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Foto: Mundial Bar

21 bares míticos de Barcelona

Los templos de la ciudad con barra, mesas, bebida y buen trato

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Vayamos al diccionario. Mítico: perteneciente o relativo al mito. Mito: persona o cosa rodeada de extraordinaria admiración y estima. Aunque cueste de creer, en nuestra querida Barcelona, cada vez más castigada por la gentrificación y la turistificación, siguen sobreviviendo locales que se han ganado el aprecio y la fama a pulso, año tras año, década tras década, gracias al buen producto, un excelente servicio y ese je ne sais quoi difícil de explicar que convierte un bar en EL bar.

Barras míticas

En esta lista encontraréis 21 bodegasbares históricos, recuperados y de corta vida pero ya consolidados que serán como vuestra casa: el lugar en el que viviríais si no tuvieran un horario. Impregnaos de su ambiente, donde brotan el buen beber, el buen comer y la cercanía. Suena a tópico manido, pero os garantizamos que estaréis tan a gusto que volveréis.

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21 bares que ya son leyenda

  • La Barceloneta
  • precio 2 de 4
  • Crítica de Time Out

Qué es: Uno de los lugares de referencia donde tiran bien la caña en Barcelona y se disfrutan de tapas de toda la vida, como bravas, pimientos de Padrón y ensaladilla, además de propuestas más marineras como gambas, almejas y chipirones, como manda la tradición de un histórico barrio de pescadores. El plato estrella, y el que cuenta con una legión de adeptos entre la clientela, es el filete con foie.

Por qué nos gusta: Porque cada vez quedan menos bares como este en la ciudad. Haceos un hueco en la barra y disfrutad del espectáculo: camareros impecablemente uniformados que atienden a la clientela con una profesionalidad que, por desgracia, ya no abunda.

Dónde: Balboa, 6

  • La Barceloneta
  • precio 1 de 4
  • Crítica de Time Out

Qué es: El Bar Leo, bautizado por su dueña, Leocandia Montes, es una institución de la Barceloneta desde 1978. Lo que empezó como punto de encuentro de pescadores y vecinos pronto atrajo a artistas, flamencos y bohemios, con nombres como Bambino, Peret o Kiko Veneno entre sus habituales. Hoy, Leo sigue al frente junto a su familia, rodeada de fotos, estampas, recuerdos y objetos que convierten el local en un pequeño museo sentimental. En la barra se sirven tapas de tasca clásica, cañas y vermuts.

Por qué nos gusta: Porque aquí comparten barra vermuteros, noctámbulos y parroquianos mientras en el hilo musical suena Bambino, Camarón o Los Chichos. No es raro que alguien arranque a dar palmas y el bar se convierta, por unos minutos, en un tablao improvisado.

Dónde: Sant Carles, 34

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  • La Barceloneta
  • precio 1 de 4
  • Crítica de Time Out

Qué es: Una de las bodegas más auténticas de la Barceloneta, el Bar Electricitat abrió en 1908 y todavía conserva intacta su esencia. En la barra se sirve una selección corta pero bien afinada de tapas clásicas: la ensaladilla de patata, cangrejo y huevo es la estrella, pero también merecen atención la tortilla, las croquetas, los embutidos, el queso manchego y una de las mejores bombas de la Barceloneta. Todo, acompañado de vermut casero y servido en un interior que parece detenido en el tiempo, con barra de madera y mármol, mesas de mármol y hierro y puertas modernistas.

Por qué nos gusta: Porque aquí no hay decorado impostado: es una taberna de verdad donde los fines de semana se llena para el vermut y, de vez en cuando, suenan bandas de rumba. 

Dónde: Sant Carles, 15

  • Bares de tapas
  • Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera
  • precio 1 de 4

Qué es: El Xampanyet es un clásico de los vermuts de Barcelona que lleva casi 100 años en pie y conserva todo el encanto de las tabernas de antes. Sus paredes de azulejos y mesas de mármol dan fe de su larga historia, mientras en la barra desfilan conservas de calidad, embutidos, quesos y, sobre todo, sus míticas anchoas del Cantábrico, que ellos mismos confitan y sirven en vinagre, sin aceite.

Por qué nos gusta: Porque, aunque os tocará esperar para haceros un hueco entre los turistas del Born, la recompensa será inmediata: empezad por una copita de su propio cava.

Dónde: Montcada, 22

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  • Ciutat Vella

Qué es: Abierto en 1925 por Miquel Tort Robiralta, este bar fue durante décadas punto de encuentro de boxeadores y de la izquierda intelectual, con clientes como el Guti, Santiago Carrillo o García Márquez. Tras cerrar en 2021, el grupo Confitería (Dr Stravinsky, Paradiso, Monk, Focacha, etc.) tomó el relevo cuatro años después con la intención de conservar su espíritu popular y sus precios ajustados. La esencia gastronómica también sigue intacta: fritura, plancha y concha, con una carta breve y bajo la batuta de Cristina Pérez, virtuosa de la brasa y los guisos.

