Los mejores puestos de mercados para comer y tapear

Nuestros mercados llevan tiempo transformando su identidad. Cierran los puestos tradicionales para reabrir convertidos en locales de hostelería. Escogemos algunos de nuestros favoritos
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Tresporcuatro
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Tresporcuatro
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Te proponemos algunos de los puestos que nos han hecho felices en los últimos meses (en algún caso, años incluso), rincones por los que nos gusta pasar a menudo, donde las actitudes y las dinámicas son menos rígidas que en un restaurante al uso pero donde la comida, disfrazada de cotidianidad e informalidad, es igual de apetecible.

El boom de los nuevos mercados es una realidad ‘in crescendo’. En las plazas de abastos de la ciudad la restauración va ganando cada vez más terreno a los comerciantes de toda la vida. Entre todas las variantes –y no hablamos de las bombas, lagartos y cohetes de nuestro querido puesto 28 del Mercado de Vallecas que se nos hace la boca agua-, preferimos, claro, aquellas que mantienen un equilibrio saludable entre viejos y nuevos inquilinos.

Por eso, aunque es un fijo tras las compras por Malasaña, hemos obviado el Mercado  de San Ildefonso o el Mercado de Moncloa, ambos dedicados (casi) exclusivamente a la hostelería. Tampoco vamos a descubrir otros como el Mercado de San Antón (Chueca), uno de los pioneros de esta metamorfosis, o el cazaturistas Mercado de San Miguel, donde un barniz hipnótico baña cada artículo. Al margen se ha quedado la vertiente más eco/km0 de la que El Huerto de Lucas o Mamá Campo (más tienda que mercado) son dos ejemplos espléndidos.

Vamos, que con los que no están se puede hacer otra lista. Y aún podríamos hacer otra con los puestos (Donde Sánchez, Asadero Miguel Angel, Bendito…) por los que solemos dejarnos caer de vez en cuando. Pero teníamos que hacer una –a razón de un mercado, un puesto- y es esta.

Restaurantes, Española

Tres por cuatro

icon-location-pin Barrio de Salamanca

El nombre no hace referencia a un compás musical ni a las medidas del local sino a los meses que dura cada estación. Lo de Álex Marugán, cocinero sensato y metódico, es la sublimación del producto de temporada. Trabaja a conciencia fondos y caldos y siempre hay un guiño mexicano en su carta, escueta, pulida y sustanciosa. Para estas semanas ultima un rossejat de raya con sobrasada, una ventresca de pez espada, un guiso de conejo y caracoles... Imprescindible. 

Time Out dice
Restaurantes, Mexicana

12 chiles

icon-location-pin Barrio de Salamanca

Elote, cajeta, tlacoyo, chilaquiles, huitlacoche... En este espacio tan auténtico como estiloso no solo vas a comer padre, también ampliarás tus conocimientos culinarios. Rodeada de suculentos guisos y frente al comal, Blanquita plancha la masa de maíz y deshilacha el queso oaxaqueño para preparar unas quesadillas con frijoles que abren el apetito a cualquiera. Su repertorio de antojitos y agua de sabores la han convertido en parada habitual de la comunidad mexicana del barrio. No es para menos.

Time Out dice
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Bares y pubs, Taberna

El Escaparate

icon-location-pin Chamberí

En el sprint final de la carrera por los mejores torreznos de Madrid habría que echar mano de la foto finish. Y entre los posibles vencedores estarían, sin duda, los que sirve Francisco Bononato en su nuevo proyecto. Le animó Higinio Gómez, proveedor de aves para grandes restaurantes y chefs estrellados, que estaba a punto de dejar su anterior galería comercial y mudarse aquí. Así que no extraña ver en su carta, tan breve como tentadora, una  pechuga de pichón  que te parte el corazón. Abierto toda la semana, desde el desayuno y hasta la primera copa los fines de semana, el local saca pecho durante los aperitivos. 

Time Out dice
Restaurantes, Japonesa

Yokaloka

icon-location-pin Lavapiés

Lo de Yoka Kamada es uno de los negocios más prósperos, ejemplares y queridos de la zona. Empezó haciendo makis y niguiris en apenas dos metros cuadrados y ha acabado comandando una tabernita nipona en el corazón del mercado de Antón Martín, un rincón donde todos los cocineros son japoneses. Eficiencia, sonrisas, buena materia prima, propuestas del día, objetos importados, sake, bizcocho de té verde, precios ajustados, amabilidad… son algunos de los pilares de este atractivo puesto. 

