha cedido).
Rosalía subió, cantó, le hicieron poco caso y se marchó
En el encuentro con las dos divas, Díaz no recordaba este episodio –"hombre, si hubiera atado cabos ¡seguramente no habría pasado a saludar!"–, pero sí que lo hizo su socio Alberto después, que le refrescó a Díaz cómo fue la actuación de la cantante de Sant Esteve de Sesrovires en el Mutis: "Entró en la sala con un vestido largo morado, subió al escenario, encendió música enlatada y cantó con una partitura. La gente no le hizo demasiado caso, se retiró muy digna y fue cuando tú le dijiste la famosa frase de 'no das el perfil'".
Ahora mismo, y analizándolo en frío, Díaz no se extraña de la respuesta que le dio: "El Mutis era un club de soul y funk, no del estilo de Rosalía. No es nada raro que le dijera que no daba el perfil, porque era cierto. ¿Qué cantó? "Algo en el estilo del último álbum, recuerdo una canción muy espiritual".
Más divinidad gospel que terrenidad r'n'b, vaya.