Por qué nos gusta: Porque siguen mandando platos sencillos, sabrosos y sin demasiadas vueltas: bocadillo de pulpo frito, tortita de camarones con tártar de gamba roja, cazón en adobo, sepia a la plancha o unos callos marineros con vieiras. Tradición popular con muy buen pulso.

Dónde: Plaça de Sant Agustí Vell, 1

  • Bodegas
  • Gràcia
  • precio 2 de 4
  • Crítica de Time Out

Qué es: La Vermuteria del Tano pertenece a la categoría de bar de toda la vida, con clientela local. Se ha ganado con creces este pedestal. Abierta en 1927 como bodega, Tano la adquirió a finales de los años 90 y la mantuvo como institución indiscutible hasta la primavera de 2026, cuando tomaron el relevo los hermanos Jiménez, vecinos del barrio. El vermut es Perucchi, y antes también se vendía a granel. En cuanto a la comida, sirven conservas de calidad; banderillas de aceituna y anchoa, boquerones, berberechos, mejillones, sepia o alcachofas.

Por qué nos gusta: Porque el mármol, la puerta de hierro y un ambiente entre hipnótico y eufórico lo convierten en un lugar imprescindible de Gràcia

Dónde: Joan Blanques, 17

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  • Catalana
  • Gràcia
  • precio 1 de 4
  • Crítica de Time Out

Qué es: Abierto en 1971, Can Ros es uno de esos bares de siempre donde cabe cualquier plan: desayuno de tenedor, cafelito con el periódico o un menú contundente para recargar pilas. Aquí siempre hay algo en la cocina y nunca se sale con hambre. La carta tira de cocina casera y platos de toda la vida: capipota, caracoles, croquetas, tortilla de alcachofa o su mítico bocadillo de albóndigas. Al mediodía llegan guisos como las lentejas estofadas o el bacalao rebozado.

Por qué nos gusta: Porque podéis entrar a cualquier hora y siempre encontraréis algo que llevaros a la boca. Can Rosa cumple su promesa: que la clientela salga contenta y satisfecha.

Dónde: Roger de Flor, 303

  • El Raval
  • precio 1 de 4
  • Crítica de Time Out
Makinavaja (Raval)
Makinavaja (Raval)

Qué es: Un pedazo del antiguo Barrio Chino concentrado en un pequeño bar del Raval. Leandro abrió Makinavaja en la misma calle de las Carretes que le vio nacer, como homenaje al dibujante Ivá y a su célebre personaje, el ladrón de buen corazón. Entre bravas con una salsa fantástica, bombas y tapas de toda la vida, aquí se respira barrio por los cuatro costados.

Por qué nos gusta: Porque es un museo vivo de cultura libertaria y punk de Barcelona, un oasis lleno libertad, precios asequibles y relación de amor fraternal y horizontal entre parroquianos y tabernero. Además, es uno de los pocos bares de la ciudad con música en vivo constante. 

Dónde: Carretes, 51

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  • Bares de tapas
  • Barcelona
  • precio 2 de 4
  • Crítica de Time Out

Qué es: En 2021, el vasco Aimar Córdoba convirtió este humilde bar de tapas y guisos, con 40 años de historia, en un local que se ganó la etiqueta de ‘mítico’ en un tiempo récord. Las tortillas a la vasca, melosas y jugosas, son imprescindibles, igual que las croquetas, los chipirones encebollados y platos de cuchara como la merluza de palangre en salsa verde o las judías de Santa Pau.

Por qué nos gusta: Porque, a pesar de no ser el sitio más barato del barrio, se puede tapear y darse un homenaje sin dejarse el sueldo ni tener que pedir un crédito. Si no encontráis sitio, probad en el bar de al lado, La Polla (también es de Aimar).

Dónde: Tigre, 31

  • El Gòtic
  • precio 1 de 4
  • Crítica de Time Out
La Plata (Gòtic)
La Plata (Gòtic)

Qué es: La Plata, en marcha desde 1945, es uno de esos bares imprescindibles del Gótico donde se come de pie y casi siempre está hasta los topes. Su carta es mínima, pero aquí menos es más: pescado frito, ensalada de tomate, cebolla y aceitunas, pincho de morcilla y unas anchoas lozanas y consistentes que son una auténtica maravilla. Llevan más de 80 años friendo pescado, así que saben perfectamente lo que hacen.

