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Rastro de Madrid
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Rastro de Madrid: los mejores lugares para el aperitivo, comer o tomar café

Pistas gastronómicas combinar con los paseos arriba y abajo entre decenas de tiendas y puestos alrededor de Ribera de Curtidores

Gorka Elorrieta
Escrito por
Gorka Elorrieta
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El Rastro, quizás el momento internacionalmente más conocido de Madrid (desde las 9.00 a las 15 horas aprox.), llena muchas de las calles que bajan desde la Plaza de Cascarro (con la empinada Ribera de Curtidores como columna vertebral) cada domingo (ahora otro mercadillo acaba de surgir en el barrio). 

Cuesta arriba, cuesta abajo, miles de personas pasean entre los puestos buscando una ganga, entran a las más heterogéneas y singulares tiendas de mobiliario añejo, ropa vintage y después (o antes) se entregan al aperitivo o se quedan a comer por la zona. 

Así que por aquí os traemos restaurantes de todo tipo (desde las últimas novedades a los clásicos incontestables), rincones para comer barato, para tomarse un vermut, para los más golosos o los más foodies. 

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  • Restaurantes
  • Española
  • Lavapiés
  • precio 2 de 4

Situado en un pequeño local de la calle Juanelo, desnudo y con una luz especial, este espacio lleva desde principios de 2017 ganándose el aplauso de quien lo visita y llenando mesas gracias al ‘boca a boca’. De forma silenciosa y segura se ha hecho un hueco en la oferta de la zona con una cocina llena de sabor, original y a unos precios más que comedidos. Puntos positivos a los que se une la amabilidad de un equipo que se mueve en sala atento a que nada falte sobre la mesa.

2. Novo Mundo

Del pequeño obrador de Novo Mundo (Carnero, 9), salen, además de hermosas hogazas y crujientes chapatas, piezas de bollería (de masa madre y harinas ecológicas) que provocan colas a sus puertas cada domingo. Pero es que ya solo por sus croissants y, sobre todo, por sus New York Rolls (de hecho han limitado de momento su venta a dos unidades por persona para que más gente pueda probarlos) merece la pena hacerles una visita. Ya lo dicen ellos mismos: "Los domingos son nuestras "finales de mundial" donde jugamos con todas las ganas, y sacamos fuerzas para dárselo todo y proporcionar una gran experiencia a toda la gente que nos viene a visitar. Son días de mucho curro y mucho lío, así que se agradece la paciencia y que la gente corresponda nuestras sonrisas y buena onda". El local es pequeño pero la demanda es enorme. Es difícil hacerse con una mesa para tomar su café de especialidad acompañado de algo dulce o salado. Abren de martes a domingo. El consejo es obvio: salvo que estéis de paso, no lo dejéis para el último día, es decir, el domingo. Son pet friendly.

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3. El Campillo

Un bar de siempre que se mantiene (casi) como siempre. La piel es la misma pero si rascas por debajo de sus cañas bien tiradas y su café con leche en vaso se aprecian, entre los parroquianos de toda la vida, las ganas renovadas de Manuel Urbano. El chef trabajó mano a mano con Sacha hace unos cuantos años para luego abrir La Malaje (tuvo dos direcciones, la última en La Latina), un restaurante andaluz y feliz donde encumbraba las recetas de su tierra, daba rienda suelta a su buena mano en platos más personal y construía una comunidad de aficionados a los vinos de Jerez y Montilla-Moriles. Ese mismo cocinero cordobés de dilatada experiencia es el que ahora encontramos al otro lado de esta barra metálica de El Rastro (Plaza del Campillo del Nuevo Mundo, 8) con un espléndido repetorio de tapas (la ensaladilla será un clásico de la casa), con platos directos, sabrosos, frescos (mucho producto del barrio, del mercado de la Cebada que conoce bien). Y un horario bien bien largo. La vieja escuela (con callos, oreja y gallina en pepitoria) que nunca se fue reverdece.

4. Shibari Sushi Grill

Un restaurante japonés que está pegando muy fuerte a orillas del Rastro (Mira el Río Baja 20). Al frente tenéis toda la energía y el arrojo de Jordan Carretero, que aún siendo hijo de familia de hosteleros adquirió la destreza con la robata (esas cada vez más conocidas brasas niponas), uno de los puntos fuertes de la casa, en el famoso Yakitoro by Chicote. Sushi cuidado, tempura bien ejecutadas y un espacio con todas las líneas que recuerdan a una original izakaya, una de esas que tantas visitó el chef en su viaje formativo por el país asiático. Podéis elegir platos de la carta o quedaros con un menú omakase (65 euros) con una espléndida calidad-precio. 

