50 lugares en Cataluña que debes conocer

Una tierra rica en paisajes y en patrimonio. Os presentamos medio centenar de sitios que merecen una visita
Calella de Palafrugell
Calella de Palafrugell
Por Xavier Amat |
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Tenemos los Pirineos, con un montón de pueblos pintorescos, y tenemos quilómetros de costa, con encantadoras calas, playas semi secretas y villas blancas. Capitales que conservan grandes monumentos que nos recuerdan nuestro pasado, y rincones difíciles de acceder que parecen anclados en tiempos medievales. Parques naturales y Patrimonios de la Humanidad a raudales y también pequeñas ciudades y pueblos muy cerca de Barcelona que merecen una visita cualquier época del año.

Cataluña te sorprende de norte a sur y de este a oeste, es fácil encontrar un destino ideal para cada ocasión. Tanto si queréis hacer una escapada de playa en verano o un destino donde el arte y el patrimonio lo inunde todo. ¿Lo vuestro es el montañismo y la naturaleza? ¡No os faltarán destinos!

NO TE LO PIERDAS: También nos hemos atrevido a seleccionar los 50 lugares de Barcelona que no te puedes perder. ¿Cuántos habéis visitado ya?

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Aigüestortes i Sant Maurici

Aigüestortes y Sant Maurici

Es el único Parque Nacional en territorio catalán. Podéis adentraros en él desde distintos puntos, haciendo excursiones a pie o en el todoterreno-taxi del parque. Os mováis por donde os mováis, dentro de este espacio natural vais a encontraros con paisajes preciosos de alta montaña, con prados, meandros, picos por encima de los 3.000 metros... Ahora bien, el más fotografiado es el que conforman el lago de Sant Maurici con la montaña de Els Encantats al fondo. 

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Besalú

Besalú

En esta villa, el patrimonio está por todas partes. Quizás lo más conocido sea el puente románico, magnífico y muy fotografiado, pero también merecen una visita la sinagoga y el micvé, la iglesia-hospital de Sant Julià, el monasterio de Sant Pere, la iglesia de Sant Vicenç, o la Casa Cornellà. Sin duda, es uno de los conjuntos medievales mejor conservados e interesantes de Cataluña. Es una población para pasar en ella como mínimo un día entero y descubrir cada uno de sus rincones.

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Tarragona tarraco amfiteatre

Anfiteatro y Circo Romanos

Para los apasionados del todopoderoso Imperio Romano, la visita a Tarragona es cita obligada. En Tarraco, la que fuera una de las urbes más importantes del Imperio en la península Ibérica, dos milenios después encontraréis todavía importantes vestigios de aquellos tiempos. Destacan el Anfiteatro y el Circo, y, un poco a las afueras, un tramo de acueducto. Entrad también en los museos de la ciudad, donde se conservan docenas de piezas y mosaicos ricos en detalles.

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Beget

Beget

Aunque geográficamente forma parte de la Alta Garrotxa, desde 1969 este pintoresco pueblo pertenece al término municipal de Camprodon, en el Ripollès. Tendréis que pasar por una carretera de curvas para llegar a él, pero os garantizamos que la excursión vale la pena. Aquí, en Beget, es cierto que el tiempo se paró un día, y todas sus calles y casas forman un todo idílico. Hay que entrar también en la iglesia románica, Sant Cristòfor, que aguarda la Majestat, preciosa talla de madera policromada.

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Calella de Palafrugell

Calella de Palafrugell

A pesar del 'boom' del turismo de las últimas décadas en la Costa Brava y el rápido crecimiento de lo que hasta ese momento eran pequeños pueblos de pescadores, hay lugares que han sabido mantener su encanto. Por las calles de Calella de Palafrugell aún vemos casitas blancas y viviendas tradicionales de la gente de mar, y si escuchamos atentamente seguro que nos llega alguna melodía en forma de habanera. Eso no quita que también aquí se cuenten a centenares los turistas que se bañan en sus bonitas playas verano tras verano.

