1. La Garriga termal y modernista


¿Qué encontraréis? A principios del siglo XX, la Garriga se convirtió en uno de los destinos de veraneo favoritos de la burguesía catalana gracias a su cercanía con Barcelona, su agradable clima y sus aguas termales. El resultado es un espectacular legado modernista, con más de un centenar de obras de Manuel J. Raspall y edificios tan emblemáticos como la Casa Furriols, de Josep Puig i Cadafalch.
Pero este municipio del Vallès es mucho más que fachadas modernistas. También encontraréis la villa romana de Can Terrers, un antiguo campo de aviación de la Guerra Civil, castillos medievales, iglesias y ermitas que recorren la historia de la localidad desde la Antigüedad hasta nuestros días.
Para descubrir todo este patrimonio, La Garriga Patrimoni i Turisme ofrece audioguías, una app y visitas guiadas, además de un amplio catálogo de rutas temáticas, como la Garriga Modernista, la Garriga Medieval, la Garriga Rural o la Garriga Secreta.
Antes de empezar la ruta, haced una parada en el Punto de Información Turística de la Garriga y del Parque Natural del Montseny (carretera Nova, 46). Allí encontraréis toda la información sobre itinerarios, visitas y servicios para sacar el máximo partido a la escapada.
Y si después de recorrer el pueblo de arriba abajo os apetece bajar el ritmo, no hay nada mejor que terminar el día relajándoos en sus aguas termales. Tanto el Balneari Blancafort Spa Termal como Termes la Garriga ofrecen entradas de un día y diferentes paquetes para regalaros una buena dosis de bienestar.
¿Cómo llegar? Con la línea R3 de Rodalies. Tened en cuenta que las actuales obras de mejora de la infraestructura pueden provocar cortes en algunos tramos y la puesta en marcha de servicios alternativos de autobús. Consultad la web de RENFE antes de salir.








































