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Beryti
Foto: Maria Dias Beryti

Los mejores restaurantes libaneses de Barcelona

Más allá del humus hay un Oriente Próximo de cocina fresca y mediterránea, con un toque exótico: ¡para comer ligero y sabroso!

Por Ricard Martín
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Demasiado a menudo, reducimos la cocina libanesa –que fue fundamental para exportar el faláfel y el shawarma a todo el mundo- al humus y el pan de pita. Error: en el Líbano conviven 17 religiones y su gastronomía es un rico crisol de todo lo que se come en Oriente próximo y medio. ¿Deseas un banquete de comida fresca, saludable y con un punto exótico? ¿O agarrar un buen bocado de comida para llevar y que no sea una bofetada de grasa? Es el momento de ir a un restaurante libanés. Estos son los mejores de Barcelona.

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¡Para mojar pita!

Foto: Karakala
Foto: Karakala

Karakala

4 de 5 estrellas
Restaurantes Libanesa Gràcia

Lugar ilustre e ilustrado: la intención del propietario, Imad Elhaddad, fue "llevar a Barcelona la cocina libanesa tradicional, de mucho trabajo y elaboración: aquí no hay nada de lata: hervimos incluso los garbanzos del humus". Imad apuesta por la 'mezze', que significa literalmente" saborear muchos platos mientras conversas".

Su apuesta por la cocina tradicional del Líbano -más allá de shawarma, que como dice él, se come en la calle y no en los restaurantes- pasa por sabores mediterráneos que aunque parezcan muy lejanos, son a dos pasos de aquí. Además del ya conocido repertorio de humus, babaganoush, faláfel o tabulé, tienen siempre platos como el 'warak inab', hojas de parra rellena de arroz con albahaca o la 'mqluba', un arroz con verduras considerado la paella de Oriente Medio.

Iakni

Restaurantes Libanesa Sant Antoni

Es para algunos libaneses 'expats', la mejor embajada de su cocina en Barcelona. Todo es casero y hecho con un cuidado que se saborea. Los faláfel son crujientes y sabrosos, el babaganoush tiene un sabor ahumado delicadísimo y el humus está preparado con dos tipos de garbanzos: los enteros son de Salamanca y los triturados, catalanes. Os atenderá el propietario, Ralph, tan simpático y amoroso que te lao llevarías a casa.

Ni microondas, ni freidoras ni humus de remolacha. Aquí el puré de garbanzos es espeso, y el babaganoush es más cercano a la escalivada que a la crema indeterminada. La carta es corta: tres tipos de humus y un apartado de 'mezzé': las tapas libanesas, vaya -con un faláfel espléndido, suave, sabroso, crujiente y no reseco, un tabule balsámico y 'Kebe' (croquetas de picadillo con un deliciosos toque de menta) - y bocadillos excelentes.

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Beryti
Foto: Maria Dias

Bērytī

4 de 5 estrellas
Restaurantes Libanesa Gràcia

Bērytī es una linda casa de comidas libanesa sita en un dúplex -con una deliciosa estética de bistrot francés- con el genuino espíritu de proximidad de Gràcia, y que funciona como bar local para vecinos. No tienen carta, sino una pizarra, con siete u ocho platos del día- donde disfrutar de recetas más allá del humus y el faláfel.

Como por ejemplo los huevos con 'awarma', una carne de cordero conservada en grasa que también se puede presentar con humus. O una deliciosa adaptación de las bravas en el Líbano, fritas con ajo y que se mojan en un delicioso 'labne' casero, exquisita salsa de queso de yogur (todo lo que le pondrán en la mesa es hecho por ellas desde cero). Lugar bonito, bonito.

Baladi
Foto: Baladi

Baladi

Restaurantes Libanesa Gràcia

Baladi en árabe significa 'auténtico', de casa. Baladi es, en palabras de una de las socias, la siriolibanesa Alia, "un local de 'take away' del levante mediterráneo, de calidad y artesano": ves como amasan delante de tus narices. Su gran especialidad es la 'manousheh', la pizza libanesa. "La gente ha olvidado lo bueno de nuestros países", se lamenta Alia: quiere recuperar gustos como el 'zaatar' -intensa mezcla de especies, ¡les llega de Alepo! - o el 'labneh', delicioso queso de yogur.

También hay empanadas de aspecto argentino y sabores de Oriente Medio, y también, claro, todas las especialidades más populares de la región preparadas con solvencia: humus y mutábal, pero también sorpresas como la 'muhhamara', una crema para untar a base de pimientos, nueces y granada.

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Semsom
Foto: Semsom

Semsom

Restaurantes Libanesa Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

¿Habéis visto un 'saj'? Se trata de una enorme plancha libanesa redonda muy caliente -sin aceite- donde se cocina la masa de pan en el momento. Patrick, médico libanés, combina su trabajo en Bellvitge con el SemSom, un acogedor local de 'street food' donde quiere "enseñar los sabores originales del Líbano". Cogen masa, la cocinan y la rellenan de ingredientes caseros y directos del país de los cedros. Un bocadillo fresco de falafel es una delicia. Y pese a que sea un local muy enfocado al 'take away', no está exento de calidez.

Belén

Restaurantes Libanesa

El cartel anuncia cocina palestina, y me informan que el propietario lo es, pero el cocinero es libanés. En Belén encontraréis especialidades libanesas en versión casera, raciones hiperabundantes y precios ajustados. Si compartís un buen tabule y pedís un plato combinado de 'arayes' –panes de pita rellenos de ternera a la brasa, con hummus, babaganoush y faláfel- saldréis con ganas de ir a comprar un pañuelo como el de Arafat.

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