Restaurantes

Desde la cocina más tradicional hasta las recetas más exóticas. Los mejores restaurantes de Barcelona seleccionados por nuestros críticos

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Los mejores restaurantes a la brasa de Barcelona

No hay nada como un buen filete, costilla o corte de carne hecha a la brasa. Y sí, no hay nada como una costillada al aire libre con amigos, pero en Barcelona tenemos muy buenos restaurantes con la mano rota para la parrilla. Probadlos!

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La Volàtil

Un espacio dedicado casi exclusivamente al mundo del vino natural acompañado por buenas y sencillas tapas

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'Fish and chips' en Barcelona

Pescado y patatas a la inglesa en versión mediterránea, 'hipster' y gourmet

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El mejor chocolate de Barcelona

Pasteles, bombones, cookies, helados...

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¡A la rica ensalada!

Exóticas, saludables y muy creativas

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Restaurantes recomendados

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Bohèmic

Es bueno encontrar un lugar donde la cocina aporte algo más que el placer y evoque recuerdos y sabores desgraciadamente olvidados. El restaurante Bohèmic se encuentra en este triángulo de maravillas reducidas y familiares (Casa Lucio, Rincón de l'Agüir, Can Vilaró) donde te reciben siempre con sorpresas agradables.Francesc Gimeno, de larga trayectoria en cocinas de buena reputación, se ha refugiado en una pequeña cocina y hace maravillas a pequeña escala: llamarlas miniaturas sería rebajarlas. Cocina unos platos que en estos momentos nadie hace en Barcelona, ​​como los huevos al calor, con sobrasada y col de Siberia, que harían resucitar el mismo Xavier Domingo, uno de los grandes expertos en cocina que ha tenido este país y que iba siempre a la búsqueda de huevos en cazuela. Sublimes y únicos con la col siberiana y patatas agrias de la Rioja, que ahora son nuevas, sabrosas y consistentes. Incomparable el foie gras del Empordà, que hace en un bote-au-feudo y con caldo corto y calçots fundentes. Este caldo corto es absolutamente increíble. O la butifarra de perol a la cazuela con un excelente pil-pil de piquillos. Otro comensal probó el magret de pato del Empordà, cocido encima de cenizas, con peras, chucrut, mostaza y jalea de riesling, que se prepara para dos personas.Aunque lo más intenso de la mesa y que ya se posiciona como plato estrella de Francesc es el costillar de cerdo embarrado, cremoso de tupinambos y trompetas de la muerte y sorbete de piña de Costa Rica. Todo pr

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Mano Rota

En este restaurante con barra baja estilo japonés y espacio para cócteles, un venezolano y un catalán fusionan tradiciones culinarias muy alejadas, como la tailandesa, la peruana o la catalana, con grandes resultados. Un ejemplo: el suquet thai, donde por un lado te presentan las salsas tailandesas y por otro el pescado y el sofrito, o el secreto ibérico crudo, cocinado al momento, con un dashi.

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Casa Xica

La casa es pequeña pero el corazón es grande, como dice el refrán castellano, y el corazón de Marc y Raquel debe ser muy grande. Después de la intensa experiencia vivida en China y de vivencias sabrosas y duras vividas juntos, se han casado y han montado esta pequeña joya gracias a la complicidad de un tercer elemento, Esteve Puertas, amigo de la infancia y un profesional del buen servicio. Los largos viajes de Marc y Raquel en busca de sabores y placeres hacen que la carta del restaurante Casa Xica sea como un pasaporte goloso para viajar desde una cómoda silla en Poble-sec. Lo más fácil sería decir que hacen cocina de fusión. Pero esto de la fusión se está prostituyendo, y en este caso se trata más de la recolección de gustos aprendidos en tierras lejanas, convertidos en platos que gustarán al paladar más exigente. Como un tabule diferente, sabroso, sano, de proximidad y enriquecido con un pescado casi sin manipular, que fue un acierto. El día de mi visita era el plato del día, una fórmula acertada, poco utilizada lamentablemente por ser sinónimo de vasto: aquí por menos de 10 euros puedes comer el plato del día más bebida y postres. La carta invita al comensal a plantearse etapas y volver muy pronto para continuar probando las bellezas que nos proponen, con productos de extrema proximidad, en la orilla del Mekong, o al sol naciente de Japón. Pero Raquel, que sufrió a un exigente chef francés en Londres, ha parido una rillette de conejo que, además de acercanos este product

