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Las mejores calles de Madrid para ir de cañas y comer

En estas vías puedes desayunar, comer y tomarte una copa a última hora. Recorremos algunas de las calles más nutridas de bares, tabernas y restaurantes

Marta Bac
Escrito por
Marta Bac
y
Gorka Elorrieta
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El boom gastronómico de la calle Ponzano tuvo hasta su propio hashtag, #ponzaning. Y aunque el ritmo de aperturas se mantiene en esa zona de Chamberí, parece que Retiro ha consagrado su tirón entre los más gourmets a golpe de tabernas de siempre y nuevas aperturas. Muchas son las calles en Madrid por las que irse de cañas con amigos o sentarse a comer en alguna taberna. Hay para todos los gustos. Aquí te damos varias muestras repartidas por distintos barrios. De La Latina a Lavapiés, de Chueca a Malasaña...      

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Argumosa
La caníbal

Argumosa

La calle más famosa de Lavapiés aglutina toda la esencia multicultural del barrio en sus tascas castizas y sus restaurantes asturianos que se alternan con locales de cocina hindú, vegetariana o incluso marroquí. Si la recorréis de arriba abajo llegaréis desde la Plaza de Lavapiés hasta espaldas del Reina Sofía, donde precisamente se emplaza Nubel, un bar-café-restaurantes-local de copas que enamora desde el primer vistazo. Aquí ha abierto recientemente la estupenda cocina (y coctelería) de Tatema y tenéis el nuevo templo del barrio para aficionados al vino. Se llama La Caníbal, de los mismos dueños que O Pazo de Lugo. No os vayáis sin probar la cocina casera de Achuri, las cervezas artesanas de El Pedal, tomaros unas cañas en La Playa de Lavapiés y probar la sidra y el cachopo de la Casa de Asturias.

Espíritu Santo
La Colmada

Espíritu Santo

Sin duda, una de las más calles más activas y visitadas del barrio, a un paso de la popular plaza de San Ildefonso. Aquí te puedes comer un buen pollo frito en Chick o una cecina de campeonato en Casa 28, un mojito en Vacaciones Cocktail Bar o una porción de tarta en el Lolina Vintage Café. Una calle donde cabe un plato cocinado por una comunidad Hare Krishna, un sándwich de acento chileno (San Wich), el laterío seleccionado de La Colmada o alguno de los baos de Toy Panda. Termina el día con un cóctel en La Dominga o un bocata de pastrami en Coco Bar. 

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Echegaray
Casa Lobo

Echegaray

Dicen que es la calle con más bares de España y no andan muy desencaminados. Está situada a espaldas del Teatro Español, cerca de la popular Plaza de Santa Ana y une la calle Huertas con la Carrera de San Jerónimo. Aquí tradición y modernidad también se funden, alternando locales presentes hace años como Donzoko o La Venencia con espacios más nuevos como las pizzas y cervezas artesanas de Brew Wild Pizza Bar o el ya famoso Chuka Ramen Bar, un imprescindible si el ramen se ha convertido en vuestro plato favorito. También aquí se encuentra Casa Lobo, el renovado restaurante (también su carta) del Gran Hotel Inglés; uno de los tablaos flamencos más famosos de Madrid, el Cardamomo; la coctelería más reconocida de Diego Cabrera, Salmon Guru; las pizzas y cervezas artesanas de 

Pez
Grosso Napoletano Pez (foto: Roberto Ferlo)

Pez

Una de las calles más concurridas y famosas de Malasaña. Une San Bernardo con Corredera Baja de San Pablo, otras dos de las principales arterias del barrio. Es además un fiel reflejo de los cambios que está viviendo la zona. Algunos de nuestros imprescindibles son 1862 Dry Bar o The Passenger para tomar una copa o un cóctel; Pez Tortilla para picar algo de comer; Gumbo, Zombie Bar y Grosso Napoletano para sentaros a disfrutar de una buena comida, y si queréis probar uno de los mejores cafés y brunch de la ciudad pasaos por Hanso Café.

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Libertad
Casa Lolea

Libertad

Chueca también alberga una de las mejores calles para ir de bar en bar comiendo auténticas delicias y disfrutando de unas cañas y restaurantes buenos, bonitos y baratos. Situada justo a un lado del Mercado de San Antón, sus estrechas aceras se abarrotan los fines de semana con gente que se acerca hasta la neotaberna Celso y Manolo para el aperitivo, se toma unas raciones en el ilustre pero renovado Bocaíto o entra para comer junto al ventanal en la nueva Casa Lolea. Aquí también podéis entrar en Puccias, pedir alguno de sus bocadillos italianos y seguir, tomar un café y escuchar un recital de poesía en el café Libertad 8, cenar con vuestros amigos en uno de los restaurantes más asequibles de Madrid, el Bazaar, o probar las delicias de La Carmencita, situada justo en la esquina con la calle San Marcos. La calle Barbieri, justo paralela, despliega igual o mayor oferta gastronómica.  

