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El tren groc o canari
Foto: shutterstock

5 rincones con encanto cerca de la frontera que hay que visitar

Al otro lado de los Pirineos, Perpiñán y la región Cataluña Norte esconden huellas de la historia y rincones de ensueño

Por Manuel Pérez
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A pocos kilómetros de Barcelona, solo cruzando la frontera política que separa España y Francia, encontraréis un territorio sorprendente. Dotado de una gran cantidad de rincones para visitar, la historia compartida ha dejado sus huellas en las diferentes épocas. Tanto si buscáis una escapada romántica, como si queréis encontrar pueblos con encanto, cruzar los Pirineos siempre supone una aventura llena de descubrimientos, grandes restaurantes y todo el 'savoire-faire' francés mezclado con la cordura catalana. Preparaos para una gran aventura de mar y montaña.

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Cotlliure
Cotlliure
Foto: shutterstock

1. Camino de Ronda: crónica de los "días azules"

El camino de Ronda que une Portbou y Cervera es mucho más que una senda al lado del mar entre los estados español y francés. La Caseta de los Alemanes -justo en la frontera política- marca el punto más meridional al que llegaron los nazis. Los más fuertes pueden continuar la polvorienta memoria de los caminos del exilio hasta la tumba de Machado, punto de peregrinage republicano. Cuando la muerte lo sorprendió en la colorida Cotlliure en 1939, llevaba en el bolsillo los famosos versos “Estos días azules y este sol de la infancia”.

Si no esteu en forma, fer-lo en tren també és una experiència.

Maternitat Suïssa
Maternitat Suïssa
Foto: shutterstock

2. Argelès: cuando fuimos refugiados

Más al norte, Argelès se ha transforamdo en una insípida villa de veraneo masificada. No obstante, su pequeño pero imprescindible memorial da testimonio en forma de museo del terrible hacinamiento de los campos de refugiados de la Guerra Civil Española. La visita se puede complementar y aumentar en Elna: su célebre Maternidad Suiza es hoy en día un espacio dedicado a la memoria de las centenares de exiliadas que dieron a luz en sus instalaciones. Recuerdos en carne viva.

San Cebrián (Saint-Cyprien), sitio ideal para dormir fuera de temporada. Hôtel Ile de la Lagune, un capricho irresistible.

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Castellet de Perpinyà
Castellet de Perpinyà
Foto: shutterstock

3. Perpiñán: "el centro del mundo"

Fue Dalí quién bautizó con este nombre tan altisonante la estación de la capital del Rosellón. Por suerte, ya no hay que peregrinar a Perpiñán para ver pelis con muchos rombos, ahora podemos admirar la transformación de una ciudad que avanza a fuerza de recuperar los orígenes. Imprescindibles: la Llotja y el Castellet, arquitectura que nos conecta con otros edificios históricos de los Países Catalanes; o el Palacio de los Reyes de Mallorca, vestigio de la que un día fue la capital terrestre del reino.

Id al barrio de Sant Jaume, el catalán de sus habitantes enamora.

Ceret
Ceret
Foto: Joan Bautista / Shutterstock

4. Ceret: la vila de los pintores

No podemos pasar por la Cataluña Norte y no hacer una visita a uno de los rincones con más encanto de estas comarcas. Se trata del famoso mercado del sábado de Ceret, capital de la comarca Vallespir y villa fetiche de los pintores. Ahí trabajaron artistas como el escultor Manolo Hugué, y otro genios de renombre como Picasso y Braque aparecen ligados a la historia del municipio.

Si queréis seguir la huella artística de Ceret, podéis visitar el Museo de Arte Moderno con obras de Dalí, Miró, Tàpies...

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Canari, tren groc
Canari, tren groc
Foto: Leonid Andronov

5. El canario: montaña arriba

El camino de vuelta sube por la montaña. Unos kilómetros más allá de Ceret, en Vilafranca de Conflent, cogeremos un símbolo de la Cataluña Norte, el Tren Amarillo, o Canario, con vistas espectaculares hasta la estación de la Tor de Querol, enlace con los Cercanías. Sin darnos cuenta, hemos vuelto a atravesar una frontera.

El Canario se llena en verano: calculáis 30 minutos de antelación.

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