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Tras el cierre de la panadería Cruixent en la calle Pujades, 173, el local reabre en manos de una familia de panaderos con una trayectoria desde 1891

En Barcelona ya es noticia habitual de cada semana que negocios de toda la vida tengan que bajar la persiana. Por eso, es una alegría cuando la noticia es otra: cuando se rescata un local que iba a cerrar sus puertas. La panadería Cruixent, en la calle Pujades, 173, cerró el pasado julio. Cuando parecía que este tramo del barrio, lleno de cafeterías de especialidad y sitios para hacerse las uñas, se quedaba sin panadería de confianza, el Forn Gil ha recuperado el local, que está en funcionamiento desde principios de septiembre.
Cuando el Forn Gil anunció la apertura en Instagram, reivindicaron: "Venimos del Clot, un barrio donde hemos crecido, donde tenemos nuestras tiendas y donde cada día intentamos demostrar que todavía hay lugar para las panaderías, las pastelerías y los negocios familiares y que hacen barrio". Ahora, han dado un paso más y han cruzado hacia el Poblenou, y ellos mismos reconocen que recuperan "un local que ya tiene historia, que muchos de vosotros conocéis y que durante años ha formado parte de la vida del barrio".
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Aunque cambia el nombre y muchos otros aspectos de la panadería, aseguran: "Hay una cosa que queremos que continúe igual, que aquí siga habiendo una panadería artesana". Además, su compromiso es mantener la esencia del barrio.
La chef pastelera Florencia Rondón, con 30 años de experiencia en alta pastelería y que había tenido la pastelería Monsieur Bosch en Poblenou, se encarga de la parte dulce de las especialidades de la panadería del Poblenou. En el local se pueden encontrar clásicos de la pastelería como la Sacher, el Massini o la cazoleta de fruta, pero también propuestas de autor y opciones más modernas como el Lemon pie, el Yuzu, el Cheese cake, el Avellana o el Tiramisú.
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El nuevo Forn Gil del Poblenou, además de vender los productos de toda la vida y otros más innovadores, también cuenta con un espacio laboratorio donde se organizan talleres. La actividad que ha estrenado este espacio ha sido un taller de decoración de galletas para los más pequeños con motivo de Halloween. Para no perderte ningún anuncio del negocio, puedes seguirlos en su Instagram.
Con una trayectoria familiar en la panadería artesanal que se remonta al año 1891 en Reus, el Forn Gil se ha convertido en un referente en Barcelona gracias a su presencia en diversos puntos de la ciudad: en la calle Navas de Tolosa 263, en la calle Bofarull 49, en la Gran Via de les Corts Catalanes 942 y en la Rambla 118, en el Espai Moja.
Su compromiso con la tradición y la alta calidad ha sido reconocido por el Gremi de Pastissers de Catalunya con galardones como los premios a la Mejor Coca de San Juan Tradicional en 2022 y de Chocolate en 2024, además de haber sido premiados por su Mona de Pascua, su Roscón de Reyes y su nominación como finalistas al Mejor Pa de Pagès Català.
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