Calendario INTERNO BARCELONA

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Fin de semana

  • El Poble-sec
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Tíene razón el Corifeo de este Contra Antígona cuando dice que el coro de las tragedias griegas ha sido descuidado por el teatro contemporáneo, una manera de expulsar al público, de separar escena y platea, de levantar un muro que, en la época clásica, se atravesaba gracias, precisamente, al coro, integrado por doce o quince espectadores que se introducían en la acción. Andrea Jiménez ha decidido devolver a Sófocles lo que es suyo y, guiada por el mismo espíritu travieso que demostró en Casting Lear, recluta a catorce personas del público para que participen en la versión de Antígona que ella misma y Victoria Szpunberg han escrito. Los guía el Corifeo (Olga Onrubia), el decimoquinto espectador, y una facilitadora (Mònica Molins) que les va dando instrucciones a medida que la acción avanza. Es muy interesante ver las reacciones del coro, por ejemplo, en la famosa disputa entre Creonte (Xavi Sáez) y Antígona (Júlia Truyol), cuando el nuevo rey de Tebas riñe a la hija de Edipo por haber querido enterrar a su hermano Polinices en contra de lo que él ha mandado. Una atronadora mayoría del coro apoya a Antígona, quien ha violado la ley y, al fin y al cabo, quiere rendir honores a un hombre que ha intentado destruir su ciudad. O cuando Creonte se acerca a su mujer Eurídice (Arantza López Medina), última víctima mortal de la tragedia, rodeada por muchos integrantes de este coro totalmente afligidos. Jiménez vuelve a demostrar que se puede renovar la manera de representar los...
  • Arte
  • El Raval
El Centre d’Arts Santa Mònica acoge El asalto de la ilusión, que se puede visitar hasta el 27 de septiembre, una exposición coral que reúne trabajos de diversos artistas para analizar cómo el arte ha contribuido a construir aquello que entendemos como realidad. A través de una puesta en escena cambiante y llena de trampas visuales, la muestra conecta técnicas históricas de representación con problemáticas actuales como la posverdad, la manipulación mediática o la irrupción de la inteligencia artificial. Ver para creer La exposición está concebida como un recorrido en constante movimiento. Espejos, velos y paredes móviles configuran un espacio que se transforma a medida que el visitante avanza, generando una sensación de inestabilidad que afecta directamente a la percepción. Pintura, fotografía, vídeo e instalación conviven en un mismo itinerario, poniendo de manifiesto cómo cada lenguaje construye una idea distinta de realidad. Lejos de presentar una única mirada, la muestra articula un diálogo entre prácticas diversas que, desde distintos puntos de vista, cuestionan los mecanismos de producción de imágenes y relatos. Algunas obras intensifican esta tensión entre apariencia y realidad. Por ejemplo, la instalación de A.A. Murakami sorprende con la presencia de nubes reales dentro del espacio expositivo: una imagen que, en un primer momento, parece imposible y que obliga a replantear lo que se da por hecho. En paralelo, Alain Josseau construye un falso informativo sobre la...
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  • Fort Pienc
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Mientras el mundo se prepara para ver el cometa Halley, doce mujeres deben decidir si Sança está embarazada, cosa que le ahorraría la horca por el asesinato de una criatura. Encerradas en una habitación, con la única presencia de un hombre que no puede abrir la boca y con la multitud afuera que espera ansiosa ver el cuerpo colgado de la acusada, la presión sobre el jurado es grande. La británica Lucy Kirkwood hace que la maquinaria patriarcal se exprese a través de las mujeres, las cuales, no todas, darán vida a tópicos, suspicacias y clichés. Estamos en 1759, en la Cataluña rural, y no en Suffolk, Inglaterra, que es donde Kirkwood situó El firmament. La directora y traductora Gara Roda ha decidido este cambio, por lo que los personajes no se llaman Sally, Lizzy o Charlotte, sino Sança (Anna Castells), Bet (Sílvia Abril) o Carlota (Teresa Vallicrosa). Una modificación que no afecta al fondo de la cuestión, pero sí a más de un aspecto accesorio. Y quizá por eso Roda plantea la función como si estuviera versionando a Guimerà y el juego de Kirkwood con el presente, cuando nos viene a decir que todo lo que pasaba en el siglo XVIII no ha desaparecido del todo, queda algo descafeinado, especialmente en un momento climático cuando sustituye el Manic monday de The Bangles por No es serio este cementerio de Mecano. El resultado es estético y funciona, pero la razón del momento musical es totalmente diferente. Sílvia Abril y Anna Castells lideran un reparto de primera No obstante,...
  • Qué hacer
  • Eixample
¿Sabíais que en Barcelona existe un festival capaz de reunir durante todo un fin de semana a personas que viven el fútbol mucho más allá de los noventa minutos? Hablamos del Panenka Fest, el evento dedicado a la cultura futbolística que vuelve los próximos 6 y 7 de junio en la Antiga Fàbrica Estrella Damm en una segunda edición cargada de actividades, charlas y sorpresas. Durante dos días, la antigua fábrica se transformará en un gran punto de encuentro donde convivirán el coleccionismo, los podcasts, los juegos, el humor y todas aquellas intrahistorias que hacen del fútbol algo mucho más grande que lo que pasa sobre el césped. Después de una primera edición que reunió a más de 3.000 personas el pasado noviembre, el festival regresa este año con una programación ampliada y más espacio para uno de los grandes protagonistas de la edición anterior: el market de cultura futbolera y moda vintage que tanto triunfó entre los asistentes. Y si el año pasado os quedasteis sin entrada, atentos: los abonos ya están a la venta. Además, los abonados Palco de Panenka volverán a tener acceso gratuito asegurado. ¡Un espacio para disfrutar del deporte más popular del mundo!
