Osaka Bang
Foto: Osaka Bang | Osaka Bang

Osaka Bang

  • Restaurantes | Japonesa
  • Sant Antoni
Mireia Font
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Time Out dice

La historia

Jasmine Angel, australiana de Melbourne, empezó a estudiar cultura japonesa en la escuela a los 9 años. A los 15 probó su primer okonomiyaki (crepe salada a la plancha con base de repollo, ingredientes extra y salsas) y le voló la cabeza. Dos años después viajó a Japón por primera vez y en 2013 aterrizó en Barcelona, donde trabajó de nanny, camarera y chef en yates. En esa época tuvo una epifanía: tarde o temprano acabaría siendo su propia jefa.

En 2021 regresó al país del sol naciente y conoció a EiKo Fuziwara: 80 años, de Osaka, arpista, cocinera, dueña de restaurante y bailaora de flamenco (aprendido en Sevilla en los 90). Conectaron al instante y se pasaron horas cocinando juntas. Jasmine tomó buena nota de todo. A día de hoy, siguen hablando una vez por semana de recetas y la vida. 

De vuelta a Cataluña lo vio clarísimo: la oferta japonesa en la ciudad se reducía demasiado al sushi y al ramen y había espacio para más. En 2024 organizó en el Lascar de Poble Sec su primer pop-up de takoyaki (buñuelos de pulpo, street food típico de Osaka). Y ya no paró: cientos de eventos, caterings, bodas y hasta un foodtruck rodando por festivales (Matsuri y Primavera Sound incluidos). Hizo un tercer viaje a Japón en 2025 y en febrero de 2026 abrió junto con su socio Dani Martínez su propio local en Sant Antoni, el Osaka Bang. Objetivo vital conseguido: se convirtió en su jefa. Por cierto, el nombre hace referencia a una broma de la ciudad nipona; acercarse a cualquier persona para simular un disparo con la mano.

Entre semana, Jasmine lleva la cocina, mientras que Carlos Ortega, su pareja, se ocupa de la barra y la sala. Los fines de semana se forma un equipo muy compenetrado de australianos, japoneses y catalanes, y en los fogones la ayudan Akiko y Masumi.

Para comer

Todo proviene del mercado de la Barceloneta (carne de Batllori, pescado de La Vero) y todo lo hace ella y desde cero excepto el postre; un pastel de queso con miso blanco, vainilla y caramelo creado en colaboración con Pasté BCN.

La carta es corta y hay dos platos estrella; el okonomiyaki (con setas shiitake, bacón, gambas o versión vegana) y los takoyaki con pulpo de las costas barcelonesas y tarraconenses. También ofrece dos ensaladas que no son entrantes, sino más bien ‘taste breakers’, algo así como ‘limpia-paladares’ para tomar después del crepe o los buñuelos; la de pepino avinagrado y algas wakame y la de algas hijiki con edamame, raíz de lotus y tofu.

En un futuro inmediato, añadirá dos opciones más; la hamburguesa de wagyu (con pan de Forns Escolà, queso fundido y cebolla marinada con sake, mirin, sal y azúcar) y los onigiri.

Para beber

Podéis elegir entre vinos orgánicos catalanes, cerveza Asahi Super Dry o Estrella Galicia, cubatas nipones highball y latas de destilado chūhai −196 °C Strong Zero y de Sangaria Blend Coffee. Sin embargo, la intención de Jasmine es reforzar el bar con más cócteles de inspiración japonesa.

El local

Es pequeñito, pero no le falta de nada. Cocina abierta, barra con taburetes, cuatro mesas y terraza. Minimalismo relajado y acogedor, predominio del blanco, paredes alicatadas y detalles decorativos setenteros japoneses. Obra de la propia Jasmine y del interiorista Nirzar Pangarkar. Los perros son más que bienvenidos.

Detalles

Dirección
Aldana, 9
Barcelona
08015
Transporte
M: Sant Antoni (L2) y Paral·lel (L2, L3)
Precio
Horas de apertura
De ma. a ju. de 16 a 24 h. Vi. de 16 a 2 h. Sá. de 13 a 2 h
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