Glass Bar
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Guía definitiva del cóctel en Madrid: Más de 30 bares para beberte la noche en Madrid

Las coordenadas infalibles donde saciar la apetencia de un negroni, un trago divertido o una inaudita y personalísima creación de autor

Gorka Elorrieta
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Cada vez se puede beber mejor en Madrid. Al tiempo que chefs de primer nivel y cadenas hoteleras de lujo aterrizan en la capital, nuevos bartenders se animan a abrir su propio local y son muchos los restaurantes que esconden una barra de coctelería de altos vuelos. Además de templos insustituibles como Del Diego o Cock, aparecen constantemente y desde hace unos años nuevos rincones para sedientos de cualquier perfil pero... ¿Cuál es la mejor coctelería de Madrid? ¿Cuál es el mejor bar? Eso lo tendrás que decidir tú. Nosotos te damos el mapa para unir las barras imprescindibles que tienen que estar tu ruta.

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  • Coctelerías
  • Barrio de las Letras
  • precio 2 de 4
  • Crítica de Time Out

Lo que cuesta distinguirse, no parecerse, tener personalidad propia. En una escena tan movida como la de nuestra gastronomía, tan llena de nuevos bares, conseguir no ser uno más es un desafío. Pues al grupo GLH (Larrumba y Carbón) parece que siempre le cabe un concepto nuevo. Un mes después de abrir el restaurante Chez Madrid, como parte del hotel NH Collection Paseo del Prado, completó la oferta con El Anfitrión, un bar entregado a la hospitalidad. Su lema: "Le estábamos esperando".

  • Coctelerías
  • Centro
  • precio 2 de 4
  • Crítica de Time Out

Bajo el cartel de un lugar con ínfulas que no pasó de ser restaurante typical, nos recibe la patrona. Ella es quien da inicio al nuevo show en este rincón insospechado a espaldas de la marabunta de la puerta de Sol. Es este personaje almodovariano el que franquea el paso desde una recepción propia de un Madrid setentero de boina y maleta vieja a un espacio eléctrico y casi futurista. Bien podría dicho portal haber sido escenario de 'El día de la bestia' (el nombre de Pensión Mimosas pone sobre otra pista cinéfila: un drama francés ambientado en la Costa Azul) si no fuera por ser parte del efecto wow de una coctelería festiva que plantea llevar a otro nivel el manido concepto de speakeasy.  

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  • Coctelerías
  • Madrid
  • Crítica de Time Out

Madrid se agita más que nunca. No es casualidad que justo antes de que la ciudad albergue de forma inédita la gala de The World’s 50 Best Bars, la gran cita de los bares de cócteles, irrumpa con fuerza este proyecto ambicioso pero independiente. Devil’s Cut está respaldado por gente apasionada por este mundillo, tres amigos de toda una vida que quieren montar un bar. El destino quiso que descubrieran que el local que uno de ellos había diseñado hace cuarenta años estuviera disponible. Ese local era Casa Pueblo, fundado en el barrio de Las Letras en 1983 como un café bar de época años 20. Un lugar especial que, condenado casi al ostracismo décadas después, experimenta un renacer al unísono del vigoroso estado actual de la coctelería.

  • Coctelerías
  • Conde Duque
  • precio 2 de 4
  • Crítica de Time Out

Desde Barcelona, los bartenders (y empresarios) Marc Àlvarez y Juanillo Falcón desembarcan con fuerza en Madrid. "Fluid no es una coctelería al uso", cuenta Marc. "Es un espacio para mentes inquietas que tengan afinidad por el arte, la música y la coctelería". El nuevo bar, con Dani Regajo y Julián Rodríguez de responsables, sabe aprovecharse. No cambia los aires industriales de búnker, así como el interior saturado de azul cobalto y rojo eléctrico que para Yeite diseñó Plantea Studio. Sigue la mole de barra que ahora comparte estación de cócteles y plato para vinilos. "Es donde queremos que pasen más cosas", argumenta Dani, con experiencia en The Gibson (Londres) y en Papúa Colón. "Tratar la coctelería como si fuera el séptimo arte" y encargarse además de la selección de discos, que pronto se atreverán a pinchar para completar las sesiones de DJ 's residentes (a partir de las 23:00). Fluid pretende alargarse hasta las 05:00.

