Triperito
Triperito

Estos son los puestos de mercado imprescindibles para comer y beber

Llevan años transformando su identidad. Cierran los puestos tradicionales para reabrir convertidos en locales de hostelería. Escogemos algunos de nuestros favoritos

Gorka ElorrietaJesús Rojas
Colaborador: Jesús Rojas
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Te proponemos algunos de los puestos de mercado para comer en Madrid que nos han hecho felices, rincones por los que nos gusta pasar a menudo, donde las actitudes y las dinámicas son menos rígidas que en un restaurante al uso, pero donde la comida, disfrazada de cotidianidad e informalidad, es igual de apetecible. En las plazas de abastos, la restauración va ganando cada vez más terreno a los comerciantes de toda la vida. Entre todas las variantes preferimos, claro, aquellas que mantienen un equilibrio saludable entre viejos y nuevos inquilinos. Desde Chamberí hasta Lavapiés, pasando por Malasaña o Chueca, esta es nuestra selección para tomar unas cañas, un picoteo informal o un festín pantagruélico. 

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1. Taberna Sacra

Sirva el tuétano como bienvenida a esta tabernita de raíces gallegas (pero con largo alcance y propuesta muy viva) que se estrena dentro del Mercado de Vallehermoso. Bocados como este, servido en focaccia de centeno, dibujan su personal versión de las populares empanadas (sus broas siempre abriendo la carta pero con rellenos que cambian). Gustoso a rabiar. Con certeros puntos de acidez para equilibrar la potencia de grasa y una cuidada presentación a pesar de la informalidad del lugar. Puedes hacer un plan de barra (redondo como su tortilla do Veral) u ocupar mesa junto al gran ventanal y probar de una casi toda su cocina: callos sarracenos, raya en “caldeirada”, caldo con grelos, tabla de quesos... La bodega es corta pero más que solvente. Y mutan las etiquetas periódicamente. Ganas los vinos gallegos pero también hay grandes D.O. pero con botellas poco comunes. Dejaos llevar por lo que os ofrezca José María Alonso, alma mater del lugar.  

  • Italiana
  • Legazpi
  • precio 2 de 4

"Los frescos se compran aquí". Y están tan conectados al presente de los puestos como a su pasado. “La tipografía de nuestro nombre la copiamos de la que tuvo la frutería, que apareció cuando quitamos el rótulo de los congelados que le sustituyeron después”. Con el mismo peso de lo grabado en el frontispicio de un templo, Carlo y Giorgia, que llegaron a Madrid en 2018 estimulados por el ánimo de dar un giro a su vida, siguen fielmente una máxima: "Poco, pero bueno". Y casero al 200%. Del pesto a la crostata, de la porchetta al exclusivo helado de chocolate y albahaca, ideado junto a Gelato Lab (mercado de La Cebada). Los martes, en este mercado para comer en Madrid, un autodidacta y entusiasta Carlo prepara las distintas pastas frescas al huevo (tagliatelle, rigatoni, fusilli…) para luego convertirlas en platos familiares y soberbios. Sentarse en su holgada mesa es el plan sencillo, reconfortante y gustoso que buscáis tras esa cita cultural en Matadero o el paseo por Madrid Río; porque si sois vecinos, siempre podréis encargar y llevaros la pasta y la salsa que os tiente.

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3. Picar by Gozar

Del creador de Gozar, que no es otro que el sumiller y empresario Pablo Morales, llega ahora al Mercado de Tirso de Molina (a pesar del nombre está en la zona de Puerta del Ángel) la versión de picoteo informal de la neotaberna castiza próxima a Madrid Río. Lo primero que te conquistará nada más entrar en el mercado es el mercado en sí, ya que da gusto comprobar que todavía resisten muchos de los puestos tradicionales… ¡Y esperemos que por mucho tiempo! Todos ellos conviven con este novedoso proyecto en el que se puede intuir que una de las pasiones de su propietario es la cerveza (porque es artesana y está especialmente bien tirada). Si te dejas caer por Picar by Gozar, vas a tener la oportunidad de conocer una original versión de la clásica ensaladilla, en este caso especiada y acompañada de mejillones en escabeche y alga nori. Además, te proponemos su muhammara mexicana o el trikini de chicharrones, pimientos verdes fritos y queso edam fundido. Como ves, se trata de platos con toques viajeros que huyen de lo convencional y, sobre todo, de lo que se suele ofrecer en un bar de mercado. ¡Aquí se viene a picar y a gozar!

