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Seu Vella de Lleida
Seu Vella de Lleida

20 monumentos impresionantes en Cataluña

Un recorrido por catedrales, monasterios, castillos y otros edificios espectaculares que no os podéis perder

Por Xavier Amat
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La larga historia de Cataluña se puede conocer a través de las piedras, de los monumentos que, aquí y allá, han ido quedando con el paso de los siglos y de las civilizaciones. Desde los anfiteatros de los romanos hasta los templos inacabados del Modernismo, desde la bella austeridad del románico hasta las estrechas calles de los judíos, el paseo que os proponemos supone un viaje por el territorio y por la historia de la arquitectura.

Besalú
© Pabkov

1. Puente Medieval de Besalú

En esta villa de la comarca de la Garrotxa el patrimonio se encuentra por todas partes. El elemento más emblemático es el puente románico, magnífico y muy fotografiado. Invita a aquel que se acerca a Besalú a cruzar el río Fluvià antes de adentrarse en las antiguas calles de la población. Alzado entre los siglos XI y XII, bien sea por la fuerza de las aguas, bien por las guerras humanas, se ha tenido que reformar o reconstruir en diversas ocasiones. Es original su estructura angular, así como la torre fortificada en el punto medio de sus 105 metros de largo, y que era donde durante un tiempo se pagaba el peaje para acceder a la población.

Santa Maria de Ripoll
© KarSol

2. Monasterio de Ripoll

Un pórtico románico exquisito y el peso de una larga historia. Estos dos elementos ya serían suficientes para acercarse a Ripoll, una de las grandes localidades del Pirineo catalán, y visitar el monasterio de Santa María. Porque ciertamente gran parte del edificio fue reconstruido en tiempos no muy lejanos, pero con buen gusto y realzando la majestuosidad de un lugar clave en el nacimiento de lo que hoy conocemos como Cataluña. No en vano, aquí reposan los restos de algunos condes de época medieval.

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Reials Col·legis de Tortosa

3. Reales Colegios de Tortosa

El Renacimiento pasó por Cataluña de puntillas y dejó poca obra. El conjunto más interesante de este periodo artístico lo encontramos en Tortosa, la capital del Baix Ebre, en el sur de Cataluña. Los tres edificios que forman los Reales Colegios son del siglo XVI y están declarados Bien Cultural de Interés Nacional. Quizás el punto más celebrado, y que hay que ver sí o sí, es el patio central del Colegio de Sant Jaume i de Sant Maties, también conocido como Colegio de Sant Lluís Gonzaga, el único patio de estilo renacentista del país, de gran calidad en todos sus detalles.

Parador de Cardona

4. Castillo de Cardona

De estilo románico y gótico, pero por encima de todo espectacular, es una fortificación medieval ubicada en un lugar privilegiado y de dimensiones considerables. Ha sido escenario de no pocos acontecimientos históricos. Hay que visitar todos sus rincones, pero a nosotros nos tiene especialmente cautivados la llamada torre de la Minyona, del siglo XI, y la iglesia de Sant Vicenç, en muy buen estado de conservación a pesar de sus casi mil años de historia. Y si queréis, podéis alojaros en el Parador de Turismo, que ocupa una parte del castillo.

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Seu Vella de Lleida
© A.S. Floro

5. Seu Vella de Lleida

Marca el perfil de la ciudad de Lleida desde el siglo XIII, y ha pasado por no pocas inclemencias históricas. Incluso Felipe V quería acabar con ella, aunque el monarca murió antes de conseguirlo y la Seu Vella se salvó. Es sin duda una visita obligada si vais a la capital de la Terra Ferma, en el interior de Cataluña. A la hora de definir su estilo arquitectónico alguien acertó al escribir que "posee las formas románicas y la monumentalidad del gótico". Junto con el castillo del Rey o La Suda y la fortificación militar del lugar, está declarada Bien Cultural de Interés Nacional.

Amfiteatre romà
© Rafael López-Monné

6. Anfiteatro de Tarragona

Para los apasionados del todopoderoso Imperio Romano, la visita a Tarragona es cita obligada. En Tarraco, la que fuera una de las urbes más importantes del Imperio en la península Ibérica, dos milenios después encontraréis todavía importantes vestigios de aquellos tiempos. Aunque hay muchos puntos de interés, el Anfiteatro, situado cerca del mar, es el más emblemático. De planta elíptica, sentados en sus gradas aún os parecerá oir el rugir de las fieras en la arena o ver a los gladiadores luchando para salvar la vida. Este fue también el escenario donde el año 259 fueron quemados vivos el obispo cristiano Fructuoso y sus dos diáconos, motivo por el cual se alzó en el siglo VI una basílica dedicada a los mártires, de la cual también quedan restos.

