Hotel Santo Mauro
Hotel Santo Mauro

Terrazas bonitas y muy verdes en Madrid para disfrutar en verano

Patios, jardines semiescondidos, mesas a pie de parque para descubrir y tomar algo con amigos o comer con toda la familia

Gorka Elorrieta
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A los madrileños nos encantan las terrazas. Las hemos buscado a pie de calle, pero si quieres subir a una azotea también hemos seleccionado las que tienen las mejores vistas. Ya puede estar diluviando o nevando que, si nos preguntan, siempre preferiremos sentarnos al aire libre a tomarnos unas cañas. Pero mejor si hace buen tiempo, y mejor si hay agua que refresque el ambiente cerca de las mesas. Entre bares y restaurantes, hemos elegido las que nos parecen las más bonitas de Madrid, ya sea por su decoración, por los lugares en los que se encuentran o por las vistas que ofrecen. Algunas son imprescindibles en todos los listados de terrazas de Madrid, otras son mucho menos conocidas e, incluso, alguna acaba de (re)abrir sus puertas.

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El espacio no es nuevo pero la atmósfera y la oferta se ha renovado por completo. Y luce espléndido. En el corazón de la Fundación Juan March (no nos perdemos ni una de las exposiciones que programan) se oculta un precioso café abierto casi a todas horas y todos los días de la semana. Es un rincón tan chulo que puedes venir sin la excusa de visitar la última muestra que cuelgue en ese momento de sus paredes. Y cuenta con una terraza que está en el Patio de esculturas. Su entrada es a través de la tienda, en la planta baja del edificio. 

Uno de los restaurantes que más elogios ha cosechado en Barcelona entre clientes y profesionales del sector, recaló hace ya un tiempo en el elegante hotel Santo Mauro, no para ponerlo patas arriba, pero sí sin perder la esencia más desenfadada y carismática con la que el extraordinario trabajo de Rafa Peña se ha convertido en un 'must' culinario en la Ciudad Condal. De hecho, se trae al emblemático palacete de Chamberí algunas de sus señas de identidad, como su legendario bikini (pan de miga de masa madre, panceta curada, queso Comté y finas lonchas de lomo y todo marcado a la plancha) o su querencia por los vinos naturales y orgánicos. Peña cambia de escenario, pero no de registro y ese juego entre sus platos y la cubertería clásica de plata nos resulta de lo más interesante y prometedor. 

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  • Mediterránea

Junto al desembarco del triestrellado Jesús Sánchez (Cenador de Amós), el nuevo Rosewood Villa Magna estrenó un restaurante, que a la vez son tres espacios distintos (con diferente mobiliario y escenario de fondo), donde manda el fuego mediterráneo y dejan que el producto se exprese. No hay un chef renombrado al frente sino un equipo que busca y encuentra la solvencia. Y eso vale tanto para la galería de tapas de nuestro recetario más popular (ensaladilla, calamares a la andaluza e incluso unas bravas), como para sus canónicos pescados y carne a la parrilla o al horno (de un rodaballo entero a un entrecot de ternera gallega), sus platos de pasta y algún plato de cuchara. Elaboran incluso un menú del día que cambia de lunes a viernes. Todo sale de una cocina vista espectacular a la que uno puede asomarse fácilmente. 

  • Comer

El Gran Café del Espejo reaparece, como merece, una de las más emblemáticas terrazas de Madrid. Reabre con una oferta para comer y beber que quiere darle aún más de brillo a esta singular joya arquitectónica, ejemplo histórico del art nouveau en la capital. Un lugar centenario que se diseñó al estilo de los cafés literarios del siglo XX y que casi casi pasaba desapercibido para los madrileños y paseantes que van arriba y abajo por el bulevar del paseo de Recoletos. Hay que pararse en el número 31, a un paso del famoso Café Gijón.

