Ancestral
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Restaurantes con estrella Michelin en Madrid este 2026

Os presentamos las direcciones madrileñas que han sido premiadas con la más reconocida distinción en el universo gastronómico

Gorka Elorrieta
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Hay perfiles culinarios para todos los gustos y para distintos bolsillos. Hay espacios espectaculares y nuevos japoneses entre los nuevos galardonados. Otra cosa es lograr una reserva para el fin de semana. Se estrenan en la famosa guía roja Ancestral, EMi y Éter mientras que Ramón Freixa recupera sus dos macarons. Ya tienes cartas y menús degustación para hacer un regalo los próximos meses. Y si no pillas mesa, en estos prueba en estos otros restaurantes de la capital.

RECOMENDADO: Nuestro top 50 de restaurantes madrileños

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Con tres estrellas

  • Cocina creativa
  • Chamartín
  • precio 3 de 4
  • Crítica de Time Out

El restaurante de David Muñoz no necesita presentación. En solo cinco años, este chef ha pasado de ser un desconocido a ganar el Premio Nacional de Gastronomía y conseguir 3 estrellas Michelín en su restaurante DiverXO, donde apuesta por una cocina elaborada, mezclando sabores, texturas y técnicas de alta cocina. La sorpresa en sus platos está garantizada. Es posible que te cueste reservar, las mesas están muy solicitadas, pero sin duda la experiencia merece mucho la pena.

Con dos estrellas

Ramón Freixa Atelier

El tiempo le ha dado la razón, y es que Ramón lo ha vuelto a hacer. Aunque en realidad nunca se fue, el cocinero catalán está ahora más pletórico que nunca. Bajo su exitoso Tradición, este íntimo “clandestino” le vale para desplegar su cuota de creatividad en una mesa del chef diseñada por él mismo en forma de U. Sobre madera de nogal diez comensales privilegiados comparten cenas degustación (una puede ser vegana) sabedores de que están en el núcleo del Madrid (gastro) más sofisticado y exportable. Y sobre esta mesa Freixa dio el golpe con sus dos estrellas. Una intransferible visión de la vanguardia es la que lleva a cabo en su nueva cocina de campanillas, en donde la técnica y la elegancia van de la mano porque él es así. En el Atelier puede ser ese artista admirado y siempre inconfundible.  

  • Cocina creativa
  • Madrid

A los ocho meses de su apertura en el renovado Mandarin Oriental Ritz ya había logrado su primera estrella Michelin. El triestrellado Quique Dacosta es el ideólogo de la propuesta (y de toda la sección culinaria del hotel: Deessa, Palm Court, Champagne Bar y El Jardín del Ritz y la coctelería Pictura) pero Ricard Tobella es aquí su mano derecha, su jefe de cocina, quien está al frente del servicio diario y salvaguarda la excelencia, ejemplifica el talento. La apuesta con el perfil más gastronómico y culinario de todo este exclusivo e icónico hotel equilibra proximidad y vanguardia en una mayúscula sucesión de platos de elegancia desbordante. En una sala espectacular con vistas al jardín, con una atención exquisita y una bodega a la altura del proyecto, solo tienes que decidir si quieres el Menú Histórico Quique Dacosta, un despliegue de los platos más emblemáticos en la trayectoria del chef extremeño, o el Menú Contemporáneo QDRitz, sus últimas creaciones, exclusivas para este restaurante.  

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  • A la brasa
  • Madrid

Seguramente no exista un restaurante así en toda la ciudad. De brasas hay muchos y buenos pero no con el humo como columna vertebral de todo su menú degustación, de su Fire Omakase. El concepto que ha diseñado Dani García para menos de una veintena de comensales por servicio es único. Ya no digamos si escoges (porque también dispone de un par de mesas contiguas) uno de los seis/siete asientos elevados en primera línea de acción, frente a frente con los cocineros. Alta gastronomía y showcooking en un espacio separado de Leña pero igualmente dentro del hotel Hyatt Regency Hesperia. Todo tiene, más o menos sutil, una nota ahumada. Cada pescado y marisco, cada carne y verdura. Puede arrancar con una mantequilla de levadura con aguacate a la brasa con pan tostado a la brasa e incluir desde un bogavante a la brasa a la nueva y sorprendente versión del tomate nitro acompañado de su mousse con sabor a anguila ahumada en casa.

