1984

Teatro
4 de 5 estrellas
1984

Obra original: George Orwell. Versión: Javier Sánchez-Collado y Carlos Martínez-Abarca. Intérpretes: Cristina Arranz, Alberto Berzal, Luis Rallo y José Luis Santar.

Hay que ser osado para imaginar una puesta en escena de una de las novelas más psicológicas que jamás he leído. La obra de Orwell pivota sobre los pensamientos de Winston, el resistente, el que a todos oculta sus sentimientos por el Big Brother. La propuesta de Javier Sánchez- Collado y Carlos Martínez-Abarca sale airosa del reto. La dramaturgia nada deja atrás ni se detiene: quizá hay escenas un poco lentas, pero ningún momento nos sobra.  

El gran acierto es el juego escenográfico: sugerente por su textura metálica tanto en lo visual como en lo sonoro (¡cuánto puede llegar a quejarse un somier desnudo!), con otras soluciones quizá menos vistosas, pero igual de funcionales. Le acompañan una ambientación de vestuario que remite sin ambages al libro y un juego de pantallas más que suficiente para que el ambiente opresor de la hipervigilancia sea creíble en escena. ¿Que igual tendrían que haber sonorizado un poco mejor los vídeos cuando estaban grabando? Pues sí, pero eso no resta potencia a la propuesta.  

Tenemos la mala costumbre de asistir en masa a los estrenos, que es el momento más frágil de un espectáculo: a veces, como es el caso, disminuye la verdad en la interpretación. Pero la fuerza que Alberto Berzal va cogiendo a lo largo de la obra, magistralmente dolorosa en los últimos 20 minutos, es una confirmación de que en las próximas semanas ese Winston será espectacular desde el minuto uno. 

El único pero, de barra de bar, tiene más que ver con la pertinencia: una distopía seminal como '1984', escrita hace 70 años, se antoja en su revisita un poco naíf. ¿Es ese el camino hacia el control del pensamiento? En cualquier caso, es más interesante tomarse una caña con este debate... que con ninguno.

Por Pilar G. Almansa

Publicado

LiveReviews|0
0 people listening