L'Atelier, Brandy Smoke
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Turrones de autor y de alta graduación: ¡turrones para adultos!

Propuestas de turrones extraordinarios (y cargados de alcohol) para consumir y regalar estas fiestas

Ricard Martín
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La Navidad, ya lo sabemos, es una orgía de consumismo sin fin. Si ponéis en la mesa alguno de estos turrones alcohólicos, conseguiréis hacer feliz a la gente interesada en las cosas de comer y que quieren ser originales (todavía se les conoce como 'foodies', dios me libre, una palabra todavía más vaciada de contenido que 'hipster'). Ya lo decía Leticia Sabater en uno de sus delirantes villancicos: papi, ¡vamos al turrón! Estos turrones satisfarán a todos aquellos que en Navidad tienen un deseo  de buena voluntad y paz en la tierra, concretado en un objetivo: ¡pillar una buena cogorza! Eso sí, si sois unos pusilánimes blandengues, lo mejor es que os presentéis con un buen panettone, la enésima prueba de la colonización italiana en nuestras mesas. 

Y si este año no te has comido un rosco, al menos cómete un buen roscón de Reyes

  • Cocina creativa
  • Sarrià - Sant Gervasi
  • precio 3 de 4
  • Crítica de Time Out

Si los turrones tuvieran un club VIP, este sería el que controla la puerta. El Dark Moon es probablemente la pieza más sexy de la temporada. No es apto para paladares infantiles ni para amantes del azúcar fácil; es una joya de ingeniería repostera que apuesta por el lado oscuro. Hablamos de una base crujiente de sésamo negro que sostiene una ganache de chocolate negro brutal. Pero el secreto está en su corazón: una crema de caramelo y vainilla que se funde con un whisky robusto y elegante. Es intenso, es profundo y tiene ese punto alcohólico que te recorre la garganta con elegancia.

  • Tiendas
  • Pastelerías
  • La Nova Esquerra de l'Eixample

Su turrón de carajillo es un homenaje brillante a ese café alegre que cierra todas las comidas que se precien, pero elevado a la alta pastelería. Imagina una ganache sedosa de chocolate que captura la esencia del café recién tostado, fundiéndose con un toque preciso de brandy que te raspa la garganta, lo necesario para sacarte una sonrisa. La textura alterna la cremosidad extrema con un punto crujiente que te obliga a repetir antes de que te des cuenta. Es un turrón con una personalidad arrolladora: Mejor Turrón Creativo de España del 2025

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  • Sants - Montjuïc

Existe desde principios de los años sesenta del siglo pasado. La encontrarás cerca de la plaza de Sants, algo escondida, como todo lo que vale la pena. Y en su momento ya abrió como obrador especializado en bombonería, con la intención de controlar al máximo todos los procesos del chocolate. Su turrón trufado al whisky es una institución navideña en el barrio: el whisky de malta entra en juego de forma magistral, aportando una calidez profunda que se entrelaza con las notas de cacao amargo sin llegar a eclipsarlas. Un whisky para bebedores de buen gusto. 

  • Tiendas
  • Pastelerías
  • El Gòtic

Desde que en 1928 aterrizaron en la antigua Ca l'Abella, que ya llevaba el nombre actual desde 1895, tres generaciones de Roig se han ganado merecidamente el honor de hacer los caramelos artesanos más antiguos del país.

Y sus turrones tienen una gran parroquia: entre ellos el de marc de cava: un destilado del Penedès que le da un carácter mucho más limpio y menos rústico que el del orujo de uva. Al destilarse de las "madres" del cava, el licor conserva notas de levadura y frutos secos que encajan con la grasa del cacao de forma muy distinta a otros alcoholes. En boca, el sabor no entra con el golpe seco de un destilado fuerte, sino que aparece de forma progresiva mientras se funde la trufa, dejando un regusto ligeramente ácido y floral que recuerda al espumoso. 

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El Xanadú de la priva turroneada

Si quieres saber a qué sabe la vanguardia de Agramunt cuando se va de copas con Albert Adrià, esta trilogía de Torrons Vicens es la respuesta definitiva. Pioneros en lo de de la fusión del turrón con el cubateo, el viaje empieza con el de gin-tonic, chocolate blanco y lima que te regala un cosquilleo en la lengua como si estuvieras dándole un sorbo al combinado en una azotea del Eixample. Para los que prefieren el lúpulo al destilado, su turrón de cerveza Inedit es una golosa marcianada donde la malta y el cilantro se cuelan en un praliné cremoso que rompe los esquemas del postre tradicional. Y para cerrar la fiesta como Dios manda, su versión de Licor de Hierbas es el chupito definitivo convertido en trufa, con ese aroma balsámico y rústico que te limpia el paladar de un plumazo.

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