  • Cocina creativa
  • Chueca
  • precio 4 de 4
  • Crítica de Time Out

El nombre de Diego Guerrero es un aval para el éxito asegurado. Formado en las cocinas de Martín Berasategui, consiguió dos estrellas Michelin con su trabajo en El Club Allard. En 2014 se atrevió a dar el paso de abrir su propio restaurante, y le ha costado solo dos años hacerse con dos estrellas Michelin para DSTAgE. Alonso Martínez fue el barrio elegido para su local, de estética industrial, con paredes de ladrillo visto, tuberías metálicas y cocina vista al fondo. Su cocina, una forma de gastronomía libre y sin ataduras, ya ha logrado los elogios de críticos y público.

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  • Cocina creativa
  • Madrid
  • precio 4 de 4
  • Crítica de Time Out

Un restaurante de prestigio que ha pasado de padres a hijos. Pero no se trata de una familia cualquiera: el apellido Sandoval es sinónimo de buena gastronomía desde hace generaciones. Mario es el chef encargado de plasmar la tradición y al mismo tiempo la innovación en cada plato de Coque. Su horno de vanguardia y sus maderas para asados son los signos de distinción de esta cocina, reconocida con dos estrellas Michelin. Un servicio de sala impecable, una decoración sencilla y dos menús completos (‘Max Madera’ y ‘Arqueología de sabores’) con opción a maridado completan una experiencia gastronómica única.

  • Cocina Internacional
  • Sol
  • precio 4 de 4
  • Crítica de Time Out
Paco Roncero
Paco Roncero

El entorno serio del comedor de este exclusivo club (aconsejable llevar corbata) sirve de escenario para un restaurante originalmente asesorado por el mítico chef Ferran Adriá y actualmente dirigido por su más aventajado discípulo, Paco Roncero. 3 soles Repsol y 2 estrellas Michelín son su carta de presentación. Qué más decir.

Con una estrella

EMi

Imposible abstraerse de la función protagonizada por el extremeño Rubén Hernández Mosquero. La historia de su meteórico salto a Madrid dice que en apenas cuatro meses ha logrado su primera estrella Michelin. Un regreso triunfal tras curtirse en algunas de las referencias de fine dining más sonadas del mundo. Ocurre todo en la barra de madera para algo más de diez comensales. El restaurante, en sí mismo, se envuelve de artesanía. Y los pases, hasta catorce, se asientan en el ideario de la Nueva Cocina Nórdica sobre el que se permite a su vez aplicar algunas ecuaciones orientales. Un Michelin que puede ser cantado desde el estudio milimétrico de cada detalle. Que cuenta además con la presencia magnética del sumiller Miguel Ángel Millán, lo que eleva la percepción de una sensibilidad buscada. La sucesión de platos demuestra el dominio de la cultura gastronómica más viajada, pero también se atraviesa por un impulso emocional que arranca en sus orígenes, como el uso de la caza. Aunque el primero de esos impulsos fuera bautizar a su primer restaurante con el nombre del hermano que ya no está con él.  

