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Los mejores puestos de mercados para comer y tapear

Nuestros mercados llevan tiempo transformando su identidad. Cierran los puestos tradicionales para reabrir convertidos en locales de hostelería. Escogemos algunos de nuestros favoritos

Escrito por
Gorka Elorrieta
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Te proponemos algunos de los puestos que nos han hecho felices en los últimos meses (en algún caso, años incluso), rincones por los que nos gusta pasar a menudo, donde las actitudes y las dinámicas son menos rígidas que en un restaurante al uso pero donde la comida, disfrazada de cotidianidad e informalidad, es igual de apetecible.

El boom de los nuevos mercados es una realidad 'in crescendo'. En las plazas de abastos de la ciudad la restauración va ganando cada vez más terreno a los comerciantes de toda la vida. Entre todas las variantes –y no hablamos de las bombas, lagartos y cohetes de nuestro querido puesto 28 del Mercado de Vallecas que se nos hace la boca agua-, preferimos, claro, aquellas que mantienen un equilibrio saludable entre viejos y nuevos inquilinos.

Por eso, aunque es un fijo tras las compras por Malasaña, hemos obviado el Mercado  de San Ildefonso, dedicado (casi) exclusivamente a la hostelería. Tampoco vamos a descubrir otros como el Mercado de San Antón (Chueca), uno de los pioneros de esta metamorfosis, o el cazaturistas Mercado de San Miguel, donde un barniz hipnótico baña cada artículo. Al margen se ha quedado la vertiente más eco/km0 de la que El Huerto de Lucas o Mamá Campo (más tienda que mercado) son dos ejemplos espléndidos.

Vamos, que con los que no están se puede hacer otra lista. Y aún podríamos hacer otra con los puestos (Donde Sánchez, Asadero Miguel Angel, Bendito…) por los que solemos dejarnos caer de vez en cuando. Pero teníamos que hacer una –a razón de un mercado, un puesto- y es esta.

RECOMENDADO: ¿Comer bien por menos de 10 €? Es posible

  • Restaurantes
  • Fusión
  • Malasaña
  • precio 2 de 4

"Dejamos la carta. Era una sangría económica. Nos quedamos con el menú degustación. Pero, salvo dos o tres platos fijos (nuestro huevo con setas es intocable), no nos cerramos a nada. Probamos ideas constantemente, si vemos algo que nos gusta o nos resulta interesante, cambiamos porque si no lo hacemos, nos aburriríamos", apunta Daniel, responsable y chef de esta fabulosa fusión asiático-mediterránea que, a cada plato, estéticamente notables todos, busca evidenciar su carácter. Pronto cambiarán de ubicación, suben una planta. Están a vueltas con los renders y, en breve, con un kamado a la vista y una vitrina con producto del día (menos el pescado, el marisco y los helados, todo sale del mercado), que dibujarán un espacio aún más entretenido para el comensal. "Un día me cansé de trabajar para otros y ahora estoy orgulloso de poder hacer lo que me apetece. Pero nada de esto hubiera sido posible sin la ayuda de mi hermano, que gestiona la sala".

  • Restaurantes
  • Española
  • Puerta del Ángel
  • precio 2 de 4

Quiche de queso y romanesco o curry de verduras y cous cous. Eran algunos de sus platos del día hacia finales de año y ejemplifican bien parte de su ideario. "Buscamos ofrecer algo cuidado a partir de la temporada. Siempre tenemos una cesta de verduras en la barra como prueba de que lo que hacemos parte de ahí. Y todo lo elaboramos desde cero. Los platos salen en menos de diez minutos porque hay mucha preproducción", argumenta Emilio, al frente de su segundo proyecto personal tras el restaurante García, en Conde Duque. Buscaba una hostelería más relajada que le permitiese conciliar, aunque cada sábado sea una  jornada maratoniana hasta el cierre, y un ambiente más humano y personal. Y aterrizó en el mercado para alegrar estómagos con su fideuá de carrilleras, su panceta asada, su exitosa sardina ahumada... ¡y vaya si lo consigue! Acercaos, acercaos