Time Out dice
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Exargia
Ana María Marrero Castro// @anamariamarrero
Restaurantes, Griega

Exargia

icon-location-pin Embajadores

La cocina de Emmanouil Choreftakis ofrece  el mismo cariño que se le supone al plato que se prepara cuando viene toda la familia a casa. La misma voluntad doméstica y el mismo esforzado amateurismo. En este puesto con nombre de barrio anarquista ateniense lleva elaborando su placentera musaka algo más de un lustro. Cuando empezó, podían  salir más de cuarenta bandejas a la semana. Ahora no llegan a la veintena porque la competencia ha crecido exponencialmente en los últimos años pero sigue trayéndonos a la memoria aquel verano feliz con su ración de queso feta y aceitunas de Kalamata, unos sencillos e insuperables dolmades o una copa de retsina.    

Time Out dice
Restaurantes, Vegana

Vegicano

icon-location-pin Puerta del Ángel

Comparten cocina, postres y juguetes infantiles, están unidos por varias mesas y una barra alta que da al pasillo pero separados por su filosofía. Mientras una sirve un curry de verduras, el otro con secreto ibérico. Patricia y Fernando hacen de la necesidad virtud. No tienen salida de humos. Todo lo preparan al horno : samosas vegetales, berenjena con mole casero, bao de carrillera, bizcocho de zanahoria... En agosto cumplen un año y fueron uno de los primeros puestos de restauración en instalarse en un mercado, ejemplo de arquitectura civil de la Segunda República, que esconde muchas sorpresas por descubrir.

Time Out dice
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Bares y pubs

Pasta Mito - Mercado de Chamartín

icon-location-pin Chamartín

Conviene reservar si quieres comer aquí entre semana. Disponen de pocas mesas y el menú diario (pasta + carne/pescado + postre/café) posee ese punto de elegancia sencilla donde se nivelan lo casero y una materia prima excelente. En ese espacio culinario su cocinero lo borda y el servicio es amable, formal, cercano. Si no trabajas/vives por la zona, una botella de vino del Friuli, su burrata y un plato de pasta siempre son un buen plan para el sábado al mediodía aunque también puedes acabar la compra del finde tomándote un spritz acompañado de un plato de antipasti al gusto. Aparte de los platos que sirven y preparan al momento, diariamente hay varias opciones para llevar: lasañas y entrantes según temporada (de caponata a su versión de boquerones en vinagre), berenjena alla parmigiana tiramisú, panacotta… En la tienda, el mostrador y las baldas lucen tentaciones irrenunciables. Pasta seca o rellena (espectacular la de burrata), embutidos, vinos, salsas, quesos…  Si te asomas por este puesto, donde siempre hay una porción de pizza o una tarta esperando, no te irás de vacío. Y harás bien.

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Kitchen 154 - Mercado de Vallehermoso

icon-location-pin Chamberí

Si te gusta el picante, no busques más. Si persigues la cocina street food asiática, aquí hay un candidato de primera. Si te van las barras moviditas, ya tienes una (aunque también puedes reservar mesa). Música, wok en llamas, huevo a baja tempura, manos moviéndose rápido, abre la arrocera, cierra la arrocera y mucha complicidad en este puesto del Mercado de Vallehermoso. Gente apasionada y entregada. Si el ánimo inmejorable de sus responsables no te levanta el día, lo hará su merluza a la pimienta negra o sus costillas coreanas. En la pizarra lucen media docena de platos muy bien resueltos, equilibrados, en su punto de cocción o de asado. Además no tienen que irse lejos si les falta cilantro o carne para el día siguiente; sus proveedores regentan el mismo mercado. Garantía de producto fresco para el cliente. Y lo que no encuentran ahí lo buscan en otro sitio pero siempre de origen nacional. Creaciones sabrosas, algunas icónicas pero reinterpretadas a su manera, presentaciones agradables y precios que dan risa. Si después de todo esto prefieres sentarte en el salón de tu casa, te lo preparan para llevar. No extraña que se llene cada vez que levantan la persiana.

