Amorro
MA Palomo
MA Palomo

Barras imprescindibles: nuestros 50 mejores bares de Madrid

Tabernas míticas, algunas coctelerías, templos de la cerveza (artesana), el vino (natural) y el vermut, sitios de moda, barras escondidas...

Gorka Elorrieta
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En Madrid siempre hay ganas de salir y de salir a cualquier hora. Para tomarse unas cañas o conocer esa nueva coctelería que te han chivado, ese bar de vinos del que muchos hablan... Vamos refrescándolo periódicamente con aperturas recientes (y eliminando los que cierran) para que estés al día pero nuestro listado de los 50 mejores bares de Madrid se nos va quedando corto. Cuenta con representantes para todos los gustos. Algún icono tabernario de la ciudad, varias coctelerías, wine bars, locales con cerveza artesana, barras modernas... Lo que se dice siempre: no están todos los que son, pero sí son todos los que están. 

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De vinos, coctelerías, tabernas de día y bares nocturnos

  • Coctelerías
  • Barrio de Salamanca
  • Crítica de Time Out

La era de los nuevos conceptos asociados a la coctelería. En este caso, la novedad busca asentarse frente a Harrison 1933, bar de cócteles ya consolidado en la peatonalizada calle Recoletos. Lo primero, una cafetería como Friends in Common refleja pulcritud diurna de inspiración europea. Relatives, su alter ego nocturno, se oculta al fondo, al otro lado de una falsa puerta que muestra bolsitas de café de especialidad. Escaleras abajo, se bebe a gran nivel en un contexto cosmopolita. Hace seis años, un grupo de inversores mexicanos trasladaron su marca de gimnasios BAM Labs desde Torreón, norte de México, a Madrid. Su filosofía de vida healthy y aspiracional evolucionó con las cafeterías Friends in Common hasta inaugurar tres, una de ellas la que hoy camufla este speakeasy (cartel en la puerta, vale), un nuevo paso, que tuvo algunos problemas de instalación pero que ya avanza a ritmo relajado.

  • Bares de tapas
  • Barrio de Salamanca
  • Crítica de Time Out

Aunque, nada más entrar, te encuentras con la típica barra de mármol que rezuma encanto y autenticidad a partes iguales, con la oferta escrita a mano en la pared de atrás, el recién inaugurado Acorde es mucho más que una cervecería. La nueva aventura de Álex Marugán (Tres Por Cuatro y Pacto Raíz), con los hermanos Paz y José Antonio Aparicio como socios, es una oda a los bares de toda la vida, con sus cañas bien tiradas, embutidos, latas de conservas y unas raciones –e incluso un bocadillo ilustrado– que no tienen rival en la ciudad. Pero no hay que pasar por alto que aquí se come francamente bien y a precios comedidos, de ahí que a menudo sean vecinos del barrio los que alternen tanto las mesas altas de la entrada como el comedor del fondo.

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  • Bares de vinos
  • Chamartín
  • Crítica de Time Out

Sabéis que en Prosperidad todo se mueve más que nunca. Siendo un barrio siempre propicio para el aperitivo, ahora en él se puede hacer el disfrutón con locales de vino como Amorro. “Esto tiene mucho potencial, hay que descentrificar”, confirma su dueño Alfredo García Rider. Su bar y tienda de barrio, en plena calle López de Hoyos, se suma al nuevo Casa Osorio, en la misma calle, y a las bodegas de Santa Rita y Cañizares, de toda la vida. O a Contiento, para comer en condiciones. Amorro es un lugar flexible, donde además de vino se beben tercios y también algunas latas de cerveza artesanal, y donde se comen entrepanes y conservas ricas. 

  • Barrio de Salamanca
  • precio 2 de 4
  • Crítica de Time Out

Abrir la puerta de una antigua discoteca en la calle Sagasta pero ahora con un plan distinto: poder beber un cóctel clarificado con mezcal, comer un katsu sando y escuchar a Fred Nevché en un ambiente relajado. Frecuencia abrió en septiembre de 2025 para dar un giro radical al modelo anterior basado en copas de batalla. El resultado es estimulante, un club para los nuevos tiempos. Recibe una host que orienta el tiro a cena o solo drinks. Un cromatismo cálido inunda el paso hasta la barra del fondo o la bajada a la planta baja. Arriba se bebe y se come frente a un gran sol en una experiencia personalizada. A un lado de la barra, el laboratorio de bebidas junto a la cocina abierta que acapara protagonismo tras la zona de vinilos. Todo está conectado por la música. Abajo esperan algunas mesas con un sofá corrido. El dj ocupa la mesa dentro de la barra central en este atrio que comunica ambos niveles. El espacio, a partir de medianoche, evoluciona festivo.    

