Venus in fur

Teatro, Teatro contemporáneo
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Venus in fur
David Ruano
De: David Ives. Dir: Héctor Claramunt. Con Joel Joan y Meritxell Calvo.
 
Venus in fur es una obra de teatro del estadounidense David Ives de la que tuvimos noticias a raíz de la adaptación que Roman Polanski al cine. La obra demuestra la habilidad de Ives por el juego teatral a la hora de enfrentarse dos personajes muy diferentes en torno a una clásica relación de poder entre hombres y mujeres. Obviamente, el juego de poder exige un toque nada cotidiano para resultar atractivo.
Ives sitúa la acción en un teatro, donde un director (Alex Novak / Joel Joan) está haciendo un casting en busca de la actriz sexy y potente para su obra Venus in fur, basada en la novela que, dicen, originó el sadomasoquismo. El día ha sido un desastre y por la puerta trasera entra como un ciclón una muchacha joven, descarada y muy decidida para que le hagan la prueba, para obtener el papel (Vanda Jorba / Meritxell Calvo). Comienza, pues, un diálogo en el que la joven actriz y el director entrarán y saldrán de la obra que ensayan. Juego de poder pero con una protagonista indiscutible, ya que al fin es ella quien manda. El director le hace la prueba, decide dónde situarse, cambia el principio del texto ... mientras el director le da la réplica convertido más en un observador que en un contrincante.
No es un gran texto, pero si un texto interesante que exige una interpretación muy medida, unos puntos de inflexión claros en las transiciones de la obra a la realidad del casting y, sobre todo, una química genuina entre el actor y el actriz. Intensidad. Héctor Claramunt, más actor que director pero responsable de la notable La habitación de Verónica, no afina lo suficiente. El crescendo sensual, el morbo de una relación que nace en aquellos momentos con cierta intriga, progresa pero sin llegar al clímax de suspense, de inquietud, que el autor, imaginemos, quería crear. Creemos, además de que el final es confuso. No se acaba de entender la relación entre la novia del director y Vanda y, lo que es más grave, el porqué termina como termina. Lo imaginamos, pero no tiene la fuerza del golpe final necesario.
Ahí es nada Meritxell Calvo. Creíble. Desdoblándose con autoridad aunque no llegue, problema quizás de la adaptación, a secuestrar el deseo de Novak. Joel Joan tiene un papel menos agradecido. Es como un frontón y sólo su experiencia y presencia escénica hace subir un poco la temperatura de la obra. El humor funciona, aunque nos hubiera gustado encontrar un poco más de sudor, de pasión, de expresión física de esta guerra de sexos.

Por Santi Fondevila

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