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  • Bares y pubs
  • Bares de tapas

Es tal la fama que ha ido adquiriendo con los años, que las propietarias de La Taberna Errante han decidido abrir un espacio que honra las bondades de su magnífica ensaladilla rusa. "Era una idea que teníamos en mente hace años pero no terminábamos de lanzarnos. Sabemos que tenemos un buen producto, de calidad y que gusta, así que ¿por qué no?", nos contaba Elena. El local está a medio camino entre la taberna y el take away. Puedes ir para tomarte un vermut con una marinera o llevarte unos espléndidos callos para calentarlos y mojar pan en casa hasta el infinito y más allá. 

6. Tasca Barea

Esquina pequeña (Embajadores 38 esquina con Rodas 2) pero donde uno puede acabar echando la tarde entre mobiliario sacado del Rastro o de Wallapop. Más aún si te haces con una mesita (el diminutivo no es baladí) a los pies de la ventana o en uno de sus portones cuando los abren de par en par y les da el sol. Varios vinos, vermut de grifo o limonada casera para acompañar su bocada bestseller, las marineras. Un espacio auténtico, inaugurado en 2017, llevado con cariño, tirando de buen producto sea una gilda, unos chicharrones de Cádiz o una tabla de quesos. Un rincón más que gustoso.   

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  • Restaurantes
  • Vegana
  • Lavapiés
  • precio 2 de 4

Hojeamos la carta y todo nos atrae, todo nos apetece. Pero una persona tiene el estómago que tiene. Por suerte, nos echan un cable. Ya no les quedan pad thai ni sushi. Aunque no lo parezca, estamos en un vegano, el recién estrenado restaurante de uno de los propietarios de Vega; si te gusta aquél, tienes que pasarte por aquí. Obviamente ambos platos asiáticos son versiones, interpretaciones que quizás pidamos en la próxima visita... pero ya veremos. La competencia es dura en todas las líneas (entrantes, principales y postres) y la carta se moverá con la temporada siguiendo su pirámide fundacional: vegano, ecológico, local. Las opciones son mayormente sin gluten y muchas, crudiveganas.

  • Restaurantes
  • Española
  • Chamberí
  • precio 2 de 4

Nuestro favorito. Gozo máximo. Aquí se viene a comer setas y a dejarse llevar por las sugerencias de Eduardo Antón, que con la necesaria colaboración de Pablo (sus manos en los fogones), ha reabierto este local que más que un restaurante (acogedor, de líneas sencillas y cocina a la vista) parece la Academia de Platón por todo lo que alguien interesado aprende allí, por lo que se educa el paladar. Él se sienta en tu mesa, saca un papelito con una lista de media docena larga de platos y te sugiere un camino. La liturgia es rápida y la pasión de su responsable, tan desbordante como contagiosa. Acabas embriagado, satisfecho y con una reserva cerrada para el mes siguiente. De la excelencia del producto ni hablamos.  

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Casa Amadeo Los Caracoles
  • Bares y pubs
  • Bares de tapas
  • La Latina
  • precio 1 de 4

No es un sitio bonito pero es la parada obligaria para aficionados a lo castizo. Sus especialidades incluyen, cómo no, caracoles en salsa, codillo de jamón, callos a la madrileña y zarajos, un clásico entre los clásicos de Madrid. De los que nunca fallan si te gustan las tabernas con carácter y comidas de las de antes.

  • Restaurantes
  • Europea contemporánea

Con una relación calidad precio coherente en el centro de Madrid, todo en Trèsde funciona de manera armónica: los platos están equilibrados, son originales y hacen brillar a su ingrediente protagonista. Las opciones para maridar la comida constituyen una propuesta interesante por sí mismas. Los tiempos son correctos, el servicio próximo sin ser invasivo, el ambiente agradable, y la decoración y el interiorismo van acorde con el concepto del local. Hasta el hilo musical puede remarcarse como un acierto en esta casa de comidas actualizada y de corte marcadamente gastronómico.

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  • Restaurantes
  • Comer

Desde el antiguo quiosco del parque Casino de la Reina vas a poder degustar la propuesta culinaria de La Francachela, los mismos que regenta el restaurante de las Naves de Matadero, aunque centrada en opciones como humus, quiches, empanadas, sándwiches, tostadas y bizcochos caseros y a precios asequibles. Y todo en un entorno donde hay zona de juegos infantiles, pistas deportivas, una gran pista de baile que habitualmente se llena de expertos y aficionados al swing y en definitiva, un espacio lleno de la vida de barrio situado a un paso del famoso Rastro.

  • Bares y pubs
  • Cafeterías
  • Lavapiés
  • precio 2 de 4

Sandra y Edgar hicieron realidad su proyecto más anhelado en Café del Art. Portugueses ellos, saben lo que es tomar un buen café; más aún si llevas una década trabajando el producto en el Mercado de San Miguel. El nuevo espacio simula una acogedora cápsula del tiempo. Grandes plantas, ladrillo visto, madera por todas partes, mobiliario vintage... Todo se coordina para templar nuestro ritmo acelerado. El café lo preparan de casi todas las maneras posibles –espresso, filtro batch, infusionado (kalita o sifón), iced latte…– y lo acompañan de una tarjeta con las notas de cata y las particularidades del origen elegido. Suman tés, pastéis de nata, tostadas, vino de Oporto, sangría casera… Cuesta marchar pero nada volver.