4. Asian Army

Desde que Isadora Tan y Stuart Colley llegaron al Mercado de Antón Martín, en septiembre de 2019, los amantes de la cocina del Sudeste Asiático tienen un templo al que peregrinar cuando el cuerpo les pide esos sabores auténticos y callejeros que te hacen viajar por Indonesia, Singapur, Malasia, Tailandia o Vietnam. La pareja al frente de esta cantina, ella en cocina y él en sala, consiguió sorprender desde su apertura en Madrid gracias a una selección de platillos que desprenden honestidad y que son perfectos para compartir. Entre los más aclamados se encuentran los fideos de huevo con setas confitadas y pollo, el arroz de coco a la parrilla, que se presenta envuelto en una hoja de plátano, o las brochetas de cerdo marinadas. Y, por supuesto, no puedes irte de Asian Army sin probar sopa Laksa clásica de la abuela. Una cosa más, si lo tuyo son las cervezas artesanas, debes saber que han abierto un espacio en colaboración con la cervecera Península donde también puedes degustar sus brochetas satay de pollo, las salchichas estilo tailandés, los noodles de arroz con pollo, siomais caseros y muchas cosas más.

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5. El Triperito

No falta el plato insignia de Roberto, su ceviche caliente de mejillones al wok, pero hay mucho más para elegir en el "Come y Chifla" de Triperito, el hermano pequeño de Tripea. Al mercado de La Paz llegan un ceviche saltado de langostinos, la ostra chifa, su famosa croqueta de ají de gallina o el chaufa de lagarto ibérico 'Joselito' a la norteña. Este nuevo local recupera el pulso callejero -donde la inclinación peruana cae hacia lo chifa- frente al tono gastronómico del celebrado y premiado puesto en el mercado de Vallehermoso. Aquí tenemos una mesa alta con taburetes para 12 comensales que funciona sin reservas pero también hay hueco para implementar take away y llevarte tu comanda favorita donde te dé la gana. Abre de lunes a sábado para comidas, meriendas y cenas.

6. Arzábal Market

Los que saben cómo se las gastan Iván Morales y Álvaro Castellanos en su taberna actualizada del barrio de Retiro se pueden hacer una de idea de lo que se van a encontrar en esta versión más gamberra. Una carta disfrutona a más no poder que convence a los amantes de la cocina casera de producto a través de esas raciones tan típicas de la cocina madrileña que siempre saben mejor en una barra. Desde las famosas patatas bravas hasta las no menos populares croquetas de jamón con leche de oveja latxa o los huevos rotos trufados. ¡Un festival de sabores castizos de los que nunca te cansas! Otro dato a tener en cuenta es que, sin necesidad de salir de este mercado, vas a poder disfrutar de otras dos propuestas con el sello de Morales y Castellanos grabado a fuego. Hablamos de Hermanos Pollo y Madrí, que vienen a ocupar las dos barras centrales de este espacio gastronómico que recibe más de siete millones de visitantes al año. El primero es una cervecería divertida en la que disfrutar de los callos a la madrileña, la oreja crujiente con salsa brava o los torreznos fritos. Y el segundo está especializado en sabrosos y jugosos pollos, que ofrecen en versión contramuslo crujiente, mini burger de pollo frito con salsa tártara o croquetón de pollo asado.

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  • Japonesa
  • Lavapiés
  • precio 2 de 4

Lo de Yoka Kamada es uno de los negocios más prósperos, ejemplares y queridos de la zona. Empezó haciendo makis y niguiris en apenas dos metros cuadrados y ha acabado comandando una tabernita nipona en el corazón del Mercado de Antón Martín, un rincón donde todos los cocineros son japoneses. Eficiencia, sonrisas, buena materia prima, propuestas del día, objetos importados, sake, bizcocho de té verde, precios ajustados, amabilidad… son algunos de los pilares de este atractivo puesto de mercado para comer en Madrid. 

