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Taberna La Rox

Menús del día infalibles: restaurantes para comer bien a precios ajustados de lunes a viernes

A la hora del almuerzo cada uno tiene sus favoritos o tira de lo que le pilla a mano pero si tenéis que buscar, estos sitios no fallan

Gorka Elorrieta
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Pocas son las estructuras de la oferta que existen en la restauración que sean tan icónicas, reconocibles y propiamente españolas como el menú del día. Puede que ya tengas tu restaurante de confianza, tu favorito… Hay decenas de opciones de menú del día en cada barrio, centenares de pizarras con platos y precios repartidas en las calles de Madrid. Cada uno tendrá el suyo bajo la oficina o a un paso de casa. Aquí os recomendamos restaurantes y locales de confianza donde podréis comer casero y sin rascaros el bolsillo. De esos sitios que se convierten en tu segunda casa. A veces no es fácil hacerse un hueco pero mesa (casi) siempre hay. Otro asunto es que si llegáis tarde algún plato ya haya volado. Cosas del menú. 

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De menú del día: casa de comidas para todos los gustos

Casa Pachuco

Rara avis en lo alto de Lavapiés. O no tanto, ya juzgaréis. El caso es que es un diminuto lugar sin historia en lo ornamental pero ya casi un clásico de resistencia y de lo más fiel a su dueño. Él es José María Lobelos, alguien que un día abandonó la oficina, se metió en la cocina y ya no salió de ella. En su momento comentamos que sonaba Captain Beefheart de acompañamiento de un quinotto negro con ali oli de jengibre o de un durum de pollo jerk. Por ahí iban los tiros y años después la vuelta dada desde su afición por lo oriental permanece en contacto con el mercado de Antón Martín para trajinar platos divertidos y sabrosos siempre con un punto original. Despacha los menús de martes a viernes por 15,50 euros. Un día cualquiera, como el que dimos cuenta de esta recomendación, escribió en la pizarra lo siguiente: ajo blanco de coco, escabeche filipino de berenjenas, espagueti al pesto con vainas salteadas, o arroz chaufa de pollo de corral. La mezcla a José María le sale natural, no se apunta a lo trendy y es todo un rebelde, también a mediodía.

Marciano

Es probable que ya hayas sucumbido a alguno de los planes de tarde-noche que suelen organizar en el animado restaurante del chef Víctor Camargo. En este espacio de la zona de Goya se dan la mano cada jornada la cocina de autor, la coctelería creativa que firma la bartender Mel de Conceiçao (ex Salmon Guru) y la música en vinilo a cargo de djs que coquetean con el jazz, el hip hop, el reggae o el soul con el mismo acierto con el que el equipo de cocina confecciona todo tipo de platos viajeros. Pero lo que muchos no saben es que, de lunes a viernes, de 13:00h a 16:00h, el concurrido Marciano ofrece un menú del día (18,50 euros sin bebida) con el que siempre te lo vas a pasar pipa. ¿Por qué? Porque en él abundan opciones tan sugerentes como el labneh de yogurt griego especiado con remolacha asada, pan de pita y granola de pistacho, las samosas rellenas de baba ganoush con salsa de miel de cúrcuma, el pincho vietnamita de cerdo laqueado en soja dulce con lemongrass y arroz jazmín, la costilla de cerdo con mojo cubano de naranja agria y puré de patata, la panceta de cerdo guisada en caldo máster a las 5especias con fideos de ramen seco o el pad thai de secreto de cerdo con salsa de tamarindo y cacahuetes. Si lo acompañas con un cóctel serás la persona más feliz del mundo.

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PerretxiCo

En su afán por seguir difundiendo la cultura del pintxo y un recetario vasco actualizado que cada día gana nuevos adeptos, el concepto creado por Josean Merino en la capital vasca ha querido dar un paso más en varias de sus embajadas madrileñas (Narváez, Chueca y Corazón de María). Nos referimos a un menú del día –a un precio de 14,50 euros– que se compone de un primero, un segundo, una bebida, pan y café o postre. Una opción a tener muy en cuenta no solo por su precio, sino por la variedad que suelen ofrecer en cada uno de los espacios: los macarrones del día o la ensaladilla de gambones son algunos de sus primeros más demandados; el secreto de cerdo, la burger de txuleta vasca o el confit de codillo de pato asado a las dos manzanas son algunos de los principales que no suelen faltar en ninguna comanda; postres como la torrija de brioche caramelizada cierran la experiencia por todo lo alto. Lo que no quita que antes de arrancar con el menú recomendemos encarecidamente tomarse en la barra alguno de sus pintxos recién hechos –o una media ración si vas acompañado– con una caña bien tirada.