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  • L'Antiga Esquerra de l'Eixample
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Es difícil salir del teatro cambiado, con un estado de ánimo diferente con el que has entrado, y poder decir, además, que te has divertido como hacía tiempo que no te pasaba. Que has visto tres intérpretes excelentes que se lo pasan pipa haciendo la función y que saben cómo transmitirlo al público. Que has descubierto una directora (Andrea Jiménez) que ha encajado con tres tarambanas y los ha hecho volar muy alto. Que has disfrutado de un texto irreverente (de Victoria Szpunberg), que sabe jugársela y que hace dianas todo el rato. Y que mañana, si pudieras, no dudarías en volver. 'Mal de coraçon' parece la típica obra de bar, con un hombre a quien acaba de abandonar el amor de su vida (Pau Vinyals), un filósofo borracho (Pol López) y una camarera-cuidadora que quiere ser actriz (Júlia Barceló). Nada nuevo bajo el sol. Dos payasos y un augusto. Pero la introducción de la figura de Santa Teresa, y su obra, lo trastoca todo, hace que la pieza entre en un camino que no sabes por donde saldrá, a veces luminoso, a veces oscuro y tortuoso. Se convierte en un interrogante a resolver, un motor alterno que alimenta la escena. ¡Y cómo superan todos el reto! Porque el camino acaba en una fiesta. La obra empieza emulando la farsa, incluso el 'teiatru', y hace que nos temamos lo peor, pero cuando López entra en escena, juega a esconderse de Vinyals y, después, coge el micro para bailar y cantar, ya nos damos cuenta de que aquí, los tres intérpretes saldrán a hombros. 'Mal de coraçon'...
  • El Poble-sec
"Si no hay 14 voluntarios, la obra no se puede hacer". Así de contundente se alza la directora, Andrea Jiménez, con una propuesta interactiva que rompe los códigos tradicionales de la tragedia griega. En este montaje, la función del coro —que en la antigüedad recreaba la voz y la moral de los ancianos de Tebas— recae directamente sobre nosotros, el público. Es una ruptura absoluta de la cuarta pared que busca reflejar la fragilidad de la polis y del propio hecho teatral, todo ello reivindicando la inteligencia colectiva como una herramienta imprescindible para la vida en comunidad. Pero, ¿de qué habla exactamente este Contra Antígona? La obra da un salto temporal para conectar el mito de Sófocles con los conflictos más punzantes de nuestro presente. El origen de la tragedia clásica lo conocemos de sobra: Antígona desafía el poder real para enterrar a su hermano y todo termina en muerte porque el diálogo es imposible. Sin embargo, esta revisión —firmada por la propia directora con la colaboración de la dramaturga Victoria Szpunberg— no llega para castigar a la heroína, sino para utilizar el ágora e imaginar un final diferente. La pieza nace de la necesidad urgente de encontrar espacios de conversación en un mundo de trincheras, polarización y gurús con respuestas demasiado fáciles, transformando el teatro en un espacio para pensarnos como un todo y buscar consensos. Para defender esta estimulante revisión sobre el escenario, el montaje cuenta con un reparto que sostiene el...
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  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
En Dinamarca, se vive tan bien y son tan felices que incluso se tienen que importar las malas noticias. Y lo peor és que se lo han creído. Nos podríamos imaginar que los dos personajes de la obra de título de país nórdico (y famoso teatralmente porque algo está podrido en él), escrita por Lluïsa Cunillé, son un Hamlet que no muere a manos de Laertes en la última escena de la tragedia de Shakespeare y su madre Gertrudis, ya mayores ambos, compartiendo techo y obligados a soportarse. Están cansados de vivir y todo les importa un bledo, pero no piensan renunciar a nada. Pere Arquillué e Imma Colomer son los encargados de darles vida. Dos intérpretes al servicio de una pieza que solo dos tótems podrían llevarse a su terreno. I és que el trabajo de Arquillué y Colomer es de otro mundo. Cunillé necesita este tipo de actores y actrices que llevan la valentía tatuada en el brazo, suficientemente hábiles para encabezar repartos en montajes populares y a la vez meterse en jardines espinosos como este Dinamarca. Porque aquí estamos más cerca de un Fi de partida que de un Hamlet, aunque la autora catalana lo único que toma prestado de Beckett es la mala leche y su sentido del humor. Cunillé necesita este tipo de actores y actrices que llevan la valentía tatuada en el brazo Porque en Dinamarca tenemos a una madre y un hijo que viven con poco o nada, que ya se lo han dicho todo y que monologan más que dialogan. Intervienen en exabruptos, a través de acciones. Manda más el gesto que la...
  • Gay y lésbico
  • Crítica de Time Out
Las mil y una historias queer es el lema y manifiesto de la nueva edición de la Mostra FIRE!!, el primer festival de cine LGTBIQ+ del Estado, que este año pone el foco en las comunidades LGTBIQ+ del mundo árabe y persa. Las mil y una noches forma parte del imaginario universal y nos conecta, de forma casi automática y desde los ojos de la ficción, con otro hemisferio del mundo. El certamen celebra su 30ª edición del 4 al 14 de junio reivindicando el cine como un espacio de resistencia, libertad y visibilidad queer. Organizada por el Casal Lambda desde 1995, la muestra suma ya 30 años en los que se han proyectado más de 1.300 películas: “para vernos más y mejor a nosotres mismes en la pantalla, y para abrir los ojos del mundo a las realidades y vivencias de nuestro colectivo”. Antoine Leonetti, director de la Mostra FIRE!!, explica que “nuestro deseo de poner el foco sobre estas comunidades viene de lejos, porque cada año son muchas las propuestas que recibimos de directoras y directores libaneses, palestinos, iraníes o marroquíes que hablan de unos colectivos muy activos a pesar de los enormes desafíos legales y sociales a los que se enfrentan diariamente”. Películas destacadas Así, el festival abre una ventana a realidades queer que a menudo quedan fuera de las pantallas occidentales. Historias atravesadas por la represión, pero también por el deseo, la creatividad y la resistencia, que encuentran en el cine un espacio desde el que existir y contarse. Desde Irán llegan...
