Los mejores restaurantes gallegos de Madrid

Repasamos dónde se ha instalado la buena cocina gallega en la ciudad

Recordamos el dicho: el gallego no se queja, emigra. Esto ha hecho que buena parte de los restaurantes y bares de la capital sean gallegos. Y no nos quejamos, al contrario: la cocina gallega es de las que mejor sabe resaltar las virtudes del producto. Y qué producto: con el pulpo y la vaca como emblemas, tienen lo mejor del mar y de los prados y un repertorio de guisos y tapas imbatibles. Repasamos la lista de dónde probar la mejor comida gallega en la ciudad para todos los gustos y bolsillos.

Atlántico Taberna

Pepe Solla, gallego de buen cocinar y mejor comer, manejaba hasta hace poco el timón de la familia de Atlánticos. Pero ahora ya navegan solos y Atlántico Taberna, la pequeña de la familia, se hace grande anclada en el 11 de Menéndez Pelayo. La culpa de ese éxito la tiene el producto, la tradición y la vanguardia en su cocina y el hecho de que en Madrid echemos mucho de menos el mar y lo que le rodea, es decir, la vida de taberna costera que huele a salitre y sabe a Galicia.  

Retiro

Arallo

Nada más entrar lo primero que ves es la figura de Gintas Arlauskas (ex Sudestada). Como para no verle. Complexión de jugador lituano de basket afanado en la preparación de un cóctel. La cosa pinta bien y aún no te han acomodado en el hueco que queda en una larga y animada barra. Animada a ambos lados. Unos charlando y moviendo el bigote, otros abriendo y cerrando el Josper, picando carne a cuchillo, emplatando el pescado… Todos respaldados bajo el mismo hilo musical celebrando la profunda despensa gallega.

Chueca
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Alabaster

Desde su restaurante Alborada (1 estrella Michelin), la cocina atlántica de Iván Domínguez viaja al centro de la capital para recibir el aplauso cerrado de sus comensales. Si quieres probar sus creaciones sin que se dispare la cuenta, certificar lo certeros que son los elogios que les llueven, puedes cambiar el restaurante por la barra: zamburiñas, bonito asado, cachetes de rape…

Centro

O Pazo de Lugo

Es un clásico de la cocina gallega en Madrid. Este restaurante de Lavapiés cuenta con una larga barra donde probar sus sabrosas raciones con unas cañas y un comedor con capacidad para más de 50 comensales por si preferís sentaros a comer. Pulpo a feira, caldo gallego, tortilla con grelos, lacón y chorizo… todo acompañado por una selección de albariños y ribeiros bien fríos. Raciones abundantes y precios razonables. Un acierto siempre.

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Ánima

Cocina atlántica con el sello del grupo Amicalia y bajo la mirada ejecutiva del chef Iván Domínguez. O lo que es lo mismo: una estrella Michelin en Alborada (Coruña) y un Sol Repsol en Alabaster (Madrid). La versión para esta nueva casa tira de platos clásicos, burgueses, precisos, suculentos, de alto voltaje. Escabeche de perdiz y níscalos guisados, lentejas con foie, almejas de Carril a la marinera, rodaballo al horno... Si ni tus papilas gustativas ni tu bolsillo se resisten ante estos ejemplos, ¿por qué retrasar más la visita?

Navaja

Qué gente más maja y qué difícil conseguir sitio. Conviene reservar con algo de tiempo si quieres mesa en el comedorcito del fondo, pero hay espacios libres donde hacerse un hueco si vas a primera hora. Estos meses se corre la voz cada vez más rápido entre los 'foodies', y las aperturas, cuando son notables, ocupan a diario todas sus sillas.Merece aplauso el equilibrio que han logrado entre cierta sofisticación, un ambiente moderno y un profundo gusto por lo casero, lo rural.

Malasaña
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La Penela

La vieja escuela de las casas de comida no suele fallar. Este restaurante, abierto hace casi una década, mantiene su compromiso con la buena mesa, con la tradición (gallega) y las mejores aptitudes. No busquen aquí intimidad. Es más bien una magnífica opción para celebraciones y grupos amplios y, además, el lugar reclama la actualización de su interiorismo. Su ternera asada es un clásico en una carta con pescados y mariscos de la tierra.

Chamartín

Cannibal

Tras triunfar en A Coruña, llegó al barrio de Chueca este exquisito restaurante dedicado casi exclusivamente a la cocina en crudo. Con el sobrenombre de ‘raw bar’ y formado por un equipo joven y creativo, su filosofía es la de resaltar la simplicidad del mejor producto con una cocina sin artificios donde priman los alimentos crudos o semicrudos. Así, en su carta podéis encontrar sardinas del Cantábrico ahumadas, marisco de primera (ostras, navajas, almejas, etc), carpaccios (de pulpo, solomillo y pez mantequilla), además de tartares y ceviches.

Chueca
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Atlántico Casa de comidas

Un pedazo de Galicia en el centro de la capital. Eso ha querido traer el sagaz Pepe Solla (una estrella Michelin en su restaurante en Poio -Pontevedra-). Un pedazo tradicional, casero, con olores y sabores de antaño pero con un interiorismo contemporáneo (open space luminoso y versátil), de colores atlánticos y detalles marineros chic, con mesas altas, bajas y barra. No faltan ni el pulpo ni la empanada, ni los mariscos ni la merluza de Celeiro, ni los vinos de la tierra ni las carnes de calidad.

Barrio de Salamanca

O Can Sentado

Podría ser una vinoteca canónica si el término no estuviese demodé. Ahora se dice gastrobar pero el local destaca por la considerable e interesante oferta de vinos por copa, nada complaciente con el gran público (bueno, hay un jumilla y es Juan Gil) y con alguna etiqueta internacional. Una docena de raciones salen de su cocina, sencilla y práctica, y se reparten entre unas pocas mesas altas y el saloncito interior. Zamburiñas al horno, mejillones, croquetas, puerros en vinagreta, carrilleras al vino… platos entre los 8 y 12 euros.

Lavapiés
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Críticas y valoraciones

1 comments
phArrU k

"Ribeira do Minho", supongo que los cangrejos serán de río....