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La Roque Gageac
Foto: Shutterstock

Los pueblos más bonitos del otro lado de la frontera

Están más cerca de lo que parece y son una buena excusa para desconectar y conocer mundo

Escrito por
Albert Martí
y
Ainhoa Echeverría
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No hay que irse muy lejos para visitar rincones de ensueño. Viajar en busca de las mejores escapadas cerca de Barcelona o visitar los mejores rincones de Catalunya viajando en tren es una buena opción. Pero, a pocos kilómetros de la frontera, se pueden descubrir pueblos llenos de historia y encanto. Lugares de los que no se olvidan y donde volverías a escaparte verano tras verano. ¿Te atreves a conocer mejor Occitania y el norte de Cataluña?



NO TE LO PIERDAS: las mejores escapadas románticas de Cataluña.

San Juan de Luz
Foto: Alamy

1. San Juan de Luz

El secreto mejor guardado del País Vasco francés 

San Juan de Luz (Saint-Jean-de-Luz) es un pueblo costero que presume de bahía, de ventanas de colores, de playa, de surf y de un jardín botánico con vistas increíbles al mar Cantábrico. Uno de los imprescindible para visitar de este pueblo es el puerto dedicado a la pesca de la anchoa, la sardina y el atún. Aquí podréis admirar sus barcos, las redes y la actividad matutina de su mercado. Otro lugar por donde merece la pena pasear es la Promenade Jacques Thibaud, el paseo marítimo que bordea la Grande Plage. Finalmente, está el Jardín Botánico litoral Paul Jovet, ubicado en lo alto de un acantilado con unas impresionantes vistas al mar. 

Duilhac-sous-Peyrepertuse
Foto: pin it

2. Duilhac-sous-Peyrepertuse

La visita indispensable al castillo cátaro de Peyrepertuse

En lo alto del municipio de Duilhac-sous-Peyrepertuse se encuentra el impresionante castillo cátaro de Peyrepertuse, denominado la ciudadela del vértigo. Ubicado sobre una de las montañas del macizo de Les Corbières, el castillo ofrece unas espléndida panorámica de las colinas de los alrededores. Esta inmensa fortaleza medieval, declarada Monumento Histórico, consta de tres partes: el castillo viejo, el recinto mediano y el castillo de San Jorge. Bajo la fortaleza se encuentra el pequeño pueblo de Duilhac-sous-Peyrepertuse, de unos 150 habitantes, un lugar ideal para pasear por sus calles y por el centro fortificado. 

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Ainhoa

3. Ainhoa

Unos de los pueblos más bonitos de Francia

En el País Vasco francés se abre paso este pequeño pueblo de tan solo 672 habitantes, un lugar que ha servido durante años como dormitorio para los peregrinos del camino de Santiago. Está formado por una calle principal llena de casas de estilo vasco de belleza impresionante. Sin embargo, la mayoría de casas originales fueron destruidas durante la Guerra de los Treinta Años y hoy en día solo quedan reconstrucciones. En el centro, tres elementos del imaginario euskaldun: la iglesia, el cementerio y el frontón. Al final de la calle principal se encuentra el Lavoir Alhaxurruta, con agua fresca que baja de las montañas por un terrado donde las mujeres del pueblo se reunían para lavar la ropa. Es famoso porque fue visitado por Napoleón III y su mujer en un viaje por la zona en 1858.

Colliure

4. Colliure

Un pueblo hecho postal 

Los sabores de sus comidas y sus paisajes son cita obligada. Este pequeño pueblo de la Costa Roja, donde llegaron artistas como Matisse o Picasso, es sin duda una de las mejores escapadas que se pueden hacer si se quiere tranquilidad, playa de roca e imágenes de postal. Desde el Fort de Saint Elmo o la Torre de Madeloc contemplaréis Colliure a vuestros pies, con un casco antiguo de El Moré cerrado por las murallas del Castillo Real. La tumba de Machado es de peregrinación obligada y uno de los motivos más importantes para visitar este pueblo de la Cataluña Norte. 

