Lince (Chueca)


Si algo ha demostrado Javi Estévez es su capacidad para reformular casticismo y tradición. Con su restaurante El Lince allana la propuesta de casquería, la hace hedonista y especialmente muy democrática. Y, de paso, nos proporciona caprichos de toda la vida como el sabor de unos calamares entre panes. Solo que, disponible en su local de Chueca, em esta ocasión se vale de un mollete de pan de cristal, a favor, y de una mayonesa kewpie, aunque con ella se salga de nuestro callejero, que gasta sin miserias hasta que los aros crujientes y muy tiernos quedan completamente empapuzados. Sobre ello ralla un poco de lima. Queda apretar bien la tapa hasta que el mollete chorree y nos ponga bien perdidos. Es de lo que se trata. Sale esta maravilla a 6,5 euros la pieza, igual que su mollete de oreja y salsa brava, otro pecado de esencia madrileña para el que no quiera renunciar a sentirse como en un bar.











