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Call Jueu Girona

7. Call de Girona

Está considerada la judería mejor conservada de toda Europa, y se encuentra en pleno centro de Girona. El Call se empezó a edificar en el siglo XII y residió en él un numeroso grupo de judíos. Hoy, pasear por estas calles es retroceder al instante unos cuantos siglos, y merece mucho la pena entrar en el Museo del mismo Call, ubicado en la antigua sinagoga, donde se expone la historia del judaísmo en la ciudad.

Monestir de Poblet

8. Monasterio de Poblet

Poblet, Santes Creus y Vallbona de les Monges forman un triángulo único a nivel histórico y patrimonial, puesto que los tres pertenecieron a la orden del Císter. Es recomendable al menos tener un par de días para visitar los tres monasterios –dos de los cuales todavía tienen vida monástica, Poblet y Vallbona–, así como otros pueblos y lugares de interés de la zona. Dichos monasterios se empezaron a construir en el siglo XII, y albergan un montón de detalles a contemplar, entre los que destacan los sepulcros de los reyes de más renombre de la Corona de Aragón. El de Poblet és, además, Patrimonio de la Humanidad.

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sagrada familia

9. Sagrada Familia

¿Qué podemos decir sobre la Sagrada Familia de Gaudí que no se haya dicho ya? Ir a Barcelona y no acercarse a este templo modernista es como viajar a París y no ver la Torre Eiffel. El final de las obras se ve cada vez más cercano –dicen que en el año 2026 estará acabada–, y ni las grúas ni las largas colas pueden eclipsar la majestuosidad de la principal obra de Antoni Gaudí, que merece ser conocida por fuera y por dentro.  

Santa Maria Seu d'Ègara Terrassa

10. Seu d'Ègara

En el corazón de una de las ciudades más industriales y pobladas de Cataluña, Terrassa, encontramos este bello conjunto monumental formado por tres iglesias que tienen sus orígenes en los primeros siglos de la cristianización. En los tres templos predominan los elementos propios del románico, pero son muy distintos entre ellos. Destaca especialmente por su singularidad Sant Miquel, un templo funerario de planta cuadrada y que lleva la firma del paso de los visigodos por estas tierras.

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El castillo de Miravet
© Mariano Cebolla Borrell

11. Castillo de Miravet

Esta villa se alza, casi literalmente, encima de las aguas del río Ebro –en más de una ocasión el aumento del caudal ha provocado sustos y desperfectos en las construcciones–. Además, las calles suben hasta llegar a un castillo de origen musulmán, por lo que la estampa del conjunto parece ideada por un urbanista con muy buen gusto o por un director de fotografía. El castillo es uno de los mejores ejemplos de la arquitectura de la Orden de los Templarios, con unas majestuosas murallas símbolo del estilo defensivo de los castillos de Tierra Santa.

Montblanc muralles
© Fons Fotogràfic de la Ruta del Cister

12. Murallas de Montblanc

Montblanc es la capital de comarca de la Conca de Barberà y su núcleo antiguo, bien conservado, fue declarado Conjunto Monumental y Artístico en 1947. De la Villa Ducal (éste es el título que ostenta desde la Edad Media) destacan muchas construcciones, como el Casal dels Josa –hoy museo–, la deslumbrante iglesia gótica de Santa María la Mayor o el Puente Viejo, de probable origen romano. Ahora bien, las murallas merecen el puesto de honor, y siguen protegiendo todavía hoy todo el centro histórico y mostrando algunos portales y torres de elegante factura. Hay quien sitúa aquí el origen de la leyenda de Sant Jordi.

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Institut Pere Mata Reus
© Ajuntament de Reus

13. Instituto Pere Mata

Una de las joyas del Modernismo de las comarcas de Tarragona la encontramos en este hospital psiquiátrico, obra del arquitecto Lluís Domènech i Montaner. Situado a unos 10 minutos en coche del centro de Reus, resulta magnífico su Pabellón de los Distinguidos, el único de todo el conjunto dedicado a visitas turísticas y a actos culturales. Conserva intacta la decoración original, con vitrales, cerámica, mosaicos y mobiliario que nos trasladan un siglo atrás.