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  • Arte
  • Dreta de l'Eixample
Entre finales del siglo XIX e inicios del XX, los Nabis querían restablecer la unidad del arte y allanaban el terreno para la modernidad venidera. Este movimiento, situado en la transición entre el modernismo y las primeras vanguardias, se caracterizaba por un diálogo constante entre la pintura, la arquitectura y las artes decorativas gracias al juego entre el color, la forma y el ritmo de las composiciones artísticas. Ahora, los Nabis entran en La Pedrera en la primera gran exposición monográfica en Barcelona de este movimiento. La muestra reúne una amplia selección de obras de entre finales del siglo XIX e inicios del XX que nos permiten conocer los principios estéticos y conceptuales de este grupo artístico, que exploró el carácter decorativo de la pintura y encontró la manera de integrarla en la vida cotidiana. El nombre de los Nabis proviene del hebreo (neviim, que significa "profetas") y agrupa a las personas que se unieron en torno a Paul Sérusier y a la escuela de arte alternativa Académie Julian de París, como Paul-Élie Ranson, Pierre Bonnard, Édouard Vuillard y Maurice Denis, Henri-Gabriel Ibels, Georges Lacombe, Aristides Maillol, József Rippl-Rónai, Ker-Xavier Roussel, Félix Vallotton y Jan Verkade. Defendían el arte total y la reconciliación entre el artista y el artesano, por lo que trabajaron la pintura, el dibujo, el grabado, la escultura y la fotografía, pero también el diseño de papeles pintados, tapicerías, biombos y objetos manufacturados, así como la...
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
No era fácil llevar Permagel a escena con una forma que fuese teatral. Victoria Szpunberg y Albert Pijuan podrían haber tirado por el camino más corto y hacer como la autora, Eva Baltasar, y empezar por el preludio del final y seguir la prosa hasta el capítulo de cierre. Pero afortunadamente se han complicado la vida y han deshecho la novela para rehacerla, para darle la vuelta, con añadidos de presentación de los personajes y una línea temporal clara. Para, en definitiva, transformar un artefacto literario en un artefacto teatral. Maria Rodríguez Soto asume el reto de encarnar a esta mujer a punto de cumplir los 40, lesbiana, solitaria, con instintos suicidas, tía, hermana e hija. Tampoco es nada sencillo meterse en esta piel, dentro de este mundo, y salir victoriosa. ¿Cómo se interpreta a alguien que quiere matarse, que no soporta a la familia, que no encaja, pero que adora a la sobrina? ¿Cómo se mantiene la mirada, la respiración, cuando te pintas una raya en el brazo por donde querrías que pasara la cuchilla de afeitar? ¿Cuando escarneces a madre y hermana? No estaría de más que otros teatros recogieran el guante y se pusieran a ello de una santa vez Puedes caer en la parodia, en la oscuridad. Puedes pretender estar haciendo el 4.48 Psicosis de Sarah Kane. Pero Permagel es otra cosa. Entre espesas nubes de tiniebla, se adentra un rayo de luz. Y Rodríguez Soto sabe atraparlo. Szpunberg, como directora, tenía delante otro desafío mayúsculo: un monólogo con el público a...

Semana

  • El Poble-sec
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Tíene razón el Corifeo de este Contra Antígona cuando dice que el coro de las tragedias griegas ha sido descuidado por el teatro contemporáneo, una manera de expulsar al público, de separar escena y platea, de levantar un muro que, en la época clásica, se atravesaba gracias, precisamente, al coro, integrado por doce o quince espectadores que se introducían en la acción. Andrea Jiménez ha decidido devolver a Sófocles lo que es suyo y, guiada por el mismo espíritu travieso que demostró en Casting Lear, recluta a catorce personas del público para que participen en la versión de Antígona que ella misma y Victoria Szpunberg han escrito. Los guía el Corifeo (Olga Onrubia), el decimoquinto espectador, y una facilitadora (Mònica Molins) que les va dando instrucciones a medida que la acción avanza. Es muy interesante ver las reacciones del coro, por ejemplo, en la famosa disputa entre Creonte (Xavi Sáez) y Antígona (Júlia Truyol), cuando el nuevo rey de Tebas riñe a la hija de Edipo por haber querido enterrar a su hermano Polinices en contra de lo que él ha mandado. Una atronadora mayoría del coro apoya a Antígona, quien ha violado la ley y, al fin y al cabo, quiere rendir honores a un hombre que ha intentado destruir su ciudad. O cuando Creonte se acerca a su mujer Eurídice (Arantza López Medina), última víctima mortal de la tragedia, rodeada por muchos integrantes de este coro totalmente afligidos. Jiménez vuelve a demostrar que se puede renovar la manera de representar los...