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  • Restaurantes
  • Italiana
  • Legazpi
  • precio 2 de 4

"Los frescos se compran aquí". Y están tan conectados al presente de los puestos como a su pasado. “La tipografía de nuestro nombre la copiamos de la que tuvo la frutería, que apareció cuando quitamos el rótulo de los congelados que le sustituyeron después”. Con el mismo peso de lo grabado en el frontispicio de un templo, Carlo y Giorgia, que llegaron a Madrid en 2018 estimulados por el ánimo de dar un giro a su vida, siguen fielmente una máxima: "Poco pero bueno". Y casero al 200%. Del pesto a la crostata, de la porchetta al exclusivo helado de chocolate y albahaca, ideado junto a Gelato Lab (mercado de La Cebada). Los martes un autodidacta y entusiasta Carlo prepara las distintas pastas frescas al huevo (tagliatelle, rigatoni, fusilli…) para luego convertirlas en platos familiares y soberbios. Sentarse en su holgada mesa es el plan sencillo, reconfortante y gustoso que buscáis tras esa cita cultural en Matadero o el paseo por Madrid Río; porque si sois vecinos, siempre podréis encargar y llevaros la pasta y la salsa que os tiente.

  • Restaurantes
  • Francesa
  • Barrio de Salamanca
  • precio 2 de 4

La 'culpa' la tiene su concuñado. Manuel, esmerado y amistoso conductor del proyecto, y él abrieron una franquicia –que ya no existe– para ofrecer vinos franceses de familias que miman el terroir. Luego llegó la barra con degustación, protagonizada por el foie y las ostras de Amélie ("puedo abrir más de 2.000 al mes"), y este agosto, un lustro después, la ampliación de la cocina y el añadido de una pequeña pero acogedora sala. Siendo media docena de ostras y un champán (o una botella de Crémant de Limoux), el mejor aperitivo estos días, su carta de ascendencia gala y mediterránea, que están adecuando a la temporada y reduciendo para alumbrar su verdadera esencia, invita a sentarse con calma: una popular fondue, un sorprendente gofre de bravas, unos espléndidos arroces y ese chuletón a la brasa recién cortado por el carnicero vecino. "Nuestra despensa es el mercado. Son compañeros,  nos dan muchas ventajas y recomendaciones. Así va uno a trabajar a gusto. Eso sí, intento picotear de todos". Como en casa.

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  • Restaurantes
  • Cocina creativa
  • Lavapiés
  • precio 2 de 4

Platos sabrosos, técnicos, sorprendentes, transfronterizos... con una materia prima humilde ("no compramos erizo ni trufa ni... Hacemos natto de garbanzos que cuesta lo que valen sus esporas y la legumbre. Estamos explorando otras vías, leal a mi ética. Queremos gritar desde un mercado que es posible ir más allá en la alta gastronomía"). Mucho trabajo de fondo. Samy Alí cerró La Candela Restò (1 estrella Michelin) porque vio que aquel no era su camino y no había manera de reconducirlo. No era lo que quería y desapareció para disfrutar de su familia un tiempo. Ha vuelto a un puesto de mercado con lo que mejor sabe hacer ("en casa siempre ha estado muy claro, se repetía como algo natural: ¿Samy? Será cocinero. Y eso estudié y, espoleado por la curiosidad, en esto llevo más de veinte años") y a su manera, sin fronteras entre la cocina y el comensal, libre de muchas innecesarias cargas que porta todo hostelero ("todos somos cocineros. Son en quienes más confío. No hace falta nada más para dar de comer muy bien, que es a lo que viene la gente, ¿no?"). Imprescindible. Tanto que es necesario reservar casi desde que inauguraron. 

