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© Ivan Giménez
© Ivan Giménez

Los mejores churros de Barcelona

Churrerías, granjas, chocolaterías... ¡Mojad el churro en los locales de la ciudad donde los hacen con más amor!

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El universo churrero ha dado un giro espectacular en los últimos años. Aquello de limitarse a la clásica pieza alargada, crujiente y rebozada en azúcar para mojar sin remordimientos en una taza de chocolate caliente o en el café de media tarde ya forma parte del recuerdo. En Barcelona, la creatividad pastelera se ha puesto manos a la masa y ha decidido que el churro tenía mucho más potencial del que imaginábamos. Encontraréis versiones rellenas de dulce de leche, churros salados que sorprenden —sí, los hay hasta de frankfurt— y también sin gluten. La frontera entre lo clásico y lo atrevido se ha difuminado, y eso solo puede significar una cosa: más opciones para disfrutar.

Doble oferta

Tanto si sois fieles al churro de toda la vida, con su exterior crujiente y su interior tierno, como si os apetece probar algo diferente y dejaros llevar por la innovación, en esta lista encontraréis nueve churrerías y cuatro granjas de toda la vida donde disfrutarlos. Preparaos para pringaros los dedos porque el ritual sigue intacto: mojar, morder, saborear y repetir la jugada hasta saciarse.

¡NO TE LO PIERDAS! Granjas y chocolate a la taza

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Churrerías

  • Tiendas
  • Chocolate y dulces
  • Ciutat Vella

¿Qué? La Churrería Laietana lleva siendo desde los 60 un clásico de la ciudad. José Ruz Martínez creció entre harina y aceite en la churrería de su padre y aprendió desde muy joven que un churro perfecto requiere dedicación y técnica. Tras su jubilación en 2025, él y su esposa dejaron el local en manos de nuevos propietarios que han mantenido intacto su encanto original. En invierno, se forman colas de hasta 25 minutos mientras se elaboran unos 100 kg diarios de churros, unas 5.500 piezas que vuelan. El local sencillo atrae a turistas, vecinos y oficinistas, con precios de barrio y trato cercano.

¿Dónde? Via Laietana, 46 (Ciutat Vella) 

  • El Gòtic

¿Qué? Desde 1968, la Churrería San Román se ha consolidado como un clásico de Barcelona gracias a sus churros crujientes, ligeros y siempre recién hechos. Manuel San Román, con más de cincuenta años de experiencia y una tradición familiar que viene de su abuela, trabaja junto a su hijo Luis para mantener viva la técnica. Considerado uno de los maestros del gremio de churreros, Manuel ajusta la masa según la temperatura y la humedad, y controla con precisión el aceite —una mezcla de cacahuete, girasol y oliva— para lograr la fritura perfecta. El local del Gòtic atrae turistas, mientras que el del Eixample recibe más vecinos y se forman menos colas.

¿Dónde? Gòtic (Banys Nous, 8) y Eixample Esquerre (Consell de Cent, 211)

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  • Tiendas
  • Chocolate y dulces
  • Fort Pienc

¿Qué? Si hablamos de churros en directo, Juan Alpuente es casi un mito frente al Auditorio. Este puesto ambulante tiene historia: su padre lo abrió en 1963 y él ha sabido darle un giro personal sin perder la esencia. No es solo un churrero, es el churrero de Instagram, carismático y con seguidores que esperan sus novedades tanto como sus clásicos. Aquí encontraréis de todo lo imaginable: churros, porras, xuixos, buñuelos, patatas fritas y chocolate a la taza. Y ojo, que de vez en cuando se atreve con inventos nuevos. ¿Su última creación? Xuixos salados de jamón y queso, por ejemplo. 

¿Dónde? Padilla, 161 (Fort Pienc) 

  • Tiendas
  • Chocolate y dulces
  • Sants

¿Qué? La Xurreria Apolo es todo un clásico del barrio de Sants desde 1970. Hoy la gestión está en manos de Jessy, que trae bajo el brazo el diploma de maestra artesana de churreros de Cataluña: un relevo que garantiza tradición y calidad. La carta es un festival: churros clásicos y versiones locas (fresa, dulce de leche, Kinder…), porras, cookies, buñuelos de viento, pastelitos de Tortosa, pestiños de anís, rosquillas de Santa Clara… y no faltan los bocados salados: frutos secos, patatas chips, morro de cerdo, buñuelos de bacalao, croquetas y un largo etcétera. Y si no os apetece ir hasta Sants, tranquilos: también tienen un segundo local en el Eixample Dret (Aragó, 370).

¿Dónde? Creu Coberta, 95 (Sants)

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  • Tiendas
  • Chocolate y dulces
  • Fort Pienc

¿Qué? Pocas churrerías pueden competir con esta joya de barrio. Abierta en 1958 justo al inicio del puente de Marina, sus primeras visitas eran de los obreros de las fábricas de Poblenou. Hoy, la clientela ha cambiado, pero la esencia sigue: los noctámbulos del barrio hacen cola al amanecer para cerrar la noche con algo calentito en la mano. La oferta no decepciona: los clásicos churros, porras y los míticos salchichuchos —xuixos rellenos de frankfurt. Como anécdota, este sitio aparece en un videoclip de Rosalía y Rauw Alejandro. 

¿Dónde? Marina, 107 (Fort Pienc)

  • Snack bar
  • Barcelona

¿Qué? Churros finos, gruesos, clásicos y rellenos, y hasta algunas versiones de lo más originales como los de dulce de leche o con frankfurt: esto es solo el comienzo de lo que os espera en la Trébol. A esto se suma un surtido de croquetas, buñuelos, patatas, cortezas y otras delicias que convierten cualquier parada en un festín improvisado. Es el lugar al que vuestras piernas os llevan casi sin querer cuando salís de fiesta por Gràcia, esos momentos de la noche (o de la madrugada) en los que vuestro cuerpo pide una inyección dulce que ponga punto y final a la velada.

