Vermut: la hora del aperitivo

Los mejores bares de Madrid donde el sifón y el picoteo son casi una religión
Vermut
©Arima
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Con o sin un hielo. Con o sin una rodaja de limón/naranja. Con o sin gas. Reus, Yzaguirre, Iris, Miró… Hay en la ciudad, en cada barrio, infinitas tabernas donde entregarse al vermuteo.

La docena de bares que ofrecemos a continuación es solamente una puerta de entrada al universo del aperitivo capitalino más allá de las cañas y los vinos, sitios que nos resultan ineludibles, que puntúan como metas volantes, barras donde puedes empapar el licor –tan de moda y reivindicado desde hace un tiempo– con espléndidas raciones y gustosas tapas.

Como fanáticos nos tienta todo el año, pero los fines de semana con buen tiempo se vuelven óptimos para practicar un deporte que se vuelve de riesgo solamente a partir del cuarto vaso, cuando la lengua, si no has comido esas gambitas o ese pincho de tortilla, empieza a trabarse.

Se sabe la hora del encuentro, nunca hasta dónde se alargará el paseo. Unid estos puntos de salida con todos esos otros rótulos que empiecen por Casa o Bodegas y... ya nos contaréis.

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Bares y pubs, Taberna

Arima

icon-location-pin Chamberí

Con esas ganas y ese producto es cuestión de tiempo que haya que coger número para hacerse con un hueco. Apenas abrieron hace un mes y el local está ya bastante animado. Será un verano de rodaje para unos y de feliz descubrimiento para otros (nosotros). Taberna vasca –sencilla pero no de esas de cartón piedra- que mira al pasado (el de los platos de las abuelas) a la vez que busca conquistar a un cliente joven (gente a la que le gusta vermutear a menudo o tomarse un cóctel de vez en cuando).

Bares y pubs, Bares de vinos

Bodegas Ricla

icon-location-pin Centro

Diminuto, luminoso y amable local familiar, Bodegas Ricla, conquista con sus boquerones, su barato pero buen vino y su jerez, también disponibles por litros, servidos directamente de sus tinajas, y por supuesto, su clásico vermú de grifo. También vale la pena probar sus cecinas y su cabrales a la sidra.

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Bares y pubs, Taberna

La violeta

icon-location-pin Chamberí

Sí, te gusta el vermú aunque ahora suene a hipster, a moda, a tendencia. Qué le vas a hacer. Te gusta desde hace años. Pues aprovecha la ola y vente a este bar que los tiene todos (o casi; cuenta con cerca de una treintena de referencias, entre ellos algo inédito, uno ecológico) y cuyos propietarios son ya la cuarta generación que está al otro lado de la barra. Remozada sí pero una taberna con solera (mármol y estanterías pintadas) en el no menos tradicional barrio de Chamberí. De las que no hay que perder.

Bares y pubs

Vermut y Amén

icon-location-pin Chamberí

Si el vermut es la bebida más castiza de todas, era inevitable que el más cañí de todos los mercados gastronómicos de Madrid contase con un espacio dedicado solo a él. Eso es este Vermut y Amén, un pequeño puesto donde podemos viajar por toda la península a través de sus vermuts más singulares. Los más puretas pueden elegir entre las cinco referencias de grifo, desde el Miró de Reus al Zarro de Madrid, pasando por el Lacuesta de Rioja o el Lodeiros de Galicia, un rojo y blanco con base de Albariño muy a tener en cuenta incluso para los menos aficionados a esta bebida porque es de los que conquistan al primer sobro. En cuanto a referencias en botella, también van bien servidos, con más de 20 vermuts diferentes procedentes de toda España. Y para acompañar, una breve pero cuidada carta de tapas y pinchos, desde brandada de bacalao a pisto manchego con queso de cabra. 

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La Hora del Vermut
© Magaly Briand
Bares y pubs, Taberna

La Hora del Vermut

icon-location-pin Retiro

Ni exageran ellos ni nosotros al confirmar que este es uno de los templos del vermut de la capital. Y por suerte para todos, han abierto un local a pie de calle en la zona de Retiro -hasta hace solo unos meses, tan solo contaban con un puesto en el gastronómico Mercado de San Miguel-. Tienen más de 80 referencias en botellas procedentes de toda España, desde Jerez y sus Lustau -el vermut que ha recuperado la tradición jerezana de elaborar vermut con el inconfundible vino de Jerez- a Madrid y su célebre Zarro. Para los castizos, las variedades de grifo, rojo y blanco, que aquí se toman al más puro estilo castizo, con soda de grifo. Y para acompañar el trago vermutero, conservas, encurtidos y salazones. Juntos forman uno de los cuartetos más perfectos que existen, pero si tuviésemos que elegir uno solo, nos quedamos con las gildas. 