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  • Mediterránea
  • Barrio de las Letras
  • Crítica de Time Out

En ese mismo Barrio de las Letras en el que conviven turistas despistados con vecinos que habitan una de las zonas más concurridas de la capital, en el que las rutas culturales por algunos de los principales museos del país se cruzan con las compras del día a día, Ganz ha sabido no sólo hacerse un hueco sino consolidarse en él. Este bar de vinos con cocina de temporada no necesita sumarse a la moda de los wine bars: ellos ya estaban allí, haciendo lo que saben hacer y fidelizando a su clientela cuando llegó la oleada de aperturas de este tipo de establecimientos, tiempo después. En este local, que ocupa la esquina en la que se cruzan la calle Almadén con San Pedro, los vinos estructuran el discurso y la cocina responde con inteligencia, sin eclipsarlos, pero sin remitirse a ocupar un segundo plano. Su propuesta se enmarca en un espacio íntimo, en el que al caer la noche se enciende una vela en cada mesa y en el que siempre acompaña una flor, donde las botellas vacías se acumulan como piezas de una colección.

  • Coctelerías
  • Madrid
  • Crítica de Time Out

Madrid se agita más que nunca. No es casualidad que justo antes de que la ciudad albergue de forma inédita la gala de The World’s 50 Best Bars, la gran cita de los bares de cócteles, irrumpa con fuerza este proyecto ambicioso pero independiente. Devil’s Cut está respaldado por gente apasionada por este mundillo, tres amigos de toda una vida que quieren montar un bar. El destino quiso que descubrieran que el local que uno de ellos había diseñado hace cuarenta años estuviera disponible. Ese local era Casa Pueblo, fundado en el barrio de Las Letras en 1983 como un café bar de época años 20. Un lugar especial que, condenado casi al ostracismo décadas después, experimenta un renacer al unísono del vigoroso estado actual de la coctelería.

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  • Coctelerías
  • Lavapiés
  • precio 2 de 4
  • Crítica de Time Out

Lo importante, seguro que os suena, es el concepto. Que sea un bar, de acuerdo, pero no uno cualquiera: los tiempos imponen la diferencia. Así que la factoría Macera (alguien tenía que hacerlo) abrió el pasado otoño en la parte alta de Lavapiés un nuevo local que transita entre la oportunidad y el antojo. Según se mire, una coctelería subordinada al café o una cafetería pensada para beber de noche. Donde se comen dulces conventuales, otra revisión actualizada del recogimiento espiritual. Y donde recomendamos su versión levemente cafeínica del simbólico cóctel Garibaldi.   

  • Alonso Martínez
  • precio 2 de 4
  • Crítica de Time Out

Parece que una acaba de colarse en una película cuando cruza las puertas de Snake Bar, coctelería perteneciente al Grupo La Rumba y ubicada junto a la plaza de Colón. El establecimiento se encuentra situado pared con pared –o cortina con cortina, mejor dicho– con Habanera, el buque insignia de la casa, y cuenta con Carlos Moreno, su bartender ejecutivo, al frente del diseño de carta y la cuadratura del equipo. Este es, por cierto, tremendamente joven. De entrada, la luz, los colores, el interiorismo y la decoración remiten a otro tiempo. Esa es la idea: que haya un pequeño viaje dentro de cada pieza de la cristalería. Un viaje en el tiempo a través de sus tragos y sin salir del centro de Madrid. La barra y su contra barra, enmarcadas al final del local, podrían servir de escenario para un filme de época. Ante ellas y al extremo contrario del espacio, un sofá corrido se apoya sobre el enorme ventanal y da servicio a diferentes mesas. El ambiente, a diferencia de ese toque retro del interiorismo, es joven, internacional y elegante.  A la mesa, nos reciben con agua y cacahuetes con láminas de ajo fritas.

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  • Lavapiés
  • precio 2 de 4
  • Crítica de Time Out

La cosa pintaba muy mal con el cierre, pero llegó a tiempo la propuesta de una sociedad formada por el productor Enrique López Lavigne, la empresaria Neus Cerdà y el actor Unax Ugalde, el músico Edu Dabán (Por las noches) y los artistas Amanda Portillo y Piro, además de Ángela Gimeno, ganadora de MasterChef y quien se ha ocupado de la cocina. Nombres habituales de la noche y los locales de moda, ningún novato. Brilla restaurado el cartel original del Candela, esquina con la calle Olivar, como las sillas de enea hechas a mano, donde se sentaron todos, o el suelo hidráulico de damero blanco y verde que todavía recordamos del primer videoclip de Ketama. Ahora la barra luce un peto de mosaicos con las caras de los más grandes, las paredes entronizan un pasado museístico y la sala integra al fondo una cabina de música que se desplaza para dejar espacio a las actuaciones. Flamenco y djs, el actual Candela.

  • Chamartín
  • precio 2 de 4
  • Crítica de Time Out

De los creadores del exitoso Bar Trafalgar, llega ahora Bar Vergara. Más serio y formal, o lo que es lo mismo, menos extrovertido y canalla (perdón). Igual de polivalente, cómodo y receptivo al público ecléctico, igual de bar. Con el primero ya asentado en Olavide dos años después de su apertura, resultaba una incógnita aventurarse tan arriba de la calle Serrano, en los aledaños de la nueva Costa Fleming. Spoiler: vas a tener que reservar si quieres probar (otra vez) su brioche de anchoa y mantequilla. Este Chamartín es el barrio donde creció Juan Tena, uno de los socios junto a Nacho Aparicio y David Yllera, fundadores a su vez de Mama Campo. Llegó la oportunidad de un local imponente que en tiempos fue el Airport Tavern, pub irlandés de los mismos que regentaban las cantinas de Barajas. "Fue un flechazo", reconoce Tena.

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