Horta de Sant Joan
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Los 16 pueblos más bonitos de Tarragona

Mar, montaña, villas medievales, rutas a pie y en bici, buena comida... ¡Todo el encanto de las comarcas del sur de Cataluña!

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Más allá de Salou, Cambrils, PortAventura, el Delta de l’Ebre y el conjunto arqueológico romano de la capital, la provincia de Tarragona esconde un buen puñado de pueblos costeros y de interior cargados de historia. Calles empedradas, iglesias, catedrales, monasterios, murallas y plazas que parecen detenidas en otra época se suceden por el territorio, a menudo acompañados de paisajes y miradores espectaculares. Sin embargo, el atractivo de esta región del sur de Cataluña va mucho más allá de su patrimonio histórico.

Naturaleza y gastronomía

En los alrededores de estos pueblos también encontraréis parajes para perderos y disfrutar de la naturaleza: desde las largas playas de arena y las calas rodeadas de pinares de la Costa Daurada hasta parques naturales perfectos para practicar senderismo y escalada, pasando por los arrozales, las lagunas, las dunas y los canales del famoso Delta de l’Ebre. No extraña a nadie que la provincia catalana más sureña cautivara e inspirara a artistas como Picasso y Miró.

Y, por supuesto, hay que dejar sitio para comer. Pescado fresco, platos tradicionales como la escalivada y los calçots, además de los vinos del Priorat, forman parte de una gastronomía que también explica la personalidad de esta provincia.

¡NO TE LO PIERDAS! Los pueblos más bonitos de Cataluña

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Los pueblos más bonitos de Tarragona

16. Poblenou del Delta

Este pequeño pueblo, perteneciente al municipio de Amposta, es uno de los rincones más singulares y pintorescos del Delta del Ebro. Aunque parece sacado de otra época, fue fundado en los años 50, algo que explica la uniformidad de sus casas bajas, blancas y perfectamente alineadas. Incluso el pequeño campanario mantiene las proporciones del conjunto. Las palmeras y los arrozales que lo rodean completan una estampa tan sencilla como fotogénica. Es una parada perfecta para hacer un alto en una ruta en bici o en coche por el delta. Y, cómo no, para sentarse a la mesa y disfrutar de la gastronomía local.

Dónde: Poblenou del Delta (Montsià)

15. Aiguamúrcia

Sería un pueblo desconocido si no fuera porque allí se encuentra el Monasterio de Santes Creus. Fundado en el siglo XII, este monasterio es uno de los tres que forman parte de la Ruta del Císter con un imponente claustro gótico y las tumbas reales de los reyes Pedro el Grande y Jaime II el Justo y su esposa Blanca de Anjou. Después de los claustros y las tumbas aconsejamos salir a comer por la zona, placer asegurado.

Dónde: Aiguamúrcia (Alt Camp)

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14. Tivissa

Tivissa se encarama sobre una colina al pie de las montañas que llevan su nombre. Su casco histórico es perfecto para perderse entre callejuelas, descubrir la plaza del Mercado, escenario de los juicios medievales, y acercarse hasta los restos del castillo. La gran joya del pueblo es la Iglesia Arciprestal de Sant Jaume, un espectacular conjunto formado por la Iglesia Antigua, la Capilla del Rosario y la Iglesia Nueva. Construida entre los siglos XIII y XIX, reúne elementos de diferentes estilos arquitectónicos.

Dónde: Tivissa (Ribera d'Ebre)

13. La Vilella Baixa

Josep Maria Espinàs bautizó La Vilella Baixa como la Nueva York del Priorat por sus curiosos edificios de seis y siete plantas. Pero este pequeño pueblo tiene mucho más que ofrecer: un casco antiguo de calles estrechas y empinadas, la singular calle que no pasa, un puente románico sobre el río Montsant y casas encaramadas sobre el barranco de Escaladei. También podéis visitar bodegas y molinos, probar sus excelentes vinos y aceites y recorrer a pie o en bici los caminos de la sierra del Montsant. Y antes de marcharos, dejad sitio para las tradicionales cocas azucaradas con saliandra y matafulga.