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Últimas críticas

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Daruma

Fui al Daruma y desde que salí del restaurante no me he podido quitar de la cabeza la canción de Gianna Nannini, 'Meravigliosa criatura'. Soy un amante de la cocina japonesa, pero mi hijo lo es más, y me dijo que tenía que probar la plancha del Daruma, dirigida con maneras de gran director de orquesta por Takenori Mito.Lo que sorprende del Daruma es la estética del restaurante, poco minimalista, que se contrapone con la delicadeza de la cocina. Por fin la ética por sobre de la estética, y la ética son unos platos tan armónicos que sin duda lo convierten en uno de los mejores japoneses de Barcelona. De los chinos camuflados de japoneses blanqueadores de capital, mejor ni hablar. Las gyoza a la plancha de langostinos y verduras son de las mejores que he comido nunca, y el arroz con bacon y verduras es excelente, una receta fácil para hacer en casa.Pedí un foie gras a la plancha y fue un acierto, así como unas gambas deconstruidas con virtuosismo: cáscara hecha galleta, la sutileza de la carne separada del alma, las profundidades del encéfalo convertidas en 20.000 leguas de viaje submarino. El atún a la plancha es buenísimo, y ​​eso que lo elegí por la presión filial y un pensamiento: "No me des más la tabarra". Para beber, cerveza Sapporo, la más alcohólica de las lager japonesas y muy fresca. Felicidades a Takenori Mito y como cantaba el maestro Llach, "que su camino sea largo, lleno de aventuras y de conocimientos".

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Cúbica

Barcelona tiene el privilegio de tener un extenso número de representantes de la buena cocina italiana, de elevada calidad. Una serie de lugares por donde los nostálgicos de esta cocina fundamentalmente regional pueden pasear con placer. El último en llegar, el Cúbica, marcará seguramente una nueva etapa.Los propietarios son dos jóvenes, Andrea Clerici y Matteo Gavazzi, que buscan "elevar al cubo la buena cocina italiana ya presente en Barcelona”. Matteo, el chef, discípulo del estrellado Giorgio Locatelli, es un caso a tener muy en cuenta. Su cocina es exquisita, rigurosa y moderna. La noche que fuimos allí era día 29, y seguimos la tradición de comer ñoquis con un billete bajo el plato para que no nos falte el dinero el mes siguiente (no siempre funciona, pero por si acaso). Tuvimos ocasión de llevarnos a la boca unos bocados angelicales y tiernos, sofices, las llaman en Italia, y con una salsa de tomates de primerísima calidad y burrata.El risotto con arroz Acquerello es un fuera de serie. Pero hay un plato que si Matteo tiene tiempo prepara y supera cualquier expectativa: los tagliolini con ajo y aceite, salsa n'duia calabresa y el toque siciliano, aceitunas y alcaparras. La carta es breve pero muy sabrosa. Hay un entrante diferente que es la raya al vapor con reducción de auténtico vinagre de Módena, mezclum y cerezas, ideal para empezar.El menú del mediodía o el medio menú traen sorpresas como el riso el salto, un arroz con vegetales de temporada y crema de brócoli y al

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Did Platets

Una sorpresa. El DID Platets es un restaurante que me ha sorprendido. Sí, sirven platitos pero son platitos con una gran entidad. La carta recomienda que se tomen tres de las delicias de la lista de recetas y yo, siempre obediente, lo hago, y sumo a la obediencia tres raviolis crujientes de puerros y gambas como entrantes.Los tres platitos que pido son unos rollitos de ensalada tibia de lentejas con jamón de pato, un pulpo a la plancha con patata con romero y aceite de oliva y un secreto de cerdo ibérico con hummus y aceite de harissa. Debo decir que las tres recetas tienen algo en común, sutileza y frescura, que se agradece en estas épocas calurosas.La cocina de DID Platets no llena, en el sentido trágico de la palabra, sino que entra en el paladar con suavidad y va a parar al estómago con el 'airbag' incorporado. El crujiente de los raviolis es magnífico, los rollitos merecen ser imitados en casa, el pulpo a la plancha es aromático, el secreto de cerdo ibérico, carne por la que tengo una especial predilección y mi carnicero lo sabe, marida muy bien con un hummus bien preparado.Me hubiera gustado probar otros platos de la carta, como unos boquerones marinados con cítricos, o unos huevos fritos con patata trufada y foie gras, o tuétano con arroz de azafrán y jugo de carne, pero me he reservado para otro día y me he decantado por un postre, un pastel de queso hecho con idiazabal que no reniega de la buena pastelería barcelonesa.Ah, y he pedido una copa de vino tinto y me han s