Pabú

En apenas dos años, el chef Coco Montes –discípulo de Alain Passard y curtido entre Zalacaín y Azurmendi– ha conseguido hacerse un hueco entre los restaurantes donde todo el mundo quiere ir en la capital. Y lo ha hecho, además, por el camino menos fácil. El pilar de esta singular y afrancesada aventura es la cocina de microtemporada, que encuentra en productos los productos estacionales –verduras, frutas, aves o pescados– a sus mejores aliados a la hora de confeccionar suculentos platos, diseñados y ejecutados al día, que se expresan de maravilla a través de tres menús degustación y que le han valido, de momento, para atesorar 1 estrella Michelin y 1 sol Repsol. Adentrarse en este espacio de la zona Bernabéu, donde su madre, Rita González, ejerce de jefa de sala, conlleva la aceptación de unas reglas que para Montes son innegociables. Por ejemplo, aquí la cocina es efímera, está en constante cambio, y ahí radica precisamente el encanto de este lugar donde todo se hace al día –desde el pan de masa madre natural hasta la pastelería o los helados– y en el que productores locales y proyectos agroecológicos juegan un papel determinante. Te sorprenderás al comprobar lo que son capaces de hacer con las hierbas, frutas y hortalizas (apionabo, espinaca fresca, col de Bruselas o endivia) que cada día invaden su despensa. ¡Pura magia en cada plato!

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Ancestral

De Illescas a Pozuelo, un viaje emprendido por Saúl González y Víctor Infantes con la misión de ampliar horizontes sin dejarse en el camino una pizca de su esencia castellana. Tampoco la estrella. El lugar elegido, a la entrada de la urbanización Monte Alina, favorece la sensación de mayor poderío. El complejo Quinta Aleño acoge Brassafina, su propuesta casual con producto de lujo y, en la planta superior, este Ancestral de salón tan generoso como deslumbrante, entre esculturas de Pedrín, serigrafías de Miguel de Caravaca, y con la cocina a la vista enmarcada al fondo. A lo largo del competitivo menú degustación revitalizan el mancheguismo culinario popular, a través de guisos, caldos, fondos, caza y ejemplares de río. Nada se escapa en el paisaje. De la sopa de ajo a una oreja suflada sublime, de escabeches a castañetas y cangrejos. Con la brasa como palanca.  

  • Cocina creativa
  • Legazpi
  • precio 3 de 4
  • Crítica de Time Out

Los hermanos Sergio (1991) y Mario Tofé (1997), madrileños gatunos, acumularon parabienes y candidaturas al poco de inaugurar Èter en febrero de 2020. Sortearon la pandemia y hoy gozan de una inusitada madurez en su pequeño rincón de alta cocina asentado en Arganzuela. Empezaron con su familia abriendo en este mismo espacio un bistró francés. Sergio había estudiado cocina en la Escuela Superior de Hostelería y Turismo y, en lugar de entrar en grandes casas, prefirió hacer penitencia en sitios sin prestigio hasta dar con Íñigo Urrechu o Iván Castro. En cambio, Mario tiraba a la perfumería antes de formarse en la Cámara de Comercio tras arrebatarse con el vino.

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  • Española
  • Madrid
  • Crítica de Time Out

Pescaderías Coruñesas siempre ha sido garantía de un producto excepcional y para ratificarlo una vez más suman este restaurante, el más ambicioso de su trayectoria en la restauración. Un espacio, coherente con la filosofía de la casa, que da una vuelta de tuerca a toda esa experiencia acumulada a la vez que rinde homenaje a los fundadores del sello. Es una apuesta en toda regla en cuanto que el menú (oscila entre 120 y 150 euros; el cliente puede elegir algunos de los primeros platos -tres de los seis entrantes- pero el principal será el mejor pescado -rodaballo, besugo, mero... todos salvajes- que haya llegado ese día, sea el que sea) cambia cada día según el mercado y la temporada. Juegan en esa línea fina porque pueden, porque les sobran galones y porque, además del buen trabajo en cocina, han fichado a Abel Valverde (ex Santceloni, Premio Nacional de Gastronomía y tabla de quesos imbatible) para darle un aire especial a la sala, que forme parte intrínseca y fundamental de lo que es sentarse en su comedor. 

  • Cocina creativa
  • Madrid
  • Crítica de Time Out

Llegó la hora en que por fin Óscar Velasco y Montse Abellà salen de nuevo a escena. Tras dos décadas en las cocinas subterráneas de Santceloni (dos estrellas Michelin), tras su consiguiente salida abrupta y su obligada transición, ve la luz su gran proyecto personal. El nuevo restaurante refuerza el lujo clásico y de mercado que, heredado de su maestro Santi Santamaría, siempre marcó al tándem en un lugar ahora inundado de luz natural –insistamos en ello casi como metáfora– y cargado de ilusión.

