En el barrio de Sant Pere i Santa Caterina, una de las partes de Barcelona más castigadas por la gentrificación y su efecto secundario, la gastrificación –aquella tendencia que hace que comas la misma ensalada de burrata en Olot o en Kuala Lumpur–, encontramos el restaurante Espai Puntal. Este es el proyecto de Víctor Regàs y Markel Cormenzana, dos consultores especializados en sostenibilidad y medio ambiente que lo pusieron en marcha con la intención de hacer negocio, claro está, pero que este fuera un negocio justo, sin ambiciones desmesuradas, y que la clientela local del barrio se pudiera permitir.
En honor a su filosofía de producto km 0, con precios inclusivos y espíritu interclasista, han preparado dos menús de Navidad con platos de la cuidada carta del Bar Puntal, donde no faltan éxitos como su lingote de cordero ecológico o la alcachofa con romesco blanco y panceta. Atención: un menú degustación de seis platos y postre, con agua, pan y vino incluidos, por 30 euros. Que, tal y como está el panorama, no es que sea un regalo… pero casi. (Y una versión de nivel más alto, con pescado del día a la brasa y un coulant, por 40). Por supuesto, también tienen versión vegana.
























