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A través de una investigación pionera, se han descubierto vínculos familiares entre la nobleza catalana y otras sorpresas en las tumbas del cenobio

La reina Elisenda de Montcada es una de las mujeres de la historia más importantes de Catalunya, pero a la vez, una de las más desconocidas (aunque quizás os suena por la parada de FGC en Sarrià). Un proyecto de investigación en el Monestir de Pedralbes ha analizado los tejidos y los restos óseos del espacio, y ha descubierto nuevos detalles de su vida que cambian su historia.
Antes de hablar de los descubrimientos, ¿quién fue la reina Elisenda de Montcada? Se hizo conocida, primeramente, por casarse en 1322 con el rey Jaime II de Aragón, y su enlace reforzó la catalanidad de la corona. Profundamente religiosa, es especialmente popular porque fundó, en 1326, el Real Monasterio de Pedralbes para las monjas clarisas, y lo convirtió en un centro espiritual y político.
Después de enviudar en 1327, se retiró durante treinta y siete años a un palacio anexo al cenobio hasta su muerte en 1364, y fue enterrada en un sepulcro gótico allí mismo. Si querés ir a un tardeo con música de los 90s y 2000s en un castillo del siglo X por donde pasó la reina Elisenda, puedes consultar este artículo.
En un proyecto pionero de investigación que empezó en 2024, el Monestir de Pedralbes está analizando 25 individuos para conmemorar el 700º aniversario de la construcción del cenobio. El estudio acabará en 2027, pero los primeros resultados ya han revelado datos que hasta ahora eran del todo desconocidos.
Uno de los hallazgos más interesantes es que en la tumba de Francesca Saportella, que era la segunda abadesa, no se ha encontrado su cuerpo, sino los restos de nueve personas de diversas épocas. Entre ellos, el tronco de una mujer gestante de 23 semanas y seis cabezas masculinas con heridas de arma blanca, que probablemente fueron soldados caídos en guerra.
En el sepulcro de Artau de Foces, caballero y gobernador de Mallorca, para sorpresa de los investigadores, tampoco había ningún hombre: han encontrado a dos mujeres y tres niños. En cambio, en la tumba de Sobirana d'Olzet, la primera abadesa, sí que se ha identificado un único esqueleto femenino que presenta una lesión en el rostro, que sufrió seguramente alrededor del momento de la muerte.
Además, el análisis del ADN ha revelado información sobre las conexiones familiares de la alta nobleza de Catalunya: la reina Elisenda de Montcada era prima de las aristócratas Constança de Cardona y Beatriu de Pinós. Las tres compartían una complexión física robusta y una altura superior al resto, de entre 1,61 y 1,66 metros. Puede parecer una medida estándar actual, pero es muy superior a la media de las mujeres medievales, que era de 1,53 metros (la próxima vez que os digan que sois bajitas, podéis decir que tenéis una altura estándar medieval...).
La investigación también ha desmontado un mito alrededor de la reina fundadora del monestir de Pedralbes, ya que se pensaba que reposaba en un único sarcófago que atravesaba la pared. Los investigadores han descubierto que, en realidad, se trata de dos vasos sepulcrales independientes separados por un muro. Este diseño permitía una doble representación de la monarca: como soberana hacia la iglesia y como penitente hacia el claustro.
Asimismo, investigando el sarcófago, se ha encontrado que la reina sufrió DISH (hiperostosis esquelética idiopática difusa), una enfermedad degenerativa asociada al envejecimiento que le osificó la columna vertebral hasta hacerle perder la movilidad antes de morir a los setenta años. Esta enfermedad se asocia históricamente a los nobles, ya que aparece en personas con dietas ricas y abundantes de la edad media. Así que la reina, que murió cerca de los setenta años, parece que no pasó nunca hambre.
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