  • Arte
  • El Raval
El Centre d’Arts Santa Mònica acoge El asalto de la ilusión, que se puede visitar hasta el 27 de septiembre, una exposición coral que reúne trabajos de diversos artistas para analizar cómo el arte ha contribuido a construir aquello que entendemos como realidad. A través de una puesta en escena cambiante y llena de trampas visuales, la muestra conecta técnicas históricas de representación con problemáticas actuales como la posverdad, la manipulación mediática o la irrupción de la inteligencia artificial. Ver para creer La exposición está concebida como un recorrido en constante movimiento. Espejos, velos y paredes móviles configuran un espacio que se transforma a medida que el visitante avanza, generando una sensación de inestabilidad que afecta directamente a la percepción. Pintura, fotografía, vídeo e instalación conviven en un mismo itinerario, poniendo de manifiesto cómo cada lenguaje construye una idea distinta de realidad. Lejos de presentar una única mirada, la muestra articula un diálogo entre prácticas diversas que, desde distintos puntos de vista, cuestionan los mecanismos de producción de imágenes y relatos. Algunas obras intensifican esta tensión entre apariencia y realidad. Por ejemplo, la instalación de A.A. Murakami sorprende con la presencia de nubes reales dentro del espacio expositivo: una imagen que, en un primer momento, parece imposible y que obliga a replantear lo que se da por hecho. En paralelo, Alain Josseau construye un falso informativo sobre la...
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  • Crítica de Time Out
Mientras el mundo se prepara para ver el cometa Halley, doce mujeres deben decidir si Sança está embarazada, cosa que le ahorraría la horca por el asesinato de una criatura. Encerradas en una habitación, con la única presencia de un hombre que no puede abrir la boca y con la multitud afuera que espera ansiosa ver el cuerpo colgado de la acusada, la presión sobre el jurado es grande. La británica Lucy Kirkwood hace que la maquinaria patriarcal se exprese a través de las mujeres, las cuales, no todas, darán vida a tópicos, suspicacias y clichés. Estamos en 1759, en la Cataluña rural, y no en Suffolk, Inglaterra, que es donde Kirkwood situó El firmament. La directora y traductora Gara Roda ha decidido este cambio, por lo que los personajes no se llaman Sally, Lizzy o Charlotte, sino Sança (Anna Castells), Bet (Sílvia Abril) o Carlota (Teresa Vallicrosa). Una modificación que no afecta al fondo de la cuestión, pero sí a más de un aspecto accesorio. Y quizá por eso Roda plantea la función como si estuviera versionando a Guimerà y el juego de Kirkwood con el presente, cuando nos viene a decir que todo lo que pasaba en el siglo XVIII no ha desaparecido del todo, queda algo descafeinado, especialmente en un momento climático cuando sustituye el Manic monday de The Bangles por No es serio este cementerio de Mecano. El resultado es estético y funciona, pero la razón del momento musical es totalmente diferente. Sílvia Abril y Anna Castells lideran un reparto de primera No obstante,...
  • Qué hacer
  • Eixample
¿Sabíais que en Barcelona existe un festival capaz de reunir durante todo un fin de semana a personas que viven el fútbol mucho más allá de los noventa minutos? Hablamos del Panenka Fest, el evento dedicado a la cultura futbolística que vuelve los próximos 6 y 7 de junio en la Antiga Fàbrica Estrella Damm en una segunda edición cargada de actividades, charlas y sorpresas. Durante dos días, la antigua fábrica se transformará en un gran punto de encuentro donde convivirán el coleccionismo, los podcasts, los juegos, el humor y todas aquellas intrahistorias que hacen del fútbol algo mucho más grande que lo que pasa sobre el césped. Después de una primera edición que reunió a más de 3.000 personas el pasado noviembre, el festival regresa este año con una programación ampliada y más espacio para uno de los grandes protagonistas de la edición anterior: el market de cultura futbolera y moda vintage que tanto triunfó entre los asistentes. Y si el año pasado os quedasteis sin entrada, atentos: los abonos ya están a la venta. Además, los abonados Palco de Panenka volverán a tener acceso gratuito asegurado. ¡Un espacio para disfrutar del deporte más popular del mundo!
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  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Es difícil salir del teatro cambiado, con un estado de ánimo diferente con el que has entrado, y poder decir, además, que te has divertido como hacía tiempo que no te pasaba. Que has visto tres intérpretes excelentes que se lo pasan pipa haciendo la función y que saben cómo transmitirlo al público. Que has descubierto una directora (Andrea Jiménez) que ha encajado con tres tarambanas y los ha hecho volar muy alto. Que has disfrutado de un texto irreverente (de Victoria Szpunberg), que sabe jugársela y que hace dianas todo el rato. Y que mañana, si pudieras, no dudarías en volver. 'Mal de coraçon' parece la típica obra de bar, con un hombre a quien acaba de abandonar el amor de su vida (Pau Vinyals), un filósofo borracho (Pol López) y una camarera-cuidadora que quiere ser actriz (Júlia Barceló). Nada nuevo bajo el sol. Dos payasos y un augusto. Pero la introducción de la figura de Santa Teresa, y su obra, lo trastoca todo, hace que la pieza entre en un camino que no sabes por donde saldrá, a veces luminoso, a veces oscuro y tortuoso. Se convierte en un interrogante a resolver, un motor alterno que alimenta la escena. ¡Y cómo superan todos el reto! Porque el camino acaba en una fiesta. La obra empieza emulando la farsa, incluso el 'teiatru', y hace que nos temamos lo peor, pero cuando López entra en escena, juega a esconderse de Vinyals y, después, coge el micro para bailar y cantar, ya nos damos cuenta de que aquí, los tres intérpretes saldrán a hombros. 'Mal de coraçon'...