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Aiguamolls de l'Empordà

Aiguamolls de l'Empordà

Protegidos como Parque Natural, los Aiguamolls ocupan cerca de 5.000 hectáreas y son el hábitat de un montón de aves. Más de 300 especies han sido vistas por estas latitudes, de las cuales 82 viven permanentemente entre estas lagunas y dunas. La cigüeña es el animal más emblemático del parque, pero hay muchos más igual de bonitos y que no podéis ver en ningún otro lugar del país. Siempre con respeto, podéis pasear por aquí para admirar la fauna en libertad.

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Cartoixa d'Escaladei

Cartuja de Escaladei

En un paraje único encontramos la primera cartuja de toda la Península Ibérica, la de Escaladei (s.XII), una visita obligada si os acercáis al Priorat. Sí, gran parte de la construcción son hoy ruinas, pero podréis comprobar de la envergadura de este lugar, con los restos de sus tres claustros, uno completamente restaurado, la iglesia, el refectorio, una celda reconstruida con todo detalle... Aprovechad también para descubrir sus entornos, la sierra del Montsant, ¡y los vinos que por aquí se elaboran!

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Camprodon

Camprodon

La villa da nombre a un hermoso valle pirenaico, y es su centro comercial, con algunas calles llenas de tiendas. Pero Camprodon guarda también un gran interés turístico y patrimonial. El Puente Nuevo sobre el Ter es una de las imágenes más fotografiadas del Pirineo Oriental, mientras que el monasterio de Sant Pere es de estilo románico y data del siglo X. En esta localidad nació el reconocido compositor Isaac Albéniz, y hay un museo dedicado a él (en estos momentos cerrado por reformas).

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Cap de Creus

Cap de Creus y Cadaqués

Es un paisaje casi lunar, con rocas esculpidas por la Tramontana y el mar embravecido. Un lugar único en Cataluña. Es el punto más alto al este del país, una península dentro de la Península, que Dalí no desaprovechó como fuente de inspiración, y para construir su casa en Portlligat y así ser el primer catalán en contemplar cada mañana los rayos del sol. Y hablando de Dalí, allí mismo está la bellísima población de Cadaqués, con sus casas blancas y su aroma mediterráneo.

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Castellar d'en Hug

Castellar de n'Hug

Hay un montón de pueblos en el Pirineo catalán que os recomendamos visitar. Castellar de n'Hug es uno de ellos, pero lo destacamos aquí no sólo por su bella fisonomía, sino también porque en él nace el río Llobregat, y lo hace con un espectáculo de la madre naturaleza. Además, no tendréis que andar mucho para poder disfrutar de este regalo. Del pueblo también cabe mencionar sus dos iglesias románicas, Santa Maria y Sant Vicenç.

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El Pedraforca

El Pedraforca

Es uno de los montes más emblemáticos de Cataluña, no tanto por su altura (2.506 metros) como por su solitaria ubicación y su forma -como una horca, con dos picos separados por un gran collado. Verla en directo ya merece la pena, pero si además estáis un poco preparados físicamente, subir a la cima no es un reto imposible y es una excursión que, dicen, todo catalán debe realizar al menos una vez en la vida. El singular perfil del Pedraforca ha dado origen a un montón de leyendas.

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Flamencs al Delta de l'Ebre

Delta del Ebro

¡La que lía el Ebro en su desembocadura! Los sedimentos que arrastra el río más caudaloso de la península Ibérica quedan embarrancados en este lugar, una de las zonas húmedas más importantes de toda Europa Occidental, una fiesta para la aves y un lugar ideal donde cultivar arrozales. Es un espacio natural único, que no se parece a ningún otro en Cataluña, con un sinfín de paseos que realizar a pie o en bicicleta, y con muchas casetas para avistar las aves que pueblan el Delta.

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Catedral de la Seu d'Urgell

Catedral de la Seu d'Urgell

Se trata de la única catedral románica catalana y, a pesar de la grandeza del edificio y de su situación, en la capital de comarca, dicen los expertos que sus características de influencia claramente italiana no "contagiaron" en absoluto a otras construcciones de la época, con lo que estamos delante de un templo singular en Cataluña. El claustro y sus capiteles, el retablo de Sant Ermengol o las pinturas murales son sólo algunos elementos en los que fijarse cuando se accede al interior de esta catedral de los Pirineos.