8. Casa Dani

Has oído hablar de su tortilla de patatas cientos de veces, y la verdad es que todo lo bueno que se diga de ella es poco. Pero lo cierto es que existen muchas más razones de peso para hacer una visita a este icónico puesto del Mercado de la Paz (ahora también en el de San Leopoldo). Aquí manda -desde 1991- la mejor cocina española, por eso en las comandas de Casa Dani nunca faltan las croquetas, los callos de la casa, los calamares, la ensaladilla o la mencionada tortilla. Esta familia lleva reivindicando la cocina de mercado desde que abrieron sus puertas y eso queda plasmado en cada uno de esos platos fácilmente reconocibles que suelen traernos excelentes recuerdos familiares. Suele estar bastante concurrido, pero merece la pena hacer un poco de cola porque no suele demorarse mucho la espera y porque vas a comer siempre de maravilla. Tienen menú del día, con muchos platos entre los que poder elegir, y puedes disfrutar de su propuesta en varios espacios dentro del mercado (también en la terraza) y a través de delivery. En resumen, que si no conoces aún Casa Dani es porque no quieres. 

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  • Lavapiés

Quesos, embutidos y vino, vino vino… Etiquetas que reclaman la atención y despiertan la curiosidad en cuanto cruzas la mirada con ellas. Referencias que retan tus papilas en esta corriente y afición por el vino natural de la que José fue uno de los pioneros a la hora de vender e ilustrar al neófito en este puesto del Mercado de San Fernando. 

Mucho se habla de cocina honesta. Si hay dudas con ella, un puesto en el Mercado de Antón Martín, mercado que todavía huele a mercado, las despeja. Lalópez es la última aventura, la más personal, de Sergio Mayor. Y es que este chef atípico viene de haber sido cocinero personal de David Guetta. Mucho antes fue aprendiz en Viridiana hasta llegar a curtirse como su jefe de cocina. De Abraham García aprendió a estimular las papilas con acideces y contrastes. Ahí está la carrillera al curry. O el arenque del Báltico, marinado con aguacate y mango, refinada extravagancia en un puesto de mercado para comer en Madrid.

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11. John Barrita

Panes en Madrid hay muchos, pero no todos son tan irresistibles como los que elabora a diario John Torres (el panadero de los estrellas Michelin). Con su pan de brioche, su focaccia o su envoltini consigue crear los que para muchos son los mejores bocatas de la capital, que ahora mismo solo vas a poder encontrar en el Mercado de San Miguel. Todos ellos son perfectos para ese día que estás por el centro y necesitas hacer una parada rápida para reponer fuerzas, pero recomendamos encarecidamente el de cochinita pibil, el de carrillera y el de jamón ibérico. Las masas, el producto que usa para el relleno, las salsas que lo acompañan,… Todo es del máximo nivel en John Barrita, de ahí que su oferta no guarde ninguna relación con la del típico bar de bocadillos que todos conocemos. Es también la razón de que su puesto sea uno de los más visitados dentro de este centenario mercado donde, desde hace cinco años, el peruano hace muy felices a clientes llegados de todas partes del mundo con sus #BocatasQueMolan. 