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Casa Dani - Mercado de la Paz

icon-location-pin Barrio de Salamanca

El goteo desde primera hora de la mañana hasta que cierran es constante y entre su clientela hay oficinistas de traje, gente (bien) del barrio y currelas de toda índole. Es un local realmente grande en el Mercado de la Paz pero en su comedor no cabe un alfiler al mediodía. Merecida recompensa a un trabajo constante durante tantos años. La pizarra de su menú diario (que es de los que SÍ cambia a diario) tiene todo eso que le pides a un restaurante familiar y castizo: lentejas, potaje, callos (segundo gran hit de la casa), sopa de cocido, judías verdes, gallo plancha, escalope milanesa, albóndigas en salsa, filete de hígado… El ambiente, el trato, el buen hacer de la cocinera son ya suficientes motivos para venir. Pero es que además en la barra, salvo que vayas a última hora, nunca falta su tortilla patata, una de las mejores de la ciudad. Un buen pincho y una caña = fe-li-ci-dad.

Bares y pubs

Lily - Mercado de los Mostenses

icon-location-pin Malasaña

La cocina chifa pocas veces fue tan real. Al otro lado de la barra un hombre peruano (sirviendo) y una mujer china (cocinando). El negocio, que descubrimos hace ya varios años, empieza a recoger sus frutos. La clientela, mayoritariamente sudamericana, ya no se reparte sólo entre las escasas mesas junto a la barra de este puesto del Mercado de Mostenses. Han ampliado su espacio con otro comedorcito aledaño. Bueno, bonito y barato. Vale, bonito no es y tiene la tele siempre encendida pero ellos son simpáticos, las raciones son generosas y no encontrarás un ceviche de corvina por esos precios en toda la ciudad. Tampoco encontrarás, con tanta cocina fusión compitiendo ahora mismo, esa falta de pretensión/necesidad de epatar. No es que preparen platos auténticos, es que no saben hacer otra cosa. Resulta tan de andar por casa (todo, vajilla incluida) como sabroso. Arroz chaufa, sopa wantan, ají de gallina, tamales... Para beber, ¿qué tal si pruebas la chicha morada? Nota: Si vas tarde a comer y ves cerrada la entrada principal, no te cortes, llama al timbre y espera.

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La Saletta - Mercado de Antón Martín

icon-location-pin Lavapiés

Si al otro lado de la barra y en la cocina todos hablan italiano y en las mesas hay italianos, no hay duda. Sentarse en este pasillo del Mercado de Antón Martín no defrauda. Vale, no tienen horno de leña pero sus pizzas, además de buenos precios, tienen un buen tamaño, resultan sabrosas y son casi una veintena las opciones para elegir. Al plato estrella, le suman un puñado de ensaladas y raciones heterogéneas y suculentas que van de la porchetta romana (de óptimo punto) a la tarrina de provola y tomate seco. Grandes clásicos transalpinos bien llevados (incluid aquí tiramisú y cannolo siciliano). Igualmente atractiva es su bodega, que muda de etiquetas periódicamente. No os perdáis los platos que bailan con la temporada (ahora mismo risotto con boletus y trofie boscaiola). Una fiaschetteria en progresión ascendente; no lo decimos nosotros, lo dice el nuevo espacio con el que se han hecho para cubrir toda la demanda. Apunta esto: los viernes a las 19.30 preparan un estupendo spritz por 2,5 €. A ver quién dice no recién salido del curro y con todo el finde por delante.

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La Chispería - Mercado de Chamberí

icon-location-pin Chamberí

Esto no es un puesto. Son ocho bajo un mismo nombre (concretamente 6 + 2 oportunas extensiones; con café y tartas caseras en uno y cañas a gogó en el otro). A este baile gastro lo han llamado cocina mastiza (castiza y mestiza). Aquí puedes venir cualquier día a tomarte  vermú/vino madrileño y unos torreznos de Soria (El rincón de Lupe) o entregarte a un mix de tacos y quesadillas que se salen de lo canónico (La valona). Entre los nuevos nombres, se instalado un conocido del barrio. La exitosa taberna andaluza Lambuzo tira sus redes de pescaíto frito y delicias gaditanas en el renovado corazón del mercado (que sigue latiendo cuando el resto de puestos echa el cierre y donde puedes combinar fútbol y cena con amigos; hay una televisión tan gigante como respetuosa con los no futboleros). También los responsables de Tiradito se han sumado al proyecto con una versión callejera de su restaurante peruano. En Chambí sirven sanguches (ineludible el de chicharrón criollo), buns y otros platos mayores. Hay pizzas, samosas, costillas BBQ en Foodlabs y una merluza a la brava (en El loco Antonelli) que hacen honor al nombre del local porque menuda idea la de juntar la salsa de unas bravas y cambiar las patatas por finos tacos de merluza. Pero no sólo sale indemne sino que apetece repetir.

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