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La Catedral de Girona

Catedral de Girona

Imponente en la cima de una larga escalinata, presidiendo la bonita ciudad de Girona, si por fuera es luminosa, al cruzar su puerta también nos quedaremos con la boca abierta, ya que la Catedral tiene la nave gótica más ancha del mundo, con casi 23 metros (y de todos los estilos, sólo la supera la de la basílica de San Pedro del Vaticano). El claustro, los vitrales, las capillas, el Retablo Mayor, la torre de Carlo Magno o el Museo Catedralicio, todo en esta construcción es digno de ser mencionado y admirado.

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El Vilosell

El Vilosell

Se trata de un pueblo encantador de interior, situado en un montículo que le otorga destacadas panorámicas. Pero lo más bello está en el interior, en sus calles y casas de piedra, bien conservadas, de gusto medieval. Entre las construcciones más destacadas se encuentra la iglesia de Santa María y la ermita de San Sebastián. Lo ideal es llegar al portal de entrada de la parte antigua y simplemente transitar por sus calles en constante subida hasta llegar arriba.

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Castell de Cardona

Castillo de Cardona

De estilo románico y gótico, pero por encima de todo espectacular, es una fortificación medieval ubicada en lugar privilegiado y de dimensiones considerables, y ha sido escenario, también, de no pocos acontecimientos históricos. Hay que visitar todos sus rincones, pero a nosotros nos tiene especialmente cautivados la llamada torre de la Minyona, del siglo XI, y la iglesia de Sant Vicenç, en muy buen estado de conservación a pesar de sus casi mil años de historia. Y si lo deseáis, podéis alojaros en el Parador de Turismo que ocupa una parte del castillo.

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Pals

Centro histórico de Pals

Pals es otra de las villas de gran interés arquitectónico del Empordà, con construcciones de la Edad Media que han sobrevivido al paso de los siglos. Calles y casas de piedra, arcos de medio punto aquí y allá, iglesias góticas, murallas... De Pals es especialmente emblemática la Torre de les Hores, torre maestra del antiguo castillo, y llegar a la parte más alta de la villa supone encontrar un fantástico mirador sobre los campos del Empordà, el Montgrí y las Illes Medes.

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Sau

Embalse de Sau

Una de las maneras que tenemos de saber a simple vista cómo estamos de reservas de agua, es acudir al embalse de Sau y mirar si se ve mucho o poco la iglesia de San Román de Sau, que vive sumergida en él. Es una presa hecha por la mano del hombre, y por ello quizás no tenga el mismo encanto que los lagos naturales, pero el entorno –rodeado por el macizo de las Guilleries– y la iglesia de San Román –en épocas de fuerte sequía incluso queda al descubierto todo el antiguo pueblo– hacen de éste un lugar entrañable.

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Temple Roma d'Augusti
© Olivia Rutherford / Time Out

Barrio Gòtic de Barcelona

Los romanos de Barcino ya se movían por esta parte de la ciudad, en la cima del Monte Tàber y sus alrededores. Si buscáis bien encontraréis algunas de la columnas del Templo de Augusto. En el decurso de los siglos, aquí se levantaron los principales edificios civiles y religiosos de la ciudad, muchos de los cuales siguen hoy en pie y funcionando, desde la Catedral y Santa María del Pi, hasta el Palau de la Generalitat y la Casa de la Ciutat. La Plaza del Rei es uno de los rincones más bonitos entre estas calles de Barcelona de visita indispensable.

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Call de Girona
© Maria Dias

Call de Girona

Está considerada la judería mejor conservada de toda Europa, y se encuentra en pleno centro de Girona. El Call se empezó a edificar en el siglo XII y residió en él un numeroso grupo de judíos. Hoy, pasear por estas calles es retroceder al instante unos cuantos siglos, y merece mucho la pena entrar en el Museo del mismo Call, donde podremos conocer la historia del judaísmo en la ciudad.