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OSA

Es el restaurante (Ribera del Manzanares, 123) del que más se ha hablado en el sector gastro madrileño este año. La de Jorge Muñoz (que se hizo un nombre en Picones de María) y Sara Peral, ambos ex-Mugaritz, era una de las aperturas más esperadas de 2023. Cocina personalísima (y radical en cierto sentido, en el mejor de los sentidos), carta de vinos inabarcable y un chalet a orillas del río para hacer felices a muchos muchos clientes (a razón de 20 comensales por servicio). Técnica depurada y producto brutalista. Sofisticación en la forma y meditado ideario de fondo. Mucho mucho trabajo en cada pase (por invisible que resulte a los ojos) de los dos menús degustación que ofrecen.

El proyecto de Steven Wu (por ambición culinaria, concepto y puesta en escena) va mucho más allá del titular mediático de ser, recién abierto, el restaurante japonés más caro de la capital. Y tenemos unos cuantos de primer nivel y precios altos. Sutileza, elegancia y respeto a la tradición. Digámoslo ya, 220 euros por comensal vale el fabuloso menú que se despliega a lo largo de unos 40 pases, de cromatismo cuidado, pleno de detalles y puntos precisos. Si se quiere, maridaje, a elegir entre una armonía cerrada de vinos o sakes, aparte. La bodega y la sala es territorio bien abonado por un diestro Aldo Rial (quien ha trabajado en las casas de Aduriz, Solla o Bretal). 

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  • Cocina creativa
  • Madrid
  • Crítica de Time Out

El joven y talentoso chef Juan D’Onofrio es de Buenos Aires, pero en sus elaboraciones encontramos acertados guiños a Italia, México o Japón. En cualquier caso, hablar de cocina internacional es quedarse muy corto cuando toca referirse a una propuesta –reconocida con 1 estrella Michelin y 1 sol Repsol– que es en la brasa, el producto y las salsas donde encuentra su razón de ser. En sus platos, llenos de sabor, conviven el dulzor y la acidez, los curados y los ahumados, los fermentados y los encurtidos. Y lo mejor de todo, más allá de que todo funciona de maravilla, es que se nota que el equipo se divierte a la hora de crear recetas como ‘Quisquilla, plátano y palo’ o ‘Molleja de ternera, beurre blanc y anchoa’, entre muchos otros. El otro pilar del proyecto es Ismael Álvarez, que ha pasado por salas tan aclamadas como Ramón Freixa o Nerua. Es el encargado de custodiar una bodega con más de 400 referencias nacionales e internacionales que consiguen elevar aún más esta propuesta viajera donde los guisos y los fondos juegan un papel clave. No te olvides de preguntarle por los vinos que guardaba el padre de Juan en su casa, ya que se pueden encontrar referencias y añadas muy interesantes de vinos internacionales. El otro gran acierto de Chispa Bistró tiene que ver con su facilidad para adaptarse a cada comensal, ya que siguen ofreciendo la posibilidad de comer a carta. Aunque merece mucho la pena su menú degustación, que vienen afinando desde que abrieron en 2022.

  • Japonesa
  • Madrid

El sumiller y empresario asturiano Marcos Granda, con una cartera de restaurantes que suman ya cinco estrellas Michelin (en Madrid está detrás de Clos), abre el restaurante japonés más exclusivo de Madrid (tras conquistar a crítica y comensal con Nintai, su primer local de cocina nipona abierto en Marbella). Aquí cada servicio todo el equipo se entrega en pos del placer de media docena de comensales. Huele a nuevo brillo de la gala francesa pero habrá que esperar. Sea como sea, frente al trabajo pulcro y minucioso del itamae nipón Tadayoshi Motoa se para el tiempo. la mexicana Hilda Olvera, directora de sala y sumiller, hace el resto para que te sientas cómodo, para que no falle ningún detalle en este interiorismo que firma el estudio de Alejandra Pombo.