  • El Poble-sec
"Si no hay 14 voluntarios, la obra no se puede hacer". Así de contundente se alza la directora, Andrea Jiménez, con una propuesta interactiva que rompe los códigos tradicionales de la tragedia griega. En este montaje, la función del coro —que en la antigüedad recreaba la voz y la moral de los ancianos de Tebas— recae directamente sobre nosotros, el público. Es una ruptura absoluta de la cuarta pared que busca reflejar la fragilidad de la polis y del propio hecho teatral, todo ello reivindicando la inteligencia colectiva como una herramienta imprescindible para la vida en comunidad. Pero, ¿de qué habla exactamente este Contra Antígona? La obra da un salto temporal para conectar el mito de Sófocles con los conflictos más punzantes de nuestro presente. El origen de la tragedia clásica lo conocemos de sobra: Antígona desafía el poder real para enterrar a su hermano y todo termina en muerte porque el diálogo es imposible. Sin embargo, esta revisión —firmada por la propia directora con la colaboración de la dramaturga Victoria Szpunberg— no llega para castigar a la heroína, sino para utilizar el ágora e imaginar un final diferente. La pieza nace de la necesidad urgente de encontrar espacios de conversación en un mundo de trincheras, polarización y gurús con respuestas demasiado fáciles, transformando el teatro en un espacio para pensarnos como un todo y buscar consensos. Para defender esta estimulante revisión sobre el escenario, el montaje cuenta con un reparto que sostiene el...
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  • Crítica de Time Out
En Dinamarca, se vive tan bien y son tan felices que incluso se tienen que importar las malas noticias. Y lo peor és que se lo han creído. Nos podríamos imaginar que los dos personajes de la obra de título de país nórdico (y famoso teatralmente porque algo está podrido en él), escrita por Lluïsa Cunillé, son un Hamlet que no muere a manos de Laertes en la última escena de la tragedia de Shakespeare y su madre Gertrudis, ya mayores ambos, compartiendo techo y obligados a soportarse. Están cansados de vivir y todo les importa un bledo, pero no piensan renunciar a nada. Pere Arquillué e Imma Colomer son los encargados de darles vida. Dos intérpretes al servicio de una pieza que solo dos tótems podrían llevarse a su terreno. I és que el trabajo de Arquillué y Colomer es de otro mundo. Cunillé necesita este tipo de actores y actrices que llevan la valentía tatuada en el brazo, suficientemente hábiles para encabezar repartos en montajes populares y a la vez meterse en jardines espinosos como este Dinamarca. Porque aquí estamos más cerca de un Fi de partida que de un Hamlet, aunque la autora catalana lo único que toma prestado de Beckett es la mala leche y su sentido del humor. Cunillé necesita este tipo de actores y actrices que llevan la valentía tatuada en el brazo Porque en Dinamarca tenemos a una madre y un hijo que viven con poco o nada, que ya se lo han dicho todo y que monologan más que dialogan. Intervienen en exabruptos, a través de acciones. Manda más el gesto que la...
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Las mil y una historias queer es el lema y manifiesto de la nueva edición de la Mostra FIRE!!, el primer festival de cine LGTBIQ+ del Estado, que este año pone el foco en las comunidades LGTBIQ+ del mundo árabe y persa. Las mil y una noches forma parte del imaginario universal y nos conecta, de forma casi automática y desde los ojos de la ficción, con otro hemisferio del mundo. El certamen celebra su 30ª edición del 4 al 14 de junio reivindicando el cine como un espacio de resistencia, libertad y visibilidad queer. Organizada por el Casal Lambda desde 1995, la muestra suma ya 30 años en los que se han proyectado más de 1.300 películas: “para vernos más y mejor a nosotres mismes en la pantalla, y para abrir los ojos del mundo a las realidades y vivencias de nuestro colectivo”. Antoine Leonetti, director de la Mostra FIRE!!, explica que “nuestro deseo de poner el foco sobre estas comunidades viene de lejos, porque cada año son muchas las propuestas que recibimos de directoras y directores libaneses, palestinos, iraníes o marroquíes que hablan de unos colectivos muy activos a pesar de los enormes desafíos legales y sociales a los que se enfrentan diariamente”. Películas destacadas Así, el festival abre una ventana a realidades queer que a menudo quedan fuera de las pantallas occidentales. Historias atravesadas por la represión, pero también por el deseo, la creatividad y la resistencia, que encuentran en el cine un espacio desde el que existir y contarse. Desde Irán llegan...
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*]:pointer-events-auto R6Vx5W_threadScrollVars scroll-mb-[calc(var(--scroll-root-safe-area-inset-bottom,0px)+var(--thread-response-height))] scroll-mt-[calc(var(--header-height)+min(200px,max(70px,20svh)))]" dir="auto" data-turn-id="request-WEB:8d1c9a29-c7e2-4864-8d12-0dcaeecddad2-13" data-turn-id-container="request-WEB:8d1c9a29-c7e2-4864-8d12-0dcaeecddad2-13" data-testid="conversation-turn-24" data-scroll-anchor="false" data-turn="assistant"> El Museu Tàpies presenta un ciclo de cine de Àngel Jové en colaboración con el Espai Texas en el marco de la primera gran retrospectiva dedicada a este enigmático actor de los años setenta que el museo ha impulsado este año. El ciclo, titulado Àngel Jové. Mossegar la imatge, reivindica la dimensión cinematográfica de una de las figuras más radicales de la vanguardia catalana a través de tres sesiones que recorren distintas facetas de su trayectoria con invitados especiales: el cine experimental, su relación con Bigas Luna y los documentales sobre su universo artístico. Paralelamente a su obra plástica, Jové desarrolló una actividad audiovisual marcada por la experimentación. Desde After (1968) hasta Primera muerte (1969) —considerada la primera pieza de videoarte del Estado español—, su obra convirtió la imagen en un espacio de provocación e investigación artística. A finales de los setenta, Jové también se convertiría en una figura de culto gracias a sus apariciones en películas de Bigas Luna como Bilbao (1978), Caniche (1979)...
