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Carrer del Rec, al barri del Born.
Foto: Maria DiasCarrer del Rec, al barri del Born.

8 grandes motivos para redescubrir el Born

Ideas para volver a conectar con el barrio de la Ribera y su propuesta comercial, patrimonial y cultural

Por
Eugenia Sendra
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La postal de Barcelona a la que nos habíamos acostumbrado en estos últimos años ha cambiado radicalmente por la crisis sanitaria y ahora los barrios muestran otra cara. Sorprende volver a la Barcelona antigua y verla tan vacía, habitada casi en exclusiva por los vecinos que residen en la zona, y también más silenciosa, con una calma insólita que facilita contemplar con ojos amables lugares que en algún momento quizá habíamos sentido 'nuestros '. Volver al barrio de la Ribera –conocido popularmente como el Born– una mañana de día laborable, si se puede, es un gusto; nos perdemos por el barrio, y os indicamos diferentes razones para volver.

1. De toda la vida

Encontramos comercios veteranos como Casa Gispert (1891), La Ribera S.A. (1941) y Jaime J. Renobell (1944) que nos recuerdan la herencia comercial del barrio, y es que hasta el 1971 el mercado del Born funcionó como mercado central de Barcelona. La exportación de productos y la venta a restaurantes más la venta minorista, a pie de calle, han permitido la supervivencia de estas tiendas que desprenden encanto, lo mires con ojos locales o foráneos. Aleix Clavera, cuarta generación de La Ribera SA, reflexiona de como el barrio "no se ha adaptado a la gente que vive en él" y ha ido perdiendo comercios; añade que el ser "emblemáticos" –o con una cierta antigüedad y singularidad– no es garantía de supervivencia. Para adecuarse a los tiempos que corren, la casa especialista en bacalao, aceitunas, salazones y otras conservas ha estrenado la venta online y el servicio a domicilio.

La Ribera S.A.
La Ribera S.A.Foto: Maria Dias

2. Piedra y hierro 

Hay piedras y piedras, y las que se conservan en las entrañas del Born Centre de Cultura i Memòria explican cómo era el barrio de la Ribera que quedó destruido en 1714 (los restos se descubrieron después de que el mercado cesara su actividad y mientras se proyectaba lo que debía ser la Biblioteca Provincial de Barcelona en el 2002). El encanto del espacio es indisociable de la estructura de hierro proyectada por el maestro de obras Josep Fontserè para el mercado, que empezó a construirse en el 1874 influenciado por la arquitectura parisina del momento; para su construcción se usó material metálico fabricado en La Maquinista.

Vista d'El Born Centre de Cultura i Memòria
Vista d'El Born Centre de Cultura i Memòria des del Passatge MercantilFoto: Maria Dias

3. El rastro de 'lo cool'

El cierre del mercado provocó la degradación del barrio, aunque más tarde experimentaría la gentrificación y la llegada de nuevos vecinos que transformaron la zona y la convirtieron en reclamo del más nuevo, auténtico y moderno. Una de las criaturas del 'boom' de la Ribera en los años 90 y los 2000 es El café del Born. Cuando lo abrieron las hermanas Texidó hace 25 años "estaba todo por hacer y era otro barrio: había dos o tres bares de día –la mayoría eran bares de copas– y también más red social de vecinos", apunta Silvia Teixidó. En 2016 recuperaron la gestión del bar y encontraron el Born consolidado como zona de turismo y ocio. La crisis sanitaria ha hecho caer la oferta para visitantes –brunch y smoothies– y la clientela habitual se mantiene, aunque desde el bar también detectan un retorno al consumo de "hace unos años, más básico y de guerrilla".

Cafè del Born
Esmorzar al Cafè del BornFoto: Maria Dias

4. Nuevos circuitos

A pesar de los muchos locales vacíos que buscan inquilinos (la calle Flassaders es de los más inhóspitos en este sentido), siguen existiendo espacios con un público muy fiel y que aportan un punto de color y alegría: La Comercial es un los más históricos, pero también destacan Bon Vent y Chandal (cruzando la frontera de Princesa). Roots abrió hace cuatro años en los bajos de la casa del industrial, comerciante y coleccionista de arte Lluís Plandiura; el local conserva la estructura original del almacén de la sociedad Plandiura y Carreras y forma parte del núcleo de skate que se dibuja entre el paseo Lluís Companys y el parque de skate de la Ciutadella.

Roots
Viliyan Todorov, botiguer de RootsFoto: Maria Dias
Chandal
L'equip de ChandalFoto: Maria Dias

5. Una buena merienda  

El Born tiene atractivo gastronómico, sobre todo para amantes del dulce y la repostería. Destaca Brunells, que acaba de reabrir en la calle Princesa como pastelería y con espacio de degustación en colaboración con Cafés El Magnífico; Hofmann, con la tienda en Flassaders y la escuela de cocina a cuatro pasos; Bubo y Demasié, con su segundo local a los pies de Santa Maria del Mar. Completa el surtido Cafés el Magnífico, referente en materia cafetera.

6. La joya de la corona

Parada obligada, la basílica de Santa Maria del Mar. Para contemplarla desde el exterior o para entrar y dejarse llevar por la magnitud y belleza de esta obra construida en el siglo XIV. Gótico imponente, una estructura limpia y esbelta, popular en la forma cómo fue construida –con los esfuerzos y las ganas del barrio, los bastaixos y otros gremios– y por cómo se consagró al mundo en 2006 con Ildefonso Falcones.

Santa Maria del Mar vista des del carrer Argenteria
Foto: Maria Dias

7. De palacio en palacio

El barrio también merece el paseo dedicado a la arquitectura, deambulando desde el Museu Picasso (diferentes palacios góticos originarios del siglo XIII-XIV ahora envueltos como si fueran una obra de Christo y Jeanne-Claude) hasta las calles del núcleo artesano del Esquirol, callejeando hasta encontrar Argenteria y transitar por ella con la vista en Santa María del Mar hasta la calle Abaixadors (el palacio del número 10 se ha convertido en un lugar destacado de la escena cultural y nocturna de la mano del Primavera Sound). Levantad la vista en la calle de les Caputxes (protegidas como patrimonio cultural de interés local) y girad a la izquierda para saludar a la iglesia de nuevo; siguiendo por el lateral de la basílica se os aparecerá la llama encendida del Fossar de les Moreres y después la rambla del Born. En el lado montaña queda la calle de las Mosques, uno de los más estrechos de la ciudad; a la derecha la calle del Rec. Si seguís por aquí, acercaos hasta el Park Hotel –temporalmente cerrado–, otra joya arquitectónica de los  años 50 obra de Antoni de Moragas.

8. Por orgullo 

Los comerciantes explican que pasan por un momento complicado (el coronavirus ha empeorado una racha negativa desde 2017); a la desbandada general desde el confinamiento y durante el período estival se le suma la alienación progresiva del barrio provocada por el turismo, que hace que los locales no se acerquen al Born. Lo comentan las responsables de Ivori (Carola Alexandre), Colmado (Susana Rey) y Angle (Clàudia Roca), tres tiendas que desde los inicios han reivindicado y apostado por las marcas locales y de proximidad, educando en una forma de consumo alternativo, más meditado y sostenible. Siguen batallando en la calle Mirallers y hacen tribu con otras tiendas amigas del barrio (Montse Liarte, Visual Poetry, Colette, Après Ski ...). "Es nuestro barrio antiguo", añade Alexandre como uno de los motivos para volver al Born.

Colmado, Ivori, Angle
Les artífexs de Colmado, Ivori i AngleFoto: Maria Dias

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