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El Far de Sant Sebastià, a Llafranc
Foto: Shutterstock El Far de Sant Sebastià, a Llafranc

13 restaurantes buenísimos cerca de Barcelona para una escapada gastronómica

¡Es fin de semana: cogemos carretera y manta y hagamos turismo gastronómico! A un golpe de volante –o de tren– hay lugares increíbles para comer

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Escrito por
Ricard Martín
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Tienes ganas de salir de los límites urbanos, ¿verdad? De tomar el aire. De carretera y manta. Muy cerca de Barcelona, tenemos pueblos preciosos y lugares para estar en contacto con la naturaleza. Os hemos preparado esta pequeña –pero cuidadosa– selección de restaurantes y hostales para hacer parada y fonda cualquier fin de semana y disfrutar del territorio catalán por la vista y la barriga. Son pequeñas grandes escapadas muy cerca de la ciudad. ¡Y podremos decir aquel tópico que nos gusta tanto a los barceloneses: se come como en Barcelona, pero más barato!

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  • Hoteles

Clásico en mayúsculas. Pocas empresas pueden decir que están en funcionamiento desde el año 1771. La Fonda Europa, en el centro urbano de la capital del Vallès Oriental, no para de renovarse, pero al mismo tiempo conserva un aire histórico y una elegancia únicos. Y si por alguna cosa tiene fama es por su restaurante, por donde han pasado infinidad de personajes famosos que buscan el placer de una buena comida tradicional catalana, de calidad, ya sea al mediodía o a la hora de desayunar. Aquí pervive la cocina de platillo -un guiso con picada- en su máxima expresión, con platos como los pies de cerdo con calamares y albóndigas, por ejemplo. Para dormir, parada y fonda en cualquiera de sus 37 habitaciones.

Els Casals (Sagás)
  • Hoteles

Magnífico hotel rural rodeado de huertos y de animales, ideal para reposar unos días y muy adecuado si vais con niños. Tiene diez habitaciones, todas exteriores, y tres con sala de estar. De la misma finca salen los alimentos que luego se sirven en el restaurante, con una cocina de primera calidad y muy marcada por la estacionalidad del producto, y que le ha valido grandes reconocimientos en los últimos años: el máximo, la estrella Michelin, claro. También se pueden comprar los embutidos de elaboración propia. 

Comer cerdo aquí es tener la certeza de que comerás el mejor cerdo posible de Cataluña. Pie de cerdo deshuesado, mollejas de ternera de leche embutido como una catalana con chalota, nabos y calabaza, poesía porcina. Y el precio es óptimo, uno de los Michelin catalanes más asequibles.

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Les Fonts del Cardener (La Coma i la Pedra)
  • Restaurantes
  • Catalana
  • Fuera de Barcelona

Este hotel, que comenzó como fonda hace dos generaciones, dispone de un restaurante que evolucionó de hostal donde los arrieros comían cualquier cosa hasta lo que es ahora: un comedor de aires rústicos pero señoriales, con manteles de hilo y copas de cristal, y donde reina un menú larguísimo (ocho primeros y ocho segundos) con una relación calidad-precio excelente. También en fines de semana: platos montañosos y de temporada, como unos pies de cerdo a la brasa de dimensiones míticas. ¡Y el hotel tiene piscina y jacuzzi! Una base ideal para explorar el Prepirineo de Lérida.

  • Restaurantes
  • Japonesa
  • precio 3 de 4

El emplazamiento es espectacular: un restaurante en un antiguo faro, el Faro de San Sebastià, entre Llafranc y Tamariu, y con unas impresionantes vistas panorámicas. Con el objetivo de conservar el espíritu neoclásico, se han respetado al máximo los elementos originales de la antigua construcción del faro, que preside un acantilado de 170 metros de altitud en un rincón de la Costa Brava donde el mar es el verdadero protagonista, con unas vistas fabulosas. Decir que la terraza es bonita es como decir que Hendrix era un guitarrista competente. 

En la ambiciosa apuesta de Far Nomo, el grupo barcelonés de cocina japonesa refina su oferta de cocina nipona con toques catalanes. La carta ofrece un recorrido por la trayectoria del chef Naoyuki Haginoya en diferentes barras de sushi, 'izakayas' y yakinukus (barbacoa japonesa) en Tokio, y refleja su habilidad y talento en diferentes disciplinas de la cocina japonesa. Siempre con producto autóctono y de temporada. Como un arroz frito con pepinos de mar, rebozuelos y trompetas de la muerte, y todo su repertorio de sushi bien conocido en Barcelona: futomaki de foie del Empordà a la plancha con salsa teriyaki o el futomaki de atún con salsa picante, por ejemplo. La elección de hotel es obvia: dentro del mismo conjunto arquitectónico está el Hotel El Far, de encanto y vistas brutales.