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Entre finales del siglo XIX e inicios del XX, los Nabis querían restablecer la unidad del arte y allanaban el terreno para la modernidad venidera. Este movimiento, situado en la transición entre el modernismo y las primeras vanguardias, se caracterizaba por un diálogo constante entre la pintura, la arquitectura y las artes decorativas gracias al juego entre el color, la forma y el ritmo de las composiciones artísticas. Ahora, los Nabis entran en La Pedrera en la primera gran exposición monográfica en Barcelona de este movimiento. La muestra reúne una amplia selección de obras de entre finales del siglo XIX e inicios del XX que nos permiten conocer los principios estéticos y conceptuales de este grupo artístico, que exploró el carácter decorativo de la pintura y encontró la manera de integrarla en la vida cotidiana. El nombre de los Nabis proviene del hebreo (neviim, que significa "profetas") y agrupa a las personas que se unieron en torno a Paul Sérusier y a la escuela de arte alternativa Académie Julian de París, como Paul-Élie Ranson, Pierre Bonnard, Édouard Vuillard y Maurice Denis, Henri-Gabriel Ibels, Georges Lacombe, Aristides Maillol, József Rippl-Rónai, Ker-Xavier Roussel, Félix Vallotton y Jan Verkade. Defendían el arte total y la reconciliación entre el artista y el artesano, por lo que trabajaron la pintura, el dibujo, el grabado, la escultura y la fotografía, pero también el diseño de papeles pintados, tapicerías, biombos y objetos manufacturados, así como la...

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Tíene razón el Corifeo de este Contra Antígona cuando dice que el coro de las tragedias griegas ha sido descuidado por el teatro contemporáneo, una manera de expulsar al público, de separar escena y platea, de levantar un muro que, en la época clásica, se atravesaba gracias, precisamente, al coro, integrado por doce o quince espectadores que se introducían en la acción. Andrea Jiménez ha decidido devolver a Sófocles lo que es suyo y, guiada por el mismo espíritu travieso que demostró en Casting Lear, recluta a catorce personas del público para que participen en la versión de Antígona que ella misma y Victoria Szpunberg han escrito. Los guía el Corifeo (Olga Onrubia), el decimoquinto espectador, y una facilitadora (Mònica Molins) que les va dando instrucciones a medida que la acción avanza. Es muy interesante ver las reacciones del coro, por ejemplo, en la famosa disputa entre Creonte (Xavi Sáez) y Antígona (Júlia Truyol), cuando el nuevo rey de Tebas riñe a la hija de Edipo por haber querido enterrar a su hermano Polinices en contra de lo que él ha mandado. Una atronadora mayoría del coro apoya a Antígona, quien ha violado la ley y, al fin y al cabo, quiere rendir honores a un hombre que ha intentado destruir su ciudad. O cuando Creonte se acerca a su mujer Eurídice (Arantza López Medina), última víctima mortal de la tragedia, rodeada por muchos integrantes de este coro totalmente afligidos. Jiménez vuelve a demostrar que se puede renovar la manera de representar los...
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El Centre d’Arts Santa Mònica acoge El asalto de la ilusión, que se puede visitar hasta el 27 de septiembre, una exposición coral que reúne trabajos de diversos artistas para analizar cómo el arte ha contribuido a construir aquello que entendemos como realidad. A través de una puesta en escena cambiante y llena de trampas visuales, la muestra conecta técnicas históricas de representación con problemáticas actuales como la posverdad, la manipulación mediática o la irrupción de la inteligencia artificial. Ver para creer La exposición está concebida como un recorrido en constante movimiento. Espejos, velos y paredes móviles configuran un espacio que se transforma a medida que el visitante avanza, generando una sensación de inestabilidad que afecta directamente a la percepción. Pintura, fotografía, vídeo e instalación conviven en un mismo itinerario, poniendo de manifiesto cómo cada lenguaje construye una idea distinta de realidad. Lejos de presentar una única mirada, la muestra articula un diálogo entre prácticas diversas que, desde distintos puntos de vista, cuestionan los mecanismos de producción de imágenes y relatos. Algunas obras intensifican esta tensión entre apariencia y realidad. Por ejemplo, la instalación de A.A. Murakami sorprende con la presencia de nubes reales dentro del espacio expositivo: una imagen que, en un primer momento, parece imposible y que obliga a replantear lo que se da por hecho. En paralelo, Alain Josseau construye un falso informativo sobre la...
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  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Mientras el mundo se prepara para ver el cometa Halley, doce mujeres deben decidir si Sança está embarazada, cosa que le ahorraría la horca por el asesinato de una criatura. Encerradas en una habitación, con la única presencia de un hombre que no puede abrir la boca y con la multitud afuera que espera ansiosa ver el cuerpo colgado de la acusada, la presión sobre el jurado es grande. La británica Lucy Kirkwood hace que la maquinaria patriarcal se exprese a través de las mujeres, las cuales, no todas, darán vida a tópicos, suspicacias y clichés. Estamos en 1759, en la Cataluña rural, y no en Suffolk, Inglaterra, que es donde Kirkwood situó El firmament. La directora y traductora Gara Roda ha decidido este cambio, por lo que los personajes no se llaman Sally, Lizzy o Charlotte, sino Sança (Anna Castells), Bet (Sílvia Abril) o Carlota (Teresa Vallicrosa). Una modificación que no afecta al fondo de la cuestión, pero sí a más de un aspecto accesorio. Y quizá por eso Roda plantea la función como si estuviera versionando a Guimerà y el juego de Kirkwood con el presente, cuando nos viene a decir que todo lo que pasaba en el siglo XVIII no ha desaparecido del todo, queda algo descafeinado, especialmente en un momento climático cuando sustituye el Manic monday de The Bangles por No es serio este cementerio de Mecano. El resultado es estético y funciona, pero la razón del momento musical es totalmente diferente. Sílvia Abril y Anna Castells lideran un reparto de primera No obstante,...