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  • Restaurantes
  • La Latina
  • precio 2 de 4

Una de las tabernas castizas con más historia y tradición de Madrid. Fue fundada en 1895, en plano barrio de La Latina, y aunque comenzó como una tienda de vinos al que más tarde sumaron una pequeña cocina y freidurías. Desde entonces, el mando del restaurante ha pasado de generación en generación, especializándose en la cocina castiza y tradicional y haciendo de un plato madrileño su icono: el cocido, suculento, sabroso y con ingrediente de primera que cuentan con denominación de origen.

  • Restaurantes
  • Italiana
  • Lavapiés
  • precio 2 de 4

Al fondo, en un espacio diáfano y con extraordinarios ventanales, un gran horno de leña absorbe el incesante ir y venir de pizzas. Biológicas, con ingredientes selectos (y mucha DOP) y de buen tamaño. No querrás ceder ni media porción pero deja espacio a los piattini –sbriciolona toscana, caponata, coppa...– y la panna cotta. Su envidiable oferta de cervezas artesanales redondea el plan.

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  • Restaurantes
  • Comer

Aquí no solo podéis ir a comprar su chocolate bean-to-bar recién hecho, sus bombones o sus cremas caseras (con avellana y polvo de dátil) o salir con una energética bebida de cacao perfecta para empezar el día, sino que podréis reservar/apuntaros a los tours gratuitos para visitar la fábrica (Encomienda, 15), conocer de cerca los procesos de elaboración y catar alguna de sus piezas. Luego, claro, no os iréis de vacío. Como mínimo vas a comprarte una bonita caja de dátiles Medjool rellenos de pistacho/cardamomo y bañados en chocolate. Aquí todo se hace desde cero. De la clasificación y el tueste del cacao al molde final que te llevas a casa pasando por la molienda y el reposo necesario (alrededor de un mes). Apunta el horario. Abre de 11 a 16.00 horas todos los días excepto el lunes y el sábado. 

  • Bares y pubs
  • Taberna
  • Embajadores
  • precio 1 de 4

Un bar de barrio que es toda una referencia. Sardinas, pimientos de Padrón, gambas a la plancha, calamares, boquerones... Los fines de semana, y aún más los domingos del Rastro, se ha convertido en una parada obligatoria antes o después del paseo entre los puestos. Mucho bullicio y raciones económicas. De esas tabernas en peligro de extinción con mesonero/propietario que aporta personalidad y carácter al local. 

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  • Restaurantes
  • Comer

Como no podía ser de otra manera es otro el estilo y la propuesta pero mantienen las líneas de informalidad en el trato y sencillez en los platos. Y que el querido Nina Pasta bar se haya convertido en otro italiano es, de alguna manera, honrar la memoria de Adriana Restano (de hecho han dejado algunos detalles de la etapa anterior: entre los entrantes hay una crocchette di “Adriana”). Algo así pensó Pietro Leonetti, que se vino de Barcelona, donde ya tiene un restaurante desde 2008, para ver el local y ver si se quedaba o no con él. Ahora en las mesas Santa Ana, 21 encontraréis lasaña siciliana, una carbonara espléndida, la exitosa stracciatella con sardina ahumada, la melanzane alla cilentana, fusillotti con pesto de pistacho... y algunos fueras de carta que cambian periódicamente. Ah, y para los domingos del Rastro hacen unas deliciosas albóndigas caseras con salsa de tomate.

  • Bares y pubs
  • Taberna
  • Embajadores
  • precio 2 de 4

Tres turistas, un parroquiano de largo recorrido, televisor, tragaperras y vecinos llenando la terraza. Pegado a un pilar, el logo de OSS, el viejo bar que han renovado Andrea y Marcello, responsables del malasañero Aió, y, en carta, una berenjena parmiggiana, mito de esta pareja sarda. Dos recuerdos a la vista entre raciones, bocatas y platos combinados. Vuelan la carne mechada y las albóndigas, tienen buena ensaladilla y bravas... ¿Un vermucito?

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19. Gibraltar

Qué a gusto se está en una de las mesas que saca a la calle este popular restaurante marroquí de Embajadores (Casino, 16). Es todo lo doméstico que te puedas imaginar pero se come realmente bien y es muy barato. De hecho, los fines de semana conviene ir temprano porque siempre está lleno y con gente esperando que se vacíe algún hueco sea dentro o fuera. Varios opciones de tajine para elegir, una crema de habas deliciosa, pastela, baclava... y mucho té. No venden alcohol pero te dejan traer la cerveza de un establecimiento cercano. Todo bien aquí.

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