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Los lugares secretos más bonitos de la sierra de Madrid

Te proponemos una serie de escapadas únicas para descubrir los pueblos de la sierra más especiales

Dani Cabezas
Noelia Santos
Escrito por
Dani Cabezas
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Noelia Santos
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Uno puede tender a creer que se la conoce de memoria, que sabe de sobra qué ver en la Sierra de Madrid cuando decide visitarla. Ahora bien, por suerte para quienes gustamos de recorrerla una y otra vez siempre, siempre, será posible encontrar un rincón por descubrir, un paisaje que fotografiar, un restaurante en el que ser feliz o un nuevo plan por hacer. Así pues, marchando una de pistas para quien las pueda necesitar: esta es nuestra selección de lugares secretos en la Sierra de Madrid.

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En total, 250 hectáreas de hayas centenarias componen uno de los hayedos más meridionales de toda Europa. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2017, el Hayedo de Montejo cuenta con un microclima único en la región que lo convierte en el hogar perfecto no sólo para estos árboles: también para toda clase de animales como corzos, jabalíes, tejones, nutrias, garduñas o gatos monteses. Y si miras hacia arriba, es más que probable que puedas ver azores, águilas y perdices. Por ello no nos extraña que aparezca en todas las respuestas que se dan cuando uno pregunta qué ver en la Sierra de Madrid. 

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¿Y si te decimos que no hace faltar recorrer los 3.463 kilómetros que separan Madrid de Helsinki para contemplar un auténtico bosque finlandés? Es más, sabemos de un sitio en el que hay hasta una genuina sauna, también finlandesa, a imagen y semejanza de las miles que hay en el país más feliz del mundo. Está en Rascafría, junto a un lago, dentro de un paraje de cuento bautizado como 'el bosque finlandés', y su parecido con los miles que hay en los Países Nórdicos es más que razonable: son árboles autóctonos de Finlandia. El bosque se creó en los años 80 para celebrar el hermanmiento entre Rascafría y Helsinki con ejemplares traídos de allí. Y así nació El Potario (nombre oficial de este bosque finlandés) en el que, para más autenticidad, se instaló una cabaña con sauna. Una pena que no se pueda acceder a su interior para darse un baño de vapor y entrar en calor durante los fríos días del invierno en Madrid. 

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Sí: Patones es enormemente turístico. Pero eso no quita para que este irresistible pueblo oculto entre las montañas sea uno de esos lugares que sí o sí hay que ver en la Sierra de Madrid. Aunque sea para disfrutar de la mejor gastronomía en alguno de sus muchos establecimientos hoteleros. Patones de Arriba es, sin duda, uno de los pueblos más bonitos de la Sierra Norte de Madrid, célebre por la pizarra negra de sus casas y sus calles sinuosas. 

4. La Pedriza

Todo un clásico. No hay madrileño que se precie que no se haya dejado caer en alguna ocasión por la Pedriza, un paraje situado en la vertiente sur de la sierra de Guadarrama y perteneciente a la localidad de Manzanares el Real. Las caprichosas formas de sus riscos, que sirvieron hace décadas como refugio para bandoleros, son hoy uno de los lugares preferidos para la escalada, el senderismo o simplemente para un pícnic en buena compañía.

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5. La Hiruela

Sus 65 habitantes lo convierten en uno de los tres pueblos con menos habitantes de toda la región. Y, sin embargo, La Hiruela va sobrada de encanto. Merece la pena recorrer sus pequeñas callejuelas, pero también perderse por su entorno: situado dentro de la Reserva de la Biosfera de la Sierra del Rincón, la zona cuenta con una impresionante dehesa de robles centenarios, bosques de abedules, acebos y tejos, prados y sembrados. Una auténtica maravilla. 