  • Qué hacer
  • Eixample
¿Sabíais que en Barcelona existe un festival capaz de reunir durante todo un fin de semana a personas que viven el fútbol mucho más allá de los noventa minutos? Hablamos del Panenka Fest, el evento dedicado a la cultura futbolística que vuelve los próximos 6 y 7 de junio en la Antiga Fàbrica Estrella Damm en una segunda edición cargada de actividades, charlas y sorpresas. Durante dos días, la antigua fábrica se transformará en un gran punto de encuentro donde convivirán el coleccionismo, los podcasts, los juegos, el humor y todas aquellas intrahistorias que hacen del fútbol algo mucho más grande que lo que pasa sobre el césped. Después de una primera edición que reunió a más de 3.000 personas el pasado noviembre, el festival regresa este año con una programación ampliada y más espacio para uno de los grandes protagonistas de la edición anterior: el market de cultura futbolera y moda vintage que tanto triunfó entre los asistentes. Y si el año pasado os quedasteis sin entrada, atentos: los abonos ya están a la venta. Además, los abonados Palco de Panenka volverán a tener acceso gratuito asegurado. ¡Un espacio para disfrutar del deporte más popular del mundo!
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  • L'Antiga Esquerra de l'Eixample
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Es difícil salir del teatro cambiado, con un estado de ánimo diferente con el que has entrado, y poder decir, además, que te has divertido como hacía tiempo que no te pasaba. Que has visto tres intérpretes excelentes que se lo pasan pipa haciendo la función y que saben cómo transmitirlo al público. Que has descubierto una directora (Andrea Jiménez) que ha encajado con tres tarambanas y los ha hecho volar muy alto. Que has disfrutado de un texto irreverente (de Victoria Szpunberg), que sabe jugársela y que hace dianas todo el rato. Y que mañana, si pudieras, no dudarías en volver. 'Mal de coraçon' parece la típica obra de bar, con un hombre a quien acaba de abandonar el amor de su vida (Pau Vinyals), un filósofo borracho (Pol López) y una camarera-cuidadora que quiere ser actriz (Júlia Barceló). Nada nuevo bajo el sol. Dos payasos y un augusto. Pero la introducción de la figura de Santa Teresa, y su obra, lo trastoca todo, hace que la pieza entre en un camino que no sabes por donde saldrá, a veces luminoso, a veces oscuro y tortuoso. Se convierte en un interrogante a resolver, un motor alterno que alimenta la escena. ¡Y cómo superan todos el reto! Porque el camino acaba en una fiesta. La obra empieza emulando la farsa, incluso el 'teiatru', y hace que nos temamos lo peor, pero cuando López entra en escena, juega a esconderse de Vinyals y, después, coge el micro para bailar y cantar, ya nos damos cuenta de que aquí, los tres intérpretes saldrán a hombros. 'Mal de coraçon'...
  • Dreta de l'Eixample
  • 5 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Lorca, el hombre, es una metáfora triste de lo que es España. Nacido en 1898 y asesinado en 1936, entre la gran derrota colonial y la guerra más cruel. El autor es, seguramente, el mejor y más influyente del siglo XX al sur de los Pirineos y es el único de su estirpe en Europa, la de los genios, de la que debemos estar orgulloso, cuyos huesos permanecen todavía enterrados en una cuneta. Acercarse a su figura, a lo que fue, siempre es problemático. Y Juan Diego Botto lo sabía.Pero después de ver 'Una noche sin luna' podemos afirmar que nunca nadie, al menos en lo que llevamos de siglo XXI, se había aproximado al Lorca hombre con el tacto, la soltura, el conocimiento y el saber estar del actor. Porque esta obra es una lección de interpretación bestial, de cómo un ser humano se transforma en otro y nos deja boquiabiertos desde el minuto 1 al minuto 105, a esa hora y tres cuartos en que Botto camina hacia Lorca y Lorca pasa a la piel de Botto y de cada uno de los espectadores.Con una dirección finísima de Sergio Peris-Mencheta y una maravillosa escenografía de Curt Allen Wilmer, Botto dice y es el poeta. Repasa su vida adulta, recita poemas y pronuncia discursos, recupera anécdotas y amores. Más allá de los hechos, sin embargo, existe el amor al teatro, a la representación, a una radicalidad vital y artística que en España es sinónimo de muerte o exilio. “¡Hay que destruir el teatro o vivir en el teatro! No vale silbar desde las ventanas”, dice uno de los personajes de 'El...