¿Dónde? Còrsega, 341 (Gràcia)

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  • Cafés
  • Sant Andreu
Churrería Sant Andreu
Churrería Sant Andreu

¿Qué? Medio siglo de historia y un auténtico punto de encuentro del barrio: así es esta churrería de Sant Andreu, donde vecinos y visitantes de todas partes se entusiasman con su chocolate caliente, churros y porras caseras (sí, las colas son inevitables). La entrañable María Luisa Fernández se jubiló, pero los nuevos propietarios han llegado con experiencia de sobra en el mundo del churro y mantienen el espíritu original: churros hechos a mano, chocolate que no falla y, además, una selección de bocadillos fríos y calientes, horchata y granizados de fruta natural.

¿Dónde? Gran de Sant Andreu, 241 (Sant Andreu)

  • Tiendas
  • Chocolate y dulces
  • Esquerra de l’Eixample

¿Qué? Si sois celíacos y pensabais que los churros eran cosa del pasado, la Churrería Can Vernet es vuestro sitio. Aquí los preparan con y sin gluten, y no es casualidad: Albert Vernet, con más de veinte años de experiencia y él mismo alérgico a frutos secos y al aceite de oliva, ha montado todo para que no haya riesgo de contaminación cruzada. Los churros sin gluten se reconocen al instante por su forma de lazo. También encontraréis chocolate a la taza con leche de avena (perfecto para quienes no toleráis la lactosa), churros de chocolate, frituras y otras delicias.

¿Dónde? Comte Borrell, 294 (Eixample Esquerre) 

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  • Tiendas
  • Chocolate y dulces
  • Fuera de Barcelona

¿Qué? Acabamos este bloque con un local hospitalense porque, según los que más saben del tema, la Churrería Fernández es una institución. A un paso del metro Collblanc, los fines de semana es habitual ver a los vecinos haciendo cola armados de paciencia para llevarse sus churros recién hechos. De vez en cuando, incluso algún turista coreano se anima a probarlos —la fascinación de Corea por los churros es casi un fenómeno sociológico. El local es amplio, con un mostrador largo y muchas mesas de mármol que transportan directamente a los años 80. El servicio funciona como un reloj: rápido y eficiente. En la carta están los clásicos —churros, porras y suizos— y también una selección de bocadillos fríos y calientes. Aviso importante: solo aceptan pagos en efectivo.

¿Dónde? Collblanc, 51 (L'Hospitalet de Llobregat) 

Granjas

  • Cafés
  • El Raval

¿Qué? En Barcelona, pocas cosas son tan tradicionales como desayunar o merendar en una de sus granjas históricas, y la Granja Viader es un clásico desde 1870. Famosa por ser la cuna del Cacaolat, Joan Viader lo ideó tras probar una bebida de cacao y leche en Hungría y perfeccionarla en la calle Xuclà. Hoy, el local sigue ofreciendo chocolate espeso, yogures artesanos, crema catalana, churros y pasteles elaborados con leche pasteurizada propia de Cardedeu. Con decoración tradicional, muebles de madera y mesas de mármol, Viader conserva un ambiente cálido y nostálgico que atrae tanto a vecinos como a turistas en pleno Raval.

¿Dónde? Xuclà, 4-6 (Raval)

  • Cafés
  • El Gòtic
  • Crítica de Time Out
Granja La Pallaresa
Granja La Pallaresa

¿Qué? En la calle Petritxol, entre el Gótico y el Raval, La Pallaresa es un referente del chocolate y la repostería desde 1947. Su chocolate caliente y los suizos son legendarios, acompañados de churros, melindros y otras delicias artesanas. También destacan los postres lácteos tradicionales como el mató de Pedralbes, la crema catalana o el menjar blanc, un dulce medieval de leche y almendras. El local conserva un encanto clásico, con cuadros en las paredes y camareros uniformados con camisa blanca, pantalón negro y pajarita. 

¿Dónde? Petritxol, 11 (Gòtic)

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  • Cafés
  • Gràcia

¿Qué? La Nena de Gràcia es mucho más que una chocolatería: un espacio acogedor donde desayunar, merendar, almorzar o tomar café mientras se disfruta de su famoso chocolate a la taza, elaborado con leche fresca y servido en generosas porciones. Su carta combina dulces y salados: pasteles caseros, croissants, churros, ensaimadas, galletas, batidos y bocadillos, incluyendo opciones sin lactosa ni gluten. El local es para quedarse: estanterías llenas de juegos de mesa, libros y un piano, azulejos y mesas de mármol, y un ambiente familiar que recuerda a las granjas de toda la vida, perfecto para mayores y pequeños.

¿Dónde? Ramon y Cajal, 36 (Gràcia)

  • Cafés
  • El Gòtic

¿Qué? En pleno Gòtic, Dulcinea se ha consolidado como una de esas granjas-chocolaterías que uno no se puede perder, da igual si eres turista o vecino. Fundada en 1941 por Joan Mach y Elvira Farràs, sigue conquistando paladares con su chocolate a la taza, churros dorados y suizos con nata y bizcochos. La carta ofrece también cafés, tés y pastas ideales para desayunar o merendar. El local conserva un encanto clásico, con camareros uniformados con pantalón negro y camisa blanca y una decoración que emana nostalgia y tradición.

¿Dónde? Petritxol, 2 (Gòtic) 

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