Triana

¿Te apetece un menú del día con algún que otro toque andaluz? Pues apunta. Lo primero que debes saber es que este grupo hostelero cuenta actualmente con cuatro establecimientos –en El Patio de Triana y La Menina no tienen de momento– donde ofrecen dos formatos de menús diferentes. Mientras que en el céntrico Triana y en el recién abierto La Candela (Paracuellos del Jarama) se sirven menús que cambian a diario (con varios primeros, segundos y postres), el plan en Albedrío y Aranda es ligeramente distinto. Aquí también se plantean varias opciones a elegir –donde no falta proteína ni algo de ensalada, huevo, pasta o arroz–, pero en este caso es el mismo menú para toda la semana. Otro dato importante es que la mayoría de los platos son sin gluten, de hecho ellos fueron pioneros en el tema de la fritura para celíacos. Pistas a tener muy en cuenta: los jueves siempre hacen paella, en verano no suele faltar el salmorejo, en los meses más fríos suele haber potajes que a veces van con bacalao, otras con langostinos… ¡Y su paella es una de esas que se agotan por la alta demanda! Para rematar, lo mejor es decantarse por uno de sus postres caseros. Con cualquiera de ellos vas a tener la sensación de haber acertado. 

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Casa Longinos

Lo que viene siendo un bar de menú de toda la vida. Aunque en Casa Longinos dan desayunos como si no hubiera un mañana, y despachan tortillas de patata a un ritmo vertiginoso (hacen 30 al día), lo que ha hecho de este espacio de Chamberí –ojo que no se puede reservar– un lugar de peregrinaje obligatorio es ese codiciado menú por el que se forman colas diarias. Nos lo cuenta Carlos Roldán, que empezó a trabajar en esta casa junto a Longinos Blázquez en 2006 y es el propietario desde 2016, año en el que falleció el nieto de los fundadores. En su pizarra vas a encontrar diariamente un mínimo de cinco primeros y cinco segundos (generalmente son seis). Lo que no cambia, a pesar de la inflación y de la calidad del producto que emplea –desde salmón a lubina, pasando por filete de buey–, es su precio (13 euros, 10 si elegimos solo un plato). Sus parroquianos saben bien que los lunes se sirven lentejas con chorizo; los miércoles, cocido; y los jueves, paella y pollo asado. El local está abierto desde las 7:30h de la mañana, pero el primer turno de menú del día –llegan a dar hasta cuatro– no arranca hasta las 13:30h. Entre los platos más representativos están las albóndigas (hacen 18 kilos de carne ese día), el pollo a la mostaza (también lo preparan a la barbacoa y a la sidra), la merluza a la romana, el guiso de patatas con carne, el ragut de ternera, la ensalada César, el gallo a la andaluza o el escalope de pollo. Como te habrás imaginado, el 90% de su clientela son trabajadores de la zona, aunque los viernes se entremezclan distintos perfiles en su comedor. 

Rambal

Desde que Narciso Bermejo y Pelayo Escandón llegaron al barrio de Lavapiés no han hecho más que recibir palmaditas en la espalda. Además de algún que otro reconocimiento, como ese Solete de la Guía Repsol que lleva unos meses luciendo en su fachada. Y gran parte de la culpa de esa buena acogida la ha tenido su menú del día, que ahora cuesta 25 euros de martes a jueves, y el fin de semana su precio se incrementa 10 euros. De entre todos los platos, hay uno que ha conseguido acaparar gran parte de la atención foodie madrileña, la ensalada de lechuga con atún o bonito escabechado que se sustituye por queso azul cuando no es temporada de los citados pescados. Pero en realidad, además de este entrante, son muchos los que te van a plantearte querer repetir en un corto espacio de tiempo. Y es que más allá de las famosas soperas de porcelana y los manteles de cuadros adornando las mesas, la razón del éxito de Rambal radica en su cocina, tan honesta como sencilla. Y la mejor forma de comprobar esto último es optando por su menú diario, donde te vas a encontrar siempre un guiso del día, servido al centro de la mesa, que pueden ser desde lentejas a patatas a la riojana, pasando por repollo con compango, potaje de garbanzos, pollo guisado… Antes te habrán deleitado con algún aperitivo como espárragos trigueros salteados, pimiento rojo lamuyo asado con aceite y sal o pimientos de Padrón. Todo siempre de origen nacional. Si le sigues dando vueltas al tema del precio, debes saber que vas a poder repetir las veces que consideres. Eso sí, procura dejar hueco para el postre porque al menos dos de las tres opciones que plantean suelen causar furor entre los madrileños: flan de queso azul o torrija de horchata. Para los que llegan ya un poco justos al final o simplemente quieren mantener la línea, tienen fruta de temporada.