Restaurantes

Gran Clavel

icon-location-pin Sol

Vermutería, bar de vinos y casa de comidas. ¿Puede sonar algo mejor que eso en plena Gran Vía? Miel para nuestros oídos en el Hotel IBEROSTAR Las Letras Gran Vía. Bajo la batuta de Rafa Cordón a los fogones y con la asesoría de Alejandra Ansón y Miguel Bonet, este recién inaugurado espacio quiere aglutinar todas las líneas que definen lo madrileño. Y eso, ahora mismo, es tanto servir un cocido los sábados como crear un ambiente cosmopolita, un mobiliario contemporáneo, con mármoles , dorados y tonos agradables. Y es también ser eco de nuestra diversidad culinaria a través de un saam de boquerones con mayonesa de kimchi.

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Bares y pubs, Taberna

La Colmada

icon-location-pin Malasaña

Ya conocéis la historia de esa ardilla que podía atravesar la península de rama en rama sin pisar el suelo. Aquí el mito se hace realidad cambiando árboles por vino. Gracias a una bien nutrida alacena, el itinerario arranca en un tinto de la Ribeira Sacra hasta llegar al sol y las tierras de un Pedro Ximénez o parte de un fresco Barbazul gaditano para posarse en una acreditada etiqueta de Rioja. Incluso hacen un guiño al barrio con ese sabroso tempranillo Malasaña (DO Madrid). “Vivimos a tres calles y pensábamos mucho en lo que nos apetecería tener y poder ir a una tienda-bar como esta. Faltaba algo así”, resume Alejandro, uno de los tres socios, mientras tira una caña. Tan extraordinaria ha sido la acogida que, a pesar de contar con seis empleados, durante los fines de semana todos arriman un poco el hombro. “Soy muy clásico. Si tomo vermú, elijo siempre una gilda”. Alejandro lanza su preferencia a la hora del aperitivo pero las alternativas resultan casi infinitas. En una mesita, tres sexagenarios se entregan al ibérico de bellota, una pareja comparte la tosta de rillette de pato con mostaza a la miel y un grupo de treintañeros pide una tabla de embutidos de pueblo y otra de ahumados. En apenas 60 m², entre tanta conserva de mar y campo, hay mucho tesoro oculto. Como esas sardinas portuguesas en salsa teriyaki. Cuando el "do it yourself" no es una actitud sino un elogiable y apetitoso rincón.  

Bares y pubs, Bares de vinos

Casa Camacho

icon-location-pin Malasaña

Un diamante en bruto. La pequeña Casa Camacho ha cambiado muy poco desde que abrió en 1928, salvo por la máquina tragaperras y la televisión, ambas siempre encendidas. Polvo de antes de la guerra cubre las botellas y flores de plástico que adornan su frontal y el suelo es un mar de palillos. Como bar para saborear la vida de barrio no tiene precio aunque a día de hoy se llene siempre de la juventud hipster malasañera. No te vayas sin probar un yayo y su rico vermú.

Time Out dice
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Bares y pubs, Bares de tapas

Bodegas la Ardosa

icon-location-pin Chamberí

Local minúsculo con un exterior precioso decorado de antiguos azulejos y  un interior con paredes llenas de botellas de vino apiladas. Muy buenas sus patatas bravas y sus torreznos, así como las sardinas y las conservas de marisco. Las cañas siempre dobles y está delicioso su vermú de grifo.

Time Out dice
Bares y pubs

El Cantábrico

icon-location-pin Barrio de Salamanca

Esta marisquería de origen gallego y con solera (más de 60 años de vida) se anima a la hora del aperitivo. La extensa barra, sus mesas altas como islas preciadas e incluso el pequeño comedor lucen llenos de clientes ávidos de una ración de percebes o cigalas cada fin de semana. Hay en las paredes un papel con las ofertas de cada día (jueves, nécoras o domingo, langostinos) y tras la barra, y bajo ramas de laurel, se amontonan los ejemplares de crustáceos, que vuelan de la báscula a la mesa. A la fiesta se suman buenas conservas, embutidos y salazones y por supuesto, el vermú.

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