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Caballa Canalla

Frente al mercado de la Barceloneta, se ha creado un sitio polivalente, exquisito e informal, de la mano de Isabel Galobardes y su hijo Guillermo Rofes (Hoffman, ABaC ..). Con una decoración que aprovecha y exalta todas las posibilidades que tiene el local, Caballa Canalla presenta un abanico interesante y diferente de oferta gastronómica y lúdica. En un espacio amplio, a cualquier hora, se puede disfrutar de tapas y platillos elaborados con productos buenos y frescos provenientes del mercado vecino, además de coctelería y de una amplia selección de vinos. Las dos plantas del restaurante, que miran a la plaza donde domina una terraza, están conectadas por una gran pasarela que pasa por una gran y bonita cocina a la vista de donde salen sabores y olores característicos y que animan y alimentan el espacio gastronómico, en la planta baja. Tiene un espacio llamado la pecera, apto para grupos o familias, y una planta superior, la buhardilla, que permite saborear hasta cuatro tipos de menús gastronómicos. También hay un lugar retirado, el clandestino, con comodidades para una docena de personas.La noche de nuestra visita nos sorprendió el cochifrito, un plato castellano por excelencia preparado de forma exquisita. Los mejillones sorpresa y el bacalao con muselina de ajo y espinacas son otros de los platos sólidos de la carta donde predominan los arroces, los pescados y mariscos. Guillem hace elaboradas recetas marineras "con un buscado toque canalla", como se puede comprobar con la

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Roca Moo: entender el roquismo

No había vuelto a Roca Moo desde la marcha a Menorca del anterior y primer chef, Felip Llufriu, y ya tardaba en conocer la cocina de Juan Pretel. La gestión de las asesorías por parte de los aristochefs es delicada por la mezcla inestable de ego y responsabilidad. En esto del Chef por Poderes existen tres escuelas. A) “No hago nada pero asumo como propias las creaciones del jefe de cocina”. B) “El jefe de cocina reproduce mis platos sin aportar porque no le dejo”. C) “El jefe de cocina tiene ideas propias y yo las valido. Pero la responsabilidad y el éxito son suyos”. La opción inteligente y honesta es la tercera y es la que prefiere Joan Roca. Así sucedió con Felip y pasa con Juan. Roca Moo tiene el espíritu del Celler pero no es el Celler. Los deseosos de conocer el Mundo Roca y que no encuentran reservas en Girona –tarea casi imposible porque la demanda es mundial—pueden iniciarse en el Roca Moo. Y recuperar recetas históricas en Roca Bar. Despedí a Felip con una comida compartida con el jefe Roca y doy la bienvenida a Juan a esta crónica gastro con el mismo comensal. Joan tiene que probar dos platos nuevos y aprovecha el encuentro para la cata: dará sugerencias sobre un emplatado y sobre una técnica que ensayan en El Celler. Juan Pretel es un cocinero de altura que comprende los fundamentos del roquismo. Comedor bien dirigido por Maria Sainz y con Audrey Doré --que me descubrió en otra ocasión el Mendall-- al frente de la botellería. Acierta con todos los vinos, pero me

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Dos Cielos: Producto x 2 = Torres

