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Dónde comer los mejores bocatas de calamares de Madrid

De los más clásicos hasta los más modernos, una guía con los bares y restaurantes de la capital donde sirven este plato madrileño típico

Si preguntas a cualquier persona qué hacer si visitas Madrid, probablemente te dirá que ver la Puerta del Sol, visitar el Museo del Prado… y comer un bocadillo de calamares. Mejor dicho, un ‘bocata’. Nacido en los alrededores de la Plaza Mayor, lugar que aún hoy conserva algunos de los mejores bares para probarlo, se trata del aperitivo, merienda, desayuno y comida perfecta, siempre acompañado de una caña fría bien tirada y con un chorrito de limón o mahonesa, al gusto de cada uno. Sin embargo, en los últimos años el bocata de calamares no ha escapado a la ola de renovación gastronómica en la que vive Madrid, y cada vez más restaurantes sirven este plato reinventado, con los calamares en tempura, con el pan teñido de negro o incluso ‘deconstruido’. Repasamos algunos de nuestros lugares favoritos de la ciudad para disfrutar de este bocadillo ‘made in Madrid’.

Bar Postas

Cada uno tiene su favorita entre las freidurías de viejo cuño cercanas a la Plaza Mayor. Pared  alicatada, luz cegadora, espejos coloreados de raciones, camareros cantando el pedido y montañas de calamares ya rebozados aguardando el aceite hirviendo. Aquí, a pesar de que una larguísima barra metálica que atraviesa el espacio (dos entradas), lo complicado es hacerse un hueco. No importa el día, el público siempre será de lo más heterogéneo. Un espléndido lugar para empacharse de tradición madrileña.

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Sol

Sagás Matadero

El imponente Grupo Sagardi se ha instalado en el patio central de Matadero Madrid. Y, claro, su terraza siempre está muy concurrida, muy animada. Aquí se sienta el que ha venido a ver una exposición, una obra de teatro o simplemente el que vuelve de andar en bici con la familia por Madrid Río. Un lugar privilegiado donde entregarse a una cerveza bien fría acompañada de alguna de las opciones de finger-food (bocadillos gourmet, como el de calamares) y ensaladas, ideadas por Oriol Rovira. Estupenda elección para coger un poco de aire a la sombra de sus toldos, charlar y seguir.

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Legazpi

La Campana

Los bocatas de calamares son la especialidad de esta cervecería situada a pocos pasos de la Plaza Mayor. El local lleva abierto desde 1870, siendo antiguamente una bodega llamada Bodegas Sierra. Y es desde esta fecha desde cuando se empiezan a vender este famoso bocadillo madrileño de tres generaciones. Además del de calamares, puedes probar el de tortilla, lomo o salchichas, todos igual de sabroso, o acompañar las cañas bien tiradas que sirven en su barra con raciones y pinchos. Seguro que su precio os termina de convencer.

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Sol
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Punk Bach

Lo idearon como un guiño tradicional para la festividad de San Isidro y se ha quedado en carta  desde entonces. Pan con tinta de calamar, algas wakame y ñora, un alioli suave y un rebozado ligero (casi como tempura). Hay sabor, singularidad y buena presencia sin olvidar, y al tiempo   elevando, la sencilla naturaleza del plato. La firma y la pulcritud las pone el chef Iñaki Rodaballo, ganador del certamen nacional de pinchos y tapas. Pídanlo. Que no les   disuada la elegancia del espacio.

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Barrio de Salamanca

La Ideal

La calle Botoneras, junto a la Plaza Mayor, podría llamarse perfectamente la vía del Bocadillo de Calamares. A pocos metros de uno de los mejores bares para comer este plato típico madrileño, La Campana, se encuentra otro rival a la altura. El pan crujiente y los calamares jugosos pero nada aceitosos han convertido a La Ideal en un templo de este bocadillo. El local es pequeño y típicamente castizo, con una barra donde apostarse para disfrutar de una carta sencilla, castiza y unas cañas bien tiradas. Precios ajustados para los tiempos que corren.

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Sol

Perro Bar

Perritos de autor y cerveza artesana, ¿puede haber una mejor combinación? Este maridaje que propone Perro Bar, situado en la Zona Gourmet Experience de El Corte Inglés de Callao, está diseñado por el chef Estanis Carenzo y por la cervecera madrileña La Virgen. Si eres cervecero pero el perrito no es tu acompañamiento preferido también tienen en su carta un espectacular bocatas de calamares con pan gallego, calamar frito en aceite de oliva y salsa de aceituna.

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Sol
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El Brillante

El bar más famoso para comer un bocata de calamares de Madrid. Esta cervecería, que se mantiene prácticamente intacta desde su apertura en el año 1961, es un punto turístico ineludible, por sus famosos bocadillos y por su situación, justo enfrente de la Estación de Atocha. También tienen pinchos de tortillas bastante buenos y tostas. Su terraza siempre está llena en verano.

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Barrio de las Letras

La Gabinoteca

Hasta chefs con estrellas Michelin paran por este local de tapeo lúdico pero con sentido y producto. Un sitio que no defrauda, un éxito ya consolidado (de hecho, la propuesta ha salido fuera de nuestras fronteras, han abierto sucursal en Atenas) y apadrinado por la solvencia del chef Nino Redruello (La Ancha y Las tortillas de Gabino). Dosis de creatividad dentro y fuera del plato para ambiente distendido –idóneo para compartir con amigos-. Si tenéis suerte podréis probar su jugoso bocata de calamares que a veces tienen en la carta.

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Chamberí

Cervecería Sol Mayor

Un clásico para comer el auténtico bocadillo de calamares de Madrid. Situado en una de las calles más transitadas de las que rodean a la Plaza Mayor, llevan más de un siglo especializándose en las freidurías. Por eso, además de unos bocatas jugosos que te dejarán más que saciado, también cuentan con una amplia carta de raciones que van desde zarajos, chopitos, croquetas y callos hasta el bacalao con tomate y el pulpo a la gallega. Cuesta encontrar sitio, pero merece la pena.

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Sol
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Casa Rúa

En la zona con más bares especializados en bocatas de calamares por metro cuadrado, junto a la Plaza Mayor, encontramos Casa Rúa. Es un bar pequeño, de dos plantas, con un mostrador de hacer típico de esos locales donde no se ha cambiado nada desde hace décadas. A pesar de la estrechez del local, los fines de semana se llena hasta los topes de turistas y también madrileños que buscan probar un bocadillo de calamares recién hecho por menos de 3 euros. Tradicional, castizo y para chuparse los dedos.

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Sol
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