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  • Cocina creativa
  • Centro
  • precio 3 de 4

Con dos menús degustación (14 u 11 pases), Javier Sanz y Juan Sahuquillo (chefs de Cañitas Maite y Oba-) desembarcan aquí tras la marcha de Aurelio Morales. Un fabuloso despliegue de producto, territorio, artesanía y otros mimbres notables en cocina (Borja García en el día a día) y sala (un servicio para una veintena de comensales únicamente) para recuperar el favor de la guía gala. La columna vertebral del equipo ha pasado por sus casas y conoce bien los valores de estos jovencísimos chefs. Así que van a por todas. Por el camino en sus mesas disfrutamos de su mero negro, de su vaca de trabajo, de su tomate Cuerno de los Andes… 

  • Española
  • Barrio de Salamanca
  • precio 2 de 4
  • Crítica de Time Out

Croquetas, ineludibles (cremosísimas y con marcados tropezones). Orejas de cochinillo segoviano, crujientes y tiernas, acompañadas de las notas frescas de mojo verde para equilibrar su toque picante. Los callos se quedaron fuera porque siempre hay que una excusa para volver (y, ahora, cuanto antes). En los puerros confitados con tocineta esperábamos mayor intensidad, un gusto más palpable. Tiernos sí, bien ejecutados también pero no dan un golpe sobre la mesa. Quizás tampoco hayan venido a eso. Esa misma ligereza, pero cargada de sentido, con argumentos, encontramos en la caballa en escabeche. Un plato para quedarse a vivir. El escabeche es soberbio, las pinceladas más ácidos ceden su lugar a apuntes de hierbas aromáticas. Y aquí, latente, en este fondo se presenta el corazón de su cocina de bosque bajo que protagoniza su comedor principal.

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  • Fusión
  • Madrid
  • Crítica de Time Out

El chef Hugo Muñoz vuela solo (tras dejar grupos de peso en la restauración madrileña como Carbón Negro o Larrumba) y comanda la enésima propuesta fusión que parte de aires nipones para desembarcar en territorios reconocibles pero propios (sunomono de mejillón gallego al “hierro”, lengua de vaca ahumada, percebe de los pobres y verduras tsukemono), que van en pos de la raíz de las cosas. La suya está lejos de ser una cocina mestiza más. Es tan personal como alegre. Es a veces transgresión y vibra de la mano de la estacionalidad del producto que trabaja al tiempo que se advierte en la carta la herencia de mentores pretéritos (Abraham García y Ricardo Sanz). Podéis pedir a la carta o entregaros al menú omakase. Y podéis hacerlo en una pequeña barra (para apenas cuatro comensales) o en las mesas de su minimalista y bien iluminado comedor. Es un espléndido, constante y pleno de matices viaje de ida y vuelta entre Japón y Occidente. Va de la gyoza de callos a la madrileña o el lenguado con meuniere de yuzu al nigiri de sardina con alboronía malagueña o el ikizukuri de pescado del día con bilbaína estilo Getaria.

RavioXO

Platos fascinantes (el conejo y la zanahoria, pulpo a feira que fala thai, nigiri-dumpling, caserío vasco con mole de novia...) sobre en un envoltorio hipermoderno, una atmósfera como de ciencia ficción. Mucho metal, luces, espejos. El comedor, con cocina abierta, es amplio pero obviamente será complicado hacerse con una mesa en la que desde que abrió ya era una de las aperturas del año. "Es un homenaje (y muuucho más) a nuestro concepto del tratamiento del mundo de los dumplings que empezamos hace 15 años en DiverXO y que no hemos parado de desarrollar", dijo el chef madrileño.

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  • Comer

Tras el incendio (literal) de parte del restaurante, Montia renace de las cenizas en un nuevo y más versátil espacio pero sin moverse de San Lorenzo de El Escorial. Por el camino se ha quedado Daniel Ochoa al frente del que llaman el "Noma español". Puedes dejar de leer ya y coger el teléfono porque ya están abiertas las reservas. Aunque el local es más amplio, las mesas van a volar igual.