  • Cocina creativa
  • Lavapiés
  • precio 2 de 4

Platos sabrosos, técnicos, sorprendentes, transfronterizos... con una materia prima humilde ("no compramos erizo ni trufa ni... Hacemos natto de garbanzos que cuesta lo que valen sus esporas y la legumbre. Estamos explorando otras vías, leal a mi ética. Queremos gritar desde un mercado que es posible ir más allá en la alta gastronomía"). Mucho trabajo de fondo. Samy Alí cerró La Candela Restò (1 estrella Michelin) porque vio que aquel no era su camino y no había manera de reconducirlo. No era lo que quería y desapareció para disfrutar de su familia un tiempo. Ha vuelto a un puesto de mercado, el de Antón Martín, con lo que mejor sabe hacer ("en casa siempre ha estado muy claro, se repetía como algo natural: ¿Samy? Será cocinero. Y eso estudié y, espoleado por la curiosidad, en esto llevo más de veinte años") y a su manera, sin fronteras entre la cocina y el comensal, libre de muchas innecesarias cargas que porta todo hostelero ("todos somos cocineros. Son en quienes más confío. No hace falta nada más para dar de comer muy bien, que es a lo que viene la gente, ¿no?"). Imprescindible. Tanto que es necesario reservar casi desde que inauguraron. 

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  • Comer

No solo venden carne, también tienen una carta para probar el buen género que trabajan ahí mismo. Cuenta con una suculenta selección de hamburguesas que sirven en buen pan de brioche: Cuakk! Burger (pato en confit), Booga Burger (carne picada) o la Prrimital Burguer (de costilla de vaca). A estos infalibles bocados para el habitual del mercado de San Miguel, suman el Hot Pepita (un pepito de filete de ternera laminado) que se puede completar con maíz, patatas o un espléndido carpaccio de cecina con aceite ahumado. El chef David Montes capitanea este proyecto que nace de la mano de uno de los más destacados y fiables sellos cárnicos de nuestro país, Discarlux. "Coinciden con nuestros valores de respeto por el animal, de crianza en libertad y una apuesta por la producción local, además de las mejores piezas internacionales".

  • Española
  • Puerta del Ángel
  • precio 2 de 4

Quiche de queso y romanesco o curry de verduras y cous cous. Eran algunos de sus platos del día hacia finales de año y ejemplifican bien parte de su ideario. "Buscamos ofrecer algo cuidado a partir de la temporada. Siempre tenemos una cesta de verduras en la barra como prueba de que lo que hacemos parte de ahí. Y todo lo elaboramos desde cero. Los platos salen en menos de diez minutos porque hay mucha preproducción", argumenta Emilio, al frente de su segundo proyecto personal tras el restaurante García, en Conde Duque. Buscaba una hostelería más relajada que le permitiese conciliar, aunque cada sábado sea una  jornada maratoniana hasta el cierre, y un ambiente más humano y personal. Y aterrizó en el Mercado de Tirso de Molina, en Puerta del Ángel, para alegrar estómagos con su fideuá de carrilleras, su panceta asada, su exitosa sardina ahumada... ¡y vaya si lo consigue! Acercaos, acercaos

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15. Cebreros

Que hoy en día uno siga encontrado un bar como Cebreros en un mercado municipal como el de La Paz, inaugurado en 1882, es algo que los madrileños deberían valorar y mucho. Aunque están especializados en arroces, como el caldoso con bogavante, el de rape y langostino o el de conejo de monte con alcachofas, lo que lleva a muchos a visitarlo a diario a la hora de comer es el menú del día. Puedes elegir entre diez primeros y diez segundos, y lo mejor es que todo está cocinado con mucho cariño y a un precio más que ajustado. En esta casa se cocina diariamente con producto del propio mercado y gracias a esta sinergia los comensales pueden disfrutar de platos como el rabo de toro, los callos a la madrileña, el pisto con huevo, el cachopo con patatas fritas, las perdices en escabeche o los torreznos de Ávila. Por cierto, si has desconectado justo después de leer que son expertos en arroces, acuérdate de llamar antes de ir porque algunos de ellos son por encargo.