Hablar de ingredientes en cocina es como hablar de hormigón en arquitectura. Es imposible alzar algo sin ellos, aunque agarrarse a esa base y deificarla es exagerar y falsear la realidad. Toda cocina es de producto, aunque no todos los productos dan buena cocina. Los hermanos Torres, Sergio y Javier, se ha especializado en materiales de primera. ¿Qué quiere decir? Que se esfuerzan en encontrar proveedores meticulosos y buscar las sustancias en origen. “Nos hemos especializado más en el producto”. En el más se encuentra la diferencia: además de consumidores son estudiosos. Explican que el programa de la tele, Cocina2, es consecuencia de eso y no al revés, al igual que su recetario, De la tierra al cielo. Trabajan, como los buenos arquitectos, en obra nueva. De las cenas que he degustado en Dos Cielos, y son unas cuantas, esta que se cuenta ha sido la mejor. ¿Por qué? Por la madurez y contención de la propuesta y porque Brasil y su influencia han ido diluyéndose (ya no tienen allí restaurantes). El academicismo, del que son deudores vía Ducasse o Rochat, también se ha relajado. ¿En qué están? “Sabor, técnica y belleza”. Diversión, ideas, productos preeminentes, algún plato con narrativa, contenida irreverencia. El Cáliz, por ejemplo: bajo una hostia, ajo negro de Las Pedroñeras para conjurar el mal. Cuidado, vampiros. La abuela Catalina les hacía santiguarse. De niños, respirábamos religión. O el Comecocos, queso fresco con almendras semicurado en el restaurante. “Salimos con

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Aiueno: exquisitos de mediodía

Encontramos el nuevo restaurante de Kenji Ueno al salir del viejo, Can Kenji: están uno delante del otro, en las dos orillas de la calle de Rosselló. Fue la mujer del cocinero de Kyoto, Neus Busquets, la que ofreció las primeras explicaciones: la madera clara de Aiueno daba buenas vibraciones. Barra y dos mesas, una de cuatro y otra comunal. Un pequeño comedor para exquisitos de mediodía. Periódicamente como en Can Kenji y el menú, siempre de calidad, da signos de agotamiento: el onigiri de queso de cabra y setas, el tofu de guisantes y la caballa en salsa de miso. Los he disfrutado un montón de veces. No estaría mal aprovechar la apertura de Aiueno para renovar los platillos de enfrente. Un par de semanas después, en Aiueno, pregunté a Kenji las diferencias. No me quedaron claras las explicaciones, aunque vi más atrevimiento y algo más de cocina en el nuevo. Él me dijo: “No son muy distintos. Quería completar la carta. Platos femeninos, un poco más sofisticados”. Me interesó la palabra femenino en un contexto de restauración pronunciada por un hombre. De existir una cocina femenina (¿existe?) la japonesa estaría en cabeza: saludable, ligera, hermosa, para apetito sin remordimiento. ¿Hay preparaciones con exceso de testosterona? Sé que la caza, y su sangre y sus vísceras, y el olor a miedo, atrae poco a las mujeres con las que comparto mesa. Ambas propiedades de Kenji son la versión local de las izakayas, las tabernas que en Tokio adoptan distintas formas, desde locales de

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Can Xurrades: 'paleococina'

Rafa Martínez quiere gustar y complacer, se esfuerza. Acaba de mudarse de Gràcia al Eixample, de una taberna a un restaurante. Cuando escuchas su historia con humo dikensiano, te enterneces: cómo tuvo que ponerse a servir con 14 años, cómo aprendió el oficio deslomándose, cómo encontró un socio para abrir la taberna y lo dejó tirado, cómo hizo un estudio de mercado a su manera en busca del lugar idóneo, cómo se especializó en carnes rojas, cómo repartía centenares de 'flyers' para atraer clientes. “En esos papelitos lo contaba peor de lo que era. Porque quería que fuera una sorpresa, no una decepción”. Fundó Can Xurrades en 1997 con su mujer, Paqui Esteban, y lo acaba de refundar en ese espacio que ocupó el restaurante de César Pastor en la calle de Casanova. Es un lugar amplio, de techos altos, sin obstáculos. El comedor barcelonés habitual es de tamaño mini, o de enrevesada disposición. Voy a Can Xurrades en busca de la paleococina. Sé que Rafa se ha especializado en chuletón de buey de raza sayaguesa, descendiente del 'bos taurus ibericus', animal tremendo inmortalizado en las cuevas prehistóricas. Probé por primera vez la ternera sayaguesa hace al menos 30.000 años en el restaurante Le Quattro Stagioni, ya cerrado, y viajé al taparrabos y a la punta de sílex. Rafa me invita a pasar a la cocina, donde quema el carbón de la brasa de encina. Atempera unas carnes: “El buey de León, la vaca de Ávila, lecheras ente ocho y 12 años; y la ternera de Galicia de unos 10 meses. En

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