Corredera Baja de San Pablo
Péscame Mucho

Corredera Baja de San Pablo

Si empezáis en la Plaza de Soledad Torres Acosta (más conocida como la Plaza de la Luna) y seguís hasta el final de esta calle, llegaréis -después de una buena cuesta- a la otra plaza, la de San Ildefonso. Pero por el camino podréis parar a reponer fuerzas en los bares y restaurantes que acoge esta otra arteria fundamental de Malasaña. Desde cafeterías bonitas como Maricastaña o La Bicicleta Café, ya al final de la calle, como restaurantes perfectos para cenar con amigos o picar algo antes de entrar al teatro como Clarita, Mamá Chicó, los bocadillos italianos de Péscame Mucho, los platos de ascendencia gallega de Farmacia de Guardia, El Circo de las Tapas o uno de los cinco locales de El Perro y la Galleta. Y queréis tomar unas cervezas, no dejéis de pasaros por Gorila o La Realidad.

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Doctor Castelo
La Raquetista

Doctor Castelo

Es difícil quedarse solo con una calle de la zona de Retiro, que de un tiempo a esta parte se ha posicionado como uno de los barrios más gastronómicamente atractivos. Aunque en Doctor Castelo, que va desde la Avenida Menéndez Pelayo hasta Doctor Esquerdo, acoge algunas de nuestras tabernas y restaurantes favoritos de la zona, como el actualizado Arzábal, todo un clásico en primera línea. Un poco más adelante podéis probar las raciones de La Monte (el hermano pequeño de la siempre animada La Montería), el marisco de un clásico, La Castela, los famosos torreznos y mucho más en La Raquetista, las buenas viandas y mejores vinos que siempre atesoran en Laredo o la temporada pasada por las manos de David Marcano

Ponzano
Santerra neotaberna

Ponzano

Qué se puede escribir sobre esta calle que no esté escrito ya. Comenzó su auge hace unos años (tuvo hasta su propio hashtag #ponzaning) y desde entonces no ha dejado de acoger nuevos bares y restaurantes. Necesitaréis varios días si os vais parando en cada uno. Pero no hace falta. Aquí os dejamos una selección por los que hay que dejarse caer: Sala de Despiece, Candeli, Santerra Neotaberna, Taberna AveríasArimaEl Doble, Picsa, Fide, Catarsis... Hay para todos. Desde pizzas argentinas hasta croquetas con premio e icónicos platos creativos, de vermuts a gogó a cócteles de autor. Y, por supuesto, muchas cañas bien tiradas con laterío fino y marisco de nivel.

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Conde Duque
Frutas Prohibidas

Conde Duque

Conde Duque se ha convertido en el lugar preferido de muchas tiendas de diseño, cafés con encanto y restaurantes acogedores que han decidido abrir sus puertas en esta zona vecina de Malasaña. Y precisamente en la calle que da nombre al barrio (además del centro cultural), donde se establecieron los ya muy reconocidos sellos de Panic y Quesería Cultivo, se suceden un montón de apetecibles propuestas: los tacos de Taquería Mi ciudad, los platos caseros de Décimo B, la cocina vegana de Frutas Prohibidas, el onírico Jardín Secreto, los vinos y vermuts de La Taberna de Corps (junto a la Plaza Guardias de Corps), las sidras y generosas raciones del asturiano La Pomarada.

Cava Baja
Alfredo Arias

Cava Baja

Es sin duda la calle más famosa de La Latina, y también la más concurrida los fines de semana. Une además dos de las plazas más conocidas del barrio, la del Humilladero con la de Puerta Cerrada y aquí se concentran algunos de los mejores bares y restaurantes de la zona para salir a comer o tomar unas cañas. Por ejemplo, en esta vía podéis comer los mejores huevos rotos de Madrid en Casa Lucio, probar un pedacito de la gastronomía vasca en Lamiak o una chuleta de órdago en Casa Julián de Tolosa, disfrutar de las distintas versiones de la tortilla en el nuevo local de Pez Tortilla, ver el atardecer agarrado a un copa en El Viajero, pedir un buen plato de pasta en Emma y Julia. Además, no os podéis perder las cervezas artesanas que sirven y cambian periódicamente en La Osita. Hay una taberna a cada paso pero también un recogido hotel, Posada del Dragón, que cuenta con un pequeño restaurante de cocina de mercado y mucha chacina, La Antoñita.

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