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El jaciment arqueològic d'Empúries

Empúries

Los griegos entraron en la península por Empúries, y les gustó tanto que se quedaron un largo tiempo. Después llegaron los romanos, y también se sintieron a gusto aquí. Hoy nos quedan interesantes yacimientos arqueológicos de ambas civilizaciones en este rincón del golfo de Roses, y debéis entrar también en el museo del recinto para contemplar piezas de gran valor, entre las que destaca la estatua de Asclepio. A parte, os recomendamos pasear junto al mar, desde L'Escala a Sant Martí d'Empúries.

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Monestir de Poblet

Monasterios cistercienses

Poblet, Santes Creus y Vallbona de les Monges forman un triángulo único a nivel histórico y patrimonial. Os recomendamos al menos un par de días para visitar los tres monasterios, dos de los cuales todavía tienen vida monástica, y también otros pueblos y lugares de interés de la zona. Dichos monasterios se empezaron a construir en el siglo XII, y albergan un montón de detalles a contemplar, así como también los sepulcros de los reyes de más renombre de la Corona de Aragón.

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Guimerà

Guimerà

Estamos ante un pequeño pueblo de interior con encanto y con un conjunto histórico-artístico de gran valor. Guimerà mantiene en sus calles la estructura plenamente medieval, en constante subida hasta llegar a la iglesia de Santa María y a lo que queda del castillo, desde donde se puede disfrutar de unas interesantes vistas. Durante el mes de agosto se organiza un mercado medieval que luce con esplendor el decorado natural.

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La Fageda d'en Jordà

La Fageda d'en Jordà

Si las brujas y los nomos pudieran elegir donde vivir, entre sus preferencias estaría casi seguro este mágico bosque, frondoso y oscuro por las copas de las hayas, y que creció a merced de la colada de lava del volcán Croscat. En una comarca ya de por sí con una belleza especial por la multitud de volcanes, la Fageda d'en Jordà supone un lugar casi místico, silencioso, descrito por poetas, ideal para recorrer sin prisas a pie, en bicicleta o a caballo.

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Montblanc

Montblanc

Es la capital de comarca y su núcleo antiguo, bien conservado, fue declarado Conjunto Monumental y Artístico en 1947. De la Villa Ducal (éste es el título que ostenta desde la Edad Media) destacan muchas construcciones, como el Casal dels Josa –hoy museo–, la deslumbrante iglesia gótica de Santa Maria la Mayor, o el Puente Viejo, de probable origen romano. Ahora bien, las murallas merecen el puesto de honor, protegiendo todavía hoy por completo todo el centro histórico y con algunos portales y torres de elegante factura.

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Montserrat

Montserrat

Es otro de los lugares archiconocidos y de casi visita obligada si se viene a conocer Cataluña. Y no sólo para los devotos, ya que Montserrat es mucho más que su monasterio o la talla de la 'Moreneta'. Es también una montaña de formas geológicas imposibles y admiradas, es la posibilidad de hacer itinerarios muy interesantes a pie, de subirse a un cremallera, a dos funiculares o a un telecabina, o de visitar un museo con una colección de pinturas de primer orden.

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Lago de Banyoles

Se trata del lago más extenso de Catalunya, y su presencia es tan importante en el territorio que da nombre a la comarca en la que se encuentra. Pasear por sus orillas o rodearlo en bicicleta es una forma fantástica de evadirse y de sentir la calma. Eso sí, ¡cuidado con el monstruo!, ya que se dice que en sus aguas habita uno, como en el lago Ness. Para los amantes de la historia del deporte, contar que fue la sede de las competiciones de remo en los Juegos Olímpicos de Barcelona de 1992.

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Imatge de l'Ebre al seu pas per Miravet

Miravet

Esta villa se alza, casi literalmente, encima de las aguas –en más de una ocasión el aumento del caudal del Ebro ha provocado sustos y desperfectos en las construcciones–, y además las calles suben hasta llegar a un castillo de origen musulmán, por lo que la estampa del conjunto parece ideada por un urbanista con muy buen gusto o por un director de fotografía. 