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Rocamadour

5. Rocamadour

La ciudad sagrada de Rocamadour

La región de Midi-Pyrénées guarda una población que está considerada como la más bonita. Dicen que se parece a un lugar encantado. Casas e iglesias rodeadas de pasadizos, escaleras, puertas y balcones te transportan directamente a un cuento de hadas. El mirador sobre el río Alzou y el parque natural regional de Causses du Quercy son de gran interés, pero no menos la capilla de Notre-Dame, donde se puede contemplar la estatua de Santa Maria de Rocamadour, original del siglo XII y conocida como 'la Virgen Negra' (al estilo de la Moreneta). Si os detenéis en la entrada de la capilla, mirad hacia arriba: veréis la espada de Durandal, la legendaria espada de Roldán.

Conques
© Shutterstock

6. Conques

La joya medieval de Occitania

Dicen que es el pueblo más bonito de Francia y, probablemente lo es. O como mínimo está en el top 10. Un pueblo medieval, sí, pero que te traslada directamente a un cuento en plena Edad Media. Tendréis que conducir más o menos cuatro horas pero vale la pena. El castillo de les Humières, la Porte du Barry, la Chapelle Saint-Roch... Todo es sencillamente alucinante. Os sentiréis como en un escenario de película donde no podréis dejar de mirarlo todo a vuestro alrededor: el suelo, las calles, las puertas, los balcones... Piel de gallina y batería a cero.

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Céret
© Claudio Giovanni Colombo

7. Céret

La ciudad del sur de Francia con un importante patrimonio cultural

¿Céret? Sí. Es cierto que, sobre todo si venimos de Conques, la decepción puede ser enorme pero Céret tiene una magia especial y una carta escondida: el Museo de Arte Moderno donde hay una colección bastante importante de cuadros de Picasso, Matisse y Chagall. Sobre todo del primero, que vivió allí un par de años. Otros imprescindibles: la Font Freda, el Puente del Diablo y la Ermita de Sant Ferriol. Y si os queréis sentir bohemios, poned rumbo a Le Grand Café, el lugar donde se reunían un montón de artistas durante la primera mitad del siglo XX.

La Roque Gageac
© ostill

8. La Roque Gageac

Un pueblo de ensueño construido sobre un acantilado 

Un poco más al norte, en la prefectura de Périgord Noir, está La Roque Gageac, uno de los pueblos más visitados de Francia, solo detrás de Saint Michel y Rocamadour. Un acantilado muestra unas vistas panorámicas e increíbles con bosques al fondo, como si se tratara de una pintura paisajista. Casas de piedra y techos de pizarra se levantan junto al río Dordoña, por donde en otros tiempos se transportaba las mercancías y que ahora pasean turistas como si estuviéramos en Venecia. Henry Miller escribió: "Puede ser que un día Francia deje de existir, pero el Perigord sobrevivirá como sobreviven los sueños con los que se alimentan el alma de los hombres." ¡Tomad nota!

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Vilafranca de Conflent
© Inu

9. Vilafranca de Conflent

Un pueblo encajado entre montañas considerado Patrimonio de la Humanidad

También es (y con razón) uno de los pueblos más bonitos. Nos gusta porque todavía conserva todo el encanto medieval: la ciudadela, las calles, la muralla, las cuevas de Canalettes... Y, aunque con algunas cosas (como las tiendas) empieza a parecerse demasiado a Carcassone todavía no ha llegado a ese punto de turismo exagerado.

Carcassonne

10. Carcassonne

La ciudadela medieval más famosa del sur de Francia

Ya sabemos que Carcassonne 'ya no es lo que era'. Masificación turística y establecimientos que muchas veces están más cerca de un parque temático desvirtúan este pueblo medieval que hay que ver por lo menos una vez en la vida.

Sin embargo, Carcassonne sigue siendo un buen plan para hacer una escapada en familia o para indagar un poco más en nuestro pasado común. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, se respira historia por todas partes. Concretamente, se respiran 2.500 años de historia que hoy quedan cerrados en la ciudadela medieval que recomendamos visitar tanto desde dentro como desde fuera, para contemplarla en su máxima expresión. Comed una 'cassoulet' para tener fuerza suficiente para visitar la bastida de San Luís y la basílica de Saint Nazaire, y dejaos sorprender por todo lo que esconde. Eso sí: levantaos muy temprano y llegad los primeros, ¡los grupos organizados de turistas pueden ser muy molestos!

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