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  • El Poble-sec
"Si no hay 14 voluntarios, la obra no se puede hacer". Así de contundente se alza la directora, Andrea Jiménez, con una propuesta interactiva que rompe los códigos tradicionales de la tragedia griega. En este montaje, la función del coro —que en la antigüedad recreaba la voz y la moral de los ancianos de Tebas— recae directamente sobre nosotros, el público. Es una ruptura absoluta de la cuarta pared que busca reflejar la fragilidad de la polis y del propio hecho teatral, todo ello reivindicando la inteligencia colectiva como una herramienta imprescindible para la vida en comunidad. Pero, ¿de qué habla exactamente este Contra Antígona? La obra da un salto temporal para conectar el mito de Sófocles con los conflictos más punzantes de nuestro presente. El origen de la tragedia clásica lo conocemos de sobra: Antígona desafía el poder real para enterrar a su hermano y todo termina en muerte porque el diálogo es imposible. Sin embargo, esta revisión —firmada por la propia directora con la colaboración de la dramaturga Victoria Szpunberg— no llega para castigar a la heroína, sino para utilizar el ágora e imaginar un final diferente. La pieza nace de la necesidad urgente de encontrar espacios de conversación en un mundo de trincheras, polarización y gurús con respuestas demasiado fáciles, transformando el teatro en un espacio para pensarnos como un todo y buscar consensos. Para defender esta estimulante revisión sobre el escenario, el montaje cuenta con un reparto que sostiene el...
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  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
En Dinamarca, se vive tan bien y son tan felices que incluso se tienen que importar las malas noticias. Y lo peor és que se lo han creído. Nos podríamos imaginar que los dos personajes de la obra de título de país nórdico (y famoso teatralmente porque algo está podrido en él), escrita por Lluïsa Cunillé, son un Hamlet que no muere a manos de Laertes en la última escena de la tragedia de Shakespeare y su madre Gertrudis, ya mayores ambos, compartiendo techo y obligados a soportarse. Están cansados de vivir y todo les importa un bledo, pero no piensan renunciar a nada. Pere Arquillué e Imma Colomer son los encargados de darles vida. Dos intérpretes al servicio de una pieza que solo dos tótems podrían llevarse a su terreno. I és que el trabajo de Arquillué y Colomer es de otro mundo. Cunillé necesita este tipo de actores y actrices que llevan la valentía tatuada en el brazo, suficientemente hábiles para encabezar repartos en montajes populares y a la vez meterse en jardines espinosos como este Dinamarca. Porque aquí estamos más cerca de un Fi de partida que de un Hamlet, aunque la autora catalana lo único que toma prestado de Beckett es la mala leche y su sentido del humor. Cunillé necesita este tipo de actores y actrices que llevan la valentía tatuada en el brazo Porque en Dinamarca tenemos a una madre y un hijo que viven con poco o nada, que ya se lo han dicho todo y que monologan más que dialogan. Intervienen en exabruptos, a través de acciones. Manda más el gesto que la...
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  • Gay y lésbico
  • Crítica de Time Out
Las mil y una historias queer es el lema y manifiesto de la nueva edición de la Mostra FIRE!!, el primer festival de cine LGTBIQ+ del Estado, que este año pone el foco en las comunidades LGTBIQ+ del mundo árabe y persa. Las mil y una noches forma parte del imaginario universal y nos conecta, de forma casi automática y desde los ojos de la ficción, con otro hemisferio del mundo. El certamen celebra su 30ª edición del 4 al 14 de junio reivindicando el cine como un espacio de resistencia, libertad y visibilidad queer. Organizada por el Casal Lambda desde 1995, la muestra suma ya 30 años en los que se han proyectado más de 1.300 películas: “para vernos más y mejor a nosotres mismes en la pantalla, y para abrir los ojos del mundo a las realidades y vivencias de nuestro colectivo”. Antoine Leonetti, director de la Mostra FIRE!!, explica que “nuestro deseo de poner el foco sobre estas comunidades viene de lejos, porque cada año son muchas las propuestas que recibimos de directoras y directores libaneses, palestinos, iraníes o marroquíes que hablan de unos colectivos muy activos a pesar de los enormes desafíos legales y sociales a los que se enfrentan diariamente”. Películas destacadas Así, el festival abre una ventana a realidades queer que a menudo quedan fuera de las pantallas occidentales. Historias atravesadas por la represión, pero también por el deseo, la creatividad y la resistencia, que encuentran en el cine un espacio desde el que existir y contarse. Desde Irán llegan...
  • Arte
*]:pointer-events-auto R6Vx5W_threadScrollVars scroll-mb-[calc(var(--scroll-root-safe-area-inset-bottom,0px)+var(--thread-response-height))] scroll-mt-[calc(var(--header-height)+min(200px,max(70px,20svh)))]" dir="auto" data-turn-id="request-WEB:8d1c9a29-c7e2-4864-8d12-0dcaeecddad2-13" data-turn-id-container="request-WEB:8d1c9a29-c7e2-4864-8d12-0dcaeecddad2-13" data-testid="conversation-turn-24" data-scroll-anchor="false" data-turn="assistant"> El Museu Tàpies presenta un ciclo de cine de Àngel Jové en colaboración con el Espai Texas en el marco de la primera gran retrospectiva dedicada a este enigmático actor de los años setenta que el museo ha impulsado este año. El ciclo, titulado Àngel Jové. Mossegar la imatge, reivindica la dimensión cinematográfica de una de las figuras más radicales de la vanguardia catalana a través de tres sesiones que recorren distintas facetas de su trayectoria con invitados especiales: el cine experimental, su relación con Bigas Luna y los documentales sobre su universo artístico. Paralelamente a su obra plástica, Jové desarrolló una actividad audiovisual marcada por la experimentación. Desde After (1968) hasta Primera muerte (1969) —considerada la primera pieza de videoarte del Estado español—, su obra convirtió la imagen en un espacio de provocación e investigación artística. A finales de los setenta, Jové también se convertiría en una figura de culto gracias a sus apariciones en películas de Bigas Luna como Bilbao (1978), Caniche (1979)...
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