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Los pueblos más bonitos de las comarcas de Barcelona

Del mar a la montaña: pueblos preciosos muy cerca de la ciudad para hacer una gran escapada

María José Gómez
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Barcelona es una ciudad repleta de joyas culturales, con sus monumentos, museos y una oferta gastronómica y de ocio para todos los gustos. Pero si quieres escapar del bullicio y descubrir la Cataluña más auténtica, no hace falta que os vayáis muy lejos. A pocos kilómetros de la ciudad, se encuentran unos pueblos de cuento que os dejarán con la boca abierta. Para ir a la playa o vivir la naturaleza; para relajarse o para activarse; para disfrutar de una escapada gastronómica o explorar sitios con historia... descubrid estas escapadas muy cerca de Barcelona a un montón de lugares espectaculares que merecen una visita. Y es difícil encontrar una excusa para no ir, ya que muchos se pueden visitar en tren o en un autobús.

De todo un poco

Desde la cultura popular de Berga hasta la tranquilidad de Tavertet, pasando por la belleza costera de Sitges, la riqueza natural de Castellar de n'Hug y la atmósfera medieval de Rupit, estos lugares tienen tanto encanto que te costará creer que son reales. Te invitamos a descubrir algunos de los pueblos más bonitos cerca de Barcelona, sus lugares de interés y su cultura.

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19 pueblos con encanto

19. Bagà

Situado a 732 metros de altitud, en los Pirineos, Bagà es un pequeño municipio de calles adoquinadas y edificios medievales, en los que destacan la iglesia de Sant Esteve, el museo ubicado en la antigua cárcel y el puente sobre el río Bastareny. La gastronomía es otro de los poderosos motivos por los que visitar este pueblo, sobre todo en tiempo de setas. Dad un paseo por los numerosos senderos que rodean a Bagà y volved con hambre: os pondréis las botas.

Dónde: Bagà (Berguedà, Barcelona)

18. Garraf

Con playas tranquilas, ambiente marinero y rutas por el parque natural, el pueblo de Garraf nació como colonia de pescadores y obreros a principios del siglo XX. Aún conserva un valioso patrimonio arquitectónico, como la estación modernista y el edificio Gaudí Garraf. Sus icónicas Casetes del Garraf, 33 casetas marineras construidas en los años 30 del siglo XX frente al mar, han sido declaradas Bien Cultural de Interés Nacional.

Dónde: Garraf (Garraf, Barcelona)

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17. Sant Quintí de Mediona

Sant Quintí es un pueblo con un entorno natural privilegiado, conocido por su abundancia de agua, con más de 50 fuentes y el espectacular paraje de les Deus, que alberga grutas, estalactitas y 23 manantiales. Su casco antiguo conserva calles estrechas, casas del siglo XVI y construcciones de travertino. Destacan el castell de Mediona y el antiguo priorato benedictino del siglo XI. La vida cultural es muy activa, con fiestas tradicionales como el Mata-degolla y el Ball de Diables. Su entorno, con viñedos, pinares y rutas como la de las Cabañas de Piedra Seca, ofrece un turismo tranquilo y poco masificado.

Dónde: Sant Quintí de Mediona (Alt Penedès, Barcelona)

16. Cardona

Cardona, a unos 90 kilómetros de Barcelona, es famoso por su patrimonio y su entorno natural. Su castillo, una fortaleza medieval con un Parador Nacional, es su principal atractivo. La Montaña de Sal y la Mina Nieves ofrecen visitas guiadas y un Parque Cultural. El centro histórico, con la iglesia de San Miguel y la colegiata de San Vicente, también destaca por su encanto. Asimismo, Cardona es ideal para actividades al aire libre como senderismo y ciclismo.

Dónde: Cardona (Bages, Barcelona)

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15. Castellet i la Gornal

Situado a orillas del pantano de Foix, esta pequeña población ofrece muchas alegrías a los visitantes. Encontraréis, por ejemplo, la iglesia románica de Sant Pere de Castellet, la ermita de Santa Maria de Montanyans (ubicada a 195 metros de altura) y un puente romano cerca de Les Masuques. Sin embargo, las dos grandes estrellas son, sin duda, el majestuoso castillo del siglo X, y el pantano, desde donde salen numerosas rutas para descubrir el entorno natural del pueblo.