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Pote

El encanto de esta fórmula híbrida triunfa desde junio de 2024 en la Prospe, barrio que ha acogido con los brazos abiertos al joven barista bonaerense Julián Felenbok. Un discreto pero cálido y eficaz lavado de cara hace que Pote funcione en horario de desayuno, aperitivo y comida. Es capaz de seguir atrayendo a una clientela de tasca de barra de zinc y también de portátil que bebe café filtrado (del cercano tostador Nica). O kombucha, limonada o vino natural. Opera además en take away y descansa por las tardes y noches, además de dos días a la semana. "Mi primera intención fue recuperar una taberna andaluza en un bar de toda la vida, hacer flat whites y que no se entendiera nada", reconoce Julián, quien se ayuda de Dolores Garrido en sala y de Mónica Iglesias en cocina. La taberna dio paso a una casa de comidas modernizada con más inquietudes que tics de postureo. Caben en la carta algunos sándwiches suculentos, como el grilled cheese o el lomo con queso. También una chisposa ensaladilla de encurtidos. Su pincho de tortilla ya ocupa los primeros puestos de la ciudad, prueba de que Mónica saca lo mejor de la cocina casera. Todo en el menú del día (13,50 euros) suena a platos de siempre pero con intención y cariño. Desde un caldo verde de alubias, con acelga, espinaca y migas de ajo a un flan de nata muy ligero; desde un pollo asado que podría parecer insulso pero al que sabe dar gracia a un brownie de chocolate intenso y un toque salado; desde unas lentejas estofadas a unos macarrones gratinados. Con el menú, las copitas de vino –todo de pequeño productor– salen a 2,50 euros, menudo hito. No es raro que encima suenen boleros. 

Menús ejecutivos para comer barato en buenos restaurantes

Pabblo

Esto es dar en el clavo. Desde que abrió a los pies de la Torre Picasso supimos que un local así (localazo) pedía a gritos un menu du midi como el que elevan a formato ejecutivo por 26,50 euros. El escenario a mediodía es en sí mismo un espectáculo, a la espera de lo que depare la teatralidad de cada show nocturno. Son 2.000 metros cuadrados a dos alturas en los que la pipol trajeada del centro financiero se lo pasa pirata en una simulación más de American Psycho que de Sex and the City. Aunque se pueda pedir un Cosmopolitan detrás de otro. El menú es un festival de referencias propias que ya se han vuelto obligadas, a elegir entre siete u ocho primeros y segundos, como la ensalada Niza, las croquetas de jamón y huevo cocido, el ragú de ternera, el salmón con salsa de mostaza y hierbas, o sus irresistibles macarrones Don Pabblo con salsa de chorizo de León y queso gratinado. De postre, tarta de queso o de praliné de avellanas. Dinero bien invertido.

Arzábal (Bernabéu)

Sabemos que en estos 17 años habrás visitado unas cuantas veces los diferentes restaurantes que han abierto Álvaro Castellanos e Iván Morales en Madrid. Desde la casa madre, que sigue en plena forma a pesar de la enorme competencia que le ha salido en el barrio de Retiro, hasta aperturas más recientes como las del Museo Reina Sofía, el Mercado de San Miguel o el Bernabéu Market. Pues bien, para este último han creado un menú ejecutivo que solo está disponible al mediodía y que reúne algunos de los platos más representativos de la casa por 36 euros (entrante, un principal y un café o postre). ¿Y qué te vas a encontrar? Lo de siempre: producto de calidad, recetas castizas y una forma de entender la mesa que se basa en la cercanía y el disfrute. Nos confirman que no faltan recetas clásicas de la casa como la ensaladilla rusa con ventresca, las croquetas de jamón ibérico o las conocidas patatas a la importancia con cigalitas. Tampoco echarás en falta elaboraciones como las albóndigas de pularda con royal de setas, el lomo de carne roja con guarnición de patatas, los rigattoni con gambones o la raya a la mantequilla negra. ¿Y para terminar por todo lo alto? Su premiada torrija de pan de brioche infusionado en ponche, que posteriormente caramelizan y sirven acompañada de helado de vainilla. Otra opción es su cremoso flan, que no desmerece en absoluto, pero ya sabemos qué es lo que vas a pedir.