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Monestir de Sant Cugat

Monasterio de Sant Cugat

El que fuera el monasterio más importante del condado de Barcelona, empezado a construir antes de llegar al año 1.000, conserva hoy todo su esplendor, en especial el claustro, uno de los más bonitos del país y puro románico catalán. Consta de 144 capiteles esculpidos con piedra de Montjuïc. Y por si la belleza del conjunto fuera poca, en el centro del claustro también se pueden observar los restos de la primera basílica del lugar, ya del siglo V, donde dicen que fue enterrado Sant Cugat. 

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Montgrony

Montgrony

Es otro lugar pintoresco, enclavado en la montaña, y donde se venera la imagen de la Virgen de Montgrony desde el siglo IX. Lo primero que encuentra el visitante es un hostal con una escalera –que dicen que hizo construir el mítico conde Arnau– y que conduce a la capilla de la Virgen, excavada en la roca, y desde aquí otra escalera hasta la iglesia románica de San Pedro. Se puede llegar con un bonito paseo desde Castellar de n'Hug o desde Gombrèn.

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Monestir de Ripoll

Monasterio de Ripoll

Un pórtico románico exquisito y el peso de una larga historia. Estos dos elementos ya serían suficientes para acercarse a Ripoll, una de las grandes localidades del Pirineo catalán, y visitar el monasterio de Santa María. Porque ciertamente gran parte del edificio fue reconstruido en tiempos no muy lejanos, pero con buen gusto y realzando la majestuosidad de un lugar clave en el nacimiento de lo que hoy conocemos como Cataluña. No en vano, aquí reposan los restos de algunos condes de época medieval.

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Passeig de Gràcia, Barcelona

Passeig de Gràcia de Barcelona

Es difícil encontrar en el mundo otra calle donde se mezcle de forma tan contundente patrimonio arquitectónico de primer orden y docenas de tiendas de las marcas más conocidas. Es por ello que el Passeig de Gràcia –del cual son muy conocidos sus edificios (y farolas y bancos) modernistas pero también con interesantes construcciones de otras etapas– es un no parar tanto de turistas interesados por la arquitectura como por las compras, y sin duda es también uno de los paseos más emblemáticos y conocidos de la capital catalana.

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Rambla Nova de Tarragona

Rambla Nova de Tarragona

La capital del sur de Cataluña no vive sólo de su esplendoroso pasado romano. Las calles, plazas y edificios más modernos también son dignos de admirar, y el centro de gravedad es sin duda la Rambla Nova, una avenida de 45 metros de ancho y 700 de largo repleta de construcciones interesantes a lado y lado y también algunas obras escultóricas emblemáticas, como la dedicada al almogávar Roger de Llúria. Precisamente, detrás de esta escultura tenemos el Balcó del Mediterrani, un fantástico mirador sobre el mar y donde se va para 'tocar ferro', es decir, tocar la barandilla de hierro.

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Peratallada

Peratallada

Hay quien considera que, en su conjunto, el Empordà es una de las zonas más bonitas de Cataluña. Y es que no son sólo sus playas, sus calas, o sus pueblos de casitas blancas bañados por el mar. Unos quilómetros hacia el interior también encontramos bellos lugares que han sabido conservar el encanto, en muchos casos de gusto medieval. Peratallada es buen ejemplo de ello. Está declarado conjunto histórico-artístico y merece la pena deambular por sus calles tortuosas.

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Plaça Major de Vic

Plaza Mayor de Vic

Se la puede considerar "la plaza de Cataluña" por excelencia. Espaciosa y repleta de edificios de interés, los soportales son otra de sus características y de sus joyas. Quizás os parecerá que el centro está muy desierto, sin árboles o juegos para niños, y es que éste es el lugar donde se monta el mercado semanal de los sábados, de gran afluencia, y también otras ferias y encuentros a lo largo del año. O sea que ya sabéis, si queréis conocer esta plaza a pleno rendimiento, coged el calendario y visitadla cuando haya más movimiento. 

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Prades
© X. A.

