Dear Hotel
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Mejor ruta de azoteas por Madrid: comer y beber con vistas espectaculares

Bares, restaurantes, hoteles y más lugares con encanto donde disfrutar de la ciudad, los cócteles y una comida muy heterogénea en las alturas

Gorka Elorrieta
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Existen paraísos escondidos a pie de calle pero también rincones cerca del cielo madrileño donde disfrutar desde las alturas de unas cañas o unos cócteles contemplando el atardecer. Son las azoteas de bares, restaurantes, hoteles e incluso tiendas, con vistas espectaculares en pleno centro de Madrid, que se convierten en pequeños oasis de tranquilidad alejados del bullicio donde beber o comer algo (desde tapas a platos de nivel). La lista es casi interminable, pero estas son algunas de nuestras favoritas. Así que si estabas buscando un rooftop en Madrid, esta es tu lista actualizada. 

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Azoteas imprescindibles en Madrid para comer y tomar algo al atardecer

Makáá (Hotel Thompson)

El fuego es protagonista de este sofisticado espacio, vestido con cientos de plantas y una cuidado trabajo lumínico, en lo más alto del Hotel Thompson, a dos pasos de la puerta del Sol. En la misma azotea con piscina exclusiva para huéspedes, tienes una mesa especial, gestionada por el Grupo Lamucca, para entregarte a la cocina mediterránea, a una carta donde mucho platos (desde verduras a pescados y carnes) pasan por la parrilla. Una barra íntima en torno a la brasa, un bar abierto a las vistas, rincones chill-out junto a la piscina y dos zonas más privadas para encuentros más relajados. No falla al caer la tarde pero también es un plan perfecto para una comida diurna que quiere ser especial.

Nice to meet you (Dear Hotel)

A orillas de la Plaza de España pero lejos de la marabunta que, entre grandes almacenes y grupos de paseo turístico, siempre es este final de Gran Vía se despliega la terraza 360º en la planta de Dear Hotel. Con un buen skyline a modo de escenario puedes subir a tomarte un café después de comer, animar el tardeo cóctel en mano o reservar mesa para cenar al aire libre. Inaugurado hace una década, este hotel boutique de 4* sigue siendo, gracias a las elegantes líneas propuestas por Trenchs Studio y el estilo neoclásico original, un precioso nido para acomodarse y disfrutar de los atardeceres capitalinos mientras pides un salmón estilo thai, una lasaña de rabo de toro o unos tacos de pulled pork. 

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Doña Luz

Lo de ser oasis en medio de la ciudad abrasadora suena a tópico pero si funciona no hay que poner muchos peros. Desde la entrada del B&B Hotel de la calle Montera la idea es coger el ascensor y darse un respiro disponible todos los días de la semana. Doña Luz o, todo junto, Doñaluz, puede considerarse ya una terraza veterana que sigue respondiendo a la demanda con una puesta en escena que quiere recordar a un patio colonial de Cartagena de Indias. Se divide en distintas zonas, con la posibilidad de cubrir alguna si es necesario o de refrigerar el ambiente si el calor aprieta demasiado. Esta mirada latina es la que desprende el picoteo con sus tequeños rellenos de queso y guayaba, sus mejillones a la chalaca, su causa de pollo, su ceviche de corvina, sus tacos, su chicharrón de mar o su sándwich cubano. La carta es extensa, da para probar algunas carnes a la parrilla, el cerdo asado con yuca crujiente, el salteado de solomillo o el salmón en papillote de hoja de plátano. A precios céntricos, todo hay que decirlo. La subida merece refrescarse con una coctelería de trago largo y sin complicaciones, a base de unos cuantos sours, spritzes, mezcalitas o cualquiera de sus cócteles con ron de las Seychelles. El resto es intagramear la puesta de sol sobre los tejados de Gran Vía y la puerta del Sol. 

Âm-Bar (Árdia)

Había que dejarlo rodar, esperar a que llegara su primera temporada de sol y subir raudos a ver qué sucedía en la terraza en altura de Árdia, el nuevo proyecto del chef Nazario Cano en pleno barrio de Salamanca. Porque recordad que también disfruta de terraza a pie de calle, en el mismo callejón de Puigcerdà: en ella el restaurante encuentra continuidad de mediodía a medianoche en un formato más vermutero e informal. Pero claro, nosotros queremos salir al rooftop, factible en cuanto el afterwork pide cambio de chip. Se lo montan con una programación completa que va desde degustaciones guiadas de whiskys, a jueves de DJ y champán, pasando por una barra nikkei de tiraditos y nigiris preparados al momento como pop up hasta julio de Maguro Gishiki, la marca japonesa del cocinero alicantino. No hay rooftop sin cócteles y aquí han diseñado una propuesta autoral de inspiración regional española con referencias como el Yayito Real, tipo aperitivo con un acento algo amargo y frutal, Campo Dorado, trago on the rocks ligeramente lácteo, o Arroz y Mar, un atrevido sour con notas de almendra y marisco. Tranquilos, si queréis vuestro espresso martini en Âm-Bar lo preparan sin que tengáis que reservar. 