  • Colombiana
  • Almagro
  • Crítica de Time Out

Del desierto de Auyama (La Guajira) al mar de los siete colores (San Andrés), de Bogotá a Pasto. Tras Herencia y Origen, llega Mestizaje, el nuevo menú degustación de un audaz, lúcido y experimentado chef colombiano, un imprescindible recorrido por las costumbres, los relatos y la Historia de un país que resulta misterioso y sorprendente, un itinerario que deja preguntas en el aire y despierta una irrefrenable curiosidad. Su apuesta culinaria, que aterriza ahora en Madrid pero que empezó a fraguarse hace ocho años, rescata lo indígena, lo africano y lo colonial sin adaptar sabores, "cocinando a la manera colombiana". Y todo sucede en un exclusivo escenario donde la cocina está integrada en la sala, son contadas las mesas y el minimalista interiorismo (con guiños dorados que recuerdan el tesoro de la etnia quimbaya) pone el foco en unos platos resplandecientes, en un perfecto equilibrio de técnica, sabor y discurso propio. Qué suerte poder disfrutarlo.

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  • Cocina creativa
  • Chamberí
  • precio 4 de 4
  • Crítica de Time Out

Rodrigo de la Calle, con varios proyectos paralelos más informales pero igualmente fieles a su pasión vegetal, sigue siendo felizmente sorprendente en su buque insignia, que hace ya unos años se trajo de Collado Mediano a Chamberí. Con varios menús degustación (con espacio para platos con carne o pescado en los últimos pases), donde el #Vegetalia es la cúspide de su trabajo y su filosofía, el despliegue cromático y culinario que propone este chef madrileño, es tan atractivo como original. No hay cocina (aquí una gran cocina vista) como la suya en todo el país. Un baile de texturas y sabores a veces inauditos y muchas inesperados pero siempre gratos. 

  • Madrid

Cada plato es un monumento al clasicismo contemporáneo. Técnica precisa, emplatado de relumbrón y sabores abruguesados entre la herencia francesa y el producto mediterráneo. En la propuesta noble, siempre atenta a la temporada, de Adolfo Santos prima la ejecución, la elegancia, la línea moderada, sin estridencias, de la alta gastronomía. Y todo, del interiorismo (certificación LEED® Gold concedida por el Consejo de la Construcción Verde de los Estados Unidos) a la interminable bodega y la pulcritud de su coctelería (premiada en FIBAR) pasando por un marcado trabajo de sala, redondea la experiencia de este estrella Michelin de manual. Vayas a comer de carta o te dejes llevar por su Menú Estaciones, una parada obligatoria para todo amante de la buena mesa en el cada vez más nutrido panorama gastronómico de la ciudad. 

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  • Española
  • Castellana
  • precio 3 de 4

El grupo Álbora (comandado por Joselito y La Catedral de Navarra) suma otro restaurante en Madrid. Sibaritas y otros paladares exigentes ábranse de oídos. La clase, el producto, las elaboraciones selectas y un servicio de sala sobresaliente están más que asegurados. Y la bodega será, sin duda, la envidia de muchos grandes restaurantes y la perdición para los amantes de los mejores caldos. Una trabajo impecable que les ha conseguido su primera estrella Michelin.

  • Cocina creativa
  • Chamartín
  • precio 3 de 4
Gaytán
Gaytán

No contento con el aplauso unánime (y la estrella Michelin) que recibió (y mantiene) La Cabra, Javier Aranda acaba de lanzar este nuevo proyecto cuya espina dorsal son dos menús cerrados (77 y 121€). Se sirven, claro, a mesa completa y vienen acompañados de una propuesta de maridaje para cada uno. La cocina, a modo de escenario, se ubica en el centro de la sala. Más a la vista no se puede. Un propuesta que le ha valido otra estrella Michelin en noviembre de 2016.

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