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  • Coctelerías
  • Lavapiés
  • precio 2 de 4
  • Crítica de Time Out

La calle Argumosa es esa arteria que nos sirve para tomar el pulso al actual Lavapiés. En lo que a sus bares se refiere, las tensiones del barrio permiten por ahora la convivencia de rincones míticos como El Económico con nombres de nuevo cuño como Hermanos Vinagre. En esto que Fernando Lobo, un treintañero de San José, Costa Rica, abre su bar de cócteles sin que la cosa desentone ni el cercano Savas –ya institución– deba dejar de celebrarlo.

  • Coctelerías
  • Centro
  • precio 2 de 4
  • Crítica de Time Out

En ese flanco neurálgico de la ciudad que es el entorno de Callao y Ópera, inmediaciones de la Gran Vía, no hay mucho bar de cócteles que merezca ser reseñado. Desde la pasada primavera Alchemist 1967 se intenta hacer un hueco en esta jungla. El paso por la calle Veneras no es muy transitado por el aficionado local a las bebidas mezcladas, así que de primeras se nutre del público visitante y, en buena medida, extranjero. Habrá que esperar a que entre de lleno en el circuito de élite. El nivel que ya demuestran sus tragos no debería impedírselo.

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  • Coctelerías
  • Barrio de las Letras
  • precio 2 de 4
  • Crítica de Time Out

Tardaríamos más de lo que dura beberse un daiquiri en contar todos los bares del mundo que se llaman Hemingway. Todos parten del mismo razonamiento simple: inspirarse en su atlética condición de bebedor. Haya frecuentado el bar o no. Este del barrio de Huertas no lo llegó a conocer el escritor de Illinois, lleva abierto desde septiembre de 2024, pero les sonará a aquellos que sí han visitado el de Barcelona.

  • Coctelerías
  • Conde Duque
  • precio 2 de 4
  • Crítica de Time Out

Cócteles, techno y lo que surja. Atravesar Malasaña de noche tiene un nuevo plan: Kinki. La gente de Antídoto Club se ha hecho con un local contiguo a la eterna Sala Siroco con la valiente idea de meterse en el discurso de la coctelería. Al que han sido ajenos hasta ahora, ellos que vienen de la promoción cultural y el clubbing. Su universo de tendencias urbanas y nuevos ritmos, agitado por fauna callejera en festivales o referencias dancefloor como Cápsula y Hot Link, se abre ya a beber margaritas y negronis. Sin dejar de moverse un segundo. ¿Síntoma de madurez?

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  • Coctelerías
  • Centro
  • precio 2 de 4
  • Crítica de Time Out

En pocos bares de Madrid lo mismo suena Paul Anka que Soul Kitchen de X. La música es la gran obsesión de Edu; en realidad, la cultura estadounidense. Y la coctelería, clásica e intensa como a él le gusta, es una parte de ella que le ayuda a expresarse. A falta de nuevas incorporaciones pero con algunos retoques, la carta se ciñe a una veintena de cócteles más platos para acompañar. Las especialidades de la casa son las alitas, los tomates verdes fritos, las hamburguesas o los sándwiches como el Philly cheesesteak. Quedan los cócteles como el Luna Park Nº2 (bourbon, cordial de cerezas, amontillado y bitters) o el más dulce Charly Fifties (licor café, amontillado, lima, espuma de flor de saúco), el reformulado Caña Santa (vodka, lemongrass, Campari y bitters) o el ya clásico Chilidrin (tequila infusionado con jalapeños frescos y encurtidos, piña madurada). Mención al espresso martini fuera de carta que hace con café 100% arábica y, en lugar de vodka, ron jamaicano y cubano infusionados en piel de limón y canela. Tira a carajillo de Cuba, con más matices que el cóctel clásico. También para cafeteros, el Dark Roast (mezcal infusionado en grano de café arábica, PX y Campari).   

  • Coctelerías
  • Centro
  • precio 2 de 4
  • Crítica de Time Out

En el número 18 de la calle de los Libreros, sin rótulo ni más indicación que la propia dirección, una doble puerta (la segunda de ellas, con timbre) esconde la entrada a Satán, la coctelería que rinde un homenaje al local del mismo nombre que el pintor cubano Mario Carreño abrió en 1934 en la capital. Aquella coctelería permaneció abierta durante toda la guerra civil y también gran parte de la dictadura franquista. Fue, en aquel tiempo, lugar de encuentro y diversión para todos aquellos que se encontraban, entonces, en los márgenes del sistema. Dada la condena de los sectores conservadores y de la iglesia por su estética, su nombre y por el tipo de fiestas que allí se celebraban, el régimen franquista le obligó a cambiar su denominación por "Tarzán", borrando para siempre de su identidad el nombre que ahora recupera este nuevo "Satán" en Madrid.

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