6. El Puerto de Canencia

En la vertiente sur de la sierra de Guadarrama se ubica uno de los pasos de montaña preferidos de los madrileños. Con sus 1.524 metros de altitud sobre el nivel del mar, el Puerto de Canencia es un paraje idóneo si lo que buscas es respirar aire puro. ¿Lo más recomendable? Hacer la ruta partiendo de Miraflores de la Sierra o del propio municipio de Canencia. Cuando llegues no te pierdas el abedular, un paisaje de auténtico ensueño. Y una vez estés arriba, no olvides hacer una espectacular foto con las mejores vistas del Valle del Lozoya. 

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7. La Cascada del Purgatorio

Uno de los rincones más pintorescos (e 'instagrameables') de Rascafría. La Cascada del Purgatorio forma parte del arroyo del Aguilón, un caudaloso afluente del río Lozoya. Para llegar tendrás que olvidarte por completo del coche: acceder sólo es posible a pie. Eso sí: el recorrido merece la pena. La ruta más recomendable, de algo más de seis kilómetros, parte de otro rincón imprescindible, el monasterio de Santa María del Paular, y atraviesa el puente del Perdón. Pura vida. ¿La recompensa? Encontrarse un increíble salto de agua sin salir de Madrid.

8. La mina de wolframio de Cabeza Líjar

Madrid está repleta de enclaves que, además de un indudable encanto natural, poseen también un cierto halo de misterio que los hace irresistibles. Ese es el caso de la mina de wolframio de Cabeza Líjar, en el Puerto de los Leones, y uno de esos lugares secretos de la Sierra de Madrid. Hasta bien entrados los años 50, funcionó como mina de wolframita, material del que se obtiene el wolframio o tungsteno, usado en las lámparas incandescentes, resistencias eléctricas o soldaduras. 

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9. La Chorrera de los Litueros

Gracias a sus casi 40 metros de altura, la Chorrera de los Litueros puede presumir de ser la cascada más alta de toda la Comunidad de Madrid. Para llegar hasta ella lo mejor es realizar la sencilla ruta que parte del puerto de Somosierra y pasa por Dehesa Bonita, un majestuoso y centenario bosque de hayas y abedules que termina de convertir esta escapada en un 'must' que ver en la Sierra de Madrid.

10. El Monasterio de El Escorial

Si lo que buscas es combinar arquitectura y naturaleza, pocos lugares tan apropiados como el Monasterio de El Escorial. Y entre todo lo que puede ofrecerte este municipio a los pies de la sierra de Guadarrama, destaca su imponente monasterio. Erigido por orden de Felipe II entre 1563 y 1584, las obras fueron dirigidas por el arquitecto renacentista Juan Bautista de Toledo. El complejo incluye un palacio real, una basílica, un panteón, una biblioteca, un colegio y un monasterio.

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11. Las Lagunas de Peñalara

Hay quien siempre quiere subir más alto. En Madrid, puedes. A 2017 metros de altitud se encuentra la Laguna Grande de Peñalara. De origen glaciar y con un total de 5.779 metros cuadrados, la laguna se congela en invierno y permanece cubierta de nieve. Aunque su momento de mayor esplendor es, probablemente, en primavera y principios del verano, cuando la nieve se deshace y da paso a un agua limpia y cristalina. ¿Aún quieres subir más alto? Date un salto a la más alta de las lagunas, la de los Pájaros, situada a 2.170 metros de altitud. No es que sea un lugar secreto de la Sierra de Madrid, pero sí uno un poco menos accesible. 

12. La pasarela voladiza del Pontón de la Oliva

Situada en la sierra de Ayllón, el Pontón de la Oliva es la presa más vieja de la región. Fue construida durante seis años por casi dos mil presidiarios, y en total abarca 72 metros de longitud y 27 de altura. Tras su inauguración, se descubrió que el río tenía filtraciones, por lo que está en desuso desde entonces. Destaca por la pasarela volada que discurre por la pared del cañón, al igual que los acantilados, ideales para los amantes de la escalada.

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