Dónde: Castellet i la Gornal (Alt Penedès, Barcelona)

14. Olivella

Olivella se encuentra en pleno Parque del Garraf y guarda uno de sus rincones más singulares: el Palau Novella, un edificio de estilo romanticista donde vive una comunidad budista dedicada a la meditación y la vida monástica. Las visitas guiadas permiten descubrir el interior del palacio y acercarse a la tradición budista de la mano de los monjes. Pero hay más. El casco antiguo invita a pasear sin prisas por la plaza Mayor, la iglesia de Sant Pere y Sant Feliu y sus calles antiguas. En el Puig Molí se encuentra el origen del pueblo: un molino del siglo XVIII, construido sobre un antiguo castillo, y las ruinas de la iglesia románica del siglo XIII.

Dónde: Olivella (Garraf, Barcelona)

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13. Montclar

Se dice muy alegremente, eso de pueblo con encanto. Pero en el caso de Montclar no lo diremos porque sí: la Agencia Catalana de Turismo de la Generalitat de Cataluña le otorgó este sello, una distinción que solo poseen ocho municipios catalanes. Y es que Montclar, a poco más de 15 km de Berga, goza de una ubicación privilegiada, es un pequeño núcleo precioso –está formado por una veintena de viviendas en el entorno de una gran y bonita plaza–, tiene excursiones fenomenales para hacer por los alrededores, y conserva un patrimonio que hay que conocer, como las iglesias de la Santa Creu, de Sant Quintí y de Sant Martí. Estaba coronado por un castillo, del que, desgraciadamente, no quedan restos.

Dónde: Montclar (Berguedà, Barcelona)

12. La Garriga

Vale la pena perderse por la Garriga y descubrir sus elegantes edificios de finales del XIX y principios del XX. El paseo, largo y tranquilo, reúne numerosas torres modernistas, como la Casa Sebastià Bosch i Sala, Casa Santamaria o Torre Iris. La joya es la Illa Raspall, cuatro casas con jardín diseñadas por Manuel J. Raspall entre 1910 y 1913, hoy protegidas como Bien Cultural de Interés Nacional. En las afueras, el campo de aviación de Rosanes recuerda un pasado más oscuro. Construido en los años 30, fue utilizado por el ejército republicano durante la Guerra Civil. Conserva refugios, edificios militares y la torre de control.

Dónde: La Garriga (Vallès Oriental, Barcelona)

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11. Berga

El casco antiguo de Berga es testigo de su historia: la plaza de Sant Pere, rodeada de edificios antiguos y bares que invitan a tomar un bocado y algo de beber, es el corazón de la ciudad, mientras que la iglesia de Santa Eulalia, del siglo XVII, es una de las construcciones más destacadas. Pero, sobre todo, Berga es conocida por la Patum, una fiesta que es Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, llena de danzas y música tradicional.

Dónde: Berga (Berguedà, Barcelona)

10. Santa Coloma del Cervelló

Pasear por la Colonia Güell, en Santa Coloma de Cervelló, es realizar un viaje al pasado, cuando la industria textil irrumpió con fuerza en Cataluña. En 1890 el empresario Eusebi Güell comenzó a levantar esta colonia, con el objetivo de crear un núcleo industrial y urbano con teatro, iglesia y escuela incluida, con una vida social y económica tutelada por la empresa. Lo más sorprende de todo es que la colonia es también una obra de arte modernista toda ella, que fue proyectada por los principales arquitectos del momento, entre los que estaba Gaudí, quien se encargó de la iglesia: la cripta Gaudí, lo que sería el paso previo a la Sagrada Familia.

Dónde: Santa Coloma del Cervelló (Baix Llobregat, Barcelona)

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9. Caldes de Montbui

Caldes de Montbui es territorio termal y un destino perfecto para tomarse el día con calma. Después de pasear por sus callejones de piedra, la plaza Mayor y sus tiendas de toda la vida, acercad la mano a la fuente del Lleó —con cuidado, que el agua quema— y entregaros al relax en alguno de sus balnearios, como Broquetas. Si vais con niños, el parque de Can Rius es una buena parada. También merece la pena visitar la tienda Sanmartí, con más de 300 años de historia, y el museo, dedicado al origen del pueblo y sus aguas termales. Para rematar, pedid una cerveza artesana Unika.