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  • Restaurantes
  • Cocina creativa
  • precio 3 de 4

El restaurante Terra nació de las cenizas de Cal Sala, todo un referente de la cocina del Berguedà, de las setas y de la Cataluña central. El cocinero Pere Venturós, nacido en la comarca, en 2017 se hizo cargo de un restaurante que durante más de 40 años fue un punto imprescindible de la cocina de las setas en Cataluña (antes había estado en París con Alain Ducasse).

Y el relevo ha valido la pena. Bajo su dirección, Terra se ha convertido en un restaurante que actualiza con acierto la tradición catalana, y que transmite mucho sentimiento con una técnica impecable. Este es un lugar para entender la cocina de la tierra, valga la redundancia, y para disfrutar de los productos de temporada, en rotación constante. Alta cocina a precios contenidos, sobre todo en su menú degustación. Y para hacer noche, al lado tienes el Berga Resort, centro deportivo, hotel y camping con barraquitas bonitas para hacer lo que ahora llaman 'glamping'.

  • Restaurantes
  • Cocina creativa
  • precio 3 de 4

El chef Fran López (dos Michelin, en Xerta y Villa Retiro) es un cocinero que entiende la alta gastronomía como un disfrute. Bueno, esto se podría aplicar a todos los cocineros, pero López tiene una concepción lúdica y cercana de la cocina moderna que hace que el comensal se lance en plancha hacia el plato, en lugar de quedárselo mirando perplejo, como a veces pasa ante platos moleculares y con constelaciones que se han de montar e interpretar antes de probar.

Y el restaurante Xalar (en catalán sería "gozar" al máximo) no se llama así porque sí. Situado en la planta baja del hotel Donna en Castelldefels -tiene una terraza maravillosa con acceso directo a la playa, donde puedes comer con los pies en la arena- apunta a la intención del verbo. Estamos hablando de producto de mar y montaña de alta gama, tratado con técnicas que respetan su frescura y sabor, pero añadiendo un plus de diversión y 'xalar'. Por no acudir al tópico del 'chef marinero', vale la pena destacar el arroz de carne: una barbaridad tibia y jugosa con pedazos de mediana de vaca madurada 65 días y su carpaccio. Altas prestaciones 'gastro' a tique medio de 40 euros por cabeza. ¡Ni se te ocurra saltarte los postres! 

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  • Restaurantes
  • Catalana
  • precio 3 de 4

Si hay algún restaurante que ha marcado la gastronomía catalana contemporánea, este es el Motel Empordà (llamadlo como hacen los locales, el mótel a secas, acento cerrado a la o). Lo abrió en 1961 Josep Mercader, un hombre que venía de aprender la cocina francesa en la frontera y uno de los padres de la cocina catalana moderna -el bacalao a la muselina de ajo no viene de ninguna abuela, se lo inventó él-, y que convirtió un hostal a pie de carretera en un referente a nivel estatal (si Montalbán tenía Casa Leopoldo, Pla tenía su santuario y residencia en el Motel Empordà).

A finales de los años setenta Jaume Subirós se hizo cargo, y hoy todavía continúa al frente del establecimiento con su hijo Jordi. Ya no tiene la Michelin, pero todo el mundo sabe que este es un lugar clave para comer bien y notar, además del buen sabor y la exquisitez de los productos de la tierra y las recetas, el peso de la historia reciente y de una manera hacer. La carta es simple: un menú de temporada que cambia constantemente según mercado. Y si el hotel era la segunda casa de Pla, tú deberías besar la moqueta.

  • Restaurantes
  • Catalana
  • precio 4 de 4

Años antes de que la locura por el 'brunch' y Asia nos abduciera, en 2007, Sergi Ballús se quedó con el Occi (en catalán, no diga 'ochi'!). Había trabajado en el Lluçanès, y en el Occi puso en práctica los mismos principios: cocina catalana creativa, que apuesta por la fusión y redefinición de platos, producto excelente, generosidad y solidez a prueba de modas. Tiene platos clásicos (carpaccio de gambas, escalope de foie gras ...) y un menú de mediodía (19,90 euros) potentísimo: quién puede decir que no a una dorada fresca con patata enmascarada y a unos huevos revueltos de setas y ajos tiernos con vieiras? 

Y para dormir, pues mira, El Ultònia es un cuatro estrellas que es patrimonio monumental y sale bien de precio (pero por favor, asegúrate que no os metan en la habitación que queda debajo del disco-paf, que si es así no pegaréis ojo)

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  • Restaurantes
  • Mediterránea

Si a algún restaurante le pega combinar las etiquetas de cocina mediterránea y de autor este es El Terrat Restaurante. Elegancia en la presentación de los platos y exquisitez en el producto, cerca del Balcón del Mediterráneo, y con una decoración de estilo joven y fresco. Recetas muy diversas en un restaurante que hizo un gran salto adelante en el año 2018 con la incorporación del chef Moha Quach, un cocinero lleno de talento que basa su cocina en hacer una reinterpretación gourmet, atrevida y autoral del producto tarraconense, tanto del mar como de la montaña.