Prades

El color rojo es el predominante en las principales construcciones de esta población elevada y situada entre montañas. La hace especial lo que queda de las murallas y del castillo de los condes de Prades, la iglesia de Santa Maria la Major y muchas de las casas... Hay que andar por Prades tranquilamente, cruzar sus portales, y pasar un buen rato en la plaza Mayor, donde encontraremos una fuente renacentista en forma de globo terráqueo que es todo un símbolo en la villa.

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Esglèsia de Sitges

Sitges

¿Qué es lo que enamora de Sitges? ¿Sus casas blancas? ¿El mar que la baña y sus 26 playas? ¿El arte que se encuentra por todas partes y sus museos originales e interesantes? ¿El perfil, muy fotografiado, que le da su iglesia? ¿La libertad y el cosmopolitismo que se respira en las calles? ¿Quizás su luz? Lo que está claro es que esta villa al sur de Barcelona ha inspirado a multitud de artistas desde finales del siglo XIX, y que son muchos los turistas que cada año la escogen como destino.

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Reials Col·legis de Tortosa

Reales Colegios de Tortosa

El Renacimiento pasó por Cataluña de puntillas y dejó poca obra. El conjunto más interesante de este momento artístico lo tenemos en Tortosa, la capital del Baix Ebre. Los tres edificios que forman los Reales Colegios son del siglo XVI y están declarados Bien Cultural de Interés Nacional. Quizás el punto más celebrado, y que hay que ver sí o sí, es el patio central del Colegio de Sant Jaume i de Sant Maties o Colegio de Sant Lluís Gonzaga, el único patio de estilo renacentista del país, de gran calidad en todos sus detalles.   

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Rupit

Rupit

En Cataluña, a los pueblos como Rupit se les llama de pesebre, por sus casas antiguas de piedra y tejados rojizos, calles también empedradas y estrechas, y si además se le añade un río manso con algunos patos y un puente colgante, como es el caso, el decorado ya roza la perfección. Son pueblos –o en cuanto a Rupit, villas- que quizás no tengan la iglesia con el retablo más importante del país o la casa alzada por el arquitecto más conocido, pero que en su conjunto son de una gran belleza y da gusto pasear por ellos oyendo el silencio de las piedras.

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Sagrada Família

Sagrada Familia

¿Qué podemos decir sobre la Sagrada Familia de Gaudí que no se haya dicho ya? Ir a Barcelona y no acercarse a este templo es como viajar a París y no ver la Torre Eiffel. El final de las obras se ve cada vez más cercano, y ni las grúas ni las largas colas pueden eclipsar la majestuosidad de la principal obra de Gaudí, y merece ser conocida por fuera y por dentro.  

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Seu Vella de Lleida
© A.S. Floro

Seu Vella de Lleida

Marca el perfil de Lleida desde el siglo XIII, y ha pasado por no pocas inclemencias históricas. Incluso Felipe V quería acabar con ella, pero antes murió el monarca y la Seu Vella se salvó. Es sin duda una visita obligada si os acercáis a la capital de la Terra Ferma, y a la hora de definir su estilo arquitectónico alguien acertó al escribir que "posee las formas románicas y la monumentalidad del gótico". Junto con el castillo del Rey o La Suda y la fortificación militar del lugar, está declarada Bien Cultural de Interés Nacional.

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Santa Pau

Santa Pau

Situada en el centro del Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa, la villa de Santa Pau se presenta al visitante bucólica, conservando estructuras medievales y casas de piedra de un indudable valor arquitectónico. Destaca su plaza Mayor porticada, però vale la pena descubrir todo el conjunto, dejarse llevar por sus callejuelas y encontrar los rincones más bellos del lugar.

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Vall de Núria

Valle de Núria

Recomendamos subir en cremallera desde Ribes de Freser o Queralbs, e irse empapando de los paisajes de montaña, y llegar a la cima, con su lago y el santuario de la Virgen de Nuria. Disfrutaréis al caminar por estas laderas sin prisas, respirar el aire puro y no oír ni un coche, y de montarse en el telecabina y remontar unos metros más las altas cumbres. Si es invierno, aprovechad para practicar esquí y contemplar el manto blanco que todo lo cubre. El resto del año os sorprenderán los mil tonos de verde. Bienvenidos a un rincón precioso de los Pirineos. 

