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Motor Oil Cocktail Garage: el brutal bar musical de los creadores de algunas de las mejores fiestas y coctelerías de Barcelona

Con sonido disco-funk excelente, comida y bebida asequible y muy cuidada y un espacio curado al detalle, retoma el espíritu del bar musical de Barcelona

Ricard Martín
Escrito por
Ricard Martín
Editor de Menjar i Beure, Time Out Barcelona
Motor Oil Cocktail Garage
Foto: Motor Oil Cocktail Garage | Motor Oil Cocktail Garage
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Si tienes más de 40 años y te gusta el rock, seguramente alguna de las cogorzas/resaca más cafres –y divertidas de tu vida– la pillaste en Nasty Mondays, la fiesta que Madmax y Soren Manzoni instituyeron durante casi una década como un forúnculo enrabietado de guitarras macarras en la escena clubber de Barcelona: lunes en blanco hasta las cinco de la mañana, en los que quizás te encontrarías a Macaulay Culkin echando la pota en el váter al ritmo de Motley Crüe. Luego llamada de enfermo a la oficina y a dormir la mona.

Los años no pasan en vano, y Max Ochoa, junto con un trío de veteranos del mejor ocio nocturno  de Barcelona –Marco Tagliabue de Creps al Born,  DJ Yoda, director musical de Jamboree durante 20 años, y Julio Vera Tapia como encargado de eventos y promoción– han abierto Motor Oil Cocktail Garage Bar (Ample, 46. Cada dia de 19 a 2.30- 3 h), un club espectacular nocturno con hamburguesería selecta y mejor música. Donde estuvo el también desopilante y de alto impacto bar de rock y hamburguesas, el añorado Bollocks.

Bollocks Bar
Foto: IvanMorenoBollocks Bar

El Motor Oil también es una maravilla estética y muy espaciosa. Pero si Bollocks jugaba en la línea del horror vacui heavy metal, Motor Oil remite al diner estadounidense y al dive bar cool (esto es, el bar de viejos molón de Texas, por ejemplo) con la rica parafernalia acumulada por Max: Harleys colgadas, tablas de surf, pinballs de rock, luz roja prostibularia fina... Y hay espacio para pegarse unos bailoteos. 

Motor Oil Cocktail Garage
Foto: Motor Oil Cocktail GarageMotor Oil Cocktail Garage

Dejémoslo claro: "Motor Oil no es un bar de rock. Acá no pinchamos rock. La música es muy selecta, pero ponemos house, disco, funk, como si estuvieras en NY en los setenta; esa es mi idea", me cuenta Max. La idea, dice, "es tener un sistema de sonido de alta calidad y muy bien insonorizado". Que tenga una vibra de club, pero hasta las dos y media. Te vas a casa, bailaste, escuchaste buena música y venga. "¡Los jóvenes ahora son todos runners y se cuidan por el motivo equivocado, para estar buenos en Instagram!", ríe el antaño crápula (Tagliabue deja ir, jocoso, que llegan jóvenes desconocedores de las monedas que quieren pagar el muy eléctrico Pinbal de Aerosmith con teléfono móvil).

Menú de hamburguesa, patatas y bebida a diez euros

Marco Tagliabue cuenta que ahora que el Born "está sobreexplotado", es una buena idea que en el Gótico abra "un local muy espacioso, en el que quepan grupos grandes y estén cómodos". ¡Y sobre todo en el que puedas comer hasta la una de la mañana! Algo que en Barcelona es imposible, comer de noche". Tagliabue, experto en mezclar bebida y comida solvente fuera de horas –ved Aldea– se congratula de tener de encargados de la comida a la Gringa, reyes absolutos del bocadillo de pollo frito en Barcelona. 

La noche te confunde menos con bocatas de La Gringa en Motor Oil Cocktail Bar
Foto: Motor Oil Cocktail BarLa noche te confunde menos con bocatas de La Gringa en Motor Oil Cocktail Bar

Tranquilo, pese al aspecto ultracool divino, no os clavarán un sablazo: los tragos creativos van entre 10 y 11 euros –una michelada de autor buenísima a ocho– y las hamburguesas entre 9 y 12. Las bebidas son pelotazos finos y fáciles de beber, reversiones de clásicos de la cocteleria refrescante, como un Road Trip: homenaje a la Paloma mexicana con tequila, pomelo, alcaparras, soda de mango y aloe. Y ojo al menú happy hour: cada día, de 19 a 22 h, bebida, cheeseburger y patatas por diez euros. Con cóctel, quince (un regalo, visto el nivel).  

Los jóvenes ya no salen hasta tarde, el club abierto hasta el amanecer morirá

Hay sesión de DJ casi cada noche, y a cargo de la cabina suelen estar Max y DJ Yoya, claro, con invitados y fiestas temáticas como la HoneyBunny, los lunes, con un tatuador y máquina de palomitas. La idea de Max es "volver a los bares de noche de Barcelona de antes, cuando todo eran bares-club con DJ": Fonfone, Fantástico, Bar 13, "todo locales en los que te podías pegar un bailoteo temprano por la noche y escuchar buena música". Tagliabue: "el local evoluciona; a primera hora es comida y tomar algo, y a las doce se convierte en algo más clubber, pero no deja de ser un local en el que la gente puede venir a hablar y a estar muy cómodos, sean un grupo pequeño o grande". 

Motor Oil Cocktail Garage
Foto: Motor Oil Cocktail GarageMotor Oil Cocktail Garage

Max admite que quería un bar de noche en el que no tuviera que cerrar a las seis de la mañana. Entre otras cosas, porque vaticina que "dentro de cinco o seis años los clubs que cierran tarde van a terminar muriendo. La gente joven no se está hasta las seis de la mañana". Eso sí: en una ciudad, Barcelona –que admitámoslo, entre semana parece un pueblo de la costa en temporada baja– los lunes la podéis liar gorda en el Motor Oil. Y volver a casa a una hora razonable, que ya no está uno para arrastrarse cual lagartija alcoholizada. 

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