Dónde: La Vilella Baixa (Priorat)

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12. Tamarit

Tamarit es uno de los rincones con más encanto de la Costa Daurada, famoso por su castillo, que se alza sobre la arena frente al Mediterráneo. El antiguo pueblo conserva también la Vil·la Closa, un conjunto medieval amurallado declarado Bien Cultural de Interés Nacional, con restos de murallas, torres y edificios históricos. No os perdáis la iglesia de Santa Maria de Tamarit, de estilo románico y con un interesante altar mayor barroco. Y, por supuesto, reservad tiempo para disfrutar de sus playas, amplias, de arena fina y aguas poco profundas. 

Dónde: Tamarit (Tarragonès)

11. L'Ametlla de Mar

L’Ametlla de Mar, o La Cala para los locales, es un pequeño pueblo marinero rodeado de calas y aguas mediterráneas. Entre las más conocidas están l’Alguer, Pixavaques y Sant Jordi, pero lo mejor es alejarse del centro y explorar los rincones escondidos de Tres Cales y Calafat. Hacia las cuatro de la tarde, acercaros al puerto para ver llegar las barcas de pesca y descubrir el ambiente de la lonja, rodeada de bares y restaurantes donde probar la cocina marinera. Y si os gusta caminar, el tramo del GR-92 recorre unos nueve kilómetros de costa entre calas y paisajes espectaculares. 

Dónde: L'Ametlla de Mar (Baix Ebre)

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10. Pratdip

Pratdip es un pequeño pueblo con aires medievales y una leyenda de lo más peculiar: los dips, unos animales parecidos a perros que, según cuenta la tradición, salían de noche para alimentarse de la sangre del ganado. Su huella todavía aparece en el antiguo retablo de Santa Marina. Entre las visitas imprescindibles están la iglesia de Santa Maria, con elementos románicos y góticos, y los antiguos lavaderos públicos. También merece la pena descubrir las torres de defensa de Calç Capet y Portal y de Ca la Torre, restos de la antigua muralla medieval. Historia, leyendas y rincones singulares en plena montaña.

Dónde: Pratdip (Baix Camp)

9. Margalef

Este pequeño municipio situado en el noroeste de la comarca del Priorat cuenta con poco más de 100 habitantes. El pueblo se adentra en la montaña con calles que suben entre rocas, hecho que lo convierte en un paraíso para los amantes de la escalada. Recomendamos coger el coche y hacer unas cuantas curvas hasta llegar a la ermita de Sant Salvador. También se puede ir andando, ¡y seguro que no os arrepentiréis de las vistas!

Dónde: Margalef (Priorat)

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8. Siurana

Siurana es uno de esos pueblos que parecen hechos para una postal. Situado a 730 metros de altura, sobre unos impresionantes acantilados, ofrece unas vistas espectaculares de las montañas de Prades y el embalse de Siurana. Su castillo, de origen andalusí y construido en el siglo IX, recuerda el pasado medieval de este pequeño pueblo encaramado sobre la roca. Pero Siurana también es un destino de referencia para escaladores de toda Europa, con más de un centenar de vías abiertas en sus paredes calcáreas. En verano, el embalse invita a darse un baño y practicar deportes acuáticos. 

Dónde: Siurana (Priorat) 

7. Les Cases d'Alcanar

Les Cases d’Alcanar, a un paso del Delta del Ebro, es una parada imprescindible para los amantes del pescado y los arroces. Este núcleo marinero pertenece a Alcanar, municipio que guarda además un importante tesoro arqueológico: el poblado íbero de la Moleta del Remei. Entre sus rincones destaca la pequeña iglesia de Sant Pere, construida en 1862, con una sencilla fachada y campanario de espadaña. Para descubrir el pasado íbero de la zona, apuntad el Fin de Semana Ibérico, una cita anual que llena los yacimientos de actividades y propuestas para viajar más de 2.000 años atrás.