  • Chamberí
  • precio 2 de 4
Kitchen 154
Kitchen 154

Si te gusta el picante, no busques más. Si persigues la cocina street food asiática, en este puesto de mercado para comer en Madrid hay un candidato de primera. Si te van las barras moviditas, ya tienes una (aunque también puedes reservar mesa). Música, wok en llamas, huevo a baja tempura, manos moviéndose rápido, abre la arrocera, cierra la arrocera y mucha complicidad en este puesto del Mercado de Vallehermoso. Gente apasionada y entregada. Si el ánimo inmejorable de sus responsables no te levanta el día, lo hará su merluza a la pimienta negra o sus costillas coreanas. En la pizarra lucen media docena de platos muy bien resueltos, equilibrados, en su punto de cocción o de asado. Además no tienen que irse lejos si les falta cilantro o carne para el día siguiente; sus proveedores regentan el mismo mercado. Garantía de producto fresco para el cliente. Y lo que no encuentran ahí lo buscan en otro sitio pero siempre de origen nacional. Creaciones sabrosas, algunas icónicas pero reinterpretadas a su manera, presentaciones agradables y precios que dan risa. Si después de todo esto prefieres sentarte en el salón de tu casa, te lo preparan para llevar. No extraña que se llene cada vez que levantan la persiana.

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  • Cocina Internacional

Para poder comer en BarraCruda hay que situarse en el distrito de Barajas. No todo es Jorge Juan en Madrid. Inaugurado por José Alberto Zapata en octubre de 2019, este restaurante de crudos, semicrudos y cocciones a baja temperatura se alimenta de mucho cliente de oficina que no quiere renunciar a comer a diario con cierta gracia. Toda vez que este BarraCruda se ha hecho un hueco en la periferia, José Alberto abrió a finales de 2022 un nuevo raw bar de propuesta idéntica en un pequeño rincón del Mercado de Ibiza. Ya más en el meollo, este, sin embargo, no es un mercado bullicioso, tampoco de los delicatesen. Levantar el cierre aquí dentro no es dejarse ver en los bulevares del barrio del Retiro. Pero a este venezolano-peruano de 38 años le puede servir de banco de pruebas para darse otra vez a conocer.

  • Chamberí

Daniel Varea es cocinero con currículo parisino (Le Grand Véfour o Goust) y madrileño (La Cabra o Gaytán), mientras Nacho Leñero es el fermentista del dúo, con experiencia en proyectos de Copenhague (Space 10), Lessac (Domaine de Boisbuchet) y Madrid (fundó el laboratorio de Black Pepper&co). Batch es tienda y barra degustación. Productos de temporada y de cercanía, con hierbas de El jardín del cocinero y verdura ecológica de Sapiens (atentos a otras futuras colaboraciones). Una despensa viva con fermentos de elaboración propia como kimchi o calabaza. Y una cava de vinos naturales con más de 450 referencias en el Mercado de Vallehermoso.

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  • Fusión
  • Vallehermoso
  • precio 2 de 4

Una mesa larga en mitad del mercado de Vallehermoso. Se congregan alrededor 16 comensales. Todas las alegrías de comer en barra (ves el trabajo en cocina o lo que sacan al de al lado y crece el entusiasmo glotón, se despiertan las glándulas salivales), pero con la comodidad de una mesa –alta, eh- (hay un espacio de cortesía entre los comensales). Roberto y su minúsculo equipo trabajan rápido, pero aquí no hay prisa; los platos se suceden a un ritmo bien coordinado. Flashback ágil para contextualizar (tampoco vamos a irnos hasta sus stages en importantes restaurantes limeños). Roberto Martínez estuvo en el ‘dreamteam’ de Nakeima y en Nikkei 225 y Kena. Es obvio, pero por si acaso… no esperen ni lo uno ni lo otro. Como aquéllos, el joven chef madrileño abraza lo que conoce bien, esa fusión asiático-peruana, y la hace suya a partir de una materia prima que tiene muy a mano. Es un tipo con criterio, hábil, brioso, valiente. En este proyecto –100% personal aunque detrás estén los inversores del Grupo Tiradito- se atreve con todo. Acertará más o menos, pero siempre encuentras un sello propio. No replica platos. Crea. Y, abrimos paréntesis, eso vale también para su pequeña bodega. Atípica, particular, curiosa. Ofrecen OTROS vinos y se agradece andar por caminos no trillados. No hay otra manera de encontrar la sorpresa, de que a la vez ésta te pertenezca un poco más. Volvamos al presente. Roberto prepara un menú (casi) a diario. Cabe el riesgo y la diversión. No hay prejuicios. 

