Bares del Eixample

Una selección de los mejores bares del barrio

Fàbrica Moritz

Recomendado

El espacio gastronómico de Cerveza Moritz, que antes albergaba su antigua fábrica, es todo un festival de comida y bebida. En el espacio de cervería, con la barra más larga de la ciudad, podréis tomar cerveza sin pasteurizar, conectada directamente del tirador al tanque de una microcervecería. También podréis degustar una amplísima carta de tapas de todo el mundo, a cargo de Jordi Vilà, en la que la comida alsaciana y la española se dan la mano. Además, tienen un bar de vinos, y en breve abrirán una brasería de influencia francesa, así como un restaurante gastronómico. En este espacio rehabilitado íntegramente por Jean Nouvel, también puede visitarse la microcervecería, pero sobre todo merece la pena pasearse por allí sin prisa y descubrir los detalles arquitectónicos —muros vegetales, ventanas periscópicas— que hacen de la Fàbrica Moritz uno de los edificios públicos más sorprendentes de la ciudad.

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Eixample

Tarannà

5 de 5 estrellas
Recomendado

En el bar más escandinavo de Sant Antoni podréis seguir una estricta dieta de café del bueno y todavía mejores pasteles, así como bocadillos y cremas deliciosas, y zumos naturales.

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Sant Antoni
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Bar Mut

Recomendado

Uno de los sitios más animados de las noches barcelonesas. Cocina a la vista y platos muy interesantes que cambian diariamente. Necesario reservar. Ambiente de tasca, pero fina y de muy buen gusto.

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Dreta de l'Eixample

Bitter Cocktail Bar

San Antoni pedía a gritos una coctelería como el Bitter (con permiso del XIX Bar). Cuando la pisas, te viene a la cabeza aquello de "me exalta lo nuevo y me enamora lo viejo". Y es que Nacho, uno de los tres propietarios, viene de establecimientos como el Milano, el Caribbean y el Negroni, aquella vieja escuela coctelera el espíritu de la cual ha querido mantener en su Bitter, sin olvidar que a él, como le sucedía a Foix, le exalta una barbaridad lo nuevo.Aquí no encontrareís coctelería molecular pero sí hierbas naturales (romero, tomillo, albahaca y lavanda son sus preferidas) en brebajes delicados y sugerentes, que se alejan de la coctelería clásica pero saben mantener las raíces y un respeto profundo a lo que representa. También hay cócteles con mezcal, señal inequívoca de que el Bitter está atento a las modas, y una carta que dice "hola, que tal?, desea ver la carta o prefiere que hablemos?". Y es que Nacho tiene en su interior uno de esos camareros de la vieja escuela que valen más por lo que callan que por lo que dicen, de aquellos que sólo te tienen que mirar para saber, antes que tú, qué quieres.Todo ello, en un espacio que combina la sobriedad de las viejas coctelerías con la calidez de un mobiliario con toques nórdicos, muy actual. Con camisa blanca pero sin pajarita. Con seriedad pero sin rigidez. Con jazz pero no siempre. Con bocadillos gourmet pero sin cacahuetes. Y con ganas, muchas ganas.

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Sant Antoni
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Bar Calders

3 de 5 estrellas

Fans de Pere Calders, Dios os ha escuchado. En el callejón que lleva el nombre del escritor ha aparecido hace poco una de las joyas más recomendables de Sant Antoni. Tienen libros del autor catalá, tiran las cañas con muñeca docta y ofrecen un coleccionable de tapas de barrio que hace temblar de placer. Obviamente, lo mejor es tomar vermut. Tienen de cuatro tipos, pero si lo que queréis es Priorat en vena, el de Falset resulta obligatorio. Por cierto, su terraza es uno de los secretos mejor guardados del barrio: no os sacarán de allí ni con una grúa.

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Sant Antoni

Tarambana

5 de 5 estrellas

Corred, poneos las gafas de pasta, ¡peinad vuestro bigote! Corred hacia este bar del Eixample antes de que Bibiana Ballbé lo descubra y lo utilice de plató para entrevistar a algún escritor pop. El Tarambana es un cebo demasiado jugoso para la Barcelona moderna, y si no te das prisa, no podrás decir aquello de "yo ya iba antes de que se pusiera de moda". Luminoso a más no poder, el espacio es una caricia en la nuca: la luz del día se cuela a chorro por el ventanal de la entrada y reverbera en el altísimo techo y las paredes blancas. La madera, presente en todo el mobiliario y el suelo, encaja como un preservativo extrafino con los aires escandinavos del interiorismo. Muebles restaurados, sillas vintage, mesas retro, bombillas-colgantes, ladrillos a la vista, música cool a volumen sedoso... Todos los detalles se han seleccionado con exquisitez y inteligencia para ofrecer al visitante una experiencia placentera, nutritiva para el alma. En otras palabras: tendrás que utilizar disolvente para despegarte las nalgas de la silla.Si la decoración no te convence porqué vas 50 años por delante del resto de la humanidad, los ofrecimientos líquidos y sólidos de la carta deberían hacerte reflexionar. El Tarambana se toma en serio lo del vermut. La caña de Estrella Galicia entra como agua de lluvia, la selección de copas de vino y cava es impecable, y los boquerones y los berberechos viajan en business. Si deseas más consistencia, la comida fuerte tiene acento catalán -embutidos de los bu

