Qué: Miró pintaba la esencia de las cosas y por eso no hace falta explicar prácticamente nada a un niño pequeño, para que conecte con la obra de este gran pintor. Un pájaro, una luna, una mujer embarazada, un cielo estrellado… Basta con saltar de cuadro en cuadro y jugar a adivinar qué representa para descubrir que ellos entienden la obra de Miró mejor que nosotros. Además, la Fundació Joan Miró ofrece una serie de actividades familiares que hacen la visita más amena. ¡No os olvidéis de asomaros por el patio del museo, con unas vistas deslumbrantes de Barcelona, ni de de bajar al jardín de las esculturas!
Dónde: Parc de Montjuïc, s/n (Sants-Montjuïc)
































































