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  • Comer

Dentro el club privado las Encinas, pero accesible también para los no socios previa reserva (los sábados y domingos el servicio de comida tiene aforo limitado para los no socios), se despliega una terraza sobre un pequeño y bucólico lago. Se encuentra a veinte minutos de Madrid, en Boadilla del Monte, y puede ser un plan perfecto para descubrir con la familia cualquier fin de semana. El espacio, un tres en uno (restaurante, chill out y beach club) de manual, se despliega en un entorno idílico y sosegado y funciona para ir a comer o cenar igual que para ir a tomarse una copa al atardecer. De sus fogones salen platos mediterráneos, pero también hacen algún guiño internacional reconocible (un taco por ahí, una alga wakame por allá). Su fuerte quizás sean los platos de pescado y las carnes a la brasa, aunque la carta está diseñada para contentar todos los gustos (también los de los más pequeños). Hay desde arroces a hamburguesas, pasando por un cachopo o unos torreznos a baja temperatura. 

  • Comer

Llevan casi una década conquistando comensales en el norte de Madrid con un gran comedor acristalado y una terraza a la sombra de grandes árboles que enamora a sus vecinos de La Moraleja, pero también a quien busca escapar del asfalto de la capital. Es sentarse en una de sus mesas y bajar las pulsaciones. Reina el ambiente relajado en todos los espacios, tanto interiores como al aire libre, de Cabaña Marconi. Y eso ya es excusa suficiente para acercarse a este oasis entre encinas centenarias, cocina internacional y mucho cóctel al atardecer (de hecho, en 2021 se convirtió en uno de los 25 restaurantes con terraza más reservados según la plataforma The Fork).

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De las terrazas bonitas que nos gustan en Madrid ya os hemos dado una selección. También de azoteas y de patios escondidos... Todo son buenos rincones para disfrutar la temporada estival en la ciudad. Pero acabamos de descubrir una novedad en un conocido parque en el distrito de Chamartín. Un 2x1 porque tienen un amplio espacio interior acristalado (perfecto para otoño/invierno) pero también muchas muchas mesas repartidas junto a los árboles. El Parque de Berlín, al que ya se asoman las terrazas de otros restaurantes y siempre están animadas, acaba de recibir un nuevo inquilino. Uno donde se llevan las cañas, el tapeo más castizo y el aroma de las brasas.

  • Comer

Hemos cazado otra sorpresa para nuestra selección de patios escondidos, esos chivatazos para tirarte el rollo con quien quieras. Uno de los hoteles históricos de Madrid, que cumple 70 años este curso, acaba de reabrir -y lo hace con un buen puñado de novedades- su rincón más apetecible, un oasis secreto donde todo es paz y verdor. Una preciada calma en mitad del bullicioso Paseo de la Castellana, el lugar más querido para Ava Gardner cuando se alojaba aquí.

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  • Fusión
  • Centro
  • precio 2 de 4

Tres espacios bajo el techo del Palacio de Linares (sede de Casa de América) para aunar los sabores de dos continentes creando recetas tan exóticas como los sabrosos tacos de chamorro con cerdo asado desmigado, pico de gallo y cilantro o los dados de pollo al ajillo oriental. El chef Sergio Fernández, asesor gastronómico del restaurante, ha sabido incorporar matices y técnicas del otro lado del Atlántico a nuestras recetas clásicas creando platos únicos que degustar en una de las terrazas de Madrid más coquetas.

  • Hoteles
  • Centro
  • precio 4 de 4

Tras casi tres años de obras, el Mandarin Oriental Ritz Madrid abrió sus puertas hará cosa de dos años y lo hizo por todo lo alto, reverdeciendo sus laureles de la mano, gastronómicamente hablando, del triestrellado chef Quique Dacosta. Hay para todos los momentos, bolsillos y gustos. Son tres los restaurantes -Deessa, Palm Court y El Jardín del Ritz (estará abierto todo el año)- y dos bares -Pictura y Champagne Bar- los que componen la flamante oferta culinaria de este icónico hotel.

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