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Li-Onna

Existe una nueva forma de disfrutar de la cocina japo-latina de este restaurante situado en la cada vez más gastronómica calle Recoletos. Se trata de una propuesta pensada para quienes trabajan en la zona (o quienes simplemente se encuentran por allí) y buscan un formato más ágil y accesible entre semana. Cuesta 28 euros, solo está disponible de miércoles a viernes a mediodía (de 13:00h a 17:00h) y lo mejor es que te permiten elegir entrante, principal, postre y bebida. Bajo el concepto de ‘comida fina sin preámbulos’, Li-Onna ofrece una fórmula que combina rapidez, calidad y personalidad a través de platos como el tataki de res, los tacos de hamachi, la tostada de atún, los langostinos crujientes, el arroz de mariscos… Tampoco faltan opciones que sorprenden dentro de un menú ejecutivo, como el salmón gochugaru, elaborado con salmón noruego de primera calidad, el solomillo Josper, procedente de vaca simmental, o dos propuestas de sushi que reflejan el equilibrio entre técnica japonesa y personalidad gastronómica de la casa: el salmón uramaki y el spicy tuna roll. Para el final dulce te dan a elegir entre la ya famosa tarta de ube o el chunky monkey, entre otras elaboraciones.

Casa Felisa

Mucho Madrid en este restaurante dentro y fuera a la vez del hotel Urso, en cuya cocina Rafa Cordón reordena claves castizas para que la diversión no decaiga. Y no se quede atrás sino que siga seduciendo por mucho tiempo en las mesas bien vestidas de este salón alegre y con gusto. Se elige por 35 euros entre cuatro entrantes, cuatro principales y tres postres, más el derecho adquirido a una bebida y café o té. Pueden tocar croquetas de jamón, crema de calabaza, bacalao con patata panadera, merluza al horno con escalivada, presa ibérica, lingote de chocolate, arroz con leche… Las empanadillas y las pavías, además de las patatas soufflé con salsa brava, son algunos de sus fuertes para entender el fino neocasticismo que se practica, así que igual hay suerte. 

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Gaman

Por si no os acordáis, Luis Arévalo sigue dando muestras de su magisterio nikkei en este sereno restaurante de la Guindalera, a un costado de Diego de León. Aquí, el chef que nos enseñó tanto de esta fusión de la que Arévalo fue precursor en Madrid, la cocina a la vista vuela con aires más cosmopolitas que nunca. Y propone un menú degustación ejecutivo para las comidas de los jueves y viernes del que es capaz de introducir cambios semanales, una rotación muy sugerente que habla de que se lo toma bien en serio. Por 35 euros, su menú Teishoku aborda varios entrantes (entre edamame, tiraditos y ceviches, sanguchito de panceta glaseada, gyozas de calamar o pato…), un plato principal (udon salteado, corvina al sake, arroz con setas y panceta…) y, por supuesto, una pequeña selección de nigiris (atún, calamar, anguila, pulpo, lubina, wagyu…), que en Gaman se comen con la mano y no con palillo por indicación del que lo sabe todo de esto.

Kaito The Original Hand Roll Bar

Los pioneros del movimiento ‘hand roll bar’ en la capital acaban de lanzar un menú ejecutivo que hará las delicias de aquellos que echan de menos esas barras especializadas de Tokio en las que la técnica, el producto y la elaboración al momento son capaces de seducir a los paladares más exigentes. Sus cinco Bento Boxes están disponibles los mediodías entre semana, un formato inspirado en el tradicional menú ejecutivo japonés que consiste en una alternativa rápida, completa y de gran calidad que se acompaña de  una cuidada selección de sakes premium, vinos, champagnes, cócteles y cervezas japonesas que completan la experiencia. Hablamos de platos tan sugerentes como hamburguesa de ternera, huevo poché y verduras salteadas con salsa sweet curry;  cortes finos de ternera soasada con pimienta sobre cama de arroz, acompañados de cebolla salteada y salsa teriyaki; pollo glaseado en salsa teriyaki sobre arroz con furikake y tamagoyaki; cortes de salmón soasado y marinado en salsa kimchee, servido sobre arroz con furikake y tamagoyak. Cuatro de sus Bento Boxes tienen un precio de 21 euros, mientras que la quinta cuesta 28 (se compone de tres nigiris, seis cortes de pescado fresco, cuatro hand rolls del día y tempura de verduras). ¡Deja de salivar y haz tu reserva cuanto antes!

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