Cartoixa d'Escaladei

14. Cartuja de Escaladei

En un paraje único se encuentra la primera cartuja de toda la Península Ibérica, la de Escaladei (s. XII), una visita obligada en la comarca del Priorat. Gran parte de la construcción está hoy en ruinas, aunque se puede comprobar la envergadura del lugar gracias a los restos de sus tres claustros, uno completamente restaurado, la iglesia, el refectorio, una celda reconstruida con todo detalle... Vale la pena aprovechar la ocasión para descubrir también sus entornos, la sierra del Montsant, ¡y los vinos que por aquí se elaboran!

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La Seu d'Urgell

15. Catedral de la Seu d'Urgell

Se trata de la única catedral románica catalana y, a pesar de la grandeza del edificio y de su situación, en la capital de comarca, dicen los expertos que sus características de influencia claramente italiana no "contagiaron" en absoluto a otras construcciones de la época. Así que estamos ante un templo singular en Cataluña. El claustro y sus capiteles, el retablo de Sant Ermengol o las pinturas murales son sólo algunos elementos en los que fijarse cuando se accede al interior de esta catedral de los Pirineos.

Bodega modernista del Pinell de Brai

16. Bodega del Pinell de Brai

Discípulo de Antoni Gaudí, el arquitecto Cèsar Martinell fue quien diseñó esta "catedral del vino", tal como la definió el dramaturgo Àngel Guimerà. El exterior resalta no solo por la espectacularidad de la construcción sino también por un friso de cerámica vidriada del pintor Francesc Xavier Nogués, donde se reflejan las escenas de la vendimia y de la elaboración del vino y del aceite. El interior es amplio pero sobretodo funcional, pensado en los trabajadores y la correcta producción del vino.

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Santa Maria Del Mar
©Karl Blackwell / Time Out

17. Santa María del Mar

Referente del gótico catalán, la conocida como "catedral del mar" presenta una belleza racional. Es una construcción del siglo XIV,  que fue levantada en ¡tan solo 54 años!, y que se presenta compacta, lisa y sin grandes ornamentos. En su interior las naves están construidas de manera que parece una sola nave, con unas columnas perfectamente proporcionadas. También hay que destacar sus vitrales y, especialmente, el rosetón del siglo XV situado encima de la puerta principal.

Castell de Montsoriu

18. Castillo de Montsoriu

En uno de los extremos del macizo del Montseny, esta construcción destaca por su fusión entre un exterior románico y un palacio interior gótico. Y es que fueron 500 los años que transcurrieron entre que se puso la primera piedra hasta que el castillo se dio por finalizado. Hoy se sigue mostrando con orgullo en la cima de una colina, con su Torre del Homenaje marcando el perfil, y con tres niveles distintos, todos ellos amurallados.

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Sant Pere de Rodes

19. Monasterio de Sant Pere de Rodes

Principal centro espiritual del condado de Empúries durante la Edad Media, el Monasterio de Sant Pere de Rodes deja al visitante boquiabierto no solo por su monumentalidad sino también por el lugar donde está ubicado y las panorámicas que ofrece. Desde aquí se puede ver el abrupto Cap de Creus, el pueblo marinero del Port de la Selva a sus pies e, incluso, el golfo de León. Volviendo a poner la vista en la construcción, en el monasterio benedictino predomina el románico lombardo del siglo XI. El edificio era (y es) punto esencial del Camino de Santiago desde Francia, en su paso por Cataluña.

Sant Climent de Taüll

20. Sant Climent de Taüll

Punta de lanza del románico de la pirenaica Vall de Boí, Patrimonio de la Humanidad, la iglesia de Sant Climent de Taüll fue consagrada en el año 1123. Es el prototipo de iglesia románica de planta basilical, con tres naves separadas por columnas y cubierta de madera a dos aguas, cabecera con tres ábsides y una esbelta torre que parece tocar el cielo. El interior estaba profusamente decorado con pintura, entre las que destacaba un Pantocrátor. Para su mejor conservación, se trasladaron a Barcelona y hoy se pueden visitar en el Museu Nacional d'Art de Catalunya (MNAC). Desde hace unos años, en el lugar original se proyecta un video mapping de las pinturas del ábside mayor, que permite hacerse a la idea de su espectacularidad.

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