Por qué nos gusta: Porque a una oferta tan sólida se suman el buen vino y el trato cercano, lo que explica por qué La Plata sigue siendo uno de los bares favoritos de locales, visitantes y celebridades del mundo gastronómico (Ferran Adrià, Jaime Oliver, Anthony Bourdain).

Dónde: Mercè, 28

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  • Sant Antoni
  • precio 1 de 4
  • Crítica de Time Out
Bar Ramon (Sant Antoni)
Bar Ramon (Sant Antoni)

Qué es: Un bar de barrio abierto en 1939 que tira mucho de producto de mercado (tienen el de Sant Antoni justo enfrente) y de temporada para elaborar tapas convincentes y para todos los públicos; desde unas bombas hasta un bacalao gourmet, costillas de conejo o butifarra con patatas 'caliu' y allioli casero. Rock n'roll en el hilo musical y en las paredes (mucha memorabilia, incluida una guitarra de Bo Diddley colgada). Es aconsejable reservar. 

Por qué nos gusta: Porque, al igual que el rock, el Bar Ramon resiste y resistirá modas, olas gentrificadoras y cafeterías de especialidad. 

Dónde: Comte Borrell, 81

  • Bares de tapas
  • Sant Antoni
  • precio 1 de 4
  • Crítica de Time Out

Qué es: Este bar ha sido durante años uno de los epicentros de Sant Antoni. Su anterior propietario, Rafel Jordana, convirtió el local en un refugio de simpatía, alegría y espíritu de barrio. Tras su jubilación, la licencia pasó a la familia Marsan, veterana de la hostelería de proximidad, que ha mantenido intacta el espíritu del lugar. La cocina sigue apostando por platos caseros y precios ajustados: albóndigas, manitas de cerdo, 'esqueixada' de bacalao, caracoles y propuestas que cambian según el mercado. Con terraza. 

Por qué nos gusta: Porque aquí conviven con naturalidad generaciones distintas: una clientela joven y bohemia comparte mesa con los vecinos más veteranos. 

Dónde: Manso, 52

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  • Española
  • El Poble-sec
  • precio 2 de 4
  • Crítica de Time Out

Qué es: Esta bodega centenaria, bautizada con el apellido de Josep Maria Gol, que la tomó en 1966, vive una nueva etapa gastronómica desde 2024. Sergi Fernández y Edu Jarque evitaron su cierre y apostaron por una cocina de bodega tradicional, puesta al día por los chefs Roger Soler y Rodrigo Castillo. Aquí encontraréis calamares con cebolla, caracoles fritos, fideos a la cazuela, capipota y hasta girella rebozada, además de desayunos de tenedor y cañas bien tiradas. El tándem también está detrás de la recuperación de la Bodega Vidal de Poble Sec y Bodega Manolo de Gràcia. 

Por qué nos gusta: Porque recupera los sabores de toda la vida sin convertirlos en platos pretenciosos. La cocina tiene raíces, oficio y algún guiño contemporáneo, pero sin pasarse. 

Dónde: Parlament, 10

  • Esquerra de l’Eixample
  • precio 2 de 4
  • Crítica de Time Out

Qué es: Este clásico de Barcelona ofrece buena cocina desde primera hora hasta la madrugada. Abierto en 1933, fue punto de encuentro de sindicalistas, la 'gauche divine', tertulias y la Barcelona de los años 80. Tras su reapertura en 2009 y con el chef con estrella Michelin Jordi Vilà (Alkimia, Alkostat, etc.) en los fogones, recuperó todo su carisma con una carta extensa que va de la tapa al vermut, pasando por bocadillos gourmet y cocina catalana con un toque francés. Entre sus imprescindibles están las croquetas, la ensaladilla rusa, las bravas y la 'esqueixada'.

Por qué nos gusta: Porque es de esos locales que forman parte de la memoria gastronómica de la ciudad y siguen plenamente vivos. Además, su horario ininterrumpido permite que la clientela hambrienta sea siempre bienvenida.

Dónde: Muntaner, 213

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  • Bar de bocadillos
  • Esquerra de l’Eixample
  • precio 2 de 4
  • Crítica de Time Out

Qué es: Otro clásico contemporáneo. Abierto en 2018, el Bar Torpedo nació de la mano de Rafa Peña (Gresca y Premio Nacional de Gastronomía 2023), Juanlu Pérez y Biel Gavaldà, con una misión clara: ofrecer tapas y bocadillos de primera después de medianoche. En la carta encontraréis bocadillos como el bikini de pastrami de lengua, el de berenjena asada o el contundente Patty Melt, además de croquetas y otras frituras. Para beber, vinos naturales y cervezas artesanas. Cuenta con terraza.

Por qué nos gusta: Porque se ha convertido en el refugio de gente del gremio de la hostelería, noctámbulos y aficionados al buen comer y beber.