7
Tossa de Mar

Villa Vieja de Tossa de Mar

Los más ancianos del lugar siguen contando hoy con los ojos brillantes cómo Ava Gardner se paseaba por estas calles durante el rodaje de 'Pandora y el holandés errante'. Se dice que fue a partir de esta película, estrenada en 1950, que la Costa Brava se convirtió en destino turístico de primer orden, y ya nada volvería a ser igual en las playas de las comarcas de Girona. Y es que el perfil de Tossa, en el film y en la realidad, es atrayente, con sus murallas cerca de las olas y la torre de Ses Hores en lugar destacado.

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Sant Pere de Casserres

Sant Pere de Casserres

Nos gusta recomendar la visita a este lugar porque se trata de un monasterio encantador por su románico sencillo –se empezó a construir en el año 1006 y se consagró en el 1050–, con una torre campanario que parece que no quiso crecer, con una original iglesia más ancha que larga, con un claustro recogido al máximo, porque durante el trayecto te encuentras sorpresas como unas tumbas antropomórficas, y también por su ubicación, sobre un pronunciado y bucólico meandro del río Ter.

5
Conjunt Històric Paissatgístic de Siurana

Siurana

La comarca del Priorat es como un mundo a parte dentro del país, y dentro de ella existe otro pequeño mundo, el pueblo de Siurana y el embalse que desde él se divisa. Siurana es un lugar aislado, prácticamente en el borde de un acantilado y asentado sobre un peñón de roca caliza, que mantiene sus casas antiguas de piedra y, sobre todo, con unas panorámicas impresionantes. Tampoco está exento de patrimonio de interés, como la iglesia románica de Santa María o los restos del castillo del walí Almira Alemoni.

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La Seu de Manresa
© Albert Miró / Diputació de Barcelona

Seu de Manresa

Si decíamos que la Seu Vella de Lleida marca el perfil de la ciudad y es su construcción más emblemática, podemos repetir las mismas palabras al referirnos a la Seu de Manresa y su relación con la capital del Bages, en el corazón de Cataluña. Esta obra, de época gótica, está en la parte más alta de la ciudad y destaca tanto por su belleza exterior como por los muchos elementos de interés en el interior, desde las columnas de la nave central y la cripta hasta los distintos retablos góticos.

3
Santa Maria Seu d'Ègara Terrassa

Seu d'Ègara

En el corazón de una de las ciudades más industriales y pobladas de Cataluña, encontramos este bello conjunto monumental formado por tres iglesias que tienen sus orígenes en los primeros siglos de la cristianización. En los tres templos predominan los elementos propios del románico, pero son muy distintos entre ellos. Destaca especialmente por su singularidad Sant Miquel, un templo funerario de planta cuadrada y que lleva la firma del paso de los visigodos por estas tierras. 

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2
Vall de Boí

Valle de Boí

A lo largo de los Pirineos encontraréis mucho románico, pero es en el Valle de Boí donde este estilo arquitectónico alcanzó su mayor esplendor, y no es de extrañar que la UNESCO se fijara en ello y declarara al conjunto de iglesias de este valle Patrimonio de la Humanidad. Hay que visitar un pueblo detrás de otro (Cóll, Cardet, Barruera, Durro, Erill la Vall, Taüll...), porque en cada uno hay un tesoro, o más de uno. Encontraréis la grandeza de lo sencillo en unos pueblos de postal y entre montañas imponentes.

1
Coves Meravelles Benifallet

Cuevas de Benifallet

Acabamos esta selección yendo a las entrañas de la tierra. Para quienes les guste visitar cuevas con estalactitas y estalagmitas de formas mágicas e imposibles, labradas gota a gota y después de miles de años, os recomendamos entrar en las dos que hay abiertas al público en Benifallet, la Maravelles, con un recorrido de poco más de medio kilómetro, y la Dos, de 253 metros, descubiertas ambas en la segunda mitad del siglo XX. Un espectáculo por sí solas, donde además estaréis fresquitos.

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