  • Tiendas
  • Pastelerías
  • Lavapiés
  • precio 1 de 4

Cada día Hanayo Ueta se afana en un espacio minúsculo y delicioso para llenar su vitrina, cumplir con los pedidos e incorporar producto neuevo (el último, el melonpan, muy típico en épocas navideñas). Es imposible no recordar el filme 'Una pastelería en Tokio' al verla tan atareada entre dorayakis, mochis, crema de matcha o anko, tartas de queso con sabor a yuzu o bollos de curry japonés, la única opción salada del puesto. De todo hay unidades limitadas. Conviene reservar.

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  • Restaurantes
  • Hamburguesas
  • Chamberí
  • precio 1 de 4

Quizás porque no es una hamburguesería sirven la mejor versión que vais a probar este otoño. Aunque la pluma sea el corte favorito del patrón, de su parrilla pueden salir 200 diarias, carne cortada a cuchillo cada mañana. La de panceta ibérica marinada en receta secreta es de lágrima. Les tienes en el mercado de Chamberí.

  • Restaurantes
  • Japonesa
  • Lavapiés
  • precio 2 de 4

Lo de Yoka Kamada es uno de los negocios más prósperos, ejemplares y queridos de la zona. Empezó haciendo makis y niguiris en apenas dos metros cuadrados y ha acabado comandando una tabernita nipona en el corazón del mercado de Antón Martín, un rincón donde todos los cocineros son japoneses. Eficiencia, sonrisas, buena materia prima, propuestas del día, objetos importados, sake, bizcocho de té verde, precios ajustados, amabilidad… son algunos de los pilares de este atractivo puesto. 

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  • Restaurantes
  • Mexicana
  • Barrio de Salamanca
  • precio 1 de 4

Elote, cajeta, tlacoyo, chilaquiles, huitlacoche... En este espacio tan auténtico como estiloso no solo vas a comer padre, también ampliarás tus conocimientos culinarios. Rodeada de suculentos guisos y frente al comal, Blanquita plancha la masa de maíz y deshilacha el queso oaxaqueño para preparar unas quesadillas con frijoles que abren el apetito a cualquiera. Su repertorio de antojitos y agua de sabores la han convertido en parada habitual de la comunidad mexicana del barrio. No es para menos.

  • Restaurantes
  • Fusión
  • Vallehermoso
  • precio 2 de 4

Una mesa larga en mitad del mercado de Vallehermoso. Se congregan alrededor de 16 comensales. Todas las alegrías de comer en barra (ves el trabajo en cocina o lo que sacan al de al lado y crece el entusiasmo glotón, se despiertan las glándulas salivales) pero con la comodidad de una mesa –alta, eh- (hay un espacio de cortesía entre los comensales). Roberto y su minúsculo equipo trabajan rápido pero aquí no hay prisa; los platos se suceden a un ritmo bien coordinado. Flashback ágil para contextualizar (tampoco vamos a irnos hasta sus stages en importantes restaurantes limeños). Roberto Martínez estuvo en el ‘dreamteam’ de Nakeima y en Nikkei 225 y Kena. Es obvio pero por si acaso… no esperen ni lo uno ni lo otro. Como aquéllos, el joven chef madrileño abraza lo que conoce bien, esa fusión asiático-peruana, y la hace suyo a partir de una materia prima que tiene muy a mano. Es un tipo con criterio, hábil, brioso, valiente. En este proyecto –100% personal aunque detrás estén los inversores del Grupo Tiradito- se atreve con todo. Acertará más o menos pero siempre encuentras un sello propio. No replica platos. Crea. Y, abrimos paréntesis, eso vale también para su pequeña bodega. Atípica, particular, curiosa. Ofrecen OTROS vinos y se agradece andar por caminos no trillados. No hay otra manera de encontrar la sorpresa, de que a la vez ésta te pertenezca un poco más. Volvamos al presente. Roberto prepara un menú (casi) a diario. Cabe el riesgo y la diversión. No hay prejuicios. Se ma

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