Dónde: Aribau, 143

  • Bodegas
  • Dreta de l'Eixample

Qué es: Los hermanos David y Carlos Montero salvaron en 2010 la Bodega Quimet de Gràcia y se convirtieron en pioneros de la neobodega y la recuperación del vermut. En 2026, repitieron la jugada con la Bodega Nulles, una centenaria de la Sagrada Família a la que devolvieron el alma de barrio. La restauración respetó su esencia, con botas de vino, grifos de vermut, azulejos originales y mobiliario de anticuario. En la mesa, anchoas caseras, jamón cortado a mano y guisos de los de chup-chup.

Por qué nos gusta: Porque hay cariño, precios razonables y una cocina honesta que sabe a casa. Un bar-refugio en un barrio donde cada vez quedan menos.

Dónde: Nàpols, 239

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  • Sants - Montjuïc
  • Crítica de Time Out

Qué es: Montferry es uno de los templos de los bocadillos en Barcelona, famoso por sus generosos desayunos de tenedor. Cada mañana sorprende con propuestas como el de mortadela con tomate al vino rancio y chips caseras, butifarra con berenjena, capipota con chimichurri o atún con queso y tomate seco. Y la cosa no acaba con el desayuno: la bodega permanece abierta todo el día con bravas, albóndigas, croquetas y tortillas caseras. De los mismos dueños que la Bodega Carol del Clot, otra maravilla de local. 

Por qué nos gusta: Porque es una de las mejores direcciones de Sants

Dónde: Passatge de Serra i Arola, 13

  • Bar de bocadillos
  • Horta - Guinardó
  • precio 1 de 4
  • Crítica de Time Out

Qué es: Inaugurado en 1927, Quimet d’Horta conserva el aire de los bares de época y sigue siendo uno de los grandes clásicos de la plaza Eivissa. Sus bocadillos de chapata, especialmente los de tortilla, tienen fama en toda Barcelona, y la carta se completa con croquetas, bombas y vermut de la casa. El local también guarda un pequeño tesoro: más de 3.000 botellitas de licores que cubren y decoran sus paredes.

Por qué nos gusta: Porque pocas maneras hay mejores de empezar el día con buen pie que esta: una chapata y un buen café en su agradable terracita.

Dónde: Pl. Eivissa, 10

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  • Nou Barris
  • precio 1 de 4
  • Crítica de Time Out

Qué es: La Bodegueta d’en Miquel lleva 50 años haciendo barrio y conserva intacta la estética de las bodegas de antes: toneles de vino, nevera de madera, botellas y cajas de cerveza por todas partes. Sus grandes ventanales dan a la plaza y llenan de luz un local frecuentado todavía por los jubilados de Nou Barris, que vienen a comprar vino, charlar y hacer el vermut. Para picar hay olivas, conservas, patatas, croquetas, quesos, embutidos y productos más finos como cecina de León o brocheta de Torta del Casar.

Por qué nos gusta: Porque su despensa que va mucho más allá de las tapas de batalla. Buen producto, buenas conservas y una clientela fiel al 100%. 

Dónde: Pl. dels Jardins d'Alfàbia, 3

  • Sarrià - Sant Gervasi
  • precio 1 de 4
  • Crítica de Time Out

Qué es: Todo el mundo lo dice: las de Tomás de Sarrià son de las mejores patatas bravas de Barcelona. Puede que sea mucho decir para una tapa tan omnipresente, pero estas tienen argumentos de sobra. El corte irregular y la fritura en aceite de oliva consiguen unas patatas bien doradas, coronadas con una salsa generosa, más cercana al alioli. Y no se quedan solo en las bravas: también hay anchoas, boquerones, croquetas de pollo, etc.

Por qué nos gusta: Porque sus bravas son capaces de hacer que media Barcelona se desplace hasta el barrio solo para comérselas. Pedidlas, acompañadlas con una jarra de cerveza bien fría y entenderéis el peregrinaje.

Dónde: Major de Sarrià, 49

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  • Sarrià - Sant Gervasi
  • Crítica de Time Out

Qué es: La centenaria Bodega Josefa ha vuelto a la vida en 2026 tras un periodo de cierre, con Oriol Lagé en la cocina y Santi Olivella en la sala. El bar mantiene su espíritu popular y su papel como punto de encuentro del Farró, con una carta para cualquier momento del día: desayunos de bocadillos contundentes, vermut, tapas como la morralla fresca frita y platos de cocina catalana como capipota, fricandó, macarrones con botifarra del 'perol' o albóndigas Strogonoff.

Por qué nos gusta: Porque, pese al relevo y a los cambios de los últimos tiempos, aquí se siguen viendo los partidos del Barça tal y como se hacía antes.

Dónde: Saragossa, 86

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