Y si ya os los habéis gastado comiendo bien, el Hotel Urbis es un tres estrellas apañado y baratito con un desayuno buffet bastante digno (ojo, no te esperes el Ritz).

  • Restaurantes
  • Catalana

Un 'must' total. Esta fonda centenaria -¡abrió en 1920! - es un referente de la cocina popular en la Girona montañosa. El emplazamiento tiene mucho encanto: a pocos metros del tren cremallera del Valle de Núria y de la estación de esquí de La Molina, es ideal para ir a airearse tanto en verano como el invierno. Pensad que está a cargo del negocio la misma familia desde el día que abrió.

Y su restaurante, Els Caçadors, ofrece una cocina catalana tradicional y de calidad, que apuesta por consolidar recetas de una cocina basada en la calidad de los productos y en la sencillez en la creación de los platos, prestando gran atención a los detalles, y priorizando la utilización de productos autóctonos (son de Slow Food). Y de precios ajustados: si sois huéspedes del hotel, cómodo y pintoresco, en fin de semana os encontraréis un menú excelente a 18 euros, con especialidades como el arroz de montaña con costilla, oreja de cerdo y setas o sus canelones caseros de asado.

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Tres Macarrons (El Masnou)
  • Restaurantes
  • Española
  • Fuera de Barcelona
  • precio 3 de 4

Cocina catalana contemporánea, dedicada a los productos de temporada, que se abastece mayoritariamente de la exquisita despensa del Maresme. Miquel Aldana practica una cocina con grandes dosis de creatividad, muy buen producto y una óptima relación calidad-precio. Una buena prueba de ello son los calamares con tocino confitado o unos fenomenales arroces. Y para dormir, pues al Hotel Torino, acogedor establecimiento familiar. 

Hotel Hostal Sport (Falset)
  • Restaurantes
  • Catalana
  • Fuera de Barcelona

Si vais de excursión al Priorat y buscáis un buen sitio para comer, lo mejor es no complicarse la vida: el restaurante del Hostal Sport –que en la región goza de un más que justificado estatus de catedral de la cocina catalana– abre 365 días al año. Y la verdad es que después de pasearse por su carta de cocina catalana, uno no puede evitar pensar cómo nos hacen pagar a precio de oro ciertas cosas, en Barcelona.

Esto no es un rancho de carpantas, sinó un restaurante de cocina tradicional que ofrece finura, proximidad, producto de primera, y ... ¡cantidad! Nada de platitos de montaje fino y mordisco escaso, sinó platazos donde la estética no roba espacio a la pitanza. Por ejemplo, entrantes tanto intachables como unos canónicos canelones de asado con bechamel suave y bien gratinados, o unas delirantemente buenas croquetas de ceps. Los clásicos de la casa son 'platillo' catalán a fuego lento con un pequeño toque personal -como un rabo de toro con paciencia, o un pollo de corral guisado con frutos secos– y mares y montañas de traca, como calamares de playa con papada y sofrito. Y si es la primera vez que visitáis el Priorat, probar el plato prioratino: tortilla con zumo y bacalao. Echad un vistazo a la carta de vino, con unas 230 referencias.

El restaurante refleja la personalidad singular del Hostal Sport: un establecimiento que abrió en 1927 y desde hace cuatro generaciones se ha mantenido dentro de la misma familia, los Domènech. Lo que son inconvenientes en hoteles de grandes cadenas, aquí es proximidad: jardín privado para disfrutar del sol y el vermut, habitaciones no hechas en serie, un servicio de bar permanente, y un restaurante abierto todos los días de la semana, día y noche. ¡Y desayunos de arriero desde tiempos inmemoriales!

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Els Roures (Castellar del Riu)
  • Restaurantes

Sus responsables lo dicen claramente: "hacemos cocina típica del Berguedà". Así que ya sabéis, en este bonito restaurante, familiar y cálido, podréis probar la cocina de la comarca, guisos, carnes a la brasa, cuando es temporada los platos de setas, también cocina de caza... ¡Ah, y el plat del dimoni!, Que si no sabéis cuál es, aquí lo descubriréis. Si no estáis a tiempo para comer allí o cenar, una opción muy recomendable es entrar a hacer un almuerzo, y seguro que comenzaréis el día con todas las energías renovadas. Y justo delante, tienen una zona de apartamentos con parque infantil, animales de granja, piscina y barbacoa.

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