  • Española

Con la mano y la dirección culinaria de Fran Vicente, Javier Romero y Miguel Vicente dejaron el marketing y la publicidad para meterse a taberneros en este puesto del Mercado de Vallehermoso, una de las más firmes plazas de abastos si hablamos de restauranción. Aquí adoran el fuego lento, la cuchara, el tapeo ilustrado, los fondos. Por eso en carta siempre hay algún guisote reconfortante como el de garbanzos con langostinos o las fabes con pichón, pero también platos ineludibles de nuestro recetario como los callos, los boquerones en vinagre, la ensaladilla rusa o unas deliciosas croquetas (cuyo relleno cambia según la temporada). La cocina de siempre, vamos. La que apetece a diario. 

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  • Vegana
  • Puerta del Ángel
  • precio 2 de 4

Comparten cocina, postres y juguetes infantiles, están unidos por varias mesas y una barra alta que da al pasillo, pero separados por su filosofía. Mientras una sirve un curry de verduras, el otro con secreto ibérico. Patricia y Fernando hacen de la necesidad virtud. No tienen salida de humos. Todo lo preparan al horno: samosas vegetales, berenjena con mole casero, bao de carrillera, bizcocho de zanahoria... Este agosto han cumplido seis años y fueron uno de los primeros puestos de restauración en instalarse en un mercado, el de Tirso de Molina, ejemplo de arquitectura civil de la Segunda República, que esconde muchas sorpresas por descubrir.

  • Francesa
  • Barrio de Salamanca
  • precio 2 de 4

La 'culpa' la tiene su concuñado. Manuel, esmerado y amistoso conductor del proyecto, y él abrieron una franquicia –que ya no existe– para ofrecer vinos franceses de familias que miman el terroir. Luego llegó la barra con degustación, protagonizada por el foie y las ostras de Amélie ("puedo abrir más de 2.000 al mes"), y en agosto de 2020, un lustro después, la ampliación de la cocina y el añadido de una pequeña pero acogedora sala. Siendo media docena de ostras y un champán (o una botella de Crémant de Limoux), el mejor aperitivo estos días, su carta de ascendencia gala y mediterránea, que están adecuando a la temporada y reduciendo para alumbrar su verdadera esencia, invita a sentarse con calma: una popular fondue, un sorprendente gofre de bravas, unos espléndidos arroces y ese chuletón a la brasa recién cortado por el carnicero vecino. "Nuestra despensa es el mercado. Son compañeros,  nos dan muchas ventajas y recomendaciones. Así va uno a trabajar a gusto. Eso sí, intento picotear de todos". Como en casa, pero en el Mercado de la Paz

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  • Hamburguesas
  • Chamberí
  • precio 1 de 4

Quizás porque no es una hamburguesería al uso sirven la mejor versión de este bocado que vais a probar en mucho tiempo. Aunque la pluma sea el corte favorito del patrón, de su parrilla pueden salir centenares de ejemplares diarios. La de panceta ibérica marinada en receta secreta es de lágrima. Arrancaron en el mercado de Chamberí pero desde el invierno de 2021 también les vais a encontrar y disfrutar en el renovado Mercado de San Antón (Chueca)

  • Tiendas
  • Pastelerías
  • Lavapiés
  • precio 1 de 4

Cada día Hanayo Ueta se afana en un espacio minúsculo y delicioso para llenar su vitrina, cumplir con los pedidos e incorporar producto neuevo (el último, el melonpan, muy típico en épocas navideñas). Es imposible no recordar el filme 'Una pastelería en Tokio' al verla tan atareada entre dorayakis, mochis, crema de matcha o anko, tartas de queso con sabor a yuzu o bollos de curry japonés, la única opción salada del puesto. De todo hay unidades limitadas. Conviene reservar. A Hanayo la encontrarás en el Mercado de Antón Martín. 