Dónde: Les Cases d’Alcanar (Montsià)

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6. Prades

En pleno espacio natural de las Muntanyes de Prades, a 940 metros de altura, encontramos Prades, la llamada Vila Vermella por el color rojizo de la piedra arenisca de sus casas. Su casco antiguo conserva buena parte de las antiguas murallas y una encantadora plaza porticada, corazón del pueblo y escenario de un mercado medieval desde el siglo XII. Allí también encontraréis su famosa fuente renacentista, que cada julio se convierte en protagonista de la Fiesta del Cava. No os perdáis la iglesia de Santa Maria ni la peculiar ermita de l’Abellera, encajada bajo una cueva. Además, las Muntanyes de Prades ofrecen rutas y vistas espectaculares sobre el Camp de Tarragona y el Delta del Ebro.

Dónde: Prades (Baix Camp)

5. El Mas de Barberans

El Mas de Barberans es una de las puertas de entrada al Parc Natural dels Ports y un auténtico balcón sobre un mar de olivos que se extiende hasta el Delta del Ebro. Este pueblo de montaña destaca también por su tradición en el trabajo de fibras vegetales. En el Museu de la Pauma podéis descubrir esta artesanía y el trabajo de artistas contemporáneos, especialmente durante la Feria de las Fibras Vegetales, que se celebra cada agosto. Para los amantes de la naturaleza, hay rutas hasta el Racó d’en Marc, el Forat de la Vella o las pinturas rupestres del Cocó de la Gralla, de unos 8.000 años. Y para rematar, cocina tradicional en Lo Racó.

Dónde: El Mas de Barberans (Montsià)

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  • Lugares de interés
  • Sitios y edificios históricos
  • Montblanc (Conca de Barberà)

Montblanc es un precioso pueblo medieval conocido por su gran riqueza histórica y su patrimonio arquitectónico. Sede de la leyenda de San Jorge, con la historia de que el dragón fue derrotado en la zona, forma parte de la ruta del gótico cisterciense y conserva importantes monumentos como la iglesia de Santa María y diversas torres defensivas.

Dónde: Montblanc (Conca de Barberà)

3. Mont-roig del Camp

Si Picasso encontró inspiración en Horta de Sant Joan, Miró la encontró en Mont-roig del Camp. Fue en Mas Miró, donde el artista se recuperó de una fiebre tifoidea a los 17 años y decidió dedicarse a la pintura. No cuesta entender el flechazo al contemplar los paisajes, la luz y el mar de este municipio agrícola del Camp de Tarragona. Hoy podéis seguir sus pasos visitando el casco antiguo y haciendo una ruta en bici hasta la ermita de la Verge de la Roca. También podéis explorar las calas de Miami Platja o pasear por el paseo marítimo, donde encontraréis buenos sitios para comer y tomar un vermut. 

Dónde: Mont-roig del Camp (Baix Camp)

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2. Miravet

Este pequeño pueblo tiene uno de los paisajes más espectaculares del río: el castillo templario corona la colina y el casco antiguo se encarama sobre la roca, justo encima del Ebro. Sus calles empedradas, aunque breves, tienen mucho encanto, y desde la iglesia del siglo XVI disfrutaréis de bonitas vistas. Miravet también es tierra de alfareros: en el Raval dels Canterers podéis conocer a sus artesanos e incluso probar a moldear vuestra propia pieza en el torno. Si hace buen tiempo, apuntad también un descenso en canoa por el Ebro o cruzad el río en la tradicional barca de paso. 

Dónde: Miravet (Ribera d’Ebre)

1. Horta de Sant Joan

Horta de Sant Joan, fronterizo con el Matarranya, es uno de esos pueblos que dejan huella. Aquí Pablo Picasso encontró refugio durante una etapa difícil de su vida y quedó tan fascinado por el lugar que aseguró haber aprendido allí todo lo que sabía. Su conjunto histórico y artístico está declarado Bien Cultural de Interés Nacional. Perdeos por sus calles estrechas y empinadas y visitad la iglesia románico-gótica del siglo XII, el Centre Picasso, el Ecomuseu dels Ports y la antigua prisión. Tampoco os perdáis El Parot, un olivo monumental de más de 2.000 años. Cerca pasa la Vía Verde de la Terra Alta, perfecta para recorrer en bici.

Dónde: Horta de Sant Joan (Terra Alta)

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