Campanades de boda

Teatro
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Campanades de boda

Sólo la familia Rius, propietaria de un emporio floral controlado por matriarcado de las hermanas Margarita y Hortensia, podía salir airosa de la boda de su hija Violeta con un Vickram Sodhi (actor de Bollywood), por videoconferencia y la asistencia por parte de la novia de 1.100 invitados, trasladados a última hora al Teatro Tívoli. Un revuelo de proporciones colosales al que hay que sumar los imprevistos aportados por una tía afiliada a Intereconomía, un hermano mayor calzonazos, una nuera brasileña sin 'graça', una amiguita del exmarido -policía nacional jubilado- gavacha, vulgar y con desorden etílico, un actor -estatua travestido de concejal– con escatológico miedo escénico, una criada con alma folclórica, un hermano pequeño emparejado con un guardia jurado, y además, la 'tuna', el modisto, la peluquera, una criada rumana y el organizador de bodas.

Jordi Milán es el Cecil B. DeMille -filtrado por John Waters- de la comedia catalana y 'Campanades de boda' su última superproducción. Un montaje clásico de La Cubana que utiliza todos sus recursos de éxito acumulados para divertir al público con un espectáculo que tira de oficio. La primera parte es el capítulo 5 de 'Tresines SA' trasladado a un entorno social acomodado y multicultural. Pero el cambio que importa es la diferencia entre un guión sin tregua de 25 minutos y una hora larga de vodevil con síntomas de cansancio. La segunda parte es un homenaje al momento de gloria que supuso 'Cegada de amor' y la aportación del vídeo sincronizado al segundo para simular un ingenioso falso directo.

Un espectáculo generoso que se reivindica en la escena bisagra: la transformación del Tívoli en un fantástico salón de bodas. La capacidad de metamorfosis del espacio en minutos y con pocos recursos sigue intacta y deja al público igual de maravillado que la primera vez. Como Alicia cayendo del árbol para aterrizar en el otro mundo. Bollywood sirve para aportar a la cubanada de siempre color y música. Milán se ha apropiado de la fusión cultural de 'Bodas y prejuicios' -incluido el Punjabi Wedding Song- y lo ha adoptado al talante barcelonés. La mezcla alcanza el clímax musical en un 'Paraules d'amor' al puro estilo Bollywood. El público estará más que dispuesto a dar cada noche su "sí quiero" a esa exótica propuesta de matrimonio de La Cubana. Una novia que lleva algo dejado, algo viejo, alga nuevo y algo del Punjab.

Por Juan Carlos Olivares

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