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  • Mexicana
  • Lavapiés
  • precio 2 de 4

Amor a la mexicana, gritaba Thalía con su pelo al viento. Y amor a Cutzamala, el puesto de comida mexicana que ha conseguido abrirse hueco entre las pescaderías, charcuterías y fruterías del Mercado de Antón Martín, con sus cuatro mesas y su encanto latino, con sus ricos tragos chicanos y el que es, para muchos, el mejor guacamole de Madrid. Con bocados que se acercan más al ‘street food’ que alimentaba Harrison Ford en ‘Blade Runner’ y no tanto al postureo gourmet que acostumbramos a pagar a día de hoy, Cutzamala Mex Food es ese recóndito y encantador rincón mexicano del centro de Madrid al que ir siempre que nos apetezca el auténtico sabor callejero. Los clásicos tacos de carnitas o cochinita pibil y los chilakillers de carne dejan sitio a especialidades fuera de carta como el pozole, los chiles rellenos, los tacos de pescado, el ceviche, las quesadillas de flor de calabaza y cuitlacoche o el pollo al mole casero de verdad. Para acompañar con margaritas, micheladas, cervezas, cócteles acapulque, aguas frescas de tamarindo, horchata o Jamaica, y brindar por Uriel Coria, el ‘dueño de todo esto’, un mexicano que vino a España de vacaciones hace veinte años y decidió quedarse para ser feliz cocinando a la manera tradicional de su país, tal y como su madre le había enseñado.  

  • Lavapiés
  • precio 2 de 4
La Saletta
La Saletta

Si al otro lado de la barra y en la cocina todos hablan italiano y en las mesas hay italianos, no hay duda. Sentarse en este pasillo del Mercado de Antón Martín no defrauda. Vale, no tienen horno de leña pero sus pizzas, además de buenos precios, tienen un buen tamaño, resultan sabrosas y son casi una veintena las opciones para elegir. Al plato estrella, le suman un puñado de ensaladas y raciones heterogéneas y suculentas que van de la porchetta romana (de óptimo punto) a la tarrina de provola y tomate seco. Grandes clásicos transalpinos bien llevados (incluid aquí tiramisú y cannolo siciliano). Igualmente atractiva es su bodega, que muda de etiquetas periódicamente. No os perdáis los platos que bailan con la temporada. Una fiaschetteria en progresión ascendente.

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  • Lavapiés
  • precio 1 de 4
Donde Sánchez
Donde Sánchez

Es agradable pasar un rato en este puesto de mercado para comer en Madrid. Cervezas artesanales (por ejemplo, distintas versiones de Salvaje, made in Campo de Criptana, tierra de la responsable de este espacio), varios blancos/tintos seleccionados con cariño y un gozoso vermú conforman la bodega con la que acompañar las viandas que se ha procurado: chacinas, quesos, conservas, patés... Reina el buen ambiente y la camaradería pero si prefieres, todo lo expuesto es también para llevar. A menudo organizan catas y degustaciones. 

  • Malasaña
  • precio 2 de 4
Lily
Lily

La cocina chifa pocas veces fue tan real. Al otro lado de la barra un hombre peruano (sirviendo) y una mujer china (cocinando). El negocio, que descubrimos hace ya varios años, empieza a recoger sus frutos. La clientela, mayoritariamente sudamericana, ya no se reparte sólo entre las escasas mesas junto a la barra de este puesto del Mercado de Los Mostenses. Han ampliado su espacio con otro comedorcito aledaño. Bueno, bonito y barato. Vale, bonito no es y tiene la tele siempre encendida, pero ellos son simpáticos, las raciones son generosas y no encontrarás un ceviche de corvina por esos precios en toda la ciudad. Tampoco encontrarás, con tanta cocina fusión compitiendo ahora mismo, esa falta de pretensión/necesidad de epatar. No es que preparen platos auténticos, es que no saben hacer otra cosa. Resulta tan de andar por casa (todo, vajilla incluida) como sabroso. Arroz chaufa, sopa wantan, ají de gallina, tamales... Para beber, ¿qué tal si pruebas la chicha morada? Nota: Si vas tarde a comer y ves cerrada la entrada principal, no te cortes, llama al timbre y espera.

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