Dónde: Caldes de Montbui (Vallès Oriental, Barcelona)

8. Copons

A unos 15 minutos en coche de Igualada, en Copons hay un poco de todo: edificios religiosos y civiles, plazas, callejones, fábricas, fuentes e incluso pozas. También huertos, balsas y molinos que se encuentran en las afueras del núcleo pero muy cerca de las primeras casas. Hay también un punto de información turística situado en el restaurante cafetería La Culletera y es un buen lugar donde empezar, ya que allí mismo hay cosas por ver como la rectoría, que data del 1760, y la iglesia de Santa María de Copons, con elementos neoclásicos y barrocos. Nos gusta especialmente la plaza Ramon Godó, con arcos de varias tipologías. Precisamente fue un Godó, Hermenegildo, quien fundó la gran fábrica textil que aún se mantiene en pie y que conecta con un paso elevado con Cal Mero. Si tenéis tiempo, id también a las pozas de Nafré i Salat, así como a la iglesia románica de Sant Pere.

Dónde: Copons (Anoia, Barcelona)

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7. Moià

En Moià se concentra un interesante patrimonio histórico. Pasead por la plaza de Sant Sebastià y la plaza Mayor, con sus bóvedas del siglo XIII, y acercaros a la iglesia de Santa María, los esgrafiados de la vicaría y la casa natal de Rafael Casanova, símbolo de la resistencia catalana de 1714. En la calle de Richard Wagner, las fachadas recuerdan al compositor alemán, una referencia ligada al tenor Francesc Viñas, nacido en Moià en 1863 y célebre intérprete de sus óperas. Y, para completar la escapada, acercaos a las cuevas del Toll, una visita imprescindible a las afueras.

Dónde: Moià (Moianès, Barcelona)

6. Castellar de n'Hug

Castellar de n'Hug conserva su esencia de pueblo medieval y de montaña con calles adoquinadas y ermitas románicas. El pueblo también ofrece itinerarios para hacer excursiones como el que lleva a las fuentes del Llobregat, unos espectaculares manantiales de agua que forman el nacimiento del río Llobregat, y perfectamente accesibles a pie desde el mismo Castellar.

Dónde: Castellar de n'Hug (Berguedà, Barcelona)

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5. Sant Pol de Mar

Ya no tenemos el estrellado restaurante de Carme Ruscalleda, pero motivos para visitar Sant Pol de Mar nunca faltan. Podéis llegar cómodamente en tren, y solo bajar del vagón os cautivará la presencia del mar y el escalonamiento y la blancura de las casas. Dejaos llevar por sus calles, buscad las fachadas modernistas, id tranquilamente hasta arriba, donde os espera la ermita de Sant Pau con unas fantásticas panorámicas del Mediterráneo.

Dónde: Sant Pol de Mar (Maresme, Barcelona)

4. Tavertet

Es un pequeño pueblo al lado de Rupit donde tres o cuatro casas de piedra nos dan la bienvenida, testigos de un pasado aislado y glorioso. Desde el mirador hay unas vistas extraordinarias del Pantano de Sau. Ya lo dice un célebre refrán catalán: 'al pot petit hi ha la bona confitura' ('en el bote pequeño está la buena confitura').

Dónde: Tavertet (Osona, Barcelona)

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3. Sitges

Tan cerca de Barcelona y, al mismo tiempo, también en cierta medida desconocida. La turística ciudad costera de Sitges es popular por su célebre festival de cine fantástico y de terror, pero hay muchos otros rincones típicos que hay que descubrir cuando la visitas. Reservad un momento de vuestro tiempo para descubrir restos arqueológicos insólitos, para probar licores autóctonos, para visitar el campanario de la iglesia de Sant Bartomeu y para observar la nueva palmera de Sitges.

Dónde: Sitges (Garraf, Barcelona)

2. Mura

Increíble que a una hora de Barcelona se esconda este pueblo acogedor y pintoresco donde el tiempo parece haberse detenido. El parque natural de Sant Llorenç del Munt y L'Obac es el responsable del interesante paisaje y del aislamiento de Mura. Desde su centro de interpretación parten interesantes rutas a pie. Un placer bucólico apto para barceloneses y visitantes de cualquier lugar.

Dónde: Mura (Bages, Barcelona)

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1. Rupit y Pruit

Situado en la subcomarca del Collsacabra, y con menos de 300 habitantes, este municipio de postal está formado por el núcleo de Rupit y un conjunto diseminado de masías, conocido con el nombre de Pruit, donde aún la tierra y el ganado tienen una importancia predominante: dos aldeas para hacer excursiones y disfrutar de la paz y la naturaleza de la Cataluña interior. 

Dónde: Rupit y Pruit (Osona, Barcelona)

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