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La Nova Esquerra de l'Eixample
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Biercab

3 de 5 estrellas

Esta monumental cervecería ofrece treinta tiradores: veinte dedicados aa la cerveza de la casa, la Naparbier. Los veinte tiradores restantes, entre los que se encuentran todos los estilos de cerveza que hay en el mercado, pertenecen a elaboradores internacionales, ingleses, belgas, etc. Si sois amantes de la curiosidad, la bodega del Biercab ofrece una selección de botellas de cerveza que le dejará aturdidos.También buena comida, con platos como el cebiche de corvina, tartar de Wagyu con sorbete de cerveza Naparbier y mejillones a la manera que se preparan en Bélgica. Encontrará otras opciones más clásicas, como el platillo de jamón cortado a mano o unas bravas bien picantes.

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L'Antiga Esquerra de l'Eixample

Les Gens que J'aime

5 de 5 estrellas
Recomendado

Les Gens que J'aime surge de las profundidades del Eixample como una bestia del pasado, que dicen que era muy divine y aún más gauche. Del año 1967, hablan los espejos de la entrada. Era la época en que los niños bien escuchaban Las Feuilles mortes y montaban bares, como siempre se ha hecho, para reunir en ella los amigos. Tenían la cabeza en París, y quisieron construir un local como los de allí, una especie de cueva bohemia de un Boulevard Saint Germain, en la ciudad que ahora se pasea por Bulevard Rosa. Las escalas de Les Gens crujen verídicas como un animal de madera que se adentra en el terciopelo turbio de este entresuelo. En las alcantarillas, descansa un cementerio de porteras y serenos. Les Gens está lleno de sillas y sillones de terciopelo rojo, en cada mancha de la moqueta polvorienta se puede leer una novela de Conan Doyle. Parece el piso de un anciano que padece un síndrome de Diógenes encantadora. Vive rodeado de altares de meninas encantadas y fotografías de un Godard de poca monta. Como si fuera una pequeña excentricidad, sumada a todas las demás, el dueño inventado deja una carta abandonada sobre las mesas que llevan impresa una lista de nombres inconexos, como una especie de cadáver exquisito. Torpedo, parchís, baccarra... Dentro de la barra de madera con luces empotradas, un amable camarero prepara cócteles con cerezas confitadas y rojas. Rasputin, libidinoso y glotón, el brujo de una zarina, vigila la escalera estrecha que conduce al baño. Parece que esc

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Dreta de l'Eixample
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El Bar

“El Bar” es un ejemplo de una nueva generación de pos-bares que apuestan por la calidad y la reinterpretación de platos de toda la vida. Precios distintos, barrios diferentes y decoraciones más cuidadas son otras características de estos nuevos espacios. De "El Bar" podemos destacar una buena carta de vinos, escogida por el propietario, un sommelier experto. Pero también sus platos, entre los que encontraréis desde tapas tradicionales hasta platos gourmet, siempre a precios asequibles y con una clara apuesta por los productos de temporada. Sed bienvenidos a la cocina de bar contemporánea.

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La Nova Esquerra de l'Eixample

Solange

5 de 5 estrellas

El nombre no tiene nada que ver con la hermana de Beyoncé, tampoco está pensado para que hagas el clásico juego de palabras Solange de Cabras: esta coctelería premium debe la nomenclatura a una de las señoritas más 'cool' de James Bond. No es ninguna concesión gratuita al rey del cóctel, cuando entréis en el local tendrá la sensación de pisar uno de los suntuosos y elegantísimos bares que visitaba Bond para cargar el tanque de combustible antes de seducir a una docena de chicas y matar otra docena de terroristas. El Solange es un proyecto de los Pernía, una familia de alquimistas de la copa que ya conocíais del siempre recomendable Tandem Cocktail Bar. Ahora, vuelven a la carga en el mismo local donde antes se encontraba el Harry's, pero han cambiado totalmente la fisonomía, convirtiéndolo en un delicioso espacio dorado donde no te parecería extraño encontrar Scaramanga bebiendo un Old Fashioned o Vesper Lynd guiñando un ojo el barman, después de estrangular un espía en el baño. Sofás vintage, barra señorial de madera, materiales de calidad, oro líquido como color oficial y un gusto exquisito en la decoración, estos son los ingredientes que acompañan la soberbia coctelería made ​​in Pernía. Porque en Solange se preparan cócteles de verdad. Los clásicos. Sin adornos modernillos. Sin flores exóticas en el vaso. Qué Bloody Mary, señores. Qué Gin Fizz! Ah, y si está creativos, dad cuatro pistas al barman y él se encargará de parir un nuevo cóctel sólo para vosotros. De hecho, el

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L'Antiga Esquerra de l'Eixample
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