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  • Comer

Tenemos un nuevo hotel en pleno centro de Madrid. Ocupa un histórico edificio de Telefónica (1954) y cuenta con 144 habitaciones. Se trata de un sello que arrancó en Milán (con un hotel boutique) y seguirá en París después de abrir en nuestra ciudad a un paso de Gran Vía, en la siempre bulliciosa plaza de Santo Domingo. Cuenta con un restaurante de clara orientación italiana/mediterránea y, sobre todo, una azotea de 500 metros cuadrados, la joya de esta temporada estival.

  • Qué hacer
  • Ciudad

Después de ser una referencia de hospitalidad y elegancia en Yucatán (en Tulum y Holbox, concretamente), el sello Nômade Temple desembarca por primera vez en Europa asentándose en pleno centro de Madrid (y aterrizarán en Ibiza para la temporada estival). Cercano al lujoso y recién abierto Club Metrópolis, se estrena dentro de unas pocas semanas un nuevo hotel. El bienestar será uno de sus ejes centrales. Terapias holísticas y tecnología avanzada en un rincón que aúna hammam, sauna e inmersión en frío y que no es exclusivo de los huéspedes. Pero a nosotros nos resulta aún más sugerente su azotea, que se convertirá en una de las más solicitadas este verano en Gran Vía. 

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  • Comer

La sexta planta del histórico Palacio de Cibeles, actualmente sede del Ayuntamiento y escenario para todas las exposiciones de Centrocentro, luce resplandeciente estos días de invierno. Los responsables de Azotea Grupo, que llevaban años detrás de esta privilegiada ubicación (desde la que además ven otro de sus "dominios" más populares: la azotea del Círculo de Bellas Artes), acaban de abrir las puertas de todos sus espacios gastro, renovados de manera integral. Hay un café con desayunos y asequible menú del día en el segundo piso pero a la joya del lugar se llega en ascensor. Una nueva parada para el ocio y lo culinario con aforo para más de 350 clientes de manera simultánea repartidos en sus 1.000 metros cuadrados.

La Pérgola (The Principal)

The Principal Madrid, el primer cinco estrellas en Gran Vía, presume de espectacular balcón a la Gran Vía en su sexta planta. Se trata de La Pérgola y está abierto a huéspedes y visitantes por igual. Tiene unas vistas increíbles, como ninguno, al emblemático edificio Metrópolis (estos días en plena transformación hacia un hotel de lujo). Y sirven unos espléndidos cócteles que saben mejor al atardecer bajo los toldos rojos. Picoteo tradicional (ensaladilla rusa, bravas, bocadillo de calamares...) en versión refinada y tragos con guiños madrileños (La Movida, Retiro o Chulapo) de manos del bartender Daniel Cruz te aseguran el plan de lujo castizo perfecto para el buen tiempo.

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  • Madrid

En la séptima planta del Four Seasons Hotel (con acceso independiente desde la calle Sevilla) apareció una nueva cocina de Dani García. En la carta se resume, adaptada, parte de su trayectoria a la vez que aparecen algunos iconos del recetario tradicional andaluz. Hay producto soberbio que se exhibe casi desnudo, elaboraciones "plant based" e incluso una hamburguesa. Fastuosas vistas y un ambiente relajado, diseñado por el prestigioso estudio sueco Martin Brudnizki, para una comida que equilibra la sofisticación con una informalidad alejada de la alta gastronomía. 

  • Comer

De las novedades estéticas se ha encargado el estudio del archiconocido Lázaro Rosa-Violán (ha rediseñado los espacios de la terraza inspirándose en el ladrillo de la fachada y en su arquitectura señorial) mientras que la parte gastronómica la firma el chef madrileño Víctor Cuevas, finalista a Cocinero Revelación en Madrid Fusión 2020, que lidera los fogones del BLESS Hotel; es en la carta de Pinzelada Lounge, el restaurante a pie de calle pasado el hall del hotel, donde su propuesta brilla más. 

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