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Es la clásica historia de siempre, que por desgracia cada vez se repite más en Barcelona. Tenemos el restaurante de un cocinero-emprendedor que, después de un buen puñado de años trabajando a destajo, logra consolidar su posición gracias a una oferta de alta calidad y precios asequibles. Con el paso del tiempo, refina su producto y oficio y se convierte en una institución en el barrio y en buena parte de la ciudad. Y entonces llega la subida de la renta del alquiler, a veces hasta casi del doble. Y no es que no tengan clientes: pero por más que trabajen, no logran cubrir los gastos. Pura matemática.
Pasó no hace demasiado con el Ofis del Raval, pilar del menú de mediodía en Barcelona, y ahora acaba de pasar con el Dr Zhang: el restaurante de dumplings y fideos asiáticos que Elia Caral abrió hace casi diez años en el barrio de Sant Antoni, uno de los mejores de Barcelona en su género, hará su último día de servicio el 29 de julio. "La propiedad del inmueble me comunicó que subía el precio de los 1200 euros de ahora a los 2000. Eso es un 60 %. ¡Una barbaridad! Y les dije que si consideraban que ese era el precio de mercado, pues se lo podían quedar", me cuenta Elia Caral desde la barra de este bar reconvertido en restaurante de hatillos asiáticos artesanos.
"La gente normal, el pequeño empresario, ya no puede pagar el alquiler de su restaurante"
Caral considera que "hemos llegado a una situación de precios que la gente normal, es decir, el pequeño empresario, ya no puede pagar. Pese a esto, ya me han comprado la licencia unos mexicanos que abrirán una taquería", comenta. Caral, una diseñadora gráfica que vivió dos años en China, al regresar a Barcelona quiso abrir un restaurante "que reprodujera la comida china que allí me encantó, pero sin purismos". Cada uno de los saquitos que nos hemos comido en Dr Zhang está hecho a mano, tanto la masa como el relleno.
Cambio de hábitos de consumo
A lo largo de los años, hemos podido comer delicias con un pie en China y Cataluña, como xia long baos (empanadillas con caldo) rellenas de pies de cerdo o gyozas de pato y dátiles a la plancha, y también un apartado de fideos y caldos de platos comunes en Tailandia o Indonesia. Siempre escogiendo y adaptando recetas al producto catalán de manera exquisita y a precios muy ajustados. "Ha habido un cambio de hábitos en el consumo que ha perjudicado mucho a la clase media de los restaurantes. Piensa que yo he ido subiendo precios, pero tengo el mismo tiquet medio que cuando empecé: unos 25 euros. ¡La gente cada vez come menos!", considera.
Otro cambio en la manera de consumir del cliente considera que viene dado por el cambio generacional: "Tú has visto a tu madre o abuela cocinar, pero mucha clientela joven no tiene madre que les cocine y, por lo tanto, no valora el trabajo de gente como yo, pequeños empresarios sin inversores, que trabajamos desde cero".
"Mucha gente joven ya no tiene madre que les cocine, y por eso no aprecian la comida casera"
Pese a este golpe, Caral está tranquila: "La restauración es muy dura! Y de eso, puedes reírte, pero me he dado cuenta hace poco. Piensa que en todo este tiempo yo misma he llevado redes sociales, personal, pedidos, cocina, proveedores, con una quincena de personas cuando tuvimos otro restaurante en Aribau, y acabas desnortado. Pero cierra sin amargura: "Estoy muy orgullosa de lo que he hecho, todo tiene un recorrido y me marcho con unos conocimientos adquiridos brutales. El dinero no era mi primer objetivo: siempre fue hacer comida asiática como la que tanto me gustó en China y que la gente lo disfrutara".
No descarta una nueva encarnación fija de Dr Zhang en otra parte de Barcelona, o quizás buscar un obrador para establecer un servicio de cátering o eventos o un food truck. Los adictos a sus dumplings que sepan que queda un Dr Zhang en la Fira de Barcelona Gran Via (Alts Forns, 14. Pabellón 